10 de agosto de 2026

LA POSIBLE CAÍDA DE TRUMP NO SUPONDRÁ EL FIN DEL FASCISMO

Por Marat

Decir que a Donald Trump se le ha complicado su segunda legislatura es un modo evidente de dulcificar su situación.

El movimiento “No kings” contra su política autoritaria, la reacción social frente a la violencia terrorista de los escuadristas del ICE, creado durante la presidencia de George W. Bush en 2003, contra inmigrantes sin papeles, con casos de detenidos y expulsados de EEUU con permiso de residencia e incluso naturalizados como estadounidenses; el asesinato por miembros del ICE de la poeta Renee Good y del enfermero Alex Pretti, que protestaban contra las redadas y detenciones masivas; el efecto de los recortes sociales en sanidad, en asistencia infantil y familiar y un largo etcétera, consecuencia de la aprobación de lo que Trump llamó su “Big beautifull bill act” (“gran y hermosa ley”); el deterioro acelerado de la economía del país (descontrolado incremento de la deuda, estancamiento de las compras minoristas, inestabilidad en el mercado de bonos,…); crisis en el movimiento MAGA y desafección de una parte de los congresistas y senadores hasta no hace mucho fieles al presidente; participación del propio Donald Trump en las fiestas sexuales con menores, organizadas por Jeffrey Epstein; conflictos permanentes con una parte de la judicatura por sus decisiones políticas; amenaza presidencial de posible cancelación de las elecciones de medio mandato ante la perspectiva negativa para los republicanos; índice de aprobación presidencial por los suelos; ejecuciones extrajudiciales de cerca de 200 pescadores latinoamericanos en aguas del Pacífico y el Caribe, acusándoles, sin prueba alguna, de narcotraficantes; deterioro de las relaciones con países hasta hace bien poco amigos, vg. Canadá o México; diplomacia del matonismo contra países latinoamericanos como Brasil; secuestro de Maduro y la humillación del gobierno títere de Venezuela; impedimento de que Cuba reciba petróleo de terceros países; una guerra criminal e ilegal, junto con su amigo genocida Israel, contra Irán, cuya paz no tiene visos lograrse (guerra rechazada por la población estadounidense, con un 67% en contra, y a nivel mundial). Esto y mucho más complica su mandato presente y futuro.

El ataque de EEUU, dependiente de Israel, al régimen de los ayatolás indica que el gobierno de Trump se ha instalado en la locura. Cada declaración del presidente estadounidense chorrea mentira tras mentira, a menudo contradicha por su ejercito o miembros de su gobierno, congresistas republicanos o voceros mediáticos. Cada vez que el propio Trump se corrige a sí mismo en cuanto al éxito inmediato o a medio/largo plazo de su campaña militar parece más evidente que no hay nadie al volante de sus zigzags. Las familias de clase trabajadora de su país sufren los efectos económicos de la guerra mientras sus petroleras y el complejo militar- industrial hacen caja.

Si finalmente se produjese la destitución de Trump, una vez conformada una mayoría diferente, tras las elecciones de medio mandato de noviembre, ello no tendría por qué significar el fin de los gobiernos fascistas y de extrema derecha ni una crisis irreversible de los movimientos y corrientes que impulsan estas ideologías a nivel global, tanto en EEUU como en Europa y en Latinoamérica.

En esta ocasión, muerto el perro no se acaba la rabia.

En caso de triunfo de “impeachment”, y siempre que Trump aceptara su cese y no se enrocase en el cargo, lo que dividiría peligrosamente a la sociedad estadounidense, con consecuencias imprevisibles, sería proclamado automáticamente presidente el vicepresidente JD Vance, tan ultraderechista como Trump y mucho más joven, lo que le permitiría prolongar su carrera política, si decidiese presentarse a las elecciones con intención de alcanzar la presidencia.

Dado que Trump da muestras de colapso mental, existe en la Constitución de EEUU la opción de la enmienda 25, sin necesidad de recurrir al “impeachment” pero no parece algo con demasiadas posibilidades de que suceda en lo inmediato, ya que supone un golpe interno por parte del vicepresidente Vance y l gabinete, declarándole incapacitado y retirándole del poder


EL RANCIO AROMA DECIMONÓNICO DE LOS REACCIONARIOS DE EEUU

Por disensiones, debilitamiento y abandonos que se hayan producido en el trumpismo y en el movimiento MAGA (Bannon, Bolton, en la primera presidencia Trump. Taylor Green, Massie, en el segundo mandato) el conglomerado sociológico que representa a la extrema derecha no va a desaparecer porque está muy arraigado en la ideología política de la sociedad estadounidense. Aunque existen diferencias muy notables entre el antiguo Tea Party y el actual MAGA, ambos tienen en común una doble vertiente de conservadurismo extremo y anarcocapitalismo de “larga data”.

En 1855 se crea en EEUU un partido xenófobo y contrario a la inmigración -el “American Party”, proveniente del movimiento “Know-Nothings”- que acusaba a los inmigrantes de origen no protestante, irlandeses, alemanes, chilenos y chinos, entre otros, de haber adquirido la nacionalidad estadounidense para votar y cambiar la idiosincrasia de dicha nación al llegar a ella con valores ajenos a la misma.

En los años 30 del pasado siglo una figura como el sacerdote católico Charles Coughlin, que empezó su actividad política desde un supuesto “izquierdismo”, eso sí, anticomunista y antisocialista, apoyando inicialmente a Roosevelt y su “New Deal”, para acabar abrazando posiciones antisemitas y abiertamente fascistas, culpando a Roosevelt de aceptar la existencia de los grandes grupos financieros y empresariales, el mismo discurso que los nazis. Es lo que ocurre cuando ciertos “anticapitalismos” se concentran solo en las cúspides del sistema y no en su conjunto, obviando las relaciones sociales de producción y considerando solo la redistribución de la riqueza. Por entonces 40 millones de norteamericanos escuchaban ávidamente cómo Coughlin acusaba a Roosevelt de llevar al país hacia el comunismo. Hubo de intervenir la iglesia católica para imponerle el silencio radiofónico ante sus mensajes de odio.

En los años 50, 60 y parte de los 70 el “White Citizens' Council” (Consejo de Ciudadanos Blancos), nacido en el sur de EEUU en 1954 para rechazar la integración racial en las escuelas públicas y el derecho a voto de la población negra, practicó una estrategia de despidos laborales, acoso y violencia en su contra.

Este grupo supremacista y racista llegó a tener en 1968 su propio candidato a la presidencia de los EEUU, al apoyar al aspirante populista y racista George Wallace, proveniente del partido demócrata, presentado en dicha ocasión por el Partido Independiente Americano, un grupo político de ultraderecha y segregacionista. Aunque su candidatura fue derrotada, tuvo éxito en 5 Estados sureños, de rancia tradición confederada.

El libertarismo es otra más de las patas del fascismo. Hay una tradición, que viene de los grandes popes del austroliberalismo, de apoyo a líderes fascistas como el caso de von Mises a Mussolini o Hayek a Pinochet. Este último también recibió el apoyo de Milton Friedman y su escuela de Chicago, que pusieron en marcha sus experimentos económicos en el Chile de la dictadura.

El caso de Murray Rothbard y Lew Rokwell fundadores y principales referentes del anarcocapitalismo, es particularmente interesante por su búsqueda de coincidencias ideológicas con el conservadurismo más extremo. Su propuesta conocida como paleolibertarismo sería la teoría puente de aproximación a la derecha conservadora más reaccionaria. Cuestiones como el racismo, los valores tradicionales como la familia o la religión, las restricciones a la inmigración, la oposición a los movimientos “woke”, el desprecio a las personas en situación de pobreza, la abolición de todos los impuestos y la eliminación de las políticas de bienestar social, el control de las calles mediante prácticas de represión social o el repliegue de EEUU hacia la política nacional, renunciando al intervencionismo en política exterior serían las bases para la búsqueda de una cierta confluencia política. Salvo la actuación de imperialismo militar y terrorista ultraviolento a nivel internacional de la administración Trump, todo el legado de Rothbard forma hoy parte de la misma.

El paleolibertarismo fue mutando hacia el nacionalibertarismo, mucho más nacionalista que el primero y centrado en la homogeneidad cultural, lconsonante con sus posturas antiglobalización pero igualmente partidario del rechazo a la inmigración.

Aunque los postulados de Rothbard y Rokwell han influido notablemente en las posiciones defendidas por políticos como Ron Paul, su hijo Rand Paul, Pat Buchanan y Justin Amash, y han tenido una innegable influencia en las dos administraciones Trump, el perfil ideológico de su teoría anarcocapitalista ha acabado subsumido dentro de la extrema derecha más tradicional de MAGA.


ANTECEDENTES ESTADOUNIDENSES DE LOS CHIFLADOS CON GORRITO DE PAPEL DE ALUMINIO

La conspiranoia moderna, una de las fuentes más importantes de las que se nutre la extrema derecha norteamericana (pero también europea. Recordemos el “invento” de “Los protocolos de los sabios de Sión” o la “Teoría del gran reemplazo” del nazi Renaud Camus) tiene antecedentes casi tan antiguos como los EEUU.

Al menos desde el siglo XIX ya proliferaban las teorías conspirativas en la política estadounidense. Entre la década de 1820 y la de 1830 los partidos demócrata, nacional-republicano, antimasónico y “whig” acusaron de conspiradores a sus rivales políticos.

En 1958 se creó la “John Bird Society” (Sociedad John Bird), nave nodriza de los conspiranoicos durante largo tiempo, uno de cuyas hazañas fue la de acusar al presidente Eisenhower de ser un agente comunista. Robert Welch, su fundador, creía que las raíces de las conspiraciones contra EEUU se remontan a los “Illuminati”.

Los herederos de esta extravagante forma de pensamiento, diversos y múltiples pero en la gran mayoría de los casos conectados con la extrema derecha estadounidense, son los mismos que afirman que el ser humano nunca llegó a la luna, que los comunistas añadían flúor al agua para dejar tontos a los americanos (no hace falta el flúor para eso), los inventores del Pizzagate, la fábrica del delirio conspiranoico Qanon, los difusores de bulos 4chan y 8chan, el chip de Bill Gates en las vacunas contra el Covid 19, que Angela Merkel es nieta de Adolf Hitler, que la CIA instaló en el poder a Kim Jong-un y un sinfín de frikadas aberrantes en una competición por el Óscar a la estupidez más colosal. El conspiracionismo es una forma de acción política en EEUU y en buena parte del mundo.


El CONGLOMERADO DE FUNDACIONES, INSTITUTOS Y THIK TANKS FASCISTAS

Las ideas de la extrema derecha estadounidense no flotan en el vacío, no son obra de un reducido grupo de activistas voluntariosos y de millones de bots en redes sociales. Eso es solo la punta del iceberg.

Un enjambre de fundaciones, universidades, think tanks y centros de estudios privados, de carácter ultraconservador y fundamentalista cristiano (evangélicos y católicos), sostenido por miles de millones de dólares de la banca y la gran industria estadounidenses, con el objetivo de imponer la desregulación económica, sujetar aún más al Estado a los mismos y acabar con el minúsculo Estado del Bienestar de EEUU, a la vez que lograr la plena hegemonía ideológica, dentro de la vieja histeria anticomunista, llevan impulsando desde hace casi un centenar de años (oposición frontal al “New Deal” de Roosevelt de la “American Liberty League”) su hoja de ruta que finalmente cristalizó en el éxito electoral Donald Trump en 2017 y 2025.

A la cabeza de todos ellos se encuentra la “Heritage Foundation”, creada en 1973. Tiene una organización paralela, la “Heritage Action”, con una importancia decisiva en “Tea Party”. La Fundación jugó un papel financiero y militar a través del gobierno de Reagan y de George Bush, jr. en apoyo de grupos anticomunistas a nivel mundial (la Contra en Nicaragua, UNITA en Angola,..) y ha actuado como seleccionador y proveedor de personal para el equipo de transición del primer gobierno Trump. Una vez formado éste ocuparon sillones, entre otros, Nick Mulvaney, director del Tesoro y jefe de gabinete, Richard Perry, secretario de energía, Betsy DeVos, secretaria de educación, Jeff Sessions, fiscal general, o Edward Scott Pruitt, administrador de la Agencia de Protección Ambiental. Junto con las fundaciones John Locke y Atlas de Investigación Económica ha recibido más de 7.000 millones dólares por escribir informes que niegan el cambio climático.

En apenas un año del segundo mandato de Trump el “Proyecto de Transición Presidencial 2025”, también conocido como “Proyecto 2025”, elaborado y presentado un año antes por la “Heritage Foundation” se ha ha cumplido o estaba ya en marcha. Este panfleto de 922 páginas de obscenidades fascistas ha logrado importantes retrocesos en libertades políticas y en el desmantelamiento de medidas sociales. El proceso de lo que esta extrema derecha llaman “desmantelamiento del estado administrativo” fue inicialmente acometido por el tarado emocional Elon Musk; las políticas antiinmigración, ejecutadas por los escuadristas criminales del ICE, sin protección jurídica alguna, muchas de cuyas víctimas son enviadas a las cárceles del Salvador del fascista Bukele; las medidas tomadas para clausurar las políticas contra el cambio climático; sus decisiones de reducir el acceso a prestaciones sociales para las familias con menos ingresos; la reducción de la cobertura de Medicare; las iniciativas antiwoke contra mujeres, personas transgénero y contrarias a los derechos de las minorías étnicas, son la evidencia de políticas sociales en las que la “Heritage Foundation” ha dejado su impronta.

Atlas Network” (Red Atlas), que colabora con alrededor de 600 organizaciones en más de 100 países, es una organización de organizaciones de orientación libertariana y ultraconservadora con decenios de experiencia en formación de élites económicas, sociales, ideológicas y políticas. Recibe financiación de multinacionales petroleras (ExxonMobil), gasistas y tabaqueras (Philip Morris), por negar el cambio climático y los problemas de salud generados por la industria del tabaco. Ha influido en las medidas de represión política y policial de los gobiernos contra movimientos ambientalistas y ecologistas. Es una gran promotora de políticos y estrategias políticas ultraderechistas en Latinoamérica. La red intervino en la caída del gobierno de Dilma Rouseff y en el apoyo a Jair Bolsonaro en Brasil, así como en el golpe de Estado contra Evo Morales en Bolivia.

La Red Atlas recibe financiación de grandes multimillonarios a través de sus propias fundaciones, como las de los hermanos Koch, la Fundación John Templeton, que financia a “científicos” dispuestos a introducir la religión en sus investigaciones (“diseño inteligente”), la Fundación Bradley o Donors Trust que, con solo 5 empleados declarados es, según una publicación de “Mother Jones”, “el cajero automático de dinero oscuro del movimiento conservador”

American Enterprise Institute” (AEI) es un poderoso lobby en políticas y estudios que niegan el cambio climático, razón por la que ha sido acusada en reiteradas ocasiones de recibir financiación de ExxonMobile, actúa como un halcón en política intervencionista exterior ya sea en Irak, Afganistán o ahora en Irán, a la vez que defiende unos fuertes vínculos con Israel. Uno de sus miembros más destacados, el sionista Michael Rubin, propuso a Marruecos una segunda Marcha Verde para exigir a España la entrega de Ceuta y Melilla, semanas después de que Sánchez negase a EEUU el uso de las bases militares de Rota y Morón para atacar a Irán. Aclaro: la fecha de la publicación de la noticia por El País es el 17 de Marzo ¿Los sucesos del 30 y 31 de julio son una coincidencia? No creo. Tampoco en los unicornios azules. Independientemente de que pienso que las explicaciones del presidente Sánchez ocultan mucho más de lo que aclaran, que Marlaska y Robles deberían haber sido cesados de forma automática a la entrada ilegal de más de 70.000 personas en Ceuta, que detrás de la convocatoria hay mucha más organización que redes sociales, que el corrupto, degenerado y amigo de narcotraficantes, Mohamed VI, tiene unos súbditos muy fieles, que Ceuta y Melilla son tan españolas como Gibraltar británica, tengo claro estamos ante una forma de guerra híbrida y de intento de desestabilizar un país por parte del matonismo chantajista del fascismo israelo-estadounidense, en el que Marruecos, Italia (quizá Meloni no sea tan maja antiTrump como algunos pretendían que creyésemos) y otros Estados de la Europa de las fronteras juegan también con intereses propios

Young Americans for Liberty”, fundada en 1960, es una organización juvenil de extrema derecha libertariana y ultraconservadora, inspirada en el pensamiento económico de Friedrich Hayek y Milton Friedman, muy instalada en las universidades estadounidenses, profundamente anticomunista. Hizo campaña contra la vacunación y el uso de la mascarilla obligatorios en los campus universitarios durante la epidemia del COVID. Ha apoyada las posiciones de políticos de extrema derecha como Ron Paul y su hijo Rand Paul.

Sus miembros han jugado un papel relevante en la creación de organizaciones como la Unión Conservadora Americana, la Fundación Jóvenes de América, el Partido Libertario, el Cato Institute, el Ludwig von Mises Institute, el Goldwater Institute, entre otros muchos.

Otra organización juvenil similar ideológicamente a la anterior, y muy ligada al movimiento MAGA es “Turning Point USA” (TPUSA), que contribuyo poderosamente al triunfo electoral de Trump. Fundada por el eliminado Charlie Kirk, defiende la familia tradicional, el control de fronteras antiinmigración, los valores judeocristianos. Tiene más de 250.000 socios y esta presente en 3.500 campus universitarios, donde acosa a profesores y estudiantes de izquierda, expresa públicamente posturas racistas y apoya a la Asociación Nacional del Rifle. Trabaja en colaboración de la organización fascista PragerU. La transparencia sobre su financiación brilla por su ausencia.

Podría continuar mencionando thik tanks, fundaciones y organizaciones de la extrema derecha estadounidense a lo largo de todo el artículo y me faltarían páginas y días pero creo que ésta es una buena muestra del fascismo en EEUU.

Sí cabe señalar que todas ellas conforman una muy poderosa red de promiscuidad organizativa. Todas las organizaciones apuntadas y muchas otras cooperan y trabajan conjuntamente con el objetivo de imponer su agenda política, económica e ideológica.

Más allá de este tipo de organizaciones, la comunicación, para la extrema derecha estadounidense autentica propaganda política, es uno de sus pilares fundamentales para el logro de su hegemonía ideológica. Desde Fox News hasta Breitbart News (Steve Bannon), pasando por Radix Journal, InfoWars (actualmente cerrado), del “superstar” de las teorías de la conspiración Alex Jones, Gab, Odysee, Gettr, El show de Tucker Carlson” (podcast), “Tucker Carlson Network” y un larguísimo etcétera de sitios y divulgadores de extrema derecha lanzan sus vómitos políticos e ideológicos de manera agresiva contra antifascistas, gente de izquierda, negros, transexuales, feministas o ecologistas, día sí y día también con discursos que sobrepasan por la derecha al propio Donald Trump. La propia MAGA les alienta a mover cada vez más los límites radicales de sus posiciones públicas, mientras las redes sociales amplifican su alcance, hasta el punto de que, a través del algoritmo y los bots, sus mensajes llegan a doblar la notoriedad de los emitidos por la gente de izquierda.

Desde hace años la Inteligencia Artificial (IA) se ha convertido en un poderoso instrumento en manos de esa piara, manipulando imágenes, vídeos y audios o directamente fabricándolos, y haciéndolos pasar por reales, en su estrategia de posverdad para una audiencia que se alimenta básicamente de redes sociales. Para un público más tradicional en el uso de sus fuentes existen los pseudo-medios digitales que, con apariencia de periódicos “online” vuelcan sus falsedades a la red.

La propia IA se está transformando en un elemento de fascistización ideológica. Elon Musk, Mark Zuckerberg o Peter Thiel mantienen posturas claramente ultraderechistas. El funcionamiento de sus IAs responde a sus modelos de sociedad: intelectualmente empobrecedoras, convergentes en respuestas a preguntas abiertas, reiterativas ante preguntas que busquen respuestas más diversas, con intención de homogeneizar el pensamiento de sus usuarios, reduccionistas en la visión del mundo que plantean.

La Inteligencia Artificial Física, basada en la integración de la IA y los robots humanoides, diseñados para el combate bélico, ya se están probando en la guerra de Ucrania (Phantom MK-1). Aún son torpes y se caen pero pronto serán mejorados y se prevé entrenarlos en el manejo de armas. La guerra, deshumanizadora de por sí, avanzará rápidamente hacia la distopía Terminator. De hecho, todas las grandes IAs estadounidenses ya han asumido ponerse al servicio del Departamento de Guerra de EEUU. La propia Anthropic, que afirma haberse negado a integrar su tecnología en esta pesadilla real, parece haber sido utilizada ya, seguramente no con robots humanoides pero sí con IA estratégica “en la preparación de la ofensiva israeloestadounidense contra Irán que desató una guerra en Oriente Medio”.

Desde hace meses se está utilizando IA para vigilar protestas en EEUU e identificar a los manifestantes. En junio del pasado año se empleó para ello el software de Palantir, empresa de Peter Thiel en Los Ángeles. En esto no hay novedad: China también lo está haciendo desde hace tiempo con su propia tecnología. Que se empleen robots con IA en EEUU o en cualquiera de los países con gobiernos fascistas para reprimir manifestaciones y disturbios es, no una posibilidad, sino una certeza muy próxima.

Cuando en diciembre del pasado año escribí, entre otras cuestiones, sobre los riesgos de la IA aún no se había producido la fusión entre ésta y el poder militar estadounidense. El tecnofascismo ha dado un salto adelante que sospecho que un hipotético gobierno demócrata no revertirá. Pensar lo contrario con la trayectoria bélica de dicho partido es un ejercicio de cinismo o de estupidez.

Una vez que un país alcance una ventaja armamentista, su gobierno, el que sea, no renunciará a ella y todos los demás gobiernos de los distintos países querrán, al menos, no quedarse demasiado rezagados, si no pueden igualarla o superarla. La única alternativa que le queda a la humanidad es destruir la tecnología IA . Eso o, en el mejor de los casos, convertirse en su esclavo y, en el peor, ser destruida.

Es cierto que el nivel de popularidad de Trump es uno de los más bajos de la historia presidencial de EEUU a esta altura de su mandato. El estilo autoritario de su presidencia, sus escándalos sexuales en el caso Epstein, las salvajes e ilegales redadas y deportaciones de inmigrantes sin papeles, la brutal agresión a Irán, en la que actúa de comparsa de los genocidas israelíes, después del secuestro ilegal de Maduro, la absoluta conducción errática de la guerra, el elevado coste económico de la misma, el petróleo disparado por las nubes, el segundo parón de la administración , los recortes sociales y la evidente traición a su promesa de no embarcarse en más guerras (“America First”), junto con otros muchos motivos, han creado una gran bolsa de rechazo y resistencia social a su mandato, que afecta incluso a una parte del propio movimiento MAGA.

No obstante cabe preguntarse si ese grado de desaprobación sería tan grande si las medidas de su gobierno no hubieran impactado directamente en la economía de la clase trabajadora y las familias estadounidenses.

Esta reflexión adquiere sentido cuando se considera la cultura y los valores dominantes en la sociedad de EEUU. Se trata de un país que oscila entre la psicosis paranoide ante un sentimiento de amenaza, primero del comunismo, luego del terrorismo islámico que sus gobiernos sucesivos ayudaron a crear, y los delirios de grandeza imperial y “destino manifiesto”; un país marcado por el odio, la violencia interna, el racismo, la conspiranoia como explicación de la realidad y de su propia historia, una religiosidad profundamente sectaria, reaccionaria y ridícula en sus manifestaciones pero también por el sentimiento de fracaso de un imperio en decadencia, que tiene su expresión interna en el empobrecimiento paulatino de amplios sectores de su clase trabajadora y cuya frustración y resentimiento social impulsaron el primer y segundo gobierno Trump.

Esa base, alimentada por las instituciones ultrarreaccionarias y la comunicación envenenada, anteriormente señaladas, regadas por miles de millones de dólares de los donantes megamilonarios, no va a desaparecer tras una posible salida adelantada de Trump de la presidencia.

En ese escenario, base social, particularmente el movimiento MAGA aún parcialmente fiel a Trump, e instituciones y canales comunicativos de la ultraderecha, acusarían el golpe. Sin duda habría desmoralización y un llamamiento a la reflexión que reorientase la táctica, más que la estrategia, sobre qué tipo de mensajes y de liderazgo necesita el fascismo estadounidense a medio plazo para intentar un nuevo asalto al poder político.

La posible vuelta de los demócratas al gobierno de EEUU se parecería bastante a la de los laboristas Keir Starmer en el Reino Unido. Vendría mucho más de la crisis de confianza de los proyectos derechistas que de virtudes propias, mucho más si tenemos en cuenta que Biden fue cómplice del genocidio realizado por los sionistas en Gaza y que una parte de ellos apoyaron los planes belicistas de Trump contra Irán, mientras el resto se ha opuesto por una cuestión de formas, al no haber pasado por el tramite del Congreso. Las donaciones al partido “de contratistas de defensa y de grupos afiliados al Comité de Asuntos Públicos Estados Unidos-Israel (AIPAC), el poderoso grupo de presión política pro-Israel” demuestran que el que paga manda.

En Europa, donde nació el fascismo en el siglo XX, fundaciones, thik tanks y centros de estudios privados realizan la misma labor de elaboración política e ideológica, formación de liderazgos, capilarización e influencia social y de grupos de presión (“lobbies”) y lo hacen coordinándose continentalmente, no solo a nivel europeo sino también con Latinoamérica y EEUU.

El “Instituto para la Remigración” es una creación en proceso del nazi austriaco Martin Sellner, dirigente del Movimiento Identitario de Austria. Dado que Sellner no es una lumbrera intelectual, remite sus “argumentos” sobre la necesidad de expulsar masivamente a inmigrantes africanos y procedentes de países de mayoría musulmana a la teoría conspiranoica del gran reemplazo, expuesta en 2012 por el nazi francés Renaud Camus en una obra con el mismo título que se ha convertido en la piedra de toque de los fascistas defensores de la pureza racial y la Europa cristiana.

Puede que Martin Sellner resulte a los lectores de este blog un personaje poco conocido, quizás porque la teoría conspiracionista en la que se apoya no sea una creación suya, quizás porque una parte de su biografía política se ha desarrollado en Austria, un país poco conocido en España, fuera de ser el lugar de nacimiento de Hitler.

Martin Sellner y su concepto de “remigración” fueron las estrellas de la cumbre fascista del 30 y 31 de mayo (Remigration Summit 2026”) en Figueira da Foz (Coimbra), a la que acudió Rocío de Meer en representación de VOX. Este partido aún no emplea el citado término con la insistencia en que usa otros, con el fin de imponer su discurso y su agenda político-ideológica, pero muy pronto lo hará. Y es que el término “remigración” tiene recorrido y éxito. En mayo de 2025 se lanzó en Milán como propuesta en una cumbre fascista, impulsada por el Movimiento Identitario del que Sellner es miembro destacado.

Para la ultraderecha remigración no es la vuelta de a casa de los inmigrantes después de haber logrado unos ahorros en los países de acogida que les permitan mejorar sus condiciones de vida. Para los fascistas se trata de salvar la blanquitud étnica de su Europa cristiana frente a la “amenaza” extranjera de otras culturas y etnias. Y para ello defienden las deportaciones en masa, forzadas y con las menores garantías jurídicas posibles. Su sueño húmedo es disponer en Europa de ICEs con el mismo grado de impunidad en su criminal trato a inmigrantes y refugiados sin papeles.

Hablemos ahora de las fundaciones, los centros de formación y creación ideológica y los think tanks próximos a los partidos fascistas europeos.

En España la Fundación Disenso, ligada directamente a VOX, se financia principalmente con los fondos desviados hacia la misma por este partido (unos 13 millones de € desde 2020), algo irregular puesto que en su mayor parte ese dinero proviene de los pagos efectuados a VOX por el Estado al obtener representación parlamentaria y cuyo destino legal es el de permitir su actividad, como en el caso de cualquier otro partido presente en las instituciones políticas por sufragio.

En febrero de 2020 Santiago Abascal viajó a EEUU para conocer el funcionamiento de diversas organizaciones como la Heritage Foundation, la American Conservative Union y el International Republican Institute, con las que forjó lazos.

A su vez, la Fundación Disenso compró en el mismo año al empresario fascista Julio Ariza el panfleto digital La gaceta de los negocios”, cambiando la cabecera por “La gaceta de la iberosfera”, con intención de proyectarla hacia Latinoamérica, estableciendo allí alianzas políticas con el fin de “dar la batalla cultural contra la izquierda”.

Foro Madrid parece ser el brazo de la Fundación Disenso destinada a la proyección internacional de ésta y de VOX y en el establecimiento de alianzas particularmente con América Latina.

Los días 24, 25 y 26 de marzo de este año la Fundación Disenso y Foro Madrid participaron en el III encuentro de think tanks de Iberoamérica, celebrado en Ciudad de Méjico, bajo el título de “Identidad y seguridad: desafíos y estrategias comunes”. El nombre del evento muestra por sí solo donde están los núcleos semánticos en torno a los que el fascismo construye su unidad de acción: Identidad y seguridad (la inmigración como amenaza que justifica la represión de Estado).

La presencia de la “Heritage Foundation” como participante estadounidense indica quién tutela toda la articulación del encuentro de países hispanohablantes.

Entre los participantes se encontraba el grupo juvenil boliviano Libres en Movimiento, de orientación ultraliberal, cuyo objetivo central es la lucha contra el MAS.

Igualmente estuvo presente el CEU-CEFAS (Centro de Estudios, Formación y Análisis Social), ligada a la Fundación Universitaria San Pablo-CEU y a la Asociación Católica de Propagandistas. El CEU-CEFAS es una organización para la educación y formación ideológica de las élites políticas y empresariales, con una educación ultracatólica y ultraconservadora.

También asistió Patria Unida (Méjico), cuya denominación es, en sí misma, una burla al patriotismo que dice promover, al convertirse en un ariete del imperialismo estadounidense, por sus relaciones privilegiadas con sus “lobbies” de ultraderecha (“The Heritage Foundation”, “Texas Public Policy Foundation”, “Center Renewing America”, “Center for a Secure Free Society” y el trumpista “America First Policy Institute”) y por las las graves acusaciones lanzadas contra el gobierno mejicano, entre otras la de “simbiosis” entre los narcos mejicanos y el gobierno y la presidencia del país, acusación ésta que ya lanzo Trump para asesinar a tripulaciones de barcos pesqueros en las costas venezolanas, secuestrar a su presidente y convertir en rehén político al gobierno posterior de dicho país.

Otro de los concurrentes fue la “Fundación Free”, de Argentina y Uruguay. De carácter liberal-libertariano, se presenta como defensor de la “civilización occidental” que, según afirma, significa la defensa de la familia tradicional, la oposición al aborto, la limitación del Estado, la propiedad privada, la lucha contra la izquierda, el “wokismo”, la aplicación de políticas de seguridad (represión desde el Estado), “el reconocimiento de un orden natural” (la división de clases) y todo ello mediante la formación continua de liderazgo, con el fin de perpetuar ese “orden natural. Esta fundación se vincula, a su vez, con lo que denomina el “liberalismo conservador norteamericano y europeo”.

En Europa las alianzas de la Fundación Disenso y del Foro Madrid parecen tener una relación más orgánica con los partidos fascistas y de extrema derecha. El caso de VOX y Disenso es ese.

Es el caso también de la Fondazione Giuseppe Tatarella” (Fundación Tatarella), que lleva el nombre del desaparecido político italiano, miembro del Movimiento Social Italiano (MSI), heredero del partido fascista de Mussolini, y uno de los fundadores de Alianza Nacional (en su logo mantuvo la llama del MSI), heredero a su vez de este último. La Fondazione Giuseppe Tatarella” está ligada a “Fratelli d´Italia”, partido de Giorgia Meloni. Este partido tiene también otras tres fundaciones: “Nazione Futura”, “Fare Futuro” y la “Officina per l´Italia”. Se trata de laboratorios de ideas destinados a construir una cultura fascista.

Vox cambia de alianzas de forma oportunista, según se mueve el viento, pero no cierra puertas en sus mudanzas. Su salida del Partido de los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR) en 2024, al que pertenece “Fratelli d´Italia”, para integrarse en “Patriots.eu” (“Patriots for Europe Foundation”), de Orbán, no impidió que en 2025 la Fundación Disenso donara 18.000 € a New Direction”, después de otras tres donaciones en años anteriores a esta fundación perteneciente al ECR. VOX no quemó los puentes, ni siquiera cuando en 2024 su Fundación Disenso reforzó su relación con el Centro de Derechos Fundamentales (CFR), ligado al centro de formación privado de las élites húngaras “Mathias Corvinus Collegium” (MCC), que abría ese mismo año oficina en Madrid, ahora en proceso de disolución en el contexto de las reformas introducidas tras la derrota de Orbán. VOX y su Fundación se verán en la necesidad de revaluar de nuevo sus alianzas si no quiere que la salida del Fidesz del gobierno de Hungría les perjudique más de lo que ya lo ha hecho. Seguramente también deberá buscarse un nuevo padrino financiero, ya que el Magyar Bankholding (MBH), ligado al Fidesz, que entre 2023 y 2024 prestó a VOX 13,7 millones de €, tendrá ahora nuevas afinidades gubernamentales y estará más controlado en cuanto a la orientación política de sus préstamos, ya que la nueva derecha húngara de Péter Magyar, que ahora gobierna, querrá mantener su inmediata homologación “democrática” y “europeista” por parte de la UE, al estilo Meloni, si quiere recibir los 20.000 millones de € del fondo de cohesión y recuperación pos-COVID hasta el momento congelados y que tanto necesita para la maltrecha economía húngara.

Conviene hacer un inciso en cuanto a las simpatías de VOX y la Fundación Disenso y de Fidesz y el Centro de Derechos Fundamentales (CFR) con el sionismo genocida del Estado de Israel. Estos socios se han manifestado “en defensa de las raíces judeocristianas” de Europa. La jerarquía de los odios transmuta el otrora antisemitismo en un prosionismo cristiano, si Israel hace el trabajo sucio de asesinar musulmanes.

Por eso Yoram Harzoni, líder del ultrasionista israelí Instituto Herzl y de la Fundación Edmund Burke, reunió en 2020 a Meloni, Orbán, Abascal y Marion Maréchal, entre otros, en la Conferencia Nacional de Conservadurismo (NatCon) en Roma. Diferentes líneas del fascismo unidas por un mismo objetivo: el cambio de régimen político en Europa y EEUU, primero, y a nivel mundial, después.

Marion Maréchal, sobrina de Marine Le Pen y ex miembro del “Front National, hoy “Rassemblement National”, creó en 2018 el Instituto Superior de Sociología, Economía y Política (ISEEP), destinado a la formación de élites fascistas en pensamiento, política y empresa. Mantiene alianzas con fundaciones fascistas en Polonia (“Collegium Intermarium”) y Hungría (“Mathias Corvinus Collegium”). Desde 2020 está presente en Madrid. Del peso de VOX y su entorno ideológico y mediático da prueba el profesorado del centro que aquí les enlazo.

Es revelador el hecho de que la NatCon, en sus anuales encuentros tanto a un lado como a otro del Atlántico tengan como fuente principal de inspiración ideológica a las versiones más extremistas del fundamentalismo religioso judío, protestante (especialmente en EEUU con las sectas evangélicas en este segundo caso) y católicas. Dios, Jehová o Yahveh es la fuente sagrada que legitima el poder ejecutivo, en una especie de pensamiento pseudomonárquico, así como las jerarquías de clase, raza y género.

El oligarca financiero ruso Konstantín Malofeev, cercano a Putin, es un impulsor de la extrema derecha rusa y europea mediante su grupo mediático, asociativo y empresarial “Tsargrad” (referencia a la ciudad del Imperio Romano de Oriente o Imperio Bizantino, Constantinopla). El grupo “Tsargrad” está formado por

  • TsargradTV”, fundada en 2015 y que según el propio Malofeev es ideológicamente análogo a Fox News. El creador de la Cuarta Teoría Política y del Eurasianismo, el fascista Alexandr Dugin, fue durante el período inicial de esta televisión su editor jefe. “TsargradTV” es un vocero de la “alt-right” estadounidense y reproduce el discurso de destacados ultraderechistas de EEUU como Alex Jones, Steve Bannon o Richard Spencer. Se ha hecho eco frecuentemente de los contenidos del sitio emisor de teorías de la conspiración y de desinformación y de “fake news” “Breitbart News”. Destaca por su línea editorial muy centrada en el cristianismo ortodoxo y la reivindicación de un fuerte nacionalismo soviético, hoy claramente despojado del significado comunista de lo soviético, destinado a fomentar la nostalgia de gran patria y a facilitar el expansionismo ruso entre las antiguas repúblicas de la URSS.

  • Los portales digitales katehon.com y geopolitica.ru destinados a difundir las tesis euroasiáticas y de la Cuarta Teoría Política de Dugin. Extienden su influencia teórica sobre grupos de extrema derecha europeos, entre ellos de España.

  • La Sociedad del Águila Bicéfala es probablemente el brazo del grupo “Tsargrad” más activo en la conformación de un polo fascista a la derecha de los grandes grupos de extrema derecha en Europa y fuera de ella. El 12 de Septiembre de 2025 la Sociedad del Águila Bicéfala organizó un encuentro en el Palacio Mariinski de San Petersburgo con representantes del ala más extremista del fascismo de España, Francia, Reino Unido, Italia, Hungría, Alemania, Bélgica, México, Brasil, Argentina y Sudáfrica. El encuentro fue dirigido por Malofeev y Dugin. Contó con el apoyo de la Iglesia Ortodoxa Rusa. Entre los participantes españoles se encontraban miembros de Democracia Nacional y Falange. De dicho encuentro nació la Liga Antiglobalista Internacional "Paladines" con el acuerdo de “”coordinar actividades "a nivel global", para lo cual compartirán "tecnologías políticas y mediáticas disponibles"”. Su objetivo es un mundo cristiano blanco y el rechazo de la democracia, el pluralismo y los derechos humanos

  • La Fundación Caritativa San Basilio el Grande se presenta como una entidad benéfica pero sus actividades principales se centran en la defensa de valores ultraconservadores como el rechazo a lo que tradicionalmente la extrema derecha llama “ideología de género”, la promoción del concepto tradicional de la familia y el financiamiento y apoyo a la iglesia ortodoxa.

CitizenGo es una plataforma ultra nacida de HazteOir, muy próxima a VOX, cuyo fundador, Ignacio Arsuaga, mantiene vínculos con El Yunque, organización fascista mejicana ultracatólica que ha sido señalada como abusadora y encubridora de pederastas y de violaciones de niños. CitizenGo se opone al matrimonio entre personas del mismo sexo, la eutanasia y el aborto.

Según el historiador Steven Forti existen conexiones evidentes entre algunas organizaciones del grupo “Tsargrad”, dirigido por Malofeev y CitizenGo (la plataforma internacional de Hazte Oír) y la propia Hazte Oír, a través de Alexei Komov, responsable de la división rusa del Congreso Mundial de las Familias y hombre de confianza de Malofeev. El Congreso Mundial de las Familias es un grupo de presión con una doble vertiente: sectores ultraortodoxos rusos y católicos ultras estadounidenses. Komov formó parte del consejo de administración de CitizenGo desde 2016 hasta 2023. Se considera a Komov como facilitador de la petición de 100.000 € en 2013 por parte de Ignacio Arsuaga para CitizenGo al oligarca Malofeev. Se cree que el estadounidense Brian Brown, presidente del Congreso Mundial de las Familias y el italiano Luca Volontè, presidente de la “Fundación Novae Terrae”, ambos miembros actuales del consejo de administración de CitizenGo, son donantes de la organización. Steven Forti se hace eco del informe descargable en archivo “La punta del iceberg: Financiadores extremistas religiosos que se oponen a los derechos humanos en materia de sexualidad y salud reproductiva en Europa”, según el cual Arsuaga se jactaba de que “CitizenGO podría servir como un conducto de financiación encubierto para muchos partidos políticos de extrema derecha de cara a las elecciones europeas de 2019”. El sitio WikiLeaks expone detalladamente múltiples documentos que certifican las relaciones internacionales CitizenGo y Hazte Oír, creando una red de extrema derecha en sus ámbitos socioideológicos de actuación, así como la carta de petición de Arsuaga a Malofeev para la financiación de CitizenGo. Siempre según WikiLeaks, entre los donantes a Hazte Oír y CitizenGo en el período de 2001 a 2017 se encontraban los empresarios Esther Koplowitz, Isidoro Álvarez y Miguel Villar Mir, así como Mauricio Casals de Atresmedia y La Razón.

Soy consciente de la gran extensión que han adquirido las cuestiones relativas a las fundaciones, think tanks y otros medios de influencia ideológica europea, rusa, estadounidense y latinoamericana, del mismo modo que sé muy bien que la exposición que he realizado de los citados temas seguramente no alcance siquiera el 5% del total de los mismos.

Sin duda un punto débil de este análisis de las organizaciones de pensamiento y presión de la extrema derecha internacional es el de la escasa mención a sus financiadores. En el caso europeo hay mucha mayor opacidad. Aunque aparecen algunos elementos del tejido empresarial como mecenas de algunos grupos, lo cierto es que parecen ser estos mucho más dependientes económicamente de sus partidos referenciales, a la vez que existe cierta tendencia hacia la financiación indirecta de los mismos por parte de aquellas. Se trataría, de este modo, de un flujo de doble sentido.

Por otro lado, las fundaciones y think tanks fascistas europeas parecen tener un menor tamaño que las norteamericanas, lo que favorece una mayor dependencia de las mismas y, secundariamente, de las rusas.

Las organizaciones integristas cristianas Alliance Defending Freedom (ADF), Acton Institute, World Youth Alliance (WYA), American Center por Law And Justice (ACLJ), Human Life International y Heartbeat International son algunas de las fundaciones estadounidenses que transfieren fondos a sus homólogas y filiales europeas.

Del lado ruso, junto con Konstantin Malofeev, anteriormente señalado, emerge la figura del oligarca Vladimir Yakunin, ex jefe de la empresa estatal rusa de ferrocarriles, que dirige el Fondo de Dotación Istoki, cuyo objetivo es "reforzar las bases espirituales de la sociedad rusa" y "la educación moral basada en la ortodoxia", y el think tank Instituto de Investigación del Diálogo de Civilizaciones, con sede en Berlín, que reúne anualmente a diversas organizaciones en la isla de Rodas con una hoja de ruta marcadamente antifeminista. Entre ambos oligarcas parecen haber movido más de 170 millones de euros hacia Europa con fines de lograr una influencia entre las organizaciones de extrema derecha del continente, si bien el informe“La punta del iceberg: Financiadores extremistas religiosos que se oponen a los derechos humanos en materia de sexualidad y salud reproductiva en Europa” no detalla el nombre de las mismas.


QUE LAS HOJAS DE LA COYUNTURA NO IMPIDAN VER EL BOSQUE DE LO PERMANENTE

Un conjunto de hechos producidos en los últimos meses parece apuntar hacia cierto debilitamiento de la ultraderecha a nivel mundial, sobre todo si la lectura del contexto global es parcial e inexacto.

Repasemos, en primer lugar las cuestiones que se señalan como saldo negativo para la consolidación del espacio fascista y su correlación de fuerzas con los demócratas progresistas, la izquierda socioliberal (autodenominada socialdemócrata) y la “socialdemocracia realmente existente” (a la que sus enemigos califican de comunista o izquierda radical). Estos tres bloques son integrables dentro del polo progresista.

Los progresistas celebran, esperanzados, algunos fracasos de la extrema derecha que, sin embargo, tienen más que ver con contradicciones propias de la misma que con éxitos del reformismo. Como si se tratase de un mantra repiten los tres reveses fascistas de los últimos meses:


  • El tropiezo sufrido por Meloni en el referéndum sobre la reforma judicial

  • La derrota de Orbán en Hungría

  • La debacle del gobierno Trump


REVESES POLÍTICOS FASCISTAS, “MA NON TROPPO”

En el caso de Hungría y de Italia el progresismo ha aplicado rápidamente el “label democrático” al nuevo gobernante, Péter Magyar, procedente de las filas del partido fascista derrotado y ha adoptado la homologación democrática” con Giorgia Meloni, cuyo partido, Fratelli d´Italia, es heredero del Movimiento Social Italiano, del mismo modo que éste fue heredero del Partido Nacional Fascista de Mussolini. Estas piruetas de normalización institucional” de determinadas extremas derechas no es tan diferente de lo que ha hecho en España la derecha reaccionaria del PP con los fascistas de VOX, aunque para los progresistas tiene que ver con cuestiones relativas al euroequilibrismo para la gobernanza interna de la UE y con las necesidades de la Unión Europea de marcar perfil propio, tanto frente a Rusia como frente al gobierno Trump, cambio que, respecto a EEUU, es mucho más cosmético y declarativo que real.

Giorgia Meloni tiene una trayectoria, como poco, dudosamente democrática. Su lema “dios, patria, familia” fue utilizado por el fascismo italiano desde 1928. En 1992 se afilió a las juventudes del Movimiento Social Italiano. En 1995 ya era una joven dirigente estudiantil de Alianza Nacional, sucesor legal del anterior partido. En 2012 cofundó Fratelli d´Italia, en la misma línea de continuidad ideológica. Tras varios cargos institucionales se convirtió en primera ministra en un gobierno de coalición de las extremas derechas.

Con 19 años elogió a Mussolini. Hace tan solo 6 hizo lo mismo con Giorgio Almirante, dirigente de la República Social Italiana. Se opone al matrimonio entre personas del mismo sexo, a la familia homoparental, el aborto y la eutanasia y es partidaria del bloqueo naval contra la inmigración.

En octubre de 2021 Meloni firmó la Carta de Madrid, un libelo elaborado por Vox en 2020 en el que se afirman inmundicias como éstas:

Sin embargo, una parte de la región [lo que los fascistas firmantes llaman la Iberosfera] está secuestrada por regímenes totalitarios de inspiración comunista, apoyados por el narcotráfico y terceros países. Todos ellos, bajo el paraguas de Cuba e iniciativas como el Foro de São Paulo y el Grupo de Puebla, que se infiltran en los centros de poder para imponer su agenda ideológica.

La amenaza no se circunscribe exclusivamente a los países que sufren el yugo totalitario. El proyecto ideológico y criminal que está subyugando las libertades y derechos de las naciones tiene como objetivo introducirse en otros países y continentes con la finalidad de desestabilizar las democracias liberales y el Estado de Derecho”.

En 2025, siendo primera ministra, habló en la CPAC (Conferencia de Acción Política Conservadora), ya entregada plenamente al fascismo trumpista. Un párrafo de su discurso la retrata:

Votan por nosotros porque defendemos la libertad, amamos a nuestras naciones, queremos asegurar nuestras fronteras, protegemos a las empresas y a los ciudadanos del ambientalismo insano de la izquierda, defendemos la familia y la vida, luchamos contra el obrerismo, protegemos nuestro sagrado derecho a la fe y a la libertad de expresión”.

Ahora, en 2026, se ha distanciado de Trump, no por ideología sino por conveniencia, después de ver la popularidad del presidente español Sánchez tras negarse a que las bases militares de titularidad española y uso conjunto hispano-estadunidense fueran utilizadas por EEUU para atacar Irán. Los enfrentamientos tuiteros entre ella y su amigo naranja son simulacros para sus respectivos idiotas nacionales porque comparten un mismo ideario de mierda.

En el gobierno no es que haya moderado mucho sus posturas políticas. Entre sus primeras medidas estuvieron las de eliminar completamente los certificados de haber cumplido con la vacunación obligatoria contra el Covid (Pase Verde) y la rehabilitación de los médicos no vacunados y antivacunas. Las posturas de Fratelli d´Ítalia y de Meloni antes de su llegada al gobierno, que ya eran contrarias a los certificados de vacunación, dieron alas a miembros del fascista partido “Forza Nuova” para el asalto a la sede del sindicato CGIL, de larga tradición antifascista, en Roma en 2021, por sus posturas favorables a dichos certificados. Meloni tuvo el cinismo de decir que desconocía el origen del ataque. A finales de octubre, unos días después de su nombramiento como primera ministra, aprobó un decreto contra las fiestas masivas (“rave”) y contra las manifestaciones sin permiso gubernativo. Ello daba amplia discrecionalidad a su gobierno para prohibir concentraciones de más de 50 personas que considerara peligrosas. Penadas con hasta 6 años de cárcel. No es el caso de las marchas de los camisas negras fascistas de Predappio (Milan) donde cada año conmemoran su akelarre totalitario de la Marcha sobre Roma de 2022. Meloni prefirió mirar para otro lado. En 2023, a golpe de SMS, suspendió la”renta de ciudadanía”, que protegía a unas 895.000 familias para sustituirla por un subsidio de inclusión, mucho más restrictivo. Mientras tanto redujo las cotizaciones laborales a la seguridad social por parte de las empresas así como el impuesto de capitales del 24 al 20%, perdonó las multas fiscales a las mismas y amplió la finalización de los contratos sin justificar la causa, redujo la inversión en sanidad y educación públicas, mientras incrementaba los gastos militares y subcontrató en Albania centros de retención (campos de concentración) de inmigrantes sin papeles llegados a Italia. Afortunadamente, los tribunales italianos echaron abajo estas medidas antiinmigración, al no ajustarse a la normativa europea. Una de sus últimas decisiones, hace algo más de dos semanas, ha sido presentar un proyecto de ley para rebajar la edad penal de los 18 a los 14 años ¿Qué ha dicho la UE sobre ello? Nada porque cada Estado miembro es soberano para tomar sus decisiones sobre la cuestión.

Deslindar la derrota de Meloni en el referéndum que pretendía separar las carreras judiciales y fiscales, como forma de debilitar la posición de unos y otros y controlar a ambos, de sus encontronazos con Trump facilita a los progre-liberales la búsqueda de contradicciones internas del fascismo que solo están en sus debilitadas cabezas.

De Péter Magyar ya sabemos que proviene de las filas del orbanista Fidesz, al que perteneció hasta 2024 y a través del que llegó a ocupar importantes cargos institucionales. Utilizó Tisza, una formación de derecha, como partido instrumental inmediatamente después de su salida del Fidesz. Durante la campaña electoral de 2026 Magyar desestimó dar voz a la Confederación Sindical Húngara para expresar las demandas de sus afiliados. Por ese motivo dio tanto protagonismo al tema de la corrupción en campaña, en detrimento de unas vagas promesas de mejoras para la clase trabajadora.

Tampoco durante su largo período de pertenencia al Fidesz (2002-2024) mostró Magyar señal alguna de apoyo o, al menos, comprensión hacia las movilizaciones de trabajadores de 2018 contra la “ley esclavista”, que permitía a las empresas exigir a sus plantillas hasta 400 horas extras al año, o las luchas de estudiantes y profesores de 2022-2023. En campaña dejó clara su postura contraria al Pacto Europeo de Migración y Asilo, rechazando las cuotas nacionales de acogida y el reasentamiento de inmigrantes sin papeles desde Europa occidental, dejando también claro que mantendrá el vallado de las fronteras que levantó Orbán con Croacia y Serbia.

Tras su llegada al gobierno dos de sus decisiones son, al menos, discutibles en cuanto a su talante democrático: el fundido a negro de la televisión pública húngara durante cuatro horas y el proyecto de limitar la elección de diputados a tres legislaturas.

La primera de las medidas fue una actuación arbitraria y una demostración autoritaria de poder y fuerza, envuelta en la frase “pedimos perdón por haber mentido durante tantos años”. Pero una televisión pública no debe de ser un medio del gobierno sino plural. Suspender sus emisiones durante cuatro horas es un reconocimiento tácito de que es lo que no debe ser, salvo que el nuevo gobernante esté inconscientemente admitiendo que él fue parte de la mentira cuando era un cargo del Fidesz.

La segunda medida, el proyecto de limitar la elección de diputados a tres legislaturas, no tiene parangón en país alguno de la UE. Contraviene el principio de la libre elegibilidad. Sea como proyecto de ley o mediante una reforma constitucional, si su pretensión fuese remover a los fascistas del Fidesz de sus escaños parlamentarios, es un juego sucio porque no es recto y explícito en sus intenciones. Ilegalizar partidos fascistas es complicado porque rara vez explicitan en su ideario y estatutos que lo son, con el fin de evitar dicho riesgo, pero es el modo legítimo de hacerlo si lo que se defiende es la democracia liberal, algo que declara Tisza.

Después de esta semblanza me cabe la duda de si no acabará creando Magyar un nuevo régimen orbanista sin Orbán, eso sí, alineado con las posiciones de la UE respecto a Ucrania y más distanciado de Rusia que su predecesor. El enfriamiento de las relaciones del gobierno húngaro con Trump está por verse.

A cambio de estas dos discutibles derrotas en Italia y Hungría (Meloni sigue y ya veremos si Magyar es un demócrata), las extremas derechas han vencido en los últimos 6 meses en Colombia (de la Espriella, muy posiblemente mediante fraude electoral), como ha denunciado Gustavo Petro), y Perú (Fujimori).

En el contexto del auge de la extrema derecha o de la extrema derecha ya instalada en los gobiernos está empezando a producirse el fenómeno de crecimiento de organizaciones a la derecha de la extrema derecha convencional. Se trata de grupos abiertamente fascistas y neonazis. Se detecta una mayor presencia pública tanto en las calles, como en las redes sociales, pseudomedios (digitales ultras) y medios convencionales, a menudo con comportamientos abiertamente violentos o de amenazas a quienes se les oponen. Siempre han existido pero ahora están más envalentonados.

En España, un país en el que los fascistas de VOX han entrado con mucha fuerza en las instituciones, ha sido legalizado recientemente Núcleo Nacional (grupo nazi), bajo el nombre de Noviembre Nacional. Se trata de un grupo que ha realizado acciones violentas, en el que los medios convencionales llevan poniendo el foco en cada una de sus manifestaciones públicas desde incluso antes, lo que facilitará su crecimiento. Núcleo Nacional recibió un apoyo explícito del grupo supremacista nazi estadounidense Patriot Front, que ha experimentado un fuerte crecimiento en estos casi dos años de presidencia de Trump. Este grupo es conocido por las marchas de sus encapuchados en Washington.

El desgaste político que vive el gobierno Meloni está favoreciendo el ascenso de una figura política, el general retirado Roberto Vannacci, y su partido, Futuro Nazionale. Vannacci es un apologeta de la violencia, un energúmeno que justifica tomarse la justicia por su mano. Menos de 6 meses después de crear su partido, en febrero de este año, tiene ya 130.000 afiliados y una intención de voto alrededor del 6-7%. En su libro “Il mondo al contrario” vomita todo su odio contra los tópicos “woke” del fascismo actual y la izquierda. “Reclamo a viva voz el derecho a odiar y a despreciar “, ha dicho. Su consigna machacona es “remigración”.

A pesar de estar a la derecha de la extrema derecha de Meloni y tener un programa económico ultraliberal, Vannacci ha logrado penetrar con fuerza en las clases populares más empobrecidas y podría hacer girar aún más a la derecha al país, si es capaz de marcar la agenda a un gobierno de extrema derecha.

Donald Trump se encuentra en el peor momento político de su segunda presidencia. La “epic fury” de su guerra con Irán se ha empantanado en una tremenda “epic shit”. La capacidad de resistencia de Irán, unida a la subordinación de su agresión a los objetivos de Israel, a las consecuencias económicas y energéticas, a nivel mundial, del doble bloqueo del estrecho de Ormuz (de la parte iraní y de la estadounidense) y al hecho de que Trump mintió en campaña a la ciudadanía norteamericana y, particularmente, a sus votantes y al movimientos MAGA, al afirmar que no intervendría militarmente en más guerras, ha supuesto un mazazo formidable sobre su popularidad, ya muy afectada por sus declaraciones sobre la posibilidad de suspender las elecciones de medio mandato, sus fiestas sexuales con menores en la isla de Epstein, la brutalidad en las redadas del ICE para la detención y expulsión ilegal de inmigrantes sin papeles, el desastre de los aranceles a las importaciones de productos extranjeros para la economía de EEUU y sus “bromitas” sobre postularse rey y Papa, sin contar con sus delirios a las 3 de la mañana en su red social, que sugieren un estado mental muy deteriorado, no apuntan nada bueno sobre su futuro presidencial.

Pero, inesperadamente, el sábado 25 de abril se produce el tercer intento de “atentado” contra el presidente. Los dos anteriores, de 2024, fueron posteriores al primer período de gobierno Trump, cuando éste era expresidente. Y, nada, que no hay manera, qué torpeza la de los candidatos a magnicidas ¿Será porque un presidente, que es Jesucristo en memes, se ha materializado en Jesucristo rampante? Consejero delegado del mismo (TrumpPope) ya era, al menos en meme.

Que el Servicio Secreto, encargado de la protección del presidente, no hubiese detectado que 24 horas antes del acto con la prensa al “supuesto” autor de la “tentativa de atentado” estuviese ya alojado en una habitación del Hilton, armado con una escopeta (ni siquiera un rifle de precisión), una pistola y varios cuchillos, sugiere mucho sobre la credibilidad del mencionado conato.

En cualquier caso la bisoñez de Cole Thomas Allen no impide que algunos tengamos la sensación de que 3 intentos de liquidar al presidente de EEUU en dos años son muchos intentos y que no haya tomado Trump la decisión de cesar al director del Servicio Secreto, Sean M. Curran, la misma noche del 25 de abril por los graves fallos en seguridad -sigue en el cargo-, él que es tan dado a decisiones inmediatas de cese, huele francamente raro y mal

A 4 meses de las elecciones de medio mandato -son en noviembre- la situación de Trump frente a un posible “impeachment” (destitución) posterior está muy comprometida pero no es desesperada. Es difícil que se alcance el “quorum” necesario de la mayoría de dos tercios en el Senado (67 de 100 senadores), nunca alcanzado en su historia. Muy probablemente los demócratas alcancen la mayoría en la Cámara de Representantes pero es el Senado el que juzga y ratifica o no.

Eso si no decide anular las elecciones de medio mandato para el Congreso y el Senado. De alguien que alentó un golpe de Estado, al ser derrotado tras su primer mandato, y que se ha pasado por la entrepierna la aprobación del Congreso para continuar la guerra contra Irán, al cumplirse más de 6 meses de de su inicio, afirmando que ésta “ha terminado”, cuando la presencia de una flota militar estadounidense para “bloquear el bloqueo” (sic) del estrecho de Ormuz demuestra lo contrario, cabe esperar cualquier cosa.

Intente suspender o no las elecciones de noviembre, lleva meses saboteándolas y no parece que jueces y demócratas hagan mucho para impedirlo. Ya ha declarado que la “oposición” podría buscar un fraude electoral, con el fin de sembrar una desconfianza que, quién sabe, le ayudase a movilizar una insurrección entre sus debilitadas bases, como sucedió en 2021 con el intento de asalto al Congreso.

La pretensión de derogar o limitar el voto por correo, con el apoyo de la mayoría derechista del Tribunal Supremo de EEUU, sistema de voto que utilizan más los votantes demócratas que los republicanos, junto con la “SAVE Act”, que busca dificultar el voto a millones de ciudadanos estadounidenses, exigiéndoles una documentación extra (certificado de nacimiento o pasaporte que deben ser presentados en persona y no por correo u “on line”) para poder registrarse como votantes, dificultaría aún más el voto de millones de personas. Si tenemos en cuenta que uno de cada tres estadounidenses no ha viajado nunca al extranjero, entenderemos mejor que muchos de ellos carezcan de pasaporte. En cuanto al certificado de nacimiento se trataría de otra trampa, esta vez contra 69 millones de mujeres. que cambiaron su apellido por el de sus maridos al casarse, por lo que no disponen de un certificado de nacimiento con su nombre actual y no podrán usarlo para demostrar su ciudadanía y registrarse para votar. Una nueva versión de la “SAVE Act” fue aprobada en el Congreso pero está estancada en el Senado, ante lo que cinco Estados de mayoría republicana han aprobado versiones muy similares de la misma.

Por si estas medidas para intentar impedir la derrota de Trump en noviembre fueran insuficientes, el Tribunal Supremo de Estados Unidos, de mayoría conservadora, ha puesto recientemente una fuerte limitación a la treta del “gerrymandering”, utilizada habitualmente tanto por republicanos como por demócratas. El “gerrymandering” permite el rediseño de los distritos electorales de acuerdo a los intereses del partido de turno gobernante en el Estado en que se aplique, uniéndolos, dividiéndolos o asociándolos. Hasta ahora era constitucional que el partido gobernante en un Estado redefiniese la forma y los límites de los distritos electorales en los que necesitase obtener la mayoría para reforzar su ventaja futura en dicho Estado. Además el “gerrymandering” permitía hasta ahora redibujar distritos en los que una minoría étnica a nivel nacional (negros, latinos…) fuese mayoritaria, ajustando sus formas y límites a dicha realidad demográfica. Esta segunda parte es la que el Supremo ha tumbado, lo que va a permitir a los republicanos difuminar esas mayorías étnicas en nuevos formatos de las circunscripciones. Es sabido que dichas minorías suelen apoyar a los demócratas.

Si aún así Trump perdiese las “midterms”, y la matemática del Senado permitiese su destitución, el vicepresidente JD Vance, otro reputado fascista, seria nombrado presidente hasta el final del mandato.

JD Vance, de quien Trump dijo en 2022 “JD está besándome el culo, quiere mi apoyo desesperadamente”, es un católico converso ultra, proveniente del sectarismo evangélico más rancio. Se opone al aborto, incluso en caso de violación, el matrimonio entre personas del mismo sexo, la identidad de género y el control de armas. Es un reconvertido a las tesis antiinmigracón de Trump y un decidido partidario de terminar el muro fronterizo con México. Se ha hecho eco del bulo lanzado por Trump de que los inmigrantes haitianos se comían los gatos y perros de sus vecinos. Aunque inicialmente situado en las tesis aislacionistas, ha seguido luego el intervencionismo de Trump en Venezuela e Irán y apoya la financiación de EEUU a Israel para su genocidio en Palestina.

JD Vance es un fiel seguidor y admirador de Curtis Yarvin, el profeta de la “Ilustración Oscura” -su colega Nick Land le dio el nombre-, una corriente de pensamiento político, también conocida como “neorreaccionaria” (NRx), a la derecha del movimiento MAGA.


LA ILUSTRACIÓN OSCURA Y EL ACELERACIONISMO

Curtis Yarvin es la correa de transmisión entre tres elementos clave del nuevo fascismo estadounidense con los que se vincula: el sitio “Breitbart News”, covacha digital del conspiracionismo de extrema derecha, Steven Bannon, que fue su presidente ejecutivo hasta 2017, y los delirios totalitarios de Peter Thiel, presidente de Palantir Technologies. Yarvin es, en ese sentido la piedra angular intelectual que vincula a la “alt-right” con el tecnofascismo de la IA.

Cuando en 2008 aún firmaba sus escritos como Mencius Moldbug, Yarvin publicó un largo manifiesto de 120.000 palabras titulado “Carta abierta para progresistas de mente abierta”. En él afirmaba que la democracia en EEUU era un experimento fallido -lo que es cierto-, culpaba al igualitarismo -¿qué igualitarismo?- de los defectos de la misma y postulaba “la liquidación de la democracia, la Constitución y el Estado de derecho” y el ejercicio del poder por “un CEO en jefe”, haciendo de dicho gobierno “una corporación armada hasta los dientes, sumamente rentable”. El nuevo sistema político “pondría en venta las escuelas públicas, destruiría las universidades, aboliría la prensa y encarcelaría a las poblaciones descivilizadas”. Igualmente “despediría en masa a los empleados públicos e interrumpiría las relaciones internacionales, incluidas “las garantías de seguridad, la ayuda internacional y la inmigración en masa” ¿No les recuerda a ustedes a algunas de las medidas que Trump ha tomado o ha amenazado con tomar?

La idea de un CEO en jefe de Yarvin es la versión moderna del monarca, así lo define el propio Yarvin, investido de poderes absolutos; un poder que sería el de una gran corporación económica privada. Los Estados deberían dividirse en microEstados con su CEO-Rey corporativo al frente.

Yarvin cree que hay razas más idóneas para la esclavitud que otras porque su CI (coeficiente intelectual) es más bajo por razones genéticas, por ejemplo los negros frente a los blancos, lo que le acerca a las ideas de la eugenesia nazi.

Veamos qué “genialidad” se le ha ocurrido al “amigo” Yarvin para Gaza: «La nueva Gaza –desarrollada, por supuesto, por Jared Kushner– sería la LA [Los Ángeles] del Mediterráneo, una ciudad chárter enteramente nueva junto al océano más antiguo de la humanidad, con propiedades soñadas y un gobierno absolutamente perfecto, calidad Apple». “Inspirador”, al menos para Trump, que en febrero de 2025, en una conferencia de prensa junto a Netanyahu propuso Gaza como «la Riviera de Oriente Medio», un resort de lujo, construido sobre los huesos de los cadáveres enterrados de decenas de miles de palestinos.

La Ilustración Oscura tiene su dimensión “compasiva” hacia aquellos súbditos que no puedan cumplir las reglas impuestas por el CEO-Rey. “Los que no pueden cumplir con las normas de ningún rey –pobres, improductivos y deficientes mentales– no tienen que ser asesinados en masa, sino que pueden ser encerrados en una cápsula conectada a un mundo virtual, al estilo de Matrix”. Dado que las referencias culturales de Yarvin están más conectadas con la cinematografía cyberpunk que con la literatura anticipatoria de la distopía de “Un mundo feliz” de Huxley, su propuesta posthumana se queda en las hermanas Wachowski pero lo cierto es que su objetivo parece estar empezando a alcanzarse mediante la idiotización que la IA está ya produciendo en millones de personas.

Dentro de la corriente de la “Ilustración Oscura” o neorreaccionarios se encuentra la tendencia “aceleracionista” (esta gente es muy prolífica en la barbarie de sus chifladuras).

Conviene distinguir el aceleracionismo de “izquierdas” del de la extrema derecha porque solo el segundo pertenece a la “Ilustración Oscura”.

Ambas tendencias tienen en común la idea de acelerar la dinámica del capitalismo, desarrollando al máximo sus procesos internos en lugar de frenarlos con el objetivo de provocar un colapso del orden establecido. Unos y otros otorgan a la tecnología y la automatización un papel central en la aceleración de dichos procesos, pero para los izquierdistas esto significaría el fin del capitalismo, y para la extrema derecha el fin del Estado liberal y la llegada a un capitalismo sin límites institucionales.

Antes de dar unas breves pinceladas sobre lo que es el aceleracionismo neorreaccionario, permítanme hacer un inciso sobre su versión supuestamente “de izquierdas”.

El aceleracionismo “de izquierdas” tiene sus precursores en Gilles Deleuze y Félix Guattari, dos teóricos postmodernos, aún cuando no admitieron serlo, y postestructuralistas . Ambos son referencia para jóvenes universitarios del progresismo postcapitalista (todo muy post, como el postureo) y el anticapitalismo, a los que les cuesta demasiado dar nombre a la sociedad que ha de sustituir a la actual.

Pero ¿qué vía revolucionaria? ¿Hay alguna? ¿Retirarse del mercado mundial, como aconseja Samir Amin, a los países del tercer mundo, en una curiosa renovación de la “solución económica” fascista? ¿O bien ir en sentido contrario? Es decir, ¿ir aún más lejos en el movimiento del mercado, de la descodificación y de la desterritorialización? Pues tal vez los flujos no están aún bastante desterritorializados, bastante descodificados, desde el punto de vista de una teoría y una práctica de los flujos de alto nivel esquizofrénico. No retirarse del proceso, sino ir más lejos, “acelerar el proceso”, como decía Nietzsche” (Deleuze, Gilles y Guattari, Félix. “El Anti Edipo. Capitalismo y esquizofrenia”)

Estos “izquierdistas”, devotos de Deleuze y Guattari, buscan legitimar su aceleracionismo atribuyendo incluso a Marx el origen de sus peregrinas teorías sobre el aceleracionismo. Estos marxólogos de saldo creen haber encontrado en “El fragmento sobre las máquinas”, perteneciente a los “Grundrisse” (“Elementos fundamentales para la crítica de la economía política”) el punto de partida argumental que refrenda su fidelidad al marxismo, bajo el pretendido amparo protector del maestro.

Pero lo que Marx hace en dicho texto es analizar y explicar el creciente proceso de automatización de las máquinas y el modo en que las mismas sustraen al obrero sus capacidades y destrezas, no profetiza ni hace apología de la aceleración de la producción.

(...) “la máquina, dueña en lugar del obrero de la habilidad y la fuerza, es ella misma la virtuosa, posee un alma propia presente en las leyes mecánicas que operan en ella, y así como el obrero consume comestibles, ella consume carbón, aceite, etc. (matières instrumentales) con, vistas a su automovimiento continuo. La actividad del obrero, reducida a una mera abstracción de la actividad, está determinada y regulada en todos los aspectos por el movimiento de la maquinaria, y no a la inversa” (Marx, Karl. Op. cit.)

El aceleracionismo, que sus partidarios de izquierda creen erróneamente encontrar en “El fragmento sobre las máquinas”, es una especie de fetichismo oportunista puesto que hacen de la tecnología y la automatización el elemento principal que permitiría salir del capitalismo a otra formación económico-social no capitalista. Ni siquiera es evidente que estén pensando en una sociedad socialista o comunista.

Olvidan quienes apuestan por la aceleración tecnológica desde la “izquierda” que la tecnología bajo el sistema capitalista no es un elemento neutro puesto que dicha tecnología se aplica con un objetivo muy concreto -elevar la producción y reducir los costes del capital variable en trabajadores necesarios y salarios- y porque el uso de esa tecnología se lleva a cabo dentro de unas relaciones sociales de producción capitalistas.

Es precisamente en el punto social donde los aceleracionistas de “izquierda” escamotean dos elementos centrales en el pensamiento marxista con el que pretenden legitimarse: la contradicción capital-trabajo y la lucha de clases.

En su “Manifiesto por una política aceleracionista” Alex Williams y Nick Srnicek, los teóricos de “izquierda”, que desarrollan la propuesta de Guattari y Deleuze, plantean la necesidad de apropiarse y desarrollar la tecnología de forma alternativa a como lo está haciendo el capitalismo para lograr el paso a una sociedad postcapitalista.

Sin embargo, el manifiesto destaca por su absoluta inconcrección, abusa de un lenguaje ambiguo, con frecuencia ampuloso, hasta el punto de carecer de la condición de proyecto político, económico y/o social.

Llama la atención el carácter indefinido del sujeto político que ha de impulsar la aceleración del capitalismo tecnológico. No se apela a una/s clase/s concreta/s sino a fracciones de clase, no identificadas, nacidas de la transformación técnica del proceso productivo y en las que parece vislumbrarse el concepto de “multitud” de Negri y Hardt, muy alejado de las categorías marxistas de clase.

tenemos que reconstruir las diversas formas del poder de clase. Esta reconstrucción debe ir más allá de la idea de que ya existe un proletariado global generado de forma orgánica. En lugar de ello, debemos buscar la manera de integrar una serie dispar de identidades proletarias fragmentadas, que a menudo se manifiestan bajo formas post-fordistas de trabajo precario.”

En dicho manifiesto se afirman cuestiones como

La izquierda tiene que desarrollar una hegemonía tecnosocial tanto en el ámbito de las ideas como en el ámbito de las plataformas materiales, que son la infraestructura de la sociedad globalizada. […] Estas plataformas materiales de producción, finanzas, logística y consumo pueden ser y serán reprogramadas y reformateadas hacia parámetros post-capitalistas”

Este primer aserto plantea interrogantes como el modo de hacer frente al coste económico y de dónde saldrían los medios para poner dichas plataformas en marcha, especialmente si tenemos en cuenta que dicha tecnología está hoy liderada por la Inteligencia Artificial (IA) y la robotización, cuyos costes son astronómicos.

Los autores del texto aclaran la duda con una mezcla de ingenuidad y necedad asombrosas

en el plano más práctico, sostenemos que la izquierda aceleracionista debe pensar más seriamente en los flujos de recursos y de dinero necesarios para construir una nueva infraestructura política eficaz. Más allá del “poder del pueblo” que ostentan los agentes que actúan en la calle, necesitamos financiación, ya sea de gobiernos, instituciones, laboratorios de ideas, sindicatos o benefactores individuales”

¿Qué gobiernos pretenden estos quiméricos aceleracionistas que apoyen sus plataformas, cuando la izquierda ha sido desalojada a nivel mundial de casi todos ellos y qué benefactores individuales, que necesariamente deberían ser enormemente acaudalados, creen que les apoyarían en un proyecto postcapitalista, contrario a sus intereses de clase y a cambio de qué?

Por último, el manifiesto acusa una importante desactualización. Fue presentado en 2013, cuando aún la IA no había sido lanzada de forma masiva, por lo que no la menciona y cita en el texto una sola vez a los algoritmos. No existe mayor aceleración tecnológica en la producción y en el cambio económicos, social e incluso cultural y de repercusión política que el de la IA, si bien la robótica llevaba ya decenios incorporada a los procesos productivos de la gran industria. Hoy la IA ha entrado en el mundo de grandes, a menudo integrada con la robótica, medianas y pequeñas empresas, en el mundo militar, en las administraciones públicas y los servicios, en el control y vigilancia de la actividad laboral y en la vigilancia y represión de los ciudadanos por parte de los Estados. Conocemos el impacto que los chatbots tienen sobre la inteligencia humana y son muchas las voces críticas contra estos últimos y contra los sistemas especializados y los mal llamados “agentes autónomos” para la industria, las infraestructuras de supercomputación, los modelos extensos de lenguaje o de lenguaje grande (LLMs). Son muchos los grandes teóricos, expertos ingenieros de software, padres de este conglomerado tecnológico y CEOs de la misma que alertan sobre su potencial destructivo de la humanidad una vez que la IA alcance el punto crítico de no retorno de superación de la inteligencia humana (singularidad), algo que la mayoría de ellos considera muy próximo. Demasiado cinismo concentrado en unos “padres” de la IA que, a pesar del riesgo evidente, pisan el acelerador de su desarrollo.

Nick Land, creador de la denominación “Ilustración Oscura”, y desarrollador de la misma a partir de los postulados que sobre ella expuso su amigo Curtis Yarvin, del que ya hemos hablado anteriormente, es también el padre del “aceleracionismo”, de derecha, por supuesto, ya que los objetivos de éste están ligados intrínsecamente al capitalismo. Es el propio capitalismo el que impulsa el salto tecnológico que lo hace posible y lo materializa.

Land inició sus andaduras filosófico-extravagantes en la “izquierda”. De hecho, inspiró a Alex Williams y Nick Srnicek en su manifiesto aceleracionista. Fundó en la Universidad de Warwick, en 1995 con estudiantes (él ya era profesor por entonces) la CCRU (Cybernetical Culture Research Unit), en la que participaron la ciberfeminista Sadie Plant y el izquierdista Mark Fisher. En la CCRU se mezclaba el ciberpunk, la música electrónica, la cultura rave, la ciencia ficción, la filosofía y las anfetaminas, muchas anfetaminas. No es de extrañar que Land se acelerase a sí mismo antes de predicar el aceleracionismo. A partir de una crítica a la izquierda por su inoperancia plantea la necesidad de acelerar el capitalismo para hacerlo colapsar por sus propias contradicciones.

Por el camino conoce a Curtis Yarvin y se pasa al lado oscuro (el capitalismo). Ahora ya no se trata de hacer colapsar el capitalismo sino la democracia liberal y de remover los obstáculos que impiden el desarrollo capitalista hasta sus ultimas consecuencias: la concentración del poder capitalista en las manos de una reducidísima élite de CEOs tecnológicos, con capacidad absoluta e irrefrenable de decidir el destino de la humanidad. En 2012 escribe una serie de artículos conocidos bajo el epígrafe de “La Ilustración Oscura”, razón por la que se le considera el padre de la denominación de esta corriente, aunque le quepa a Yarvin la autoría de sus fundamentos.

La postura antidemocrática y antiigualitaria de Land queda perfectamente reflejada en varios párrafos, extraídos del interesante artículo “Acelerar el capitalismo para salir de la humanidad: las profecías de Nick Land, mago de la Ilustración Oscura”, publicado por Arnaud Miranda en el sitio online “Le Grand Continent”

Si, desde un punto de vista objetivo, el análisis se limita a este modelo cuantitativo básico, se distingue entonces una división entre elementos positivos (científicos, industriales, comerciales, que aceleran el desarrollo) y negativos (tendencias sociopolíticas a la captura de la riqueza por parte de grupos de interés democráticamente habilitados, es decir, la «demosclerosis»).

Para Land, el problema de la democracia es que vaya más allá del puro liberalismo político y admita ciertas dosis de “igualdad” económica y algún retazo redistributivo de la riqueza.

Lo que el liberalismo clásico produjo (la revolución industrial), el liberalismo tardío acaba retomándolo (mediante el Estado del bienestar canceroso).”

Si cabía alguna duda sobre la postura contraria a la redistribución de la riqueza por parte de Land el párrafo anterior se ocupa de disiparla por completo.

En los siguientes fragmentos se desliza un intento de justificación biologicista de la dominación por el occidente capitalista de pueblos con menor desarrollo económico para adentrarse posteriormente en un etnicismo racista y en un elitismo clasista que rechaza el argumento del intercambio desigual entre centro y periferia (imperialismo) y las relaciones sociales de producción capital-trabajo, oponiendo en su lugar la dicotomía explicativa biología-cultura.

Así, la modernidad apareció como algo hecho por algunos pueblos con o contra otros, que eran claramente diferentes de ellos. Cuando, a principios del siglo XX, comenzó a debilitarse en la pendiente descendente de su curva en S, la resistencia a sus características genéricas («la alienación capitalista») se volvió casi indistinguible de la oposición a su particularidad («el imperialismo europeo» , «la supremacía blanca»)”

La naturaleza permite que «el hombre» sea, pero esta nunca determina lo que es el hombre. Las cuestiones relativas a las características naturales y las variaciones entre los seres humanos se entienden en sí mismas como particularidades culturales, o incluso como patologías.”

Pero los objetivos de Land de impulsar teóricamente la construcción de una dictadura directa ultraoligárquica no pueden simplemente sustentarse en falacias biologicistas que defiendan la misma en base a un darwinismo social que justifique la supervivencia y la posición en la cúspide de la pirámide social de los mejor adaptados. Es necesario introducir un “suplemento”

No hay ninguna diferencia esencial entre aprender lo que realmente somos y redefinirnos como simples contingencias tecnológicas, es decir, como seres tecnoplásticos, susceptibles de transformaciones precisas y científicamente informadas. La «humanidad» se vuelve inteligible en el momento en que es absorbida por la tecnosfera, donde el procesamiento de la información del genoma, por ejemplo, hace que la lectura y la edición coincidan perfectamente”

«Partiendo del principio de que la mayoría de la humanidad no aceptará voluntariamente políticas cualitativas de gestión de la población, Campbell subraya que cualquier intento de aumentar el coeficiente intelectual de toda la raza humana sería increíblemente lento y tedioso. Añade que la orientación general de la eugenesia antigua no era tanto la mejora de la especie como la prevención de su declive. Por lo tanto, el eugenismo de Campbell aboga por el abandono del Homo Sapiens como «reliquia» o «fósil viviente» y la aplicación de tecnologías genéticas para penetrar en el genoma, probablemente escribiendo nuevos genes desde cero con la ayuda de un sintetizador de ADN. Tal eugenesia sería practicada por grupos de élite, cuyos logros superarían tan rápida y radicalmente el ritmo habitual de la evolución que, en diez generaciones, los nuevos grupos habrían superado a nuestra forma actual en la misma medida en que nosotros superamos a los simios»”

Yarvin y Land están entre los principales profetas que susurran e inspiran a la nueva ultraoligarquía de Silicon Valley para iluminar su conversión en CEOs-Reyes del mundo, en una forma de gobierno totalitario que ya no se representaría en el Estado liberal con apariencia democrática sino en el gobierno de las grandes corporaciones tecnológicas globales.

En el apogeo del delirio se encuentra el salto tecnológico del emperador biónico que transciende su condición mortal y humana para metabolizarse, mediante la manipulación genética y la fusión hombre-maquina, en un dios eterno (transhumanismo). El proyecto político-económico es un tecnofascismo monopólico de unos pocos hombres que se liberarían de rendir cuentas y de la fragilidad y carácter efímero de su condición humana a través de la edición genética y de la integración de la IA en sus propios cerebros, relegando a las clases dominadas (trabajadora y media) a la situación meros esclavos («fósiles vivientes»), a tenor de la cuasi apología de la esclavitud en el siglo XIX estadounidense que hace Yarvin en una entrevista en 2025.

Es muy difícil argumentar que la Guerra Civil hizo más amena la vida de nadie, incluso de los esclavos liberados.”

Anda y lee las narrativas de cualquier esclavo y experimenta cómo vivieron esa época.”

Brasil abolió la esclavitud en los 1880s sin una guerra civil, entonces cuando observas el costo de la guerra o el sentido de la guerra, significó una enorme cantidad de destrucción para todo tipo de personas, blancos y negros.”

Si me pides que condene a Anders Breivik” - el asesino noruego - “pero que adore a Nelson Mandela, eres un hijo de [insulto].”

Podríamos calificar las “ideas” de Yarvin y de Land como meras chifladuras de dos neorreaccionarios, fascistas sería un término más adecuado, pero cuando ellas influyen directamente en la presidencia estadounidense a través del “discreto” vicepresidente DJ Vance y del megalómano Elon Musk, la cosa parece ir en serio.

En 2021, cuando Vance era director de la empresa Mithril Capital, de Peter Thiel, del que luego hablaremos, se refirió a Yarvin y sus propuestas sobre la administración del Estado, conocidas por las siglas RAGE (“Retire all Government Employees”), una propuesta para despedir al funcionariado del Estado.

Hay un tipo, Curtis Yarvin, que ha escrito sobre algunas de estas cosas”, señaló Vance para apuntalar sus posturas híbridas de pensamiento neorreaccionario y libertarianismo. Y dijo más, pensando en un segundo mandato de Trump, que tardaría aún cuatro años en llegar:

Despida a todos los burócratas de nivel medio, a todos los funcionarios públicos del aparato administrativo, y reemplácelos con nuestra gente”

Con máxima diligencia y entusiasmo el sociópata Elon Musk se ocupó de adelgazar la administración nada más llegar Trump al gobierno. Lo hizo a través del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE).

Para Emerson T. Brooking, experto en la extrema derecha en internet “Yarvin logró escapar de la blogosfera marginal porque envolvió ideas profundamente antiestadounidenses y totalitarias en el lenguaje de la cultura de las startups estadounidenses. sus escritos son populares entre los empleados de DOGE hoy en día porque prefieren convencerse de que están dirigiendo una startup, no desmantelando un país”.


PETER THIEL, DIOS Y SEÑOR DE UNA PLATAFORMA FASCISTA CON NOMBRE FRIKI

Las ideas libertarianas y antiEstado, antidemocráticas, transhumanistas y elitistas de Nick Land y de Curtis Yarvin calan en alguien que ha escrito y dicho cosas como éstas:

"Ya no creo que la libertad y la democracia sean compatibles"

"Dado que las mujeres votan en mayor proporción por la izquierda y son menos propensas al libre mercado, la extensión del sufragio a las mujeres ha provocado un problema importante para el concepto de libertad en una democracia"

Un marco político que funcione al margen del juego de equilibrio de la democracia representativa”

Quien hace estas afirmaciones es el dueño de Palantir (nombre tomado del libro para frikis “El señor de los anillos”), y antes de Pay Pal, Peter Thiel, un empresario multimillonario, con ínfulas de filósofo, libertariano extremo y fascista, partidario de la singularidad tecnológica (la superación de la inteligencia humana mediante la IA General), la fusión humano-IA, la inmortalidad para su clase social (transhumanismo) y la liberación completa de la economía de la regulación estatal, que expresa en la idea de crear islas en aguas internacionales ajenas a todo control político. De momento, lo más parecido que ha encontrado es Argentina, que no es una isla con cocoteros pero sí de muchos boludos, presididos por el desequilibrado Milei.

Seguramente que Thiel se haya mudado a Argentina haya sido un factor decisivo para que Milei proponga a los tecnofascistas de Silicon Valley su nueva genialidad: convertir su país en el laboratorio del doctor chiflado o como él mismo ha afirmado “la inteligencia artificial nos liberará de las limitaciones del cerebro humano”

La idea del anarcocapitalista argentino es ofrecer a las grandes tecnológicas estadounidenses un paraíso que convierta sus sueños en realidad: eliminar cualquier control público sobre sus algoritmos, ¡como si existiera alguno!, dejar al mínimo sus impuestos y crear plataformas “no humanas gestionadas por agentes de IA o robots”. Si Thiel quería su territorio sin democracia política, gestionado por un CEO-Rey, ya tiene al tarado que se la ofrezca.

Palantir Technologies es la más desarrollada, criminal y fascista herramienta para facilitar la vigilancia, control, represión y asesinato selectivo o masivo, según se requiera, que el capitalismo estadounidense ha creado hasta el momento.

El Estado nazi de Israel lo ha utilizado para localizar y facilitar el asesinato de dirigentes de Hamas en Palestina y de Hezbolá en Líbano. En ambos casos murieron también civiles que nada tenían que ver con ambas organizaciones.

En Gaza plataformas de Palantir como Gotham, específicamente de uso militar, se han empleado para seleccionar objetivos entre los que se incluyen, no solo miembros de Hamás, sino periodistas, trabajadores humanitarios o personas que se han visto obligadas a desplazarse, como consecuencia de los ataques del ejército israelí o la destrucción de sus viviendas.

El sistema israelí de IA Lavender, con ayuda del software de Palantir, analiza comunicaciones por satélite y chats privados clasifica a miles de palestinos como objetivos militares sin verificación humana real.

Israel ha utilizado también tecnología de Palantir para planificar sus ataques en Líbano.

El CEO de Palantir Alex Karp, ha declarado: “Me enorgullece que apoyemos a Israel en todo lo que podamos”.

El sistema Maven Smart System, de Palantir, apoyado en parte en la IA Claude de Anthropic, fue utilizado por el ejército de EEUU para identificar como objetivo militar la escuela Shajareh Tayyebeh de la localidad de Minab en Irán, en el que fueron asesinadas 178 niñas. Trump y Musk, a través este último de su IA Grok, intentaron escabullir las responsabilidades del gobierno de EEUU y de Palantir endosándoselas a un error del régimen iraní.

Es importante señalar que, aunque SpaceX, OpenAI, Google, NVIDIA, Reflection, Microsoft y Amazon Web Services han firmado acuerdos con el Departamento de Guerra de Pete Hegseth, para incorporar IA en operaciones militares de EEUU, Palantir no estaba en dicho convenio porque ya goza de un estatus preferencial con el Pentágono, siendo desde 2025 su sistema militar central, lo que se traduce en un negocio de 10.000 millones de dólares a 10 años.

Tras los atentados del 11-S Palantir recibió financiación de la CIA a través de In-Q-Tel, su entidad de capital riesgo, teniendo acceso a los analistas de la central de inteligencia para ayudar al equipo de informáticos “palantirianos”, tal como se refieren a sí mismos, a desarrollar su primer software de seguridad nacional, Palantir Gotham.

Pero los acuerdos de Palantir con el gobierno estadounidense no se agotan en lo militar.

Palantir tiene un convenio con el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) para «identificar, buscar y deportar» a migrantes. La firma del mismo asciende a 1.000 millones de dólares. La plataforma de IA empleada para ello se llama ImmigrationOS.

Peter Thiel, Alex Karg y Palantir han encontrado en la presidencia de Trump al mejor aliado posible, incluso mayor que el ofrecido por el imbécil de Milei. Aunque Argentina le haya ofrecido una pista de aterrizaje para su proyecto de fascismo tecnológico, la dimensión económica de EEUU, las ideas totalitarias de Trump, los recursos económicos que éste ha puesto a su disposición y el tipo de herramientas tecnológicas que demanda de Palantir, permiten un despliegue de esta corporación sin parangón.

Por otro lado, la forma de gobierno caótica, autoritaria, arbitraria y plagada de decisiones anticonstitucionales de la presidencia Trump convierten a éste en un campeón de la aceleración hacia el fin de la democracia formal.


EL MANIFIESTO PALANTIR, ODA AL TECNOFASCISMO DEL SOCIO ALEX KARP

No debe sorprendernos entonces que el manifiesto Palantir, resumen de “La república tecnológica” de Alex Karp, socio de Thiel, bajo la apariencia de un espaldarazo a la presidencia de Donald Trump sea, en realidad, la carta de presentación del mundo oscuro del tecnofascismo, en el que la mafia de Silicon Valley se reivindica a sí misma. La presidencia de Trump sería su palanca.

Nos detendremos en algunos de los 22 puntos del citado manifiesto, aquél que muestra más a las claras lo que tienen en su mente tanto Karp como Thiel:

I.-“Silicon Valley tiene una deuda moral con el país que hizo posible su ascenso. La élite de la ingeniería de Silicon Valley tiene la obligación positiva de participar en la defensa de la nación”.

El supuesto patriotismo que chorrea el primer punto se entiende mejor cuando se pone a la luz que más del 50% de la facturación de Palantir es de tipo militar, si bien no ha vendido dicha tecnología solo a EEUU sino también a Estados amigos como Israel, Arabia Saudí, Reino Unido, Francia y otros países de la OTAN.

Aparentemente esto choca con la idea de territorios gobernados por figuras empresariales tecnológicas del tipo CEO-Rey pero esta contradicción es, efectivamente, solo aparente, dado que la dependencia de los Estados clientes de Palantir es muy difícil de romper, puesto que el software de dichas herramientas se mantiene en secreto, por lo que no son fácilmente reemplazables, con lo que la soberanía tecnológica de la defensa de los Estados se ve muy comprometida por una tecnología externa que los parasita.

IV.-“Los límites del soft power, de la retórica brillante por sí sola, son hoy evidentes. La capacidad de las sociedades libres y democráticas para imponerse exige algo más que un llamado moral. Exige hard power, y el hard power de este siglo se basará en el software”.

En este texto asoma ya la idea de amenaza, como imposición al resto del mundo, sobre todo si lo vinculamos al punto I, el país al que se llama a defender desde la tecnología militar, y de una idea de libertad y democracia del fuerte (quien tenga el software frente a quienes no lo tengan), lo que crea la paradoja de la democracia antidemocrática. “American Way of Life” dopado de esteroides algorítmicos de una IA violenta y militar para imponer su sistema al mundo. Barbarie vía tecnológica.

V.- “La cuestión no es si se fabricarán armas basadas en la IA, sino quién las fabricará y con qué fin. Nuestros adversarios no se detendrán a enzarzarse en debates teatrales sobre las ventajas del desarrollo de tecnologías con aplicaciones críticas para la seguridad nacional y militar. Seguirán adelante”.

La vieja sentencia del escritor de la Roma imperial Flavio Vegecio “Si vis pacem, para bellum” adaptada al imperialismo estadounidense del siglo XXI. El tramposo recurso a la paranoia de cualquier imperio impuesto a sangre y fuego, que no se detiene a considerar públicamente hasta qué punto la existencia del enemigo tiene o no que ver con el modo en que impone su poder al mundo.

VIII.-“Los servidores públicos no tienen por qué ser nuestros sacerdotes. Cualquier empresa que remunerara a sus empleados como el gobierno federal remunera a los servidores públicos tendría dificultades para sobrevivir”.

Aquí Karp se hace eco de la distopía de Thiel, utopía para su visión neorreaccionaria libertariana. Para conseguir un mundo dirigido por empresarios con los únicos objetivos de la eficacia, la eficiencia y el beneficio privado, liberado de la carga de los matices, servidumbres y consideraciones de una sociedad plural y dividida en clases, el medio para lograrlo es ir laminando al Estado de su administración pública y sustituirla paulatinamente por la externalización privada de los servicios, cuanto más claves y estratégicos mejor. Cuando los megamillonarios hayan dejado hueca la administración pública y privatizado hasta el edificio del Congreso de EEUU -no hay árbol que el viento no haya sacudido- ¿para qué necesitarían un presidente, que no es más que un criado bien pagado del poder económico, el único real, si ya lo tienen todo, ahora casi todo, y sobre todo, para qué iban a necesitar del simulacro democrático de unas elecciones, que a veces introducen un pequeño elemento de incertidumbre?

Mientras tanto un oligarca de segunda categoría les va preparando el terreno mediante el descrédito de la política que provoca su forma de gobierno.

Quien piense que con los demócratas esto sería muy distinto es un ignorante o alguien para quien la palabra diferente significa tan solo retoques cosméticos.

Según un artículo de la publicación progresista “The Intercept” Palantir Techologies creó una plataforma denominada Gestión de Casos de Investigación (ICM, por sus siglas en inglés) que fue contratada en 2014 por la segunda presidencia Obama para dar servicio al famoso ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas).

En palabras de Spencer Woodman, autor del artículo señalado de “The Intercept”:

Los documentos del ICM ofrecen un recordatorio detallado del impulso de la era Obama para modernizar y ampliar las herramientas del gobierno federal para rastrear y deportar inmigrantes. Obama no solo presidió un número sin precedentes de deportaciones, sino que su administración también supervisó la marcada expansión de los sistemas de inteligencia dirigidos a los inmigrantes del país. Ahora, el extenso aparato de vigilancia de inmigrantes que Obama perfeccionó está directamente en manos de Donald Trump para ayudar a cumplir su promesa de deportar rápidamente a millones de inmigrantes”.

XII.- “La era atómica llega a su fin. Una era de disuasión, la era atómica, llega a su fin, y una nueva era de disuasión, basada en la IA, está a punto de comenzar”.

Más allá del embustero uso del término disuasión”, la idea es que la guerra debe manifestarse tanto en potencia como en acto porque es la base no ya del poder político del Estado sino de reconfiguración del poder económico-político de la mafia tecnocapitalista de Silicon Valley, en general, y del proyecto de Thiel y Karp, en particular.

XV.-La neutralización de Alemania y Japón tras la guerra debe ser revertida. El desarme de Alemania fue una corrección excesiva, por la que Europa paga hoy un alto precio. Un compromiso similar y altamente teatral con el pacifismo japonés, si se mantiene, amenazará también con alterar el equilibrio de poderes en Asia”.

Lo que a primera vista puede parecer un intento de consolidar el poder militar de dos aliados de Washington en Europa y Asia esconde otros motivos mucho más próximos a los intereses de Palantir y a los objetivos estratégicos de Peter Thiel y Alex Karp.

Aunque Alemania ha descartado la colaboración militar con Palantir por seguridad y soberanía tecnológica, buscando soluciones para los datos de defensa que permanezcan en manos nacionales, lo cierto es que esta corporación tecnológica ya ha metido la cabeza en dicho país en un área especialmente sensible en materia de derechos humanos: la vigilancia policial.

El software Gotham de Palantir está siendo utilizado por las policías de los Estados federados de Baviera, desde 2024, de Hesse, desde 2017, y de Renania del Norte-Westfalia, desde 2022.

Mediante esta herramienta la policía de dichos Estados recopila en segundos, a través de cámaras de reconocimiento facial, rastreo de móviles y perfiles en redes sociales, entre otros muchos medios de minería de datos, la identidad completa de una persona (nombre, edad, domicilio, multas, antecedentes penales,…).

Cualquier persona que presente una denuncia, sea víctima de un delito o simplemente se encuentre en el lugar equivocado en el momento equivocado puede llamar la atención de la policía a través de este software", declaró la abogada de GFF (Sociedad para los Derechos Civiles), Franziska Görlitz. Da igual que la persona sea culpable de un delito o inocente, la privacidad es un lujo prohibido para el ciudadano normal; una privacidad que es no sólo violada policialmente, hasta el punto de que la persona investigada, incluso sin indicios de delito, ignora que lo ha sido, sino que sus datos personales se los apropia Palantir.

"Esto es motivo suficiente para que este análisis masivo automatizado no se convierta en una herramienta de uso diario para la policía. Pero los datos recopilados también terminan en el software deliberadamente opaco de la empresa estadounidense Palantir, del que la policía dependerá durante años", declaró Constanze Kurz, portavoz de la asociación de hackers Chaos Computer Club. No es posible asegurar que los datos de ciudadanos alemanes no acaben en EEUU.

El ministro del Interior alemán, Alexander Dobrindt (CSU), pretende impulsar la compra del software de Palantir para la Oficina Federal de Policía Criminal y la Policía Federal, a pesar del creciente rechazo entre la población hacia el uso de esta tecnología.

En el caso de las alianzas entre el Ministerio de Defensa japonés y Palantir éstas se caracterizan por una discreción y una reserva extremas y apenas es posible rastrear información en la red.

Sabemos que Shinjirō Koizumi, Ministro de Defensa de Japón visitó el 16 de enero de este año la sede de Palantir Technologies en Washington y que se reunió con altos cargos de la misma, sin que se conozca quiénes fueron estos, así como que la reunión “se centró en el uso de la inteligencia artificial y las tecnologías de drones en el ámbito de la defensa”, lo que equivale a decir nada.

La misma opacidad encontramos en un comunicado de la multinacional Fujitsu que, tras anunciar en 2025 que se ha firmado un nuevo acuerdo de licencia con Palantir”, que permite combinar las plataformas Palantir AIP y Palantir Foundry lo que, al utilizarlas con un modelo de lenguaje grande (LLM), está siendo empleado “en sectores altamente confidenciales, como las finanzas y la defensa”.

Por mucho secretismo que Japón pretenda mantener en relación con la adopción de tecnología militar de Palantir, sabemos que el estricto pacifismo impuesto en su Constitución tras la II GM ha pasado a la historia. Sus Fuerzas de Autodefensa empiezan a ser un eufemismo cuando sus tensiones con China se elevan peligrosamente al mismo ritmo que el incremento de su gasto militar. “Japón aprobó en 2025 un gasto de 49.000 millones de €, el mayor rearme de este país tras la II GM, pero viene haciéndolo de manera sostenida al menos desde que Shinzo Abe regresó al poder en 2012”.

XVII .- “Silicon Valley debe desempeñar un papel en la lucha contra la delincuencia violenta. Muchos políticos, en Estados Unidos, se han limitado básicamente a encogerse de hombros ante la delincuencia violenta, abandonando cualquier esfuerzo serio por abordar el problema, o arriesgarse ante sus votantes o donantes en la búsqueda de soluciones y experiencias en lo que debería ser un intento desesperado por salvar vidas”.

Según relató la Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU) entre 2012 y 2018 Palantir facilitó software al departamento de policía de Nueva Orleans con el fin de predecir la posibilidad de que determinadas personas estén involucradas en delitos en el futuro. Para la empresa digital dicha colaboración fue un acto de filantropía, lo que quizá explique que ni siquiera los concejales del ayuntamiento conociesen tan bondadosa acción. Con el alcalde y el jefe de la policía ya era bastante ¿Para qué implicar a más gente? Y menos aún a esos buscaruídos defensores de los derechos humanos.

El sistema empleado por la policía se basaba en “una técnica de inteligencia llamada análisis de redes sociales (o SNA) para establecer conexiones entre personas, lugares, automóviles, armas, direcciones, publicaciones en redes sociales y otros indicios en bases de datos previamente aisladas... Después de ingresar un término de consulta, como una matrícula parcial, un apodo, una dirección, un número de teléfono o un nombre de usuario o publicación en redes sociales, el analista del NOPD [Departamento de Policía de Nueva Orleans ] revisaría la información recopilada por el software de Palantir y determinaría qué individuos corren mayor riesgo de cometer actos de violencia o convertirse en víctimas, según su conexión con víctimas o agresores conocidos”.

Los datos sobre los individuos procedían de información recopilada de las redes sociales, así como de las bases de datos criminales del Departamento de Policía de Nueva Orleans (NOPD) sobre balística, pandillas, información sobre libertad condicional y libertad vigilada, llamadas telefónicas desde la cárcel, llamadas de servicio, el sistema central de gestión de casos (es decir, todos los casos que el NOPD tenía registrados) y el repositorio del departamento de tarjetas de entrevistas de campo” ¡Toma ya “Minority Report”! Pura investigación prospectiva del PreCrimen, sueño húmedo del totalitarismo nazi.

XVIII.- La exposición despiadada de la vida privada de los personajes públicos ahuyenta a demasiados talentos del servicio gubernamental. La arena pública —y los ataques superficiales y mezquinos contra quienes se atreven a hacer otra cosa que enriquecerse— se ha vuelto tan implacable que la república se encuentra con una cantidad significativa de cascos vacíos e ineficaces, cuya ambición se perdonaría si hubiera la más mínima convicción verdadera escondida en su interior”.

En España tenemos una expresión que sintetiza muy bien esta “cuarteta” del “visionario” Karp: “La ley del embudo: lo ancho para mí, lo estrecho para el mundo”.

El escrutinio público de la acción gubernamental ante posibles desviaciones del comportamiento democrático de quienes toman decisiones políticas es negativo porque les inhibe de actuar, por lo que les convierte en “ineficaces”. Las consecuencias de permitírselo carecen de importancia para Karp.

El poeta fascista Marinetti expresó la misma idea que Karp de forma más sincera en su Manifiesto Futurista: “El coraje, la audacia y la rebelión serán los elementos capitales de nuestra poesía”.

El cinismo implícito que esconde esta afirmación es la justificación de los gobiernos que emplean la tecnología de Palantir para espiar las vidas de sus gobernados y reprimirlos, lo que es una reivindicación del propio Palantir.

El “doblepensar” al que aludía Orwell se abre paso: “La guerra es la paz”, “la ignorancia es la fuerza” (“1984”).

XXI.-“Algunas culturas han producido avances vitales; otras siguen siendo disfuncionales y regresivas. Todas las culturas serían ahora iguales. La crítica y los juicios de valor estarían prohibidos. Sin embargo, este nuevo dogma pasa por alto el hecho de que ciertas culturas, y, de hecho, ciertas subculturas […] han producido maravillas. Otras han resultado mediocres y, lo que es peor, regresivas y nocivas”.

En este párrafo fascista laten la justificación de la esclavitud de las “razas inferiores” por parte del hombre blanco pero también el algoritmo de Palantir que selecciona los objetivos a asesinar en Gaza, en Líbano o a las 150 niñas del colegio iraní, al servicio de esas culturas que han producido maravillas”.

Es el viejo y repugnante racismo que se oculta detrás de los babosos seguidores del “Make America Great Again”, supuestamente puesto en peligro por los inmigrantes sin papeles provenientes de esas culturas a las que se insulta como “regresivas y nocivas” y a las que se utiliza como chivos expiatorios de una sociedad envilecida, estúpida, ignorante, cruel y degenerada como la estadounidense.

XXII.- Debemos resistir la tentación superficial de un pluralismo vacío y sin sentido. Nosotros, en Estados Unidos, y más ampliamente en Occidente, hemos resistido durante el último medio siglo la definición de culturas nacionales en nombre de la inclusión. Pero ¿la inclusión en qué?”.

Estamos ante la reivindicación de una vuelta al “esencialismo nacional” . Esto significa el rechazo a lo extranjero como extraño a la propia identidad, una identidad ficticia y fracasada, una y otra vez en EEUU , bajo el acrónimo WASP (“White, Anglo-Saxon, Protestant”), practicada desde los inicios fundantes del país mediante el genocidio contra los pueblos originarios, la esclavitud de los negros y su posterior segregación racial, autentico apartheid legalizado por las leyes Jim Crown, y negación “de facto” del derecho de ciudadanía, al privarles en la práctica del derecho al voto, y el desprecio racista hacia los inmigrantes asiáticos y latinoamericanos.

El rechazo a la inclusión de otras culturas por parte de Karp no es sino el reflejo ideológico del clasismo hacia las fracciones más plebeyas de las clases subalternas.


EL ARMAGEDÓN DE PETER THIEL Y SU FIGURA DEL ANTICRISTO

Los objetivos de Thiel y Karp necesitan una justificación a la vez escatológica (en el sentido del “fin de los tiempos”), moral y de relato pseudobíblico aterrador. Lo característico de Thiel y Karp, especialmente del primero, un fundamentalista cristiano, es la fusión religiosa de los tres conceptos en la idea del Apocalipsis en el que, según el evangelista san Juan en el último libro del Nuevo Testamento, los ejércitos de Cristo y del Anticristo se enfrentarán en un lugar llamado Armagedón (monte de Megido, situado en Israel).

Conviene hacer dos aclaraciones antes de continuar con una materia tan polémica en cuanto a la interpretación de sus contenidos como es el título del último libro del Nuevo Testamento y de la Biblia: Apocalipsis.

La primera de ellas se refiere al significado del término. El Apocalipsis está escrito en griego “koiné”, o griego helenístico, y significa literalmente revelación, que es como los profetas aludían al mensaje, supuestamente divino, que su dios les habría transmitido para ser comunicado a la humanidad.

El hecho de que el texto apocalíptico esté plagado de violencia y guerras , desastres, hambrunas, enfermedades, muertes, provoca un desplazamiento en el lenguaje y la interpretación popular hacia una connotación catastrofista del término.

El llamado “fin de los tiempos”, al menos para la escatología católica, la dominante dentro de las diferentes iglesias autodenominadas cristianas, no es el fin del mundo sino un “reinicio” del mismo, tras la segunda llegada y victoria de Cristo sobre el pecado, la muerte y el Anticristo, con una nueva creación terrenal y divina. Para siempre felices y comiendo perdices.

Llamativamente hay mucha menor mención por parte de Thiel del término Apocalipsis que al de Armagedón. Tiene sus motivos para ello.

Uno de ellos ya lo habrán intuido una parte de ustedes. Un gran sector de la extrema derecha estadounidense está representado por el sionismo cristiano. El monte Megido se encuentra en Israel. Desde hace muchos años Israel es el aliado más potente con el que ha contado Washington en el desestabilizado Oriente Medio. Utilizar el relato bíblico como plan de dios para desencadenar el Armagedón y alumbrar la segunda llegada del mesías es perfecto para su estrategia militar. Por mucho que Thiel diga querer evitar ese dantesco escenario su tecnología juega a ello.

El cine y la literatura estadounidenses han utilizado en muchas ocasiones el término Armagedón en un sentido laico para representar la aniquilación de la especie humana por guerras nucleares, pandemias o cualquier otro desastre terminal, por lo que buena parte de su sociedad está histerizada ante dicho riesgo. Prueba de ello son los suculentos negocios de la construcción de refugios nucleares desde los años 50 del pasado siglo hasta hoy o el movimiento de los “preppers” (preparacionistas), algo a lo que en los últimos años también se ha incorporado la mafia de Silicon Valley.

El sonido de Armagedón en inglés (“Armageddon”) en inglés es duro y agresivo, mientras que Apocalipsis (“Apocalipse”) es suave y melódico, por lo que la potencia fonética del primero contribuye a dar fuerza simbólica evocadora a un significado tan terrible en detrimento del segundo. A este fenómeno de la capacidad de la fonética para sugerir sensaciones o ideas lo llamó el filólogo Fernando Lázaro Carreter “voces de creación expresiva” o “palabras fonosimbólicas”.

Entre el 15 de septiembre y el 6 de octubre de 2025 Thiel pronunció cuatro conferencias a puerta cerrada ante un público previamente seleccionado, con la expresa prohibición de grabar o tomar apuntes sobre las mismas.

En ese curso acelerado de terror cyberpunk Thiel intenta justificar su papel de sibila distópica mediante un guiño a las distintas sectas nacidas de la ruptura protestante, desde los evangélicos a los pentecostales y bautistas, semen originario de la mayor parte de la extrema derecha estadounidense y superestructura ideológica de su capitalismo. Enriquecerse es un medio de elevarse espiritualmente ante dios, por la vía del esfuerzo.

El negocio de Thiel es el Megido del Armagedón, la guerra. Necesita justificar su amenaza como justificación de su beneficio económico y de su proyecto de Leviatán tecnológico-empresarial, que tanto recuerda al gobernante-empresario Johan Frederson de la ciudad de ficción futurista de la película “Metrópolis” de 1927 de Fritz Lang.

Peter Thiel se limpia el culo con el último capítulo de la Revelación cristiana. Si hasta hace muy poco los teólogos eran los depositarios, exégetas y administradores del opio del pueblo, ahora el “gran palantiriano” se autonombra intérprete autorizado del libro del Apocalipsis, que adapta a martillazos a sus propios objetivos estratégicos anarcocapitalistas de dominación económica y política. Thiel no es un experto en teología pero habla con el mismo desparpajo que si lo fuera, donde las teologías católica y luterana se expresan con mayores reservas y con posturas más abiertas, admitiendo que el texto del último libro de la Biblia es interpretable de diversas maneras.

El Apocalipsis, atribuido inicialmente a Juan, y hoy puesta en duda su autoría, solo tiene de histórico el contexto en que fue escrito, según los eruditos en tiempos del emperador romano Domiciano (año 81 al 96), no está claro si bajo la persecución religiosa a los primeros cristianos o como conminación a permanecer fieles al mandato de Cristo frente a algunas manifestaciones heréticas, nacidas de la convivencia entre el ejercicio privado de la fe de las comunidades cristianas de Asia Menor y una cierta adaptación pública al panteón de divinidades romanas. Fuera de ese marco histórico en el que se escriben los textos del Apocalipsis, su mensaje se sitúa en la indeterminación de los tiempos, por mucha prisa que tenga Thiel en establecer el momento para dotar de mayor dramatismo a su pretendida amenaza.

Dice Thiel: “Mateo nos da motivos para especular: si no podemos saber el día ni la hora, ¿podríamos saber la semana? ¿El mes? ¿Seguramente no es demasiado pedir el siglo?”

Es llamativo que Thiel acuda al evangelista Mateo cuando este solo dedica el capítulo 24 de su evangelio a la cuestión del “fin de los tiempos”. Pero Mateo no le da siquiera el siglo porque a los discípulos tampoco se lo había dado su maestro.

Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino solo mi Padre” (Mateo 24, 36).

La cita procede de una de las cuatro conferencias de Thiel, mencionadas anteriormente y que, sospechosamente, fueron filtradas, a pesar de su prohibición oficial. Marketing de intriga.

Thiel es consciente de que su ventana de oportunidad para imponer su tecnología del algoritmo bélico y de vigilancia, control y espionaje a los Estados, es limitada en el tiempo y puede empezar a achicarse o incluso cerrarse, dependiendo de que cambien o no determinadas coyunturas políticas. Sus mayores y más sólidos aliados están en la administración Trump y en el gobierno de Netanyahu.

El caso de Europa es bien distinto: España es el último país que ha decido prescindir de los servicios de Palantir Technologies en su administración pública para 2027. Antes lo ha hecho la Dirección General de Inteligencia Interior francesa, el ejercito alemán, se lo está planteando el Reino Unido, Dinamarca buscará próximamente un proveedor de IA alternativo, lo mismo que Países Bajos para su Ministerio de Defensa y Suiza ya lo hizo en el pasado mes de febrero. Sería ingenuo pensar que la cancelación de dichas colaboraciones tenga que ver con los DDHH antes que con el principio de Estado y el temor a depender de una compañía fuertemente vinculada a una administración estadounidense que ha dejado de ser el socio amigable con Europa, que en realidad nunca fue sino que siempre ha ejercido sobre la misma su poder imperial.

Israel no dejará de ser un puntal clave para el desarrollo y la adopción de la tecnología de Palantir mientras aquél siga instalado en su locura asesina, y será “sine die” porque ésta es el medio de expansión de su Estado, y en tanto que dicha tecnología siga manteniendo una ventaja competitiva frente a otras IAs para los intereses del mismo.

El caso de EEUU es particularmente sólido porque, venzan los candidatos que venzan en las elecciones de mitad de mandato de noviembre y en las presidenciales de 2029, su papel central en, al menos, materia de defensa y el ICE durante las presidencias demócratas de Obama y Biden lo garantizan. La gran diferencia entre las dos administraciones Trump, por un lado y las demócratas, por el otro, en materia bélica y de DDHH, es un despliegue mayor de cinismo y de sofisticación en el empleo de su brutalidad en el caso de estos últimos.

Pero vayamos cerrando el capítulo de la particular teología “thieliana” sobre el Apocalipsis.

El Apocalipsis de san Juan es, para quienes somos ateos, solo un bello texto literario de prosa poética que está a la altura del “Cantar de los cantares”, “La Iliada”, “La odisea” o “La epopeya de Gilgamesh”.

Para la mayoría de los teólogos cristianos actuales representa la lucha a lo largo del tiempo y de forma definitiva del bien (amor, paz, espiritualidad, solidaridad,...) contra el mal (violencia, injusticia, materialismo, desigualdad,…), expresada a través de un lenguaje alegórico, en el que se produciría la segunda llegada de Cristo y serían salvados quienes permaneciesen en la fe; en realidad la humanidad toda, dado que esta vez a dios le saldrían bien los planes, como al Hannibal Smith de “El equipo A”, y la victoria de Cristo sobre el Anticristo y Satanás sería completa. Estamos ante una teología del consuelo celestial de quienes sufren en la tierra, no ante la destrucción del mundo.

La miseria religiosa es, al mismo tiempo, la expresión de la miseria real y la protesta contra ella. La religión es el sollozo de la criatura oprimida, es el significado real del mundo sin corazón, así como es el espíritu de una época privada de espíritu. Es el opio del pueblo”. (Karl Marx.“Introducción a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel”).

La escatología teológica del Apocalipsis thieliano es meramente instrumental. Le interesan aquellos conceptos que abonan sus pretensiones de despliegue irrestricto de tecnología, y específicamente de la IA, utilizando para ello una particular interpretación de los textos bíblicos apocalípticos, donde los evangelistas Marcos y Pablo le son más útiles que el apóstol Juan.

Los tres principales temas que centran el interés de Thiel son:


1.- “El Anticristo”

De Cristo, su antagonista, tiene poco que decir.

Para nuestro teólogo político de “lo suyo”, la amenaza apocalíptica nace de la resistencia al libre e ilimitado desarrollo tecnológico.

Según Thiel, desde hace unos 50 años el mundo atraviesa un estancamiento tecnológico que impide su progreso. Es prolijo en ejemplos de ese estancamiento: las victoria aún no lograda contra el cáncer o el alzheimer, la exploración espacial prácticamente detenida, la falta de avances realmente significativos en la ciencia, la retirada del Concorde, el hecho de que no hayan surgido otras innovaciones en diferentes campos (energía, transporte, biotecnología ,…), realmente disruptivas, como en su día lo fue internet, que hoy parece haberse estancado en las redes sociales,… Su frase más repetida es “Queríamos coches voladores, en cambio obtuvimos 140 caracteres”.

Es cínica su elección de alguno de esos ejemplos como el no logro de la victoria sobre el cáncer o el alzheimer (a pesar de que él apoye económicamente la investigación y los nuevos tratamientos para ambas enfermedades, lo que dice algo bueno a su favor) cuando el capitalismo mundial y estadounidense prefieren optar por negocios especulativos como las “subprime”, que provocaron la crisis económica de 2007, las criptomonedas, en cuyo negocio anarcocapitalista anda también metido, o las materias primas, razón esta última de la mayor parte de las guerras y agresiones imperialistas actuales.

Si, siempre según el principal accionista de Palantir, el conocimiento científico, la tecnología y el desarrollo económico se estancan, inevitablemente se producirá un enfrentamiento. Encontramos su primera anticipación al Armagedón, inspirada en el pensamiento que él mismo manipula de su filósofo más admirado René Girard. Para Girard los deseos de los sujetos surgen por imitación de los deseos de los demás.

Cuando es imitado un ademán de apropiación, esto significa sencillamente que dos manos se tienden simultáneamente para tomar el mismo objeto: el conflicto no puede dejar de surgir” (Girard, René. “La violencia y lo sagrado”)

Lo que no aclara Thiel, que se declara cristiano, es lo que tiene que ver el estancamiento científico y tecnológico -que acaba afectando a la riqueza, más de unos que de otros; lo de su reparto es otra cosa- con la Biblia y con el estancamiento espiritual, salvo porque el libro sagrado, en papel o digital, lo aguanta todo, desde el catolicismo al calvinismo, el pentecostalismo o las diferentes sectas evangélicas, entre las que se encuentra la teología de la prosperidad que, en esencia, afirma que es bueno enriquecerse. Y es que la religión integra ricos y pobres, dando una de cal y otra de arena, una cosa y su contraria.

Es más fácil a un camello pasar por el ojo de un aguja que aun rico entrar en el Reino de Dios” (Marcos 10, 25)

Honra al Señor con tus riquezas y con los primeros frutas de tus cosechas. Así tus graneros se llenarán hasta reventar y tus bodegas rebosarán de vino nuevo” (Proverbios 3: 9-10)

Thiel culpa del estancamiento a la la que denomina, como Yarvin, uno de sus principales referentes ideológicos, la “Catedral” (el mundo universitario e intelectual, buena parte de la comunidad científica y los medios de comunicación tradicionales) que, en su opinión, dictan un dogma progresista contra la ciencia y el desarrollo tecnológico. Cuando habla de desarrollo tecnológico se refiere fundamentalmente a la IA, sobre todo a la de Palantir. Cuando habla de ciencia, en realidad piensa en el transhumanismo y la singularidad.

Para él el mundo intelectual, de la reflexión sobre ética y ciencia y tecnología, del humanismo como centro de cualquier idea de progreso, de la centralidad en otras cuestiones, llamémoslas más de hoy, como la desigualdad y pobreza o el cambio climático, son parte de un discurso moral izquierdista que niega el futuro y el desarrollo y restringe la verdadera libertad de creación.

Pero la “Catedral” de Thiel y Yarvin estaría incompleta si no incluyese también a los gobiernos y la burocracia.

Según el “gran palantiriano” el poder catedralicio llegaría, inicialmente desde una coincidencia difusa y aparentemente no coordinada, a imponer una visión dogmática respecto a qué visiones son aceptables y cuales no. Es el supuesto “argumento” que en España titulan los fascistas españoles como “la falsa superioridad moral de la izquierda”.

La vía para lograrlo sería su influencia sobre los gobiernos y los Estados, que asumirían sus postulados ideológicos, políticos y morales, una afirmación paradójica en un tiempo en el que las izquierdas y los progresistas han sido desalojados de los gobiernos de casi todo el mundo, las extremas derechas campan a sus anchas en los gobiernos en solitario o en coalición y los anarcocapitalistas nunca han tenido tanto poder e influencia, expandiendo su hoja de ruta más reaccionaria.

La combinación de inteligencia y burocracia administrativa de los Estados, siempre según Thiel, daría lugar a una ineptitud paralizadora que cercena la libertad individual, por supuesto siempre de empresa en cuanto a los planes económicos y tecnológicos que ésta pueda tener y que, en su opinión, deben ser siempre irrestrictos.

Dentro de este desarrollo argumental del palantiriano la IA sería hoy el único medio para evitar o salir del estancamiento (Thiel nunca es claro para determinar en qué momento estamos), impulsando un salto disruptivo desde la tecnología.

Pero quienes tienen el verdadero poder para frenar o regular a la IA, una vez creado un estado de preocupación y alarma hacia la misma, son los gobiernos, las instituciones internacionales y hasta el papa León XIV, que trabaja “para los comunistas chinos” ¡Gorrito de papel de aluminio para Mr. Pay Pal!

Una cierta amnesia parece estar afectando al amigo Thiel ya que la gobernanza mundial se ve afectada tras la salida de EEUU de más de 66 organizaciones internacionales, convenios y tratados, entre las que se encuentran el Foro Global sobre Expertos en Ciberseguridad, la Coalición por la Libertad en Línea y el Centro Europeo de Excelencia para la Lucha contra las Amenazas Híbridas, cuestiones todas ellas que tienen que ver directa o indirectamente con la IA. Pero hay otros acuerdos internacionales cuya retirada de EEUU tendrá un impacto negativo global de carácter exponencial sobre el medio ambiente: su salida del Pacto de Energía Libre de Carbono, la Comisión de Cooperación Ambiental, el Panel Internacional Sobre el Cambio Climático, el Foro Internacional de la Energía y Energía de la ONU dejan las manos libres a EEUU para impedir una gobernanza mundial sobre los efectos medioambientales de la IA.

Para quienes tengan interés en profundizar sobre el impacto ecológico de la IA, les recomiendo el estudio de la Universidad Internacional de Andalucía, “Impacto medioambiental de la IA”, que aquí les enlazo.

Bien puede decir Thiel que su presión y la de sus amigos de la mafia de Silicon Valley de desregulación y uso militar sin restricción va ganando la batalla, al menos por lo que a su podrido país se refiere.

Seguramente algunos de ustedes ya estarán adivinando quién es el Anticristo para Thiel. Acertaron: el Anticristo es todo aquello que se opone a lo que Thiel pretende, la aceleración tecnológica sin restricción legal de orden moral alguna.

Por mucho que intente convertir al apóstol Pablo en su fiel escudero espiritual

cuando digan paz y seguridad, entonces les sobrevendrá una destrucción repentina” (Primera carta a los Tesalonicenses 5,3),

lo cierto es que el reino thieliano es de este mundo, claramente interesado en lo suyo y, evidentemente, político.

Si Pablo rechaza en su carta el acomodamiento espiritual del cristiano, el adormecimiento del alma a la costumbre de un mundo que cree no necesitar la salvación divina, Thiel habla de algo muy distinto: hace recaer la sospecha sobre todo esfuerzo por lograr el acuerdo y desescalar las tensiones internacionales. Acusa a los gobiernos y a las instituciones de gobernanza internacional de crear una intencionadamente falsa sensación de seguridad. La ONU, la Unión Europea, los acuerdos sobre el clima o el desarme son la falsa paz y seguridad. No le falta razón al hablar de “paz injusta” cuando los consensos muestran tantas veces el sacrificio de una parte (Palestina, el Tercer Mundo, inmigración y refugio, tratados que exigen limitación del gasto social contra la clase trabajadora, acuerdos climáticos que no cuestionan el sistema económico que provoca el antropoceno,…). Pero a Thiel no le interesan esas cuestiones sino las de una vigilancia internacional sobre la IA que pudiera llegar a recortar sus alas.

Una especie de coalición del mundo intelectual, parte del científico, los gobiernos reguladores y la gobernanza internacional son para Thiel el Anticristo no tanto por la amenaza que significa hoy para los intereses de su tecnología criminal de guerra, vigilancia y control sino por el freno que podría llegar a representar a corto y medio plazo para dichos intereses.


2.- El “katechon”

Es lo que “retiene”, lo que “frena” la llegada del Anticristo.

El “katechon” cristiano abre un tiempo de predicación sobre la vuelta de Cristo y retrasa el caos apocalíptico.

Sorprende que atribuya Thiel tanta importancia al “katechon”, cuando en la Biblia solo aparece citado dos veces; las dos por Pablo de Tarso:

Y ahora ya sabéis lo que lo retiene [katechon], para que se manifieste en su tiempo. Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; solo lo que lo retiene [katechon] ahora lo impedirá hasta que sea apartado” (Segunda Carta a los Tesalonicenses 2:6-7)

Concepto enigmático donde los haya. Ni la patrística cristiana hasta el siglo VIII ni a fecha posterior hasta el presente, la denominación católica ha dado canon oficial a una definición del término. Se ha limitado a conjeturar sobre el mismo. Quizá los cristianos primitivos sabían qué era lo que retenía pero no fue transmitido a generaciones posteriores de creyentes.

Así las interpretaciones van desde lo más espiritual -el tiempo necesario para que la predicación de la palabra llegue a todos los rincones y alcance a toda la humanidad- hasta lo histórico. En este segundo caso, el histórico, el imperio romano, antes de su división en el siglo IV entre occidente y oriente fue, tanto para Tertuliano como para Agustín de Hipona, un “katechon” porque dotaba al mundo romano de la estabilidad y el orden de su propia legalidad. Obviamente es ésta una interpretación interesada, una vez que Constantino I hizo del cristianismo la única religión oficial del Imperio.

El colapso del imperio romano de occidente hacia el siglo V reforzaría la propia idea del significado del “katechon”, como freno o retención, tanto en el período en que aquél funcionó como tal como cuando dejó de hacerlo y el mundo antiguo se vio envuelto en caos y confusión.

Un caos que fue relativo ya que los bárbaros invasores del imperio se romanizaron a partir de Odoacro, que era cristiano arriano, una de tantas herejías del cristianismo. Hay un hilo de colaboración interesada, no exenta de conflictos, entre la antigua secta cristiana y la que luego sería la todopoderosa iglesia católica del sacro imperio romano germánico que llega hasta la edad contemporánea y que nunca se ha extinguido desde los tiempos remotos hasta hoy, por mucho aconfesionalismo o incluso laicismo que hayan pregonado determinados Estados liberales a partir del siglo XVIII.

Desde la supuesta llegada de Pedro a Roma, la subversiva iglesia cristiana primitiva no dejó de pretender imponerse sobre todas las demás religiones, incluso sobre los propios herejes de su fe, a través de su influencia política.

Thiel es un tipejo repugnante pero no es un imbécil. Criado primero en la visión religiosa evangélica, se acerca más tarde a las corrientes católicas más integristas y reaccionarias del catolicismo estadounidense. Sus posiciones no son muy lejanas de las ultras sostenidas por el arzobispo de EEUU Raymond Burke, partidario, como Thiel, de la misa tridentina (de espaldas a los fieles y en latín), antiwoke donde los haya, como Thiel, y asustaviejas sobre los terribles males que aquejarán al mundo antes de “el fin de los tiempos”, como Thiel.

Dado que Thiel no cree en la Parusia (la segunda venida de Cristo ), el tiempo necesario para la predicación de la palabra de dios llegue a toda la humanidad es inútil. Por tanto, en su lógica, tampoco existiría un “katechon” espiritual.

¿Qué “katechon” posible queda para Thiel? Descartados los intentos políticos de los Estados de mantener un cierto grado de gobernanza internacional que busque consensos básicos para la resolución de conflictos y haga posible la cooperación internacional por ineficaces y enemigos de sus aspiraciones de control tecnooligárquico del mundo, algo muy discutible porque el orden internacional es capitalista y oligárquico, solo queda un “katechon” posible: la aceleración tecnológica; aquello que representa el poder de la mafia de Silicon Vallley.

Y para ello no va a dudar en recurrir a argumentos que recuerdan demasiado al jurista que justificó al nazismo, Carl Schmitt, alguien que había escrito


Es soberano el que decide sobre el estado de excepción” (Schmitt, Karl. “Teología política”)

Para Schmitt, el “katechon” lo representó primero Hitler. Derrotado el nazismo en la II GM, el giro oportunista se imponía. En este segundo momento, lo representó un planeta dividido en Estados nacionalistas sin unidad mundial porque ésta constituye el Anticristo. No es difícil suponer de dónde toma Thiel una parte de sus principios, que ambos buscan encubrir en un envoltorio teológico.

En su obra de 2007 “El momento straussiano” Thiel cita, con profundo reconocimiento, a Schmitt:

"Los puntos álgidos de la política son los momentos en los que el enemigo es, con claridad concreta, reconocido como enemigo", frase que tomó de la obra del jurista alemán “El concepto de lo político”. La distinción amigo-enemigo es un elemento clave en el pensamiento de Schmitt y en el ropaje teológico sobre el que Thiel sostiene su andamiaje teórico sobre la idea del “katechon” pero también del “Anticristo”.


3.-El “Armagedón”

Thiel considera el “Armagedón” como un hecho muy posible y señala que “hay una forma de abordar este tema de una manera mucho más racional, y no teológica”, por lo que lo denomina “riesgo existencial”. Tonto no es. Para lo que le conviene, acojonar al mundo aún más de lo que ya lo está, el término “Armagedón”, con todas sus evocaciones bíblicas instaladas en las mentes más sectarias e integristas del pensamiento reaccionario cristiano, le interesa y mucho, juega a su favor. En incrementar el miedo es muy cristiano. Pero en instalar la idea del pecado como causa de los males que darán lugar al reinado del “Anticristo” se vuelve mucho más laico, agnóstico incluso. Sabe que, si el Apocalipsis no se toma como metáfora poética, es un relato de humor negro insuperable. El esquema de Thiel es dejemos que fluya el pánico de las amenazas apocalípticas, que ya les daré yo un sentido terrenal acorde a mis pretensiones económicas, tecnológicas, políticas e ideológicas.

Thiel admite la existencia de riesgo de guerra nuclear, también relacionado con las armas biológicas, con el medio ambiente que, en sus propias palabras, debemos tener cuidado de no destruirlo por completo”, en lo que parece un “lapsus linguae”, algo así como mientras nos quede una parcelita de vergel para mí y mis amigos ultramillonarios, nos irá bien en la destrucción medioambiental del planeta.

Admite las posibilidades armagedonianas de destrucción de la humanidad por robots, lo que es un guiño a la cultura cinematográfica de Therminator, o incluso por la IA.

Hace dos semanas hemos sabido que, en la fase de pruebas de alto riesgo, dos modelos (GPT-5.6 Sol y otro, no identificado, en fase de prelanzamiento) de OpenAI -la de ChatGPT, el GePeTo-, se “descontrolaron” y salieron del entorno, supuestamente seguro y controlado, en el que se encontraban, con un acceso restringido a la red, tomaron decisiones “autónomas” y encontraron una falla en el sistema para acceder a internet y lanzar un ciberataque “sin precedentes” a la empresa de tecnología de IA Hugging Face, dedicada al desarrollo de herramientas para crear aplicaciones de aprendizaje automático. En un mundo armado de ojivas nucleares hasta las trancas, ¿quién se atrevería a afirmar que la IA no podría llegar a saltarse el control humano?

Sam Altman es el director ejecutivo de OpenAI. Altman dice identificarse con la corriente de la IA del “altruismo eficaz” -hacerse asquerosamente rico para luego derramar parte del botín sobre las victimas que has provocado y provocarás por el camino- que afirma defender un uso ético de misma. No voy a detenerme en esta corriente demasiado. Baste saber que Elon Musk simpatizó con ella.

Altman, al contrario que Thiel, no utiliza la religión para vender su IA. Su cinismo es más laico. Entró en OpenAI cuando era una plataforma sin ánimo de lucro y de código abierto para convertirla en empresa de capital principalmente privado y de código muy mayoritariamente cerrado. OpenAI decía estar desde 2023 en contra de su uso militar por el Pentágono pero no ponía objeción alguna a que Microsoft, su inversor privado principal, facilitase su tecnología a los militares a través de su plataforma Microsoft Azure, admitiendo que su política restrictiva al uso en defensa no comprometía a Microsoft evitando, de paso, conflictos con su socio. Una vela a dios y otra al diablo, hasta que, finalmente, apagó la primera y aceptó firmar un acuerdo de colaboración con el Departamento de Guerra (así se llama ahora) en el que existe una gran opacidad sobre el posible uso de armas autónomas sin supervisión humana. Finalmente Altman lleva más de un decenio profetizando que la IA destruirá a la humanidad y, de paso, convirtiendo la suya en una plataforma cada vez más poderosa, también en lo bélico, y haciendo de su GePeTo una fábrica de retrasados mentales.

Merece la pena leer el interesante artículo del diario argentino “Página12”, titulado “OpenIA hackeó “sin querer” a una empresa”. En él su autor plantea el interrogante de si el ataque habrá sido realmente tan autónomo e incontrolado como se ha dado a conocer o, por el contrario, se ha podido tratar de una operación de marketing que, en esencia, viene a decir “fíjate cómo de eficaces y poderosos son nuestros modelos que, ante la circunstancia de ser sometidos a un test, buscan por su cuenta las respuestas donde puedan hallarlas y, si es necesario, fuera de su propio entorno”.

En el trasfondo de este tipo de mensaje hay otro aún más nocivo que sería algo muy parecido a “sí, la IA es muy peligrosa e ingobernable pero, puesto que ya está aquí y cada vez será más omnipresente, solo las grandes corporaciones digitales que la hemos creado y puesto en marcha podemos llegar a controlarla”. Este sofisma recuerda al poema de Goethe “El aprendiz de brujo”, excepto que, en caso de que su condición de fuerza ingobernable desate el caos, no habrá viejo hechicero que pueda detenerlo.

Como no hay dos sin tres, vamos por el segundo. Apenas unos días después del episodio del hackeo por parte de OpenAI llega Anthropic y anuncia no uno sino tres ataques realizados por otros tantos de sus modelos (Claude Opus 4.7, Claude Mythos 5 y un modelo de desarrollo interno no especificado) a tres organizaciones cuyos nombres no han sido desvelados. Algo así como si Anthropic dijera “pues yo lo mismo que OpenAI y dos huevos duros”. El sistema de ataque ha sido similar al de OpenAI

Anthropic y OpenAI son la dos grandes plataformas de IA que compiten por el liderazgo en el mercado, por lo que estos ataques son una repetición de la campaña de marketing, que ya es sectorial y que bien podría presentarse bajo el claim “Somos peligrosos”. La realidad es que lo son, muchísimo, y que ello les hace extraordinariamente poderosos y chantajistas.

En cualquier caso,Thiel solventa rápidamente la amenaza de la IA por la vía de acusar al Club de Roma y a los enfoques decrecentistas de ser aún peores. Algo así como “mamá, los críticos me quiere quitar mi IA”, cuando la realidad es que aquellos no cuestionan la propia IA en sí ni su esencia capitalista y deshumanizadora, por lo que creen, como los beatos aceleracionistas de “izquierda”, que es posible una IA que responda a las necesidades e intereses de las grandes mayorías; algo así como pretender modificar genéticamente a los leones para que coman hierba. No se rían, hay chiflados que proponen esto.

Éste es el razonamiento de Thiel para justificar la IA:

Debemos encontrar la manera de hablar de las nuevas tecnologías y sus peligros.

Pero, en cierto sentido, sería aún más peligroso no utilizar la tecnología y vivir en una sociedad sin crecimiento. Si siguiéramos al pie de la letra al Club de Roma y sus límites al crecimiento, nos encontraríamos con un programa totalmente ludita que, en mi opinión, acabaría muy mal en el plano político.

Sería una horrible sociedad malthusiana, en la que todos saldrían perdiendo. Conduciría a una forma de gobierno más autocrática y totalitaria, porque el pastel no crecería y la gente sería mucho más mala”.

Obviamente con este tipo de argumentación Thiel está defendiendo no solo sus juguetitos tecnológicos presentes y futuros sino la posición dominante de sus compinches en la redefinición estratégica que están realizando sobre el futuro de la humanidad. Si alguien tuviera alguna duda al respecto sobre esta intención, Thiel se encarga de confirmar sus intenciones en el siguiente párrafo de una de sus entrevistas concedidas al medio digital “Le Grand Continent”:

La subsidiariedad es buena en teoría. Pero en la práctica, el diablo está en los detalles. Si se absolutizan temas como el cambio climático o el control de las armas nucleares, todo ello se controlará en la cima de la jerarquía. Las decisiones sobre estos temas nunca las tomará la ciudad de Palo Alto, ni ningún otro nivel subsidiario”.

Decir Palo Alto es un eufemismo metonímico de Silicon Valley, ya que es allí donde se encuentra un gran núcleo de las empresas tecnológicas, incluidas muchas de IA. Silicon Valley se ha ido connotando con el tiempo de gran negatividad para una parte creciente de la sociedad. Hasta 2020 Palantir tenía su sede principal allí, trasladándola luego a Denver (Colorado), por causa de la negativa imagen de la compañía en 2018 al colaborar con el ICE, durante el primer mandato de Trump, en el rastreo de inmigrantes sin papeles, lo que dio lugar a protestas incluso de trabajadores de Palantir. Aún así mantuvo gran parte de su operatividad y de sus empleados en Palo Alto hasta febrero de 2026, cuando se movió en bloque a Miami (Florida), por motivos de exenciones fiscales sobre la renta personal. La entrevista de “Le Grand Continent” se realizó en abril de 2025.

¿Quién le ha dado a Peter Thiel y al resto de delincuentes tecnológicos de Silicon Valley, Palo Alto o dondequiera que instalen sus juguetes tecnológicos, la facultad y la potestad de decidir sobre el bien y el mal, sobre lo que necesita la humanidad y lo que no, sobre quienes deben tomar las decisiones o sobre mantener el camino del crecimiento y no del desarrollo sin crecimiento, una vez que estamos descubriendo dolorosamente que el primero nos lleva a un desastre irreversible y el segundo, quizá, a una oportunidad para el planeta, la igualdad real y una sociedad más justa y equilibrada?

Nadie les ha otorgado ese privilegio de decidir sobre la vida humana y el futuro del planeta. Se lo han autoatribuido esencialmente por su inmenso poder económico y su capacidad de servirse de los Estados como consejos de administración de sus intereses dentro de un sistema económico mundial capitalista.

El Armagedón thieliano es pura filfa fasciotecnológica envuelta en mierda psedudofilosófico-teológica para consumo entusiasta de cretinos reaccionarios.

Le gusta jugar con la paradoja, como si ello fuera una muestra de sutileza, inteligencia y profundidad cuando es, en realidad, la evidencia de un discurso vacío, más allá de sus poder absoluto y un intento cerrado, pero intelectualmente frustrado, de impedir un rechazo coherente a sus planteamientos.

Quizá si hablas demasiado del Armagedón, estás impulsando en secreto la agenda del Anticristo".

(…) si algo no es lo suficientemente poderoso como para convertirse potencialmente en el Anticristo, probablemente no sea muy bueno como katechon”.


¿Y AHORA QUÉ?:

No mucho. La mayor parte de lo que tenía que decir ya lo hice en un texto anterior: “La izquierda, lejos y fuera del tiempo”.

Cuando leo o escucho, proveniente de un sector de los progresistas, expresiones como “la extrema derecha amenaza la convivencia” o denuncian “la polarización política”, no puedo evitar sentir hacia ellos un profundo desprecio.

No existe polarización alguna. En un lado está un fascismo insurreccional dando un golpe de Estado, todavía civil, desde dentro y desde fuera de las instituciones políticas. En el otro un progresismo pusilánime, cobarde y esteril que narra en directo el avance de ese golpe de Estado, condenándolo, como haría un cínico liberal, a golpe de tuit.

No, señores progresistas. El fascismo es la respuesta del capitalismo a sus crisis más agudas. Cuando la reacción de los gobiernos progresistas a las consecuencias de esa crisis ha sido invariablemente la de limitar o ralentizar sus efectos sobre las condiciones materiales de existencia, trabajo y seguridad de las clases trabajadora y subalternas, aceptando las condiciones generales que impone el capital, ustedes han abierto un foso enorme entre la supuesta legitimidad del sistema político liberal y esas mismas clases a las que sus pretendidas opciones han dejado de representar.

Aclararé a qué me refiero cuando hablo de progresistas. Me refiero a ese tipo de partidos que cuando gobiernan combaten el acentuado empobrecimiento de la clase trabajadora con apósitos que son meras disposiciones potestativas, nunca derechos consolidados, simples formas de subsidiar la pobreza, ligados a unos presupuestos generales del Estado, limitados por unas políticas impositivas que no son realmente redistributivas porque apenas rozan al patrimonio de las grandes fortunas ni de los enormes beneficios de las grandes corporaciones empresariales, a los que aplican todo tipo de incentivos fiscales. En realidad, establecen una solidaridad fiscal solo entre los percentiles bajos y medios de las rentas. Las políticas de igualdad de los partidos progresistas tienen más que ver con lo que la sociología estadounidense llama libertades civiles, que un proyecto revolucionario también debe salvaguardar y defender, que con la igualdad económica o, cuando menos con una cierta reducción de la brutal distancia entre las rentas del trabajo y las del capital. La socialdemocracia les queda demasiado a la izquierda.

Los gobiernos progresistas institucionalizan el conflicto social, desactivando el potencial reivindicativo de la clase trabajadora, cooptando voluntades críticas, estableciendo órganos consultivos que burocratizan la canalización de las demandas sociales hasta deformarlas o reconducirlas hacia callejones sin salida. Su obsesión con la estabilidad política es parte de su éxito en evitar el desborde de la protesta social y de su fracaso histórico como opciones políticas de presente y de futuro.

Hablamos de partidos como el demócrata de Italia, heredero del socialdemócrata Partido Comunista Italiano, o del de EEUU , al que ahora pretenden limpiar la cara los del DSA (Socialistas Democráticos de América) de Mamdani, Ocasio-Cortez o del próximo a este grupo, Sanders. Son los mismos que desde 1982 trabajan desde dentro del Partido Demócrata y presentan en él sus candidaturas, aunque se declaran ajenos a sus estructuras. Pragmáticos que son.

Ya ha comenzado el pasteleo entre los popes de los demócratas y los progresistas a través del encuentro entre Obama y Abdul El-Sayed, candidato por el partido demócrata al Senado por Michigan. El-Sayed ocupa un lugar intermedio (capitalismo progresista) y el DSA, al que no pertenece pero del que recibe apoyo. Con personajes como él se muñirán los apaños entre el aparato demócrata y los autodenominados socialistas

Los partidos de la Internacional Socialista, la Alianza Progresista o la Internacional Progresista -será por falta de progresismos o de internacionales-, declaraciones de socialdemocracia aparte, son simplemente partidos progresistas o, lo que es lo mismo, partidos de centro-izquierda. En algunos casos, cuando partidos que practican un populismo cesarista acceden al gobierno, como Podemos o Syriza en el pasado, su supuesto radicalismo no supera la prueba del algodón izquierdista. Ninguno de los partidos progresistas tiene, en realidad, una sociedad socialista en su horizonte futuro. Han fracasado incluso como correctores del capitalismo por lo que las clases subalternas cada vez menos las consideran opciones de voto, no porque estén a su izquierda, no lo están, sino porque no las ven como algo diferente. Su futuro es la irrelevancia política.

El ocaso irremediable de la izquierda es hoy un hecho. Confundir categoría política con categoría social (clases dominadas) solo puede contribuir a seguir cavando hacia abajo dentro del hoyo en el que se encuentra la emancipación de la clase trabajadora.

Sortear lo que hace tiempo es una trampa, el eje izquierda-derecha, es una necesidad ineludible pero insuficiente. Junto a ello es necesario romper con el acatamiento de la legalidad democrático-burguesa. La negación, no solo en el fondo sino también en la forma, de las normas que rigen el comportamiento de lo aceptable dentro del marco legal liberal es un modo de anticiparse a lo que está aceleradamente viniendo: la represión política de clase.

No basta con organizar la resistencia al desmantelamiento de los últimos restos de las políticas sociales de los Estados capitalistas. Alemania está marcando el camino de una feroz austeridad, que la clase trabajadora notará aún más en los países con menor protección social. Es preciso y urgente construir un robusto movimiento desde abajo que, apegado a la realidad concreta, tome la iniciativa de plantear demandas sentidas por amplias mayorías, independientemente de en qué lado del espectro político se sitúe cada trabajador/a: empleo estable, incrementos salariales suficientes para una vida no precaria, fuertes inversiones en sanidad y educación, pensiones que permitan vivir decentemente, limitación de precios al consumo, construcción de un parque público de viviendas para el alquiler y en propiedad, exclusión de los fondos buitre del negocio de la vivienda, fuertes políticas impositivas a las grandes fortunas y corporaciones, sin beneficios fiscales por la puerta de atrás,...Se trata de levantar un movimiento popular unido en un conjunto de reivindicaciones no fragmentadas, sino como un todo indivisible, justo lo contrario de lo que hicieron aquellas mareas de tan infausto recuerdo en España. Un movimiento popular que no dude ni retroceda según el color del gobierno, sea progresista, conservador-reaccionario o fascista.

Ese es el modo de arrancar la careta al fascismo y de restarle apoyo entre las clases subalternas, a la vez que se plantea un programa mínimo que, para cualquiera de los partidos con posibilidad de gobernar, sería inasumible como conjunto. Especialmente en una coyuntura de fuertes recortes futuros y, por tanto, con posibilidad de elevar las contradicciones internas de un sistema que se hace llamar democrático, social, solidario y defensor de la igualdad de derechos de todos sus ciudadanos. Solo si esas reivindicaciones se defendiesen como una totalidad, sin caer en el tacticismo de aceptar el trueque de unas exigencias por el aplazamiento o renuncia temporal de otras, será posible acumular experiencias y fuerzas y tensar el tejido institucional del capitalismo hasta hacer estallar al menos alguna de sus costuras. Se trataría de preparar el choque de trenes entre las clases subalternas y las dominantes, choque que inevitablemente se acabará produciendo porque la contradicción capital-trabajo va a agudizarse según la crisis capitalista vaya incrementando el empobrecimiento de las primeras.

Paralelamente, es fundamental recuperar la guerra ideológica, donde el capitalismo y la extrema derecha llevan decenios de ventaja frente a cualquier ansia político-económica emancipadora.

Es preciso hacer entender a quienes están sufriendo los embates de la regresión social que no existen salidas individuales para escapar a los mismos, que las reivindicaciones en solitario de las fracciones de clase, resultado de la desagregación estructural de la clase trabajadora y de las llamadas clases medias en descomposición, están condenadas al fracaso, aunque logren victorias ocasionales y temporales, porque carecen de la fuerza de las mayorías, que convertir en chivos expiatorios a los inmigrantes, con o sin papeles, es el primer peldaño de futuras agresiones a los trabajadores nacionales.

Es urgente organizarse, protegerse y dotarse de medios de autodefensa, no solo de forma legal contra la brutalidad de los fascistas y sus escuadrones. Hacerles frente de modo que sepan que su impunidad y la protección que les brindan sus jueces y policías les va a servir de muy poco. Se trata de que sientan el miedo a sus espaldas, de que sepan que ninguna de sus “razzias” escapará sin consecuencias para ellos.

Si en diciembre del pasado año, en el artículo mencionado anteriormente, hablé de los enormes peligros de la IA, hoy estoy aún más convencido de ello por muchos más motivos que entonces. Remito a él a quienes deseen conocer mis razones para el rechazo hacia la IA en aquel momento.

Hoy sabemos, o debiéramos saber, mucho más sobre los peligros de la IA.

Veamos algunas referencias sobre los centros de datos para la IA:

Actualmente hay más de 11.000 centros de datos de IA en todo el mundo. Amplifiquen ustedes los efectos que hemos señalado hasta dicho número y vean qué bonito mundo nos está creando la IA.

Si solo se detuvieran en sus brutales efectos negativos de tipo físico sobre el medio ambiente las consecuencias, con ser muy graves, se quedarían ahí. Pero la IA ataca uno de los principales fundamentos de nuestra identidad individual y colectiva que nos hace humanos: la memoria y, con ella, la posibilidad de conocer cómo fue nuestro pasado y, en consecuencia, la facultad de mantener nuestro sentido crítico sobre aquél y también sobre nuestro presente y futuro. Si, por el camino, la IA nos ha ido haciendo idiotas a base de videos estúpidamente sensibleros sobre gatitos y perritos, videohistorias inventadas por IA e ideas, a cuál más imbécil de influmierdes y “fake news” en TikTok, la actitud más lúcida que puede tenerse hacia el riesgo de triunfo global del fascismo es la de un profundo pesimismo.

Las “librerías de viejo” son el reservorio de una parte de esa memoria de la humanidad. Acudir a una de estas librerías y encontrar un título, muchas veces descatalogado, a menudo el único ejemplar que queda en la tienda, que llama nuestra atención hasta el punto de llevárnoslo a casa, ya sea un tratado sobre la cría del gusano en Houtu Wan o “El malvado Carabel” de Fernández Flórez, es una experiencia realmente enriquecedora. Lo importante es que para alguien es un tesoro y, aún lo es más, haber podido acceder a él.

Anthropic está comprando desde cientos a miles, o incluso millones, de libros descatalogados con el fin de entrenar a su chatbot Claude. Internet se está llenando de basura generada por IA. Necesitan textos escritos por seres humanos, sobre todo aquellos que se han editado antes de 2022. En 2024 Pew Research Center presentó un informe que afirmaba que el 38% de los sitios web que existían en 2013 habían desaparecido. Si la proporción de textos humanos ha caído estrepitosamente, y la generada por bots de IA ha aumentado notablemente, saquen ustedes sus conclusiones sobre las porquerías que pueden llegar a escribir las IAs referenciándose a sí mismas. Es lo que los expertos llaman AI Slop.

Una vez comprada una determinadas cantidad de libros, en muchos casos a través de compradores como la compañía canadiense ZoomBooks, que se ocupa de realizar los pedidos de forma automática, se les arrancan los lomos con máquinas de corte hidráulicas, se escanean y catalogan los envíos y el contenido digitalizado llega a Anthropic, que es la propietaria y usuaria única del mismo. La biblioteca que, de este modo se crea, no es accesible al público. El papel de libro es convertido en pasta de papel. El libro ya no existe en ningún soporte para el público pero Claude va aprendiendo a hablar bien.

El “Proyecto Panamá”, que así se llama el plan creado en 2024 y en funcionamiento desde entonces, ha venido siendo secreto hasta que en enero de 2026 fue desenmascarado por “The Washington Post”. El motivo del secreto es que “destruir libros da mala imagen”. Ya saben: ¿qué haces, Anthropic? Nada, cosas nazis. Según este diario “los documentos internos presentados ante el tribunal lo describían como un "esfuerzo por escanear de forma destructiva todos los libros del mundo"”. Pero un juez dictaminó que la actuación de Anthropic era legal. Siempre que hay una actuación criminal sin consecuencias legales hay un juez detrás ¿El ardid jurídico? Que sobre el libro solo se ha producido una transformación; es decir, el libro en papel simplemente ha sido sustituido por el formato digital. Si el libro en papel no hubiera sido destruido la empresa habría cometido una ilegalidad, al disponer de dos copias y haber pagado solo una. Lo de menos es que ese libro ya no sea accesible al público. Cosas que pasan.

La eliminación de archivos en papel y su reemplazo por archivos digitales, les permite borrar la historia. Un día, intentarás acceder a la información y encontrarás el mensaje de "esta página no existe", y al día siguiente, los verás negar que eso haya ocurrido” Julian Assange.

O, sencillamente, deformar la historia hasta hacerla irreconocible.

Las principales plataformas de IA (OpenAI, Anthropic, Google DeepMind y Meta), a través de altos directivos de las mismas, están pidiendo al gobierno de EEUU “impulsar una estrategia internacional que permita regular el desarrollo de los sistemas de inteligencia artificial más avanzados y reforzar los mecanismos de seguridad”. La estrategia de marketing sectorial “somos peligrosos y, por tanto, poderosos” es puro postureo; en realidad, no desean regulación alguna porque podría limitarlos en su carrera por ser el número uno. Palantir, al menos, es sincero. Admite abiertamente que es peligroso y además le gusta ser el villano de la película.

El Manifiesto, que lleva por nombre “Pacing the Frontier”, firmado también por unos 1.200 empleados de estas plataformas, pide incluso una pausa global coordinada a nivel mundial para evitar que la IA alcance el nivel de automatización en su funcionamiento que impida su control humano. Según Leo Gao, investigador de OpenAI “El mundo se encuentra sumido en una carrera mortal hacia una explosión de la inteligencia, en la que la capacidad de la IA para crear IA cada vez más potentes alcanza un punto crítico, como una reacción nuclear en cadena incontrolable. Dado que ningún actor está dispuesto a detenerse por su cuenta, debemos coordinar nuestros esfuerzos para frenar esta carrera si queremos sobrevivir”.

Marketing aparte, el problema del descontrol de una IA automatizada está a las puertas de suceder. Pausarla, como proponen los miembros del colectivo “Pause AI” es insuficiente. Nada indica que, en el nivel de desarrollo actual, una IA en pausa no pueda activarse automáticamente o negarse a apagarse.

En un contexto como éste, propuestas como la de Bernie Sanders de establecer un impuesto del 50% sobre los beneficios de la IA y su nacionalización es la clásica majadería del que ha perdido el norte y, en lugar de plantearse el riesgo existencial de la IA para la humanidad, solo piensa con cabeza de urna. Bajo el capitalismo los Estados, que siempre son consejos de administración de los intereses del capital, gobierne quien gobierne, actuarán siguiendo la misma línea de quien piensa mucho antes en los beneficios de las grandes corporaciones que en los riesgos de destrucción de la humanidad.

Los tecno-oligarcas de la IA, junto con esa parte de la progresía que cree que la tecnología es neutra y que su bondad o maldad depende del uso que se le dé, han resucitado el viejo malditismo del ludismo. Ludita o neoludita es, de nuevo, la acusación de la moderna Inquisición contra el disidente de la tecnología de muerte, deshumanización y destrucción planetaria.

Algunos de estos progres tienen el cinismo de buscar en Marx, como ya hicieron los falsarios del “aceleracionismo de izquierdas”, un cómplice de autoridad para sus disparates en defensa de la IA. “Argumentan” que Marx rechazó a los luditas por destruir las máquinas de las industrias y no saber distinguir “entre la maquinaria y su empleo capitalista”. Estos merodeadores de un marxismo chato creen hilar fino con maroma de barco y descubrir la piedra filosofal cuando logran la hazaña de convertir sus razonamientos de plomo en…plomo, al sostener que lo negativo de la IA está en su uso al servicio del capital y que bastaría con democratizarla para poder “aprovechar su capacidad emancipadora y evitar que las sombras del pasado se ciernan nuevamente sobre el futuro”. Las sombras del pasado son para este “genio”, cuyo texto acabo de enlazar, la amenaza de la IA sobre el mundo del trabajo pero también lo que él llama “el espectro del nuevo ludismo”, que sería una especie de respuesta primitiva a la primera.

Entre “El Manifiesto Comunista” o “Miseria de la filosofía”, por citar dos obras de juventud del marxismo, y el tomo II de “El Capital”, capítulo XIII “Maquinaria y gran industria”, sección 5 “Lucha entre el obrero y la máquina”, hay un cambio más que notable en la posición de Marx sobre los seguidores del mítico Rey Ludd. Les invito a que lean dicho apartado. En él el asalariado ya no es presentado como un ser reaccionario, contrario al progreso sino como un trabajador en proceso de adquirir una conciencia de clase, que forma parte de un curso histórico y dialéctico necesario. “Se requirió tiempo y experiencia antes que el obrero distinguiera entre la maquinaria y su empleo capitalista, aprendiendo así a transferir sus ataques, antes dirigidos contra el mismo medio material de producción, a la forma social de explotación de dicho medio”, señala Marx.

Toda la sección 5 rezuma una comprensión emocionalmente cercana a la angustia vital del trabajador ante la depauperación de sus condiciones de trabajo, salariales y de desempleo masivo, producido por unas máquinas que descualifican su saber técnico y se transforman en instrumento de control sobre su trabajo en manos del patrón.

Quienes no ven, o no quieren ver, que las amenazas más distópicas de la IA van mucho más allá del mundo del trabajo, con ser éstas terribles, y afectan directamente a cuestiones como la brutal agresión medioambiental, las cualidades que nos hacen ser humanos (razonamiento crítico, libertades personales, acceso a fuentes originarias y diversas de información, posibilidad de distinguir ficción de realidad,…) y a nuestra supervivencia como especie, no pueden entender las razones profundas del nuevo ludismo y mucho menos que cada vez seamos más quienes lo reivindicamos.

Quien afirmó que “el hombre es el ser supremo para el hombre”, no era un profeta sino un revolucionario humanista. No se trata de pronosticar qué hubiera dicho hoy Marx sobre la IA, pero sí de tener claro que una creación humana que pueda deshumanizarnos, esclavizarnos o aniquilarnos debe ser destruida.

Despreciando la acusación de ser luditas, la única opción racional y humanista es la destrucción militante de la IA, mediante ciberataques y asaltos a sus centros de datos, el sabotaje a sus códigos y algoritmos desde dentro o hackeando sus repositorios, servidores en la nube y equipos desde fuera.

Junto a ello es preciso elevar una protesta social masiva en la calle (sindical, universitaria, vecinal, de escritores, artistas, ecologistas, consumidores,…) a nivel mundial que sostenga un alto grado de rechazo social y legitime las acciones de los grupos de sabotaje y hackeo porque la humanidad se juega su supervivencia.