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31 de octubre de 2026

PRESIDENTE SÁNCHEZ, SIN MOVILIZAR LA CALLE NO HABRÁ VICTORIA

 

Por Marat

Señor presidente, tras la victoria de Lula frente al fascismo se ha caído en el fetichismo de creer que ante las mentiras digitales de la ultraderecha brasileña se opuso una mayor inteligencia del activismo en redes de la militancia del PTB. André Janones dirigirá su campaña electoral en redes a las próximas elecciones del 29N.

Ese es el mismo tipo de gente que, en el fondo, no piensan de modo tan diferente a los Cerimedo y sus 50.000 trolls bots. Para ellos, una victoria política sirve de cualquier modo.

El triunfo del ex metalúrgico Lula se produjo por una movilización popular desde los barrios hasta los centros de trabajo, desde los estudiantes hasta los campesinos, desde los sindicatos hasta las organizaciones de mujeres y las organizaciones LGTBI+.

El mundo real superó a las redes, aunque ellas fueran de ayuda, sin duda, para articular la defensa de las libertades, no de la democracia porque ésta no la tendremos los trabajadores bajo ningún gobierno dentro del capitalismo. Tampoco del de Lula ni el suyo.

Pero, no olvidando que la amenaza es hoy el fascismo, necesitamos no solo articular a los elementos progresivos de la sociedad española, desde los demócratas más moderados hasta quienes defendemos acabar con la clase dominante, sino también mostrar el músculo de quienes defendemos las conquistas hoy amenazadas de la clase trabajadora, desde las pensiones, la sanidad y la educación públicas, pasando por las coberturas de desempleo y los subsidios hasta la protección de los que llegan de fuera.

Ese músculo social, sus cientos de miles de voces se expresaron antes de las elecciones en Brasil por millones de manifestantes en ciudades como Sao Paulo o Río de Janeiro. Necesitaban hacerlo, expresar su rabia antifascista, reconfortarse mutuamente y proyectar su fuerza colectiva. Dejar salir lo que durante tanto tiempo habían callado ante la provocación y la presión de la extrema derecha neoliberal. Y su fuerza tranquila fue una de las claves de la victoria frente al fascismo bolsonarista.

Un antifascismo que solo, o principalmente, lo fuera del tuit sería un simulacro, la mentira de quien edificase la torre de Pisa sobre la arena de la playa. Sin organización y contrapoder social, sin demostración de fuerza solo hay apariencia de la misma, dependiente siempre de conveniencias mediáticas ajenas. Menos poses y vídeos y más sustancia. 

Sus gobiernos han estado sometidos a pruebas muy duras, una parte de ellas sin buscarlas ni pretenderlas, otras en las que alguna responsabilidad ha tenido (debe tener el valor de responder ante ellas sinceramente) y no faltan las que han nacido de guerras híbridas exteriores, con conexiones nacionales, que su amilanamiento político apenas insinúa pero de las que muchos estamos convencidos. Es muy posible que antes del 29 de noviembre se produzcan otros.

Presidente Sánchez, en 2017 dije que usted era “cautivo de su palabra”, luego demostró que tenía muchas otras palabras, pero que, si la incumplía hundiría a su partido. No lo ha hundido. Su partido es fuerte pero solo mientras dependa de su cesarismo y de su proyección mediática.

¿Teme usted a una calle que no puedan controlar su partido? ¿Cree que una movilización de todos los demócratas y antifascistas pudiera superarle? ¿No ha comprendido aún que sus bases electorales ya le desbordan?

Deje que eso suceda. No le irá mal. Peor le irá si cree que frente al fascismo basta con su fotogénica simpatía, televisiones amables o enemigas y algún canal de YouTube.

Su gobierno no solo ha frenado algunos retrocesos históricos. Es mérito de sus gobiernos de coalición. Sin sus socios en distintas etapas no se habría distinguido el suyo demasiado de otros gobiernos de la UE menos amables con la clase trabajadora.

Hay una huelga general en España en marcha que tiene como motivos la situación del derecho a la vivienda de millones de jóvenes y también de mayores, a la vez que de condiciones de vida, trabajo, pensiones, sanidad y educación. Esta huelga podría ir mucho más allá de sus sindicatos de concertación y pacto social que hace tiempo quebraron el capital y los distintos gobiernos llamamos democráticos. Muchos deseamos que sea así.

La represión contra las protestas sociales y de izquierda ha sido obra de su Ministro del Interior, Marlaska y de sus gobernadores civiles y, en primera y última instancia, de usted. El aumento del gasto militar en 34.000 millones de euros en 2026, como compromiso con la OTAN, tras las amenazas de Trump, es obra de su gobierno. La elevación de la edad de jubilación a los 67 años se ha producido con su gobierno. Podría seguir hablando de cosas que a muchos no nos gustan, ni siquiera a buena parte de sus votantes.

Presidente, tiene usted la oportunidad de un giro hacia la clase trabajadora y sus necesidades vitales y eso pasa por ir más allá de sus declaraciones públicas. Atrévase a aceptar el riesgo de un desborde desde la calle o su presidencia podría ser recordada con un meme. Las revueltas europeas podrán fracasar pero sus motivos serán cada vez más vigentes.

Abra el camino a la calle y deje que esa fuerza arrolle a los fascistas o será usted parte del problema.

PD: No es ésta una ingenua carta a los reyes magos sino la última llamada de un pesimista que teme que no sera atendida.