19 de diciembre de 2012

¿QUÉ ESCONDE ALEMANIA BAJO LA ALFOMBRA DE SUS CAJAS DE AHORROS?


Esther García López. arndigital

La férrea negativa de la canciller alemana Angela Merkel a la creación de un supervisor bancario único en la zona euro si no se cumplían sus condiciones de que solo se controlaran las entidades con activos superiores a 30.000 millones de euros o las que tuvieran un tamaño superior al 20% del PIB, ha vuelto a poner bajo sospecha al sector financiero alemán. Los dirigentes europeos claudicaron ante las exigencias de Merkel y, de esta manera, solo una de las 426 cajas de ahorros alemanas podrán ser ‘vigiladas’ por el BCE. “El sistema financiero alemán tiene problemas muy gordos y los esconde. Es muy creíble que estas cajas tengan dificultades, de ahí la negativa de la canciller a que sean supervisadas. Prefieren que no se sepa que existen problemas, pero es como querer ocultar un elefante, imposible, y los mercados se dan cuenta de ello”, afirma Miguel Ángel Rodríguez, analista de XTB.


Desde que se inició la crisis, el Estado alemán es el tercero de la UE que más dinero ha prestado a sus entidades financieras, por detrás de Irlanda y Gran Bretaña. Ha destinado más de 252.000 millones de euros a un sistema financiero compuesto por bancos privados, bancos regionales (landesbanken), cuyo negocio principal es la banca mayorista, y por cajas de ahorros locales (sparkassen) que, a excepción de una, no superan los 30.000 millones en activos. 

Las sparkassen suman en conjunto cerca de un billón de euros pero, tras la insistencia de Merkel, escaparán al control del BCE. Estas entidades cuentan con un fondo común de garantía por el que si se produce algún problema en una caja, el resto responde por ella. 

El empeño de la canciller pone bajo sospecha la situación de las cajas regionales que componen la tercera parte del sistema financiero del país y, según calculan los analistas, podrían acumular cerca de 250.000 millones en activos tóxicos en sus balances. Consideran que si Alemania no quiere que el BCE ponga la lupa sobre ellas y prefiere que sigan supervisadas por las autoridades nacionales por algo será. 

Los analistas achacan la postura de Merkel a tres motivos. El primero político, ya que las cajas de ahorro alemanas están muy unidas a las autoridades locales y regionales y los socios de coalición de la canciller presionan políticamente para no tener que rendir cuentas ante el BCE. El segundo motivo tiene un componente electoral debido a que solo faltan diez meses para las elecciones en Alemania. Pero el motivo principal es que “el sistema bancario alemán esconde problemas, como se ha demostrado en los casos de Deutsche Bank y del Commerzbanck, que el Gobierno germano quiere ocultar y por eso se muestra tan opaco”. 

En el caso del Deutsche Bank, su capital habría caído hasta niveles peligrosos durante la crisis financiera y tres de sus empleados han acusado a la entidad de no contabilizar cerca de 9.230 millones de euros en pérdidas para evitar el rescate. La entidad también acaba de reconocer que sus resultados del cuarto trimestre del ejercicio incorporarán un “significativo impacto negativo” a raíz de la inclusión de una serie de elementos extraordinarios, incluyendo costes de reestructuración y depreciaciones de activos.

Otro caso significativo ha sido el de Commerzbank, el cuarto banco en tamaño de Alemania, que ha acudido al fondo de rescate bancario nacional y solicitó 16.000 millones para corregir los problemas que tenía con las hipotecas ‘subprime’.

La elevada exposición a la deuda soberana griega es otro de los problemas de las entidades financieras germanas, con cerca de 18.000 millones de euros, cifra que el Gobierno alemán se ha resistido a dar a conocer. “Tras la crisis los bonos en posesión de las entidades financieras griegas tuvieron que revaluarse a precio de mercado y cuando los bonos cayeron de precio estos bancos tuvieron grandes pérdidas que ahora tienen que afrontar”, asegura el analista de XTB.

Un primer paso renqueante
La unión bancaria europea ha dado un primer paso, pero un paso inseguro al impedir Alemania que el BCE supervise sus cajas de ahorro. Los analistas consideran que la unión bancaria ha nacido pero con “imposiciones de Alemania”. A juicio de Miguel Ángel Rodríguez, las autoridades alemanas no predican con el ejemplo. “Exigen a los demás países una disciplina muy rígida en cuanto a sus finanzas que ellos no están aplicando en su propia banca. Han metido a escondidas una inyección de capital para salvar sus bancos y cajas mientras piden transparencia a los demás”.

16 de diciembre de 2012

EN DEFENSA DE LAS LIBERTADES DEMOCRÁTICAS

Cada vez que el capital ha necesitado incrementar sus tasas de beneficio a costa de los trabajadores –casi siempre en etapas de crisis del capitalismo o previas- ha tenido que recurrir a la represión porque sus nuevas leyes no son suficientes para lograr el silencio de las víctimas. El mal llamado orden público, cuando es la expresión de la fuerza, es la peor manifestación del desorden que crean los poseedores cuando los expropiados de clase protestan ante lo que representa un descenso en sus condiciones de vida, laborales, contractuales o, más directamente, su expulsión del mercado de trabajo.
No es ésta la primera vez que ello sucede. Ocurrió en el período de entreguerras en la vieja Europa del siglo pasado y vuelve, de nuevo, a repetirse en el escenario presente de paro, empobrecimiento, salarios de miseria y pérdida de derechos laborales y sociales que sufre hoy la clase trabajadora. En ambas ocasiones los trabajadores salieron a la calle. Es una ley casi física: el empobrecimiento de los explotados requiere represión porque estos se niegan a estar en silencio.

El capitalismo necesita la paz social para perpetuar impunemente los crímenes derivados de sus crisis. Los trabajadores no podemos permitirnos esa paz porque nos va nuestra supervivencia en ello. Las protestas, las movilizaciones y las huelgas son nuestras armas más necesarias.

El gobierno natural del capital, el del PP, y sus aliados partidarios de clase en otros territorios del Estado español (CiU), retuercen la legalidad democrática hasta hacer de ella un sarcasmo…  criminalizan el derecho de huelga, reprimen manifestaciones sindicales, impiden a los periodistas informar de la represión al ejercicio del derecho de manifestación en las movilizaciones, multan y encarcelan a dirigentes sindicales y a piquetes informativos, conculcan los derechos constitucionales de los detenidos, hieren a militantes de la izquierda y de los sindicatos al reprimir las manifestaciones e intentan culpar de ello a sectores de los manifestantes, introducen reventadores y provocadores a sueldo en aquellas, permiten que sus policías actúen sin  sus placas acreditativas en las cargas y detenciones, recurren a montajes policiales como en la época de la dictadura y, finalmente, permiten que dirigentes matones de determinados sindicatos policiales expresen públicamente y en repetidas ocasiones su voluntad represora.   

En otros ámbitos –la educación, las libertades individuales (retroceso en el derecho al aborto), las redadas contra inmigrantes sin papeles, la igualdad ante la ley (costas judiciales)- la derecha que representa los intereses del capital, lo hace también expresando su ideología clasista, nacional-católica y antidemocrática.

Frente a estos ataques directos contra las libertades políticas y sociales y contra las garantías jurídicas de cada vez más amplios sectores de nuestra sociedad y, en particular, de las víctimas de la crisis capitalista,  los trabajadores, se han escuchado voces críticas provenientes del mundo político, sindical, de colectivos afectados e incluso de periodistas y juristas.

Estas voces se tienen que elevar, para unirlas a los intereses comunes de toda la clase trabajadora, con el fin de formar un frente común contra las políticas diseñadas y aplicadas por los gerentes del capitalismo – la TROIKA y los Gobiernos que las aplican - hasta conseguir que las críticas que los sectores que en principio defienden sus intereses como grupo se unan a las movilizaciones que la clase trabajadora están llevando a cabo.

La reacción social de crítica contra los atentados a las libertades por parte de este gobierno, debe de ser tomada en  conciencia por parte de la clase trabajadora y sus organizaciones y elevarse para que esté a la altura de estas agresiones  que toman cada día más fuerza dentro de un contexto de regresión de libertades en los Estados capitalistas hacia formas crecientemente autoritarias que recuerdan la dinámica de otros tiempos en Europa.

En INICIATIVA DE CLASE creemos que es necesario levantar ya un amplio movimiento en defensa de las libertades políticas, de expresión, reunión y manifestación y de las garantías jurídicas que defienden a la persona; en definitiva, de las libertades democráticas.

Estas libertades, que inevitablemente deben ir unidas a las movilizaciones contra los recortes y ajustes y la defensa de los derechos laborales y sociales, afectan antes que a ningún otro colectivo a los derechos de la fracción más amplia de nuestra sociedad, los trabajadores. Pero si los derechos y libertades de estos sucumben, caerán fatalmente los de todos.

Por este motivo, el imprescindible movimiento en defensa de las libertades requiere de un actor principal; las organizaciones sindicales, políticas y sociales de la clase trabajadora, como vanguardia de esa custodia de los valores democráticos, pero apoyada por el más amplio espectro de colectivos sociales, profesionales y de todo tipo interesados en fortalecer las ideas de progreso, libertad, igualdad y justicia social.  

Blog de Iniciativa de Clase: http://iniciativadeclase.blogspot.com.es/      

ALFON LIBERTAD

La vida de un joven de 21 años se consume entre los barrotes de una prisión. Alfonso Fernández salió de su casa el pasado 14 de noviembrepara ir junto a su novia a uno de los piquetes de su barrio, Vallekas. A escasos metros de su domicilio fueron detenidos y llevados directamente a la Brigada de información, donde sufrieron interminables interrogatorios extrajudiciales por parte de varios policías encapuchados que no pararon de amenazar, utilizando incluso posibles consecuencias contra su familia, novia y amigos con el fin de buscar información o una autoinculpación de un delito que no han cometido. Ambos son acusados de tenencia de explosivos, delito para el que el artículo 568 del Código Penal establece penas de 4 a 8 años. Al margen de las contradicciones y diferentes versiones policiales para demostrar que portaban algo que en realidad nunca llevaron encima, en el material explosivo que supuestamente les requisaron no han encontrado ni una sola huella de ninguno de los dos detenidos, como ratificó el propio fiscal ante el juez, y eso que fueron muchas y minuciosas las pruebas que realizaron. Tampoco encontraron nada que sostenga esta acusación en los registros a ambos domicilios, en los que la Brigada de Información, siempre encapuchados, volvió a atosigar a las familias, como si no tuvieran bastante con ver a sus hijos tratados como verdaderos terroristas.

Estas detenciones fueron utilizadas como excusa para registrar uno de los puntos de reunión de Bukaneros, grupo de seguidores del Rayo Vallecano al que solía acudir Alfon para animar al equipo de su barrio. Tampoco encontraron nada que pudiera argumentar la acusación de tenencia de explosivos, pero ya había logrado la Delegación del Gobierno criminalizar a un colectivo cuyas reivindicaciones sociales están alcanzando cada vez más notoriedad pública. Perfecto montaje para matar varios pájaros de un tiro.

Aún así, y pese a todas las evidencias de tratarse de un nuevo montaje policial, Alfon no sólo no es puesto en libertad (como su novia, a la espera de juicio), sino que tras presiones de instancias más altas el juez decide enviarlo a prisión preventiva. El propio fiscal reconoce que no existe riesgo de fuga, ya que el joven tiene arraigo familiar y cumple con las premisas para no poder ser aplicado el riesgo de fuga, pero entonces se sacan de la manga una supuesta ‘alarma social’, que no sólo es absolutamente falsa sino que también es ilegal, ya que no consta en la ley de enjuiciamiento criminal para aplicar la prisión preventiva, siendo el único detenido el 14-N en toda Europa en esta
situación.

Pero no sólo les basta con secuestrarlo, sino que a los pocos días le aplican el régimen FIES, que supone entre otras muchas cosas la intervención de todas las comunicaciones, incluidas las que tiene con familia y abogado, restricciones severas, hostigamientos… Una cárcel dentro de la cárcel, declarado ilegal no hace mucho y denunciado por numerosos organismos a nivel mundial. La escalada represiva va más allá, dedicándose la Brigada de Información a acudir a domicilios, a puestos de trabajos y a hacer seguimientos a varios amigos de Alfon por el simple hecho de haberle escrito a prisión.

La Audiencia ha rechazado el recurso contra la prisión preventiva, aceptando la ilegalidad de la ‘alarma social’ como principal motivo, pero inventándose ahora el de ‘riesgo de fuga’, el mismo que el propio fiscal reconoció no existir desde el principio. No solo existe montaje policial alimentado por intereses políticos, sino cobertura judicial para llevarlo a cabo.

Es muy fácil encarcelar y torturar a un joven de clase obrera, mientras políticos y empresarios corruptos gozan de total impunidad o mientras el estado indulta a miembros de las fuerzas de seguridad acusados de torturas.

Es por todo ello que familiares, amigos y compañeros de Alfon, así como todas las organizaciones y colectivos firmantes, exigimos su libertad inmediata y la absolución de todos los detenidos el 14-N.



15 de diciembre de 2012

TURISMO DE FAVELA


NOTA DEL EDITOR DE ESTE BLOG

El artículo que les presento tiene cierto sabor cristiano, a ONG alterglobalización, de esas que hablan de pobreza e injusticia social pero no van a la raíz del problema, que no es otro que la existencia del sistema capitalista mundial, fuente de toda desigualdad humana.

Aún así me ha parecido interesante reproducírselo aquí por lo que tiene de crítica a esa mentalidad hipócrita del viajero cosmoputita, a lo Phileas Fog que, no contento con su deseo de visitar los 194 países, que aproximadamente la ONU reconoce como tales, antes de diñarla, desea además ser original y darse una patina de “contacto cultural profundo” con la realidad hard de esos países y vivir experiencias “emocionantes de la muerte”, ya sea viendo un talibán de cerca o aspirando el rancio olor de la pobreza en las favelas de Río de Janeiro. Lástima que ni los talibán ni los pobres de las favelas practiquen el canibalismo. Así, las experiencias del viajero mirón-cosmoputita serían más intensas.  

Les dejo, sin más, con este breve pero interesante artículo. 
Turismo de favela.
Jesús Jiménez Prensa. Alainet

Existe el turismo de miseria. Existe en Brasil, en India, en Sudáfrica, en México y en Kenia, de momento. Es el turismo que refleja la pobreza, la marginación, y sobre todo la desigualdad. Que la busca y quiere fotografiarla. Que se asienta en la seguridad de sentir un miedo inacabado, de ver armas, quizás drogas, y saber que todo está asegurado, que la realidad empieza cuando los blancos se hayan ido.

Cuando nos hayamos ido. Es fácil escribir en una computadora conectada al mundo, pero al menos esto se extiende y genera información. Quizás un no o un rechazo por los blancos que pagan este tipo de turismo. Turismo o periodismo. Al menos periodismo.

El turismo fue desde siempre una actividad económica que reflejó las desigualdades del mundo, especialmente las del Norte y el Sur, las de Occidente y no Occidente. Los alemanes viajan a India, los estadounidenses a Tailandia. Los británicos a las Islas Canarias. Los del norte de Italia al sur y Calabria. Los españoles a las playas de Túnez. Los franceses a sus antiguas colonias. Buscan sol y buenas temperaturas, pero siempre la mejor oferta al menor coste. Y así hasta que el orden del mundo quizás se altere.

En Brasil el turismo en las favelas de Río de Janeiro empezó en 1992, con la empresa Favela Tours. Hoy día la empresa realiza dos viajes al día. Un viaje que se inicia con la recogida de los turistas en sus respectivos hoteles, donde una furgoneta con aire acondicionado les llevará hacia las colinas donde se extiende la favela de Rocinha, una de las más grandes de Río, con cerca de 70.000 habitantes.

Del hotel a las callejuelas serpenteantes de la favela, de la furgoneta acondicionada al calor sofocante. De la comida del buffet del hotel al arroz y judías de los cariocas de Rocinha. Del ascensor al sudor de llevar la compra hasta arriba. La desigualdad explotada, convertida en curiosidad explotadora por el turismo de la desigualdad. Algo falla.

Otra empresa es Don’t be a gringo! Be a local (¡No seas un extranjero! Sé de la ciudad), creada en 2003. La idea que ofrecen es que Río de Janeiro debe ser visitado al completo, con favela incluida, como si fuese algo para coleccionar. No te lleves a casa una parte de la ciudad, llévatela toda en tu cámara fotográfica. Su viaje dura tres horas, se sube en moto hasta lo alto de la colina y se baja a pie. Lo bueno es que en el paquete se incluye las conexiones desde el hotel y un guía que habla sobre la vida en la favela.

Los turistas son todos blancos, vestidos para el calor y de colores. Todos sonríen cuando los fotografían. Son felices. No tienen miedo y saben que eso que ven se acaba luego y rápido, en menos de tres horas. Que esos niños negros que les ofrecen una batucada con cubos y baquetas artesanales de madera se quedarán allí y se acabó. Ellos volverán a sus países de blancos, donde podrán contar que estuvieron en una favela carioca, y que no les pasó nada, pero vieron todo.

Se hacen plaquitas de recuerdo para vender a los turistas, se permite hacer fotografías a las casas y a las personas. Incluso una vez, cuenta la socióloga brasileña Bianca Freire Medeiros en su libro sobre el turismo de favela, una turista blanca levantó la tapa de una sartén para ver lo que estaba cocinando aquella mujer de la favela. Le tuvieron que decir que eso no se hacía, que aunque pareciese un zoológico, pues podían hacer fotos a los negros, llevarse recuerdos a casa y recibir la ayuda de un guía especializado, pero no tenían derecho a inmiscuirse en sus vidas, pues lo mismo se llevaban un susto. Ante todo respeto y cada uno a lo suyo.

“Algo que les interesa mucho a los turistas son los rostros. En la favela de Rocinha los negros son los más fotografiados. A través de las fotografías de los turistas se tiene la impresión de que la favela es negra. Esto demuestra que la pobreza tiene cara y tiene color. La pobreza es negra”, escribe Medeiros. Y duele.


13 de diciembre de 2012

ESTUDIANDO LA CONTRAINSURGENCIA DE EEUU


Gilberto López y Rivas. La Haine    
"Nueva arma crucial en las operaciones contrainsurgentes": un equipo de antropólogos y otros científicos sociales para su utilización permanente en Afganistán e Irak

Fragmentos del libro "Estudiando la contrainsurgencia de Estados Unidos: manuales, mentalidades y uso de la antropología", de Gilberto López y Rivas, México 2012
El 5 de octubre de 2007, el 'New York Times' publicó un artículo de David Rohde (“El Ejército enlista a la antropología en zonas de Guerra”), sobre la considerada por los militares estadounidenses como “nueva arma crucial en las operaciones contrainsurgentes”: un equipo integrado por antropólogos y otros científicos sociales para su utilización permanente en unidades de combate de las tropas de ocupación de Estados Unidos en Afganistán e Irak. El corresponsal informa que este singular involucramiento de las ciencias sociales en el esfuerzo bélico estadounidense constituye un exitoso programa experimental del Pentágono que, iniciado en febrero de 2007, ha sido tan recomendado por los comandantes en el teatro de la guerra que en septiembre de ese año el Secretario de Defensa Robert M. Gates autorizó una partida adicional de 40 millones de dólares para asignar equipos similares a cada una de las 26 brigadas de combate en los dos países mencionados.

En el mismo artículo se destacan las reacciones críticas por parte de un sector importante de la academia estadounidense que no duda en considerar el programa como “antropología mercenaria” y “prostitución de la disciplina”, comparándolo con lo ocurrido en la década de los sesenta, cuando se utilizaron antropólogos en campañas contrainsurgentes en Vietnam y América Latina (Plan Camelot).

Ya en su sesión anual en noviembre de 2006 y con la presencia de cientos de sus integrantes, la American Anthropological Association condenó por unanimidad “el uso del conocimiento antropológico como elemento de tortura física y sicológica”, ante el alegato de que los torturadores de la prisión Abu Ghraib, en Irak, pudieron ser inspirados por la obra de un antropólogo, a partir de la idea que “hombres árabes humillados sexualmente podrían llegar a ser informantes comedidos” (Matthew B. Stannard. “Montgomery McFate’Mission. Can one anthropologist possibly steer the course in Iraq?” San Francisco Chronicle, April 29, 2007).
En julio de 2007, el antropólogo Roberto J, González escribió un excelente artículo (“¿Hacia una antropología mercenaria? El nuevo manual de contrainsurgencia del Ejército de Estados Unidos FM- 3-24 y el complejo militar-antropológico”. Anthropology Today, Vol. 23, No. 3, June 2007), en el que detalla críticamente las contribuciones de antropólogos en la elaboración de dicho manual. González demuestra, incluso, que algunas de estas “contribuciones” no son innovadoras desde el punto de vista de la teoría antropológica y más bien parecen “un libro de texto introductorio de antropología simplificado –aunque con pocos ejemplos y sin ilustraciones.”

La antropología mercenaria estadounidense se caracteriza por la beligerancia y el cinismo con que justifica la estrecha colaboración entre antropólogos y militares en guerras imperialistas y violatorias de los más elementales derechos humanos y los principios fundacionales de la Organización de Naciones Unidas. Una de sus más aguerridas defensoras y autoras intelectuales es la antropóloga estadounidense Montgomery Mcfate, quien se impuso la tarea de “educar” a los militares y cuya misión en los últimos cinco años ha sido convencer a los estrategas de la contrainsurgencia de que la “antropología puede ser un arma más efectiva que la artillería”. Mcfate ignora y le exasperan las críticas de sus colegas en la academia, a quienes considera encerrados en una torre de marfil y más “interesados en elaborar resoluciones que en encontrar soluciones”. Ella es ahora la “comisaría política” de los militares, una de las autoras del citado manual de contrainsurgencia, creadora del programa Sistema Operativo de Investigación Humana en el Terreno, iniciado por el Pentágono, y consejera de la Oficina del Secretario de Defensa. Todo un éxito del American way of life.

En realidad, la participación de antropólogos en misiones coloniales e imperialistas es tan antigua como la propia antropología, la cual se establece como ciencia estrechamente ligada al colonialismo y a los esfuerzos por imponer en el ámbito mundial las relaciones de dominación y explotación capitalistas. Un clásico sobre el tema es el libro de Gérard Leclercq, Anthropologie et colonialisme (Paris: Librairie Arthéme Fayard, 1972) que en su introducción asienta: “El nacimiento común del imperialismo colonial contemporáneo y de la antropología igualmente contemporánea puede situarse en la segunda mitad del siglo XIX. Trataremos de poner en evidencia la relación de la ideología imperialista, de la que la antropología no es sino uno de sus elementos, con la ideología colonial, y las razones por las cuales una investigación ‘sobre el terreno’ se hacía necesaria y posible por la colonización de tipo imperialista.” (p. 15)

Hay que recordar en México el papel protagónico que jugaron los antropólogos en la elaboración de las políticas indigenistas desde el momento en que Manuel Gamio, ―padre fundador de la disciplina en este país―, definió a la antropología como “la ciencia del buen gobierno”, iniciándose un maridaje entre antropólogos y el Estado mexicano que fue roto en parte hasta que el movimiento estudiantil-popular de 1968 creó las condiciones para que las corrientes críticas se manifestaran y denunciarán el papel de complicidad de la antropología mexicana posrevolucionaria en el afianzamiento del colonialismo interno que rompió la rebelión zapatista.

El grotesco maquillaje cultural de la antropología contrainsurgente no cambia la naturaleza brutal de la ocupación imperialista ni ganará la mente y los corazones de la resistencia y de los millones de estadounidenses que se manifiestan de manera creciente contra la guerra.

El manual 3-24 de contrainsurgencia estadounidense
Como expresión del grado de involucramiento de la alta burocracia académica en los esfuerzos belicistas del imperialismo estadounidense, la Universidad de Chicago publicó en julio de 2007 una edición de bolsillo ―de chaqueta militar, naturalmente― del nuevo Manual de campo de contrainsurgencia (No. 3-24). Está abierta complicidad de los círculos de educación superior con la maquinaria de guerra de Estados Unidos, provocó un alud de críticas de los intelectuales independientes estadounidenses, quienes con rigor analizaron el texto coordinado por el general David H. Petraeus y condenaron el vergonzoso papel jugado por las autoridades universitarias que consintieron en editar un manual destinado a la persecución, tortura y asesinato de seres humanos y a la ocupación militar de países en los “oscuros rincones del mundo” en los que Estados Unidos pretende hacer prevalecer sus intereses.

Uno de estos críticos es David Price, autor de un demoledor artículo traducido al castellano y publicado por Rebelión: “Prostitución de la antropología al servicio de las guerras del imperio”, en el que demuestra el plagio realizado ―en particular en el capítulo tercero del Manual― de autores como Victor Turner, Anthony Giddens, David Newman, Susan Silbey, Kenneth Brown, Fred Plog, Daniel Bates, Max Weber, entre otros. Este capítulo, considerado por Price como central, fue escrito por la antropóloga Montgomery Mcfate, quien –recordemos― es una de las más fervientes partidarias de la utilización de la ciencia antropológica en la contrainsurgencia a partir de equipos de antropólogos “empotrados” en las unidades de combate en Afganistán e Irak.

Price destaca esta carencia de ética intelectual debido a que “las pretensiones de integridad académica constituyen el fundamento mismo de la estrategia promocional del Manual”, que ha sido alabado por los mercenarios intelectuales del Pentágono en los medios masivos de comunicación y en periódicos y revistas como el 'New York Times, Newsweek' y otras publicaciones estadounidenses.

También, el Manual ha provocado una reacción de alborozo en los medios militares de otras altitudes. El general brasileño Álvaro de Souza Pinheiro, por ejemplo, lo considera “el documento doctrinario de contrainsurgencia más bien elaborado que el mundo occidental ha visto hasta hoy en día” e informa que “gran parte de los ejércitos de la OTAN ya está en proceso de reformulación de sus documentos similares, teniendo como base el reciente manual norteamericano”. ('Chile Press', 02/04/2007).

Seguramente que la Secretaría de la Defensa Nacional mexicana, a través del Plan México, está analizando tal novedad editorial para poner al día sus viejos manuales de guerra irregular y mejorar sus campañas contrainsurgentes en Chiapas y otros estados de la república, ahora con el auxilio de antropólogos empotrados ―a la moda Mcfate― que ayuden a “comprender” a los militares las culturas de los “nativos” que se rebelan contra el orden establecido.

La lectura del Manual es obligatoria para entender la mentalidad de los intelectuales de la guerra “contra el terrorismo”. El prefacio firmado por el general Petraeus (que estuvo a cargo de las fuerzas expedicionarias de Estados Unidos en Irak) y por el general James F. Amos, del tristemente célebre Cuerpo de Marines, muestra que los militares estadounidenses se tornaron si no marxistas por lo menos dialécticos pues descubren que: “El Ejercito y el Cuerpo de Marines reconocen que cada insurgencia es contextual y presenta su propio conjunto de retos”. Por ello, una campaña de contrainsurgencia requiere que “Soldados y Marinos (así, con mayúsculas en todo el texto) utilicen una mezcla de tareas de combate con habilidades más frecuentemente asociadas con agencias no militares…

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