15 de octubre de 2010

LA CRISIS Y EL FINAL DE BRETTON WOODS II

Es la terminación del sistema de Bretton Woods II. No será un final tranquilo. Y sí, 2011 puede muy bien ser el peor año de la crisis.


Alejandro Nadal | La Jornada


La asamblea anual del Fondo Monetario Internacional (FMI) concluyó con la persistencia de desacuerdos básicos, que son un mal presagio. Ninguna de las dificultades fundamentales de la economía mundial pudo resolverse en estos días. La guerra de las divisas está a la vuelta de la esquina y los peores días de la crisis podrían estar de regreso en unos meses. Hasta se dice que 2008 podría ser un día de campo, comparado con lo que viene en 2011.
En Washington nadie esperaba milagros. Después de todo, el FMI perdió la brújula desde el 15 de agosto de 1971. Ese día Nixon ordenó cerrar la ventanilla de compra-venta de oro y terminó el mundo de los tipos de cambio fijos para el que fue creado el FMI en la conferencia de Bretton Woods en 1944. Al cabo de unos años, el Fondo redefinió su misión como promotor de la liberalización financiera a escala global. Y en este nuevo papel pudo presidir sobre una larga lista de crisis financieras, cada vez más frecuentes y profundas. Como se sabe, en numerosos casos la medicina recetada por el FMI resultó peor que la enfermedad.
Poco a poco se fue consolidando un sistema que recibió en los años noventa el nombre de Bretton Woods II. Al igual que antes, el dólar seguía siendo el referente monetario en la economía mundial, pero en el nuevo esquema, Estados Unidos mantenía una posición de consumidor en última instancia y era subsidiado por China y los países exportadores de petróleo interesados en mantener su propio tren de exportaciones. Mientras hubo crecimiento, las cosas marcharon más o menos de manera estable. Claro, los gigantescos desequilibrios se fueron acumulando y adoptaron la forma de un astronómico déficit en las cuentas externas de Estados Unidos y su dual, las gigantescas reservas del banco central en China.
Este esquema podía durar mientras las tasas de crecimiento hicieran pensar a todos que el porvenir era brillante y siempre lo sería. Pero ese tipo de expectativas terminan por ser desmentidas por la dura realidad. Siempre se supo que Bretton Woods II era un sistema insostenible y que terminaría por reventar. Pero mientras dura el carnaval, nadie se preocupa por la cruda del día siguiente.
Al estallar la crisis, el conocido dilema de Triffin se manifestó con una claridad deslumbrante. El desplome en la demanda efectiva en Estados Unidos dejó un vacío que había que llenar. El caos en el sector financiero imposibilitó a los bancos estadunidenses fungir como intermediarios entre el ahorro y el consumo, y el gobierno tuvo que entrar al quite con sus estímulos fiscales y rescates de las hipotecarias semioficiales.
Pero el estímulo fiscal y la inyección de la Reserva Federal de más de un billón (castellano) de dólares para adquirir bonos del Tesoro terminaron por sacudir al mundo entero. Para colmo, aunque el estímulo fiscal permitió una especie de recuperación, resultó insuficiente. En lugar de mantenerlo y aumentar su volumen, la clase política estadunidense dejará que expire este otoño. La política monetaria, en su esquema de flexibilización cuantitativa, seguirá inyectando liquidez a un sistema que permanece estancado y con altas tasas de desempleo. Encima de todo, la pérdida de valor del dólar no fue suficiente para corregir el déficit comercial.
Hoy las principales economías del mundo están a punto de sufrir una recaída de proporciones alarmantes. En Estados Unidos el sistema bancario no acaba de digerir el desastre del sector hipotecario. El incremento en los costos de operación de los bancos debido a la ejecución de hipotecas vencidas es la peor amenaza del sector bancario. Esta es la cicatriz que dejarán las hipotecas subprime en los estados financieros de los bancos. Lo importante es que para un banco con problemas en la línea de flotación, el incremento en los gastos de operación puede ser el tiro de gracia.
Europa está amenazada por el regreso a la austeridad fiscal de su absurdo Tratado de Maastricht y Japón porque, en el fondo, nunca superó la crisis de los años noventa. La recesión en forma de W para la economía global es casi inevitable. Para las llamadas economías emergentes el problema se agrava porque sus exportaciones se verán afectadas.
Los desequilibrios acumulados en los últimos 20 años tocan a la puerta hoy para reclamar atención. A China se le exige disciplina cambiaria y mayor énfasis en la demanda interna. Pero la percepción en Pekín es que el gigante asiático no puede darse el lujo de perder competitividad en los mercados internacionales. Eso sucedería si aumentan sus costos laborales y se permite la apreciación del renminbi. Por eso China reclama a su vez disciplina monetaria al país que emite los papelitos verdes, que otrora fueron la piedra de toque del sistema monetario internacional.
Es la terminación del sistema de Bretton Woods II. No será un final tranquilo. Y sí, 2011 puede muy bien ser el peor año de la crisis.


Tomado de: www.kaosenlared.net/noticia/crisis-fin-de-bretton-woods-ii

PARA CARGAR UN RATITO LAS PILAS






































14 de octubre de 2010

HUELGAS CONTRA UN GOLPE DE ESTADO FINANCIERO EN TRANCE DE OBLIGAR A EUROPA SUICIDIO ECONÓMICO, DEMOGRÁFICO Y FISCAL

Michael Hudson



NOTA DEL AUTOR DEL BLOG: Aunque los acontecimientos que narra el autor del presente artículo Michael Hudson aluden a fechas ya pasadas, pero recientes, reproducimos su artículo por su alto nivel de interés analítico. Espero que lo disfruten como yo mismo lo he hecho.


“La Comisión Europea está utilizando la crisis bancaria hipotecaria –y la innecesaria prohibición de que  los bancos centrales financien los déficits públicos—como una oportunidad para penalizar, y aun llevar a la quiebra, a los gobiernos, si éstos se niegan a hacer retroceder los salarios. (…) los planificadores neoliberales han venido expresando la esperanza de que unos salarios más bajos en el sector público traigan consigo unos salarios más bajos en el sector privado. El objetivo es hacer retroceder los salarios un 30% o más, a niveles de depresión, pretendiendo que eso ‘dejará más excedente’ disponible para pagar el servicio de la deuda. No habrá tal, huelga decirlo. Se trata simplemente de un malévolo proyecto para revertir la era de reformas democrático-sociales que conoció Europa en el siglo pasado. Europa, tal es el designio, ha de ser convertida en una república bananera por la vía de gravar fiscalmente al trabajo, no a
las finanzas, ni a las aseguradoras, ni al sector inmobiliario. Y los gobiernos tienen que imponer una carga fiscal más pesada al empleo y al comercio, al tiempo que recortan las pensiones y otros gastos públicos. Este es el mensaje de la Comisión Europea a los distintos gobiernos de la UE: “O te unes a la lucha contra el mundo del trabajo, o te destruiremos”. Eso precisa de una dictadura, y el Banco Central Europeo (BCE) se ha arrogado ese poder, arrebatándoselo a los gobiernos electos.”

El grueso de la prensa ha descrito las manifestaciones y las huelgas obreras europeas del miércoles del pasado 29 de septiembre en términos de una acción común y corriente, con trabajadores del transporte provocando la irritación de los pasajeros con interrupciones y ralentización de servicios, así como con muchedumbres prendiendo fuegos a modo de desahogo. Pero la cosa es mucho más profunda que una mera reacción al desempleo y la recesión económica. Pues lo que anda en juego son propuestas para alterar drásticamente las
leyes y la estructura de funcionamiento de la sociedad europea para la próxima generación. Si triunfan los fuerzas hostiles al mundo del trabajo, quebrarán el espinazo de Europa, destruirán el mercado interno y convertirán al continente en un remanso de agua embalsada. Así de graves son las consecuencias del golpe de Estado financiero. Y mucho más grave serán, y a no tardar. Como ha dejado dicho John Monks, el jefe de la Confederación Sindical Europea: “Esto es sólo el comienzo de la lucha, no su final”.
España ha recibido la mayor atención, gracias a su Huelga General de diez millones de personas (la mitad del total de su fuerza de trabajo). Con esa Huelga, la primera desde 2002, la fuerza de trabajo española protestaba contra la política de su gobierno socialista, consistente en servirse de la crisis bancaria (generada por préstamos inmobiliarios de mala calidad y por la morosidad, no por unos costes laborales altos) como ocasión para cambiar las leyes y permitir que las empresas privadas y los entes públicos puedan despedir de barato y más discrecionalmente a los trabajadores, así como reducir las pensiones y el gasto social a fin de pagar más a los bancos. Portugal está haciendo lo mismo, y todo indica que Irlanda seguirá idéntico camino: y todo eso, en países cuyos bancos han sido prestamistas superlativamente irresponsables. Los banqueros exigen que se reconstruyan sus reservas de préstamo a costa de los trabajadores, al modo como lo está haciendo aquí el programa aplicado por el presidente Obama, pero sin las pretensiones santurronas de éste.

El plan más hostil a los trabajadores desde los años 30

El problema afecta a toda Europa, y ha tenido efectivamente su centro en la capital de la Unión Europea, Bruselas, a donde entre 50 mil y 100 mil trabajadores acudieron para protestar contra la propuesta de alterar las reglas sociales. Sin embargo, ese mismo día, la Comisión Europea se libró al diseño de una guerra en toda línea contra el mundo del trabajo. Se trata del plan de campaña más hostil a los trabajadores desde los años 30, aún más extremo que los Planes de Austeridad impuestos en el pasado al Tercer Mundo por el FMI y el Banco Mundial.
La Comisión Europea está utilizando la crisis bancaria hipotecaria –y la innecesaria prohibición de que los bancos centrales financien los déficits públicos— como una oportunidad para penalizar, y aun llevar a la quiebra, a los gobiernos, si éstos se niegan a hacer retroceder los salarios. Se pide a los gobiernos que tomen prestado a interés de los bancos, en vez de aumentar sus ingresos gravando fiscalmente a esos mismos bancos, según hacían hace medio
siglo, tras el final de la II Guerra Mundial. Unos gobiernos incapaces de recaudar fiscalmente dinero para pagar los intereses están inevitablemente obligados a cerrar el grifo de sus programas sociales. Y si eso trae consigo el encogimiento de la economía –y por lo tanto, el de los ingresos fiscales del estado—, tanto más tendrá que seguir reduciéndose el gasto social público.
Desde Bruselas hasta Letonia, los planificadores neoliberales han venido expresando la esperanza de que unos salarios más bajos en el sector público traigan consigo unos salarios más bajos en el sector privado. El objetivo es hace retroceder los salarios un 30% o más, a niveles de depresión, pretendiendo que eso “dejará más excedente” disponible para pagar el servicio de la deuda. No habrá tal, huelga decirlo. Se trata simplemente de un malévolo proyecto para revertir la era de reformas democrático-sociales que conoció Europa en el siglo pasado. Europa, tal es el designio, ha de ser convertida en una república bananera por la vía de gravar fiscalmente al trabajo, no a las finanzas, ni a las aseguradoras, ni al sector inmobiliario. Y los gobiernos tienen que imponer una carga fiscal más pesada al empleo y al comercio, al tiempo que recortan las pensiones y otros gastos públicos.
Este es el mensaje de la Comisión Europea a los distintos gobiernos de la UE: “O te unes a la lucha contra el mundo del trabajo, o te destruiremos”. Eso precisa de una dictadura, y el Banco Central Europeo (BCE) se ha arrogado ese poder, arrebatándoselo a los gobiernos electos. Su “independencia” respecto del control político se celebra como “hito de la democracia” por la nueva oligarquía financiera de nuestros días. Tal neolengua mendaz trae al recuerdo la idea de Platón, según la cual la oligarquía es simplemente la etapa política que viene a suceder a la democracia. El próximo paso de la nueva elite en el poder en ese eterno triángulo político es hacerse a sí propia hereditaria –para principiantes: abolir los impuestos a los bienes raíces—, y convertirse en aristocracia.
Y, en efecto, se trata de un juego viejísimo. Llegó la hora, o tal parece, de dejar de lado a Adam Smith, a John Stuart Mill y a los teóricos de la Era Progresista, por no hablar de Marx y de Keynes. Europa va camino de meterse en una era de dominación neoliberal totalitaria. Contraeso se movilizaban las huelgas y las manifestaciones del pasado 29 de septiembre. La guerra de clases ha regresado a la vida económica europea. ¡Y con creces!

Un suicidio económico impulsado por la dictadura del BCE

Es un suicidio económico, pero lo cierto es que la UE está exigiendo a las gobiernos de la eurozona que mantengan sus déficits por debajo del 3% del PIB, y su deuda total, por debajo del 60%. El pasado 29 de septiembre la UE aprobó una ley para multar a los gobiernos con una suma equivalente al 0,2% de su PIB si no logran imponer este tipo de austeridad fiscal y “controlar” sus déficits presupuestarios. Las naciones que hagan empréstitos para financiar un gasto contracíclico de “estilo keynesiano” que eleve su deuda pública por encima del 60% del PIB tendrán que reducir el exceso en un 5% anual, o sufrir un duro castigo. La Comisión Europea penalizará a los Estados de la eurozona que no se plieguen a estas recomendaciones neoliberales, supuestamente con el objetivo de “corregir” los equilibrios presupuestarios.
La verdad es que toda “cura” neoliberal no hace sino empeorar las cosas. Pero, lejos de entender el incremento de los niveles salariales y de vida como una condición necesaria de la productividad del trabajo, la Comisión de la UE pretende “controlar” los costes laborales partiendo del dogma de que los aumentos salariales dañan, no benefician, la competitividad. Si los euromiembros no pueden devaluar su moneda, entonces, pretendidamente, no queda sino hostigar al mundo del trabajo; no gravar fiscalmente los bienes raíces, las finanzas u otros sectores rentistas; no regular los monopolios; no suministrar servicios públicos que puedan privatizarse (aun a costes muy superiores). Se pretende que la privatización no está condenada a dañar la competitividad; sólo los incrementos salariales, con independencia de cualquier consideración de productividad.
La privatización financiera y el monopolio de la creación de crédito que los gobiernos han consentido a los bancos se dispone ahora a pasar factura: el precio es la quiebra de Europa. A diferencia de lo que ocurre con cualquier otro banco central del mundo, la Carta del Banco Central Europeo –que está libre de cualquier control político democrático, pero no del control de aquellos de sus miembros que proceden de la banca comercial privada— prohíbe expresamente la financiación de la deuda pública. Los gobiernos se ven, así pues, forzados a
tomar prestado de los bancos privados, los cuales crean desde sus computadores una deuda reportadora de intereses que podría perfectamente crearse por la banca pública a coste cero.
Los miembros del Banco Central Europeo, a quienes nadie ha elegido para el cargo, han arrebatado a los gobiernos electos el poder de planificación. Obligado para con sus comitentes financieros, el Banco Central Europeo ha convencido a la Comisión Europea para que vaya en apoyo del verdadero asalto al poder acometido por la nueva oligarquía. Esa destructiva política ha sido experimentada sobre todo con los bálticos, usados a modo de conejillos de indias para comprobar hasta qué punto puede oprimirse al mundo del trabajo, antes de que comience a responder combativamente. Letonia dio rienda suelta a las políticas neoliberales imponiendo impuestos planos del 51% (y más) al trabajo y dejando prácticamente libres de presión fiscal a los bienes raíces. Los salarios del sector público han sido reducidos en un 30%, empujando ala emigración en tropel a población en edad de trabajar (entre 20 y 35 años). Eso, obviamente, ha llevado al desplome de los precios inmobiliarios y de la recaudación fiscal. La esperanza de vida de los varones se está acortando, aumentan las tasas de enfermedad y se contrae el mercado interno. Lo mismo que en el conjunto de la población europea; como en los años 30, cuando el “problema demográfico” no era otra cosa que un desplome de la fertilidad y de las tasas de natalidad (sobre todo en Francia). Eso es lo que ocurre en una depresión.

Experimentos neoliberales en Islandia, Grecia y Letonia

Vino, primero, el saqueo de Islandia por parte de los banqueros, pero la gran noticia fue Grecia. Cuando esta nación entró en su actual crisis fiscal, generada por la falta de presión fiscal sobre los ricos, los funcionarios de la Unión Europea le recomendaron que imitara a Letonia, que sigue siendo el emblema de referencia de la devastación neoliberal. La teoría básica es que, en la medida en que los miembros del euro no pueden devaluar su moneda, tienen que someterse a una “devaluación interna”: al drástico recorte de salarios, pensiones y gasto social. Así, a medida que Europa entra en recesión, sigue precisamente lo contrario de las políticas keynesianas. Reduce salarios, manifiestamente con vistas a “liberar” más ingreso con que pagar las deudas que los europeos han contraído para comprar sus hogares y sufragar la carrera universitaria de sus hijos (hasta ahora suministrada gratuitamente en muchos países, como en la Stockholm School of Economics de Letonia), el transporte y otros servicios públicos. Muchos de esos servicios han sido privatizados, lo que ha traído consigo el drástico incremento de su precio. Los privatizadores justifican eso apuntando a las enormes cargas financieras que tienen que pagar a banqueros y aseguradoras a fin de obtener el crédito necesario para comprar la infraestructura que les fue vendida por los gobiernos.
Así pues, Europa está en trance de cometer un suicidio económico, demográfico y fiscal. Tratar de “resolver” el problema al estilo neoliberal sólo empeora las cosas. Los trabajadores letones del sector público, por ejemplo, vieron reducidos sus salarios el año pasado en un 30%, y las autoridades del banco central letón me dijeron que tratan de forzar nuevos recortes, en la esperanza de que eso presionará también a la baja los salarios del sector privado. Lo mismo, como dicho, esperan los neoliberales que ocurra en otros países de Europa.
Cerca de 100.000 letones se reunieron en asambleas y manifestaciones de protesta sólo en la pequeña ciudad de Daugavilpils en el contexto de una “Jornada de crisis” convocada a escala nacional. En la capital de Letonia, Riga, el Día de Acción convocado para el miércoles 29 de septiembre se celebró parando el transporte y dando bocinazos durante 10 minutos a las 13 horas para hacer saber a la opinión pública que algo estaba pasando. Seis sindicatos independientes y el Centro para la Armonía organizaron una manifestación de protesta en el Parque de la Explanada de Riga, a la que acudieron entre 700 y 800 personas, una cifra relativamente grande para una ciudad pequeña. Otra protesta sindical reunió a la mitad de personas ante el Consejo de Ministros que planeó y puso por obra el programa de austeridad.
Lo más importante ahora son la elecciones al Parlamento nacional del sábado, 2 de octubre. La principal coalición, la izquierda del Centro de la Armonía, está comprometida programáticamente con la puesta por obra de una política fiscal y económica alternativa a las políticas neoliberales que tan radicalmente han reducido los salarios de los trabajadores y empeorado las condiciones de trabajo en la última década. Hace unos días, una gira en autobús acercó a los periodistas hasta las víctimas más visibles de esas políticas: escuelas y hospitales cerrados, edificios públicos cuya fuerza de trabajo ha sido jibarizada y cuyos empleados subsistentes han visto drásticamente reducidos sus salarios.
Todas esas manifestaciones parecen haber ganado la simpatía de los votantes para los sindicatos más militantes, encabezados por las cien secciones pertenecientes a la Asociación Sindical Independiente. La otra unión sindical –la Unión de Sindicatos Libres (LBAS, por sus siglas en letón)— se desacreditó al allanarse, en junio de 2010, a la propuesta gubernamental de recortar en un 10% las pensiones (en realidad, en un 70% para los pensionistas que trabajan). El Tribunal Constitucional letón fue lo bastante independiente como para anular esos drásticos recortes el pasado mes de diciembre de 2009. Y si el gobierno cambia efectivamente de manos el próximo sábado, 2 de octubre [la coalición de la izquierda, Centro de Armonía, quedó en segundo lugar, con un 26% del sufragio y 29 escaños en la Saeima, el parlamento letón; T.], se hará explícito el conflicto entre la revolución neoliberal y los dos últimos siglos de reformas progresistas.

Una lucha política a muerte por imponer ahora en Europa lo que el neoliberalismo empezó imponer en EEUU a partir de 1979
En suma: la revolución neoliberal busca lograr en Europa lo que se logró en los EEUU a partir de 1979, cuando se interrumpió el crecimiento salarial: desde entonces, la proporción de riqueza en manos del 1% más rico de la población se ha doblado. Condición necesaria de lo cual es la reducción a la pobreza de la clase media trabajadora, la quiebra del poder sindical y la destrucción del mercado interior.
El programa de la coalición Centro de la Armonía muestra que hay un camino mucho más fácil que el recorte salarial para reducir a la mitad el coste del trabajo: consiste, sencillamente, en desplazar la carga fiscal del mundo del trabajo a los bienes raíces y a los monopolios (especialmente a los de la infraestructura privatizada). Eso dejará menos excedente económico libre para su capitalización en forma de préstamo bancario, lo que se traducirá entonces en una bajada del precio de la vivienda (el factor más determinante del coste de la vida), así como del precio de los servicios públicos. (Los propietarios de los monopolios de los servicios públicos privatizados se verían impedidos de sumar la carga de los intereses a los costes del desarrollo de su negocio. La idea es incentivarlos para que sean financieramente rentables. Si quieren pedir prestado o no, es una decisión empresarial suya, no una decisión que tenga que financiar ningún gobierno.) La deductibilidad fiscal será anulada: no hay nada en el presente subsidio fiscal que venga “dictado por la lógica del mercado”. (Puede verse ese programa políticoeconómico pulsando: rtfl.lv.)
Lo que no ofrece duda es que las economías postsoviéticas se verán obligadas a salir de la zona euro para evitar una fuga de trabajo y de capital. Ellas constituyen el ejemplo más extremo del experimento neoliberal concebido para ver hasta qué punto es capaz aguantar una población la destrucción de sus niveles de vida antes de rebelarse.
Ello es, sin embargo, que hasta ahora los neoliberales disponen del control total de la burocracia y están volviendo a dar vida a la consigna de Margaret Thatcher: “No Hay Alternativa (TINA, por sus siglas en inglés). Pero sí hay una alternativa, huelga decirlo. En las pequeñas economías bálticas, los partidos pro-trabajo están presionando a los gobiernos para volver a desplazar de nuevo la carga fiscal de los empleados y los consumidores hacia la propiedad inmobiliaria y la riqueza financiera. Las deudas mal contraídas, que rebasan toda posibilidad razonable de ser satisfechas, deben depreciarse. Puede que sea necesario dejar que los bancos se hundan (son principalmente bancos suecos), aun si eso significa salir del euro. La cuestión es: ¿quién tiene que sucumbir? ¿Los bancos o el trabajo? Los políticos europeos se percatan ahora de que esto es verdaderamente una lucha a muerte.
Ésa es la ideología que ha venido a reemplazar a la democracia social.

Michael Hudson trabajó como economista en Wall Street y actualmente es Distinguished Professor en la University of Misoury, Kansas City, y presidente del Institute for the Study of Long-Term Economic Trends (ISLET). Su dedicación a los problemas de las economías postsoviéticas, y especialmente la letona, le ha llevado a ser comisionado recientemente, por parte de la coalición de izquierda letona Centro de la Armonía, como economista jefe de la Reform Task Force Latvia, un think tank encargado de elaborar una política económica alternativa para ese país báltico. Es autor de varios libros, entre los que destacan: Super Imperialism: The Economic Strategy of American Empire (nueva ed., Pluto Press, 2003) y Trade, Development and Foreign Debt: How Trade and Development Concentrate Economic Power in the Hands of Dominant Nations (ISLET, 2009).

Traducción para www.sinpermiso.info: Mínima Estrella

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www.sinpermiso.info, 10 octubre 2010 [Fuente original: New Economic Perspectives, 30 septiembre 2010]

13 de octubre de 2010

FORO DE LA REVISTA VIENTO SUR: DESPUÉS DEL 29-S, ¿QUÉ?


MIÉRCOLES, 20 de octubre de 2010
De 19h a 21h
En Traficantes de Sueños. Embajadores nº 35
(Metro: Lavapiés)
Después del 29-S, ¿qué?
Olga Abásolo, activista de la Plataforma vecinal de apoyo a la HG en
Lavapiés-Arganzuela
Armando Fernández Steinko, Asociación Socialismo 21
Juan Manuel Municio, Izquierda Anticapitalista
Tomás Rodríguez Villasante, sociólogo
Hubo una coincidencia general entre convocantes y participantes en la Huelga General del 29 de septiembre en considerarla como el comienzo de un nuevo ciclo de movilizaciones, luchas y perspectivas, imprescindible para hacer frente a la “guerra social” con la que están respondiendo a la crisis sistémica capitalista las clases dirigentes y sus gobiernos, particularmente en nuestro país.
Pero todavía apenas ha empezado el debate sobre ese “nuevo ciclo”.
Somos conscientes de que se trata de una tarea difícil y arriesgada, que no es aconsejable improvisar y hay que dar tiempo a la reflexión, porque la izquierda social y política nos jugamos mucho. En este Foro queremos escuchar opiniones diversas de gentes comprometidas con la Huelga General y todo lo que ella significa.
Como siempre, con respeto y sin aplausos.

MANIFIESTO EN APOYO A KAOSENLARED Y LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN Y OPINIÓN

Ante la constante criminalización de los medios de comunicación y movimientos sociales alternativos y después de la petición del Ajuntament de Barcelona de solicitar a la fiscalía que valore la posibilidad de abrir diligencias contra Kaosenlared.net y otros medios alternativos, a objeto de investigar una presunta apología de la violencia cometida por dichas webs, los/as abajo firmantes queremos expresar lo siguiente:

1- Kaosenl...
ared.net ha mantenido siempre una actitud rigurosa y sin incitar a ninguna violencia en el tratamiento de la información, lo que lo ha convertido en medio de transmisión fundamental para difundir las informaciones publicadas por los diferentes autores y autoras a través del sistema de Libre Publicación, así como por los integrantes de su equipo de colaboradores (personalidades reconocidas de todos los ámbitos del pensamiento de la izquierda de todo el mundo), lo que le define como un medio de comunicación alternativa, plural, libre y veraz, y, en ningún caso, como amparador o impulsor de violencia alguna.

2. En la era de la información, de Internet, de la globalización informativa y de la proliferación de la denominada guerra de cuarta generación –guerra mediática-, las clases dominantes vuelven a intentar criminalizar a la información alternativa de las clases populares.

3. Creemos que esta acción forma parte de una campaña de mayor calado, una campaña cuya finalidad última es la criminalización de los Movimientos Sociales, a los que los medios de información alternativa le dan la voz y el espacio que le es negado por norma en los medios de comunicación controlados por los dueños del mundo: el capital y la burguesía.

4. El silenciamiento de las opiniones alternativas y de las personas que luchan por un mundo mejor es evidente, basta con analizar cómo se informa de cualquier postura alternativa en esos medios. O incluso cómo los comunicados de los MMSS no son ni siquiera publicados en estos.

5. Los medios de comunicación que están al servicio de las clases populares y del pueblo trabajador, reivindican la paz. Paz que indivisiblemente está ligada a la justicia social. Los objetivos del pueblo nada tienen que ver con las pantomimas monstruosas que vivimos cada día, sostenidas sobre una estructura socio-económica de sometimiento y de esclavitud moderna.

6. La lucha de la izquierda anticapitalista, sumidos en la precariedad laboral y social, el acoso policial y judicial, necesita medios de comunicación contra el poder hegemónico, es parte fundamental de nuestro derecho a la libertad de expresión y organización. Derecho humano y democrático que nadie civilizado puede negar.

7. Si Kaosenlared.net u otros medios alternativos, fuesen cerrados, se estaría vulnerando toda la legislación española e internacional en materia de libertad de expresión. Esta legislación vuelca la responsabilidad de los hechos imputables en los autores de los artículos, y no en los medios que sirven como simple mecanismo de transmisión de los mismos. No hay razón alguna para actuar judicialmente contra estos medios alternativos. La apología de la violencia, solo tiene encaje en el Código Penal español si se realiza por motivos racistas, antisemitas o ideológicos (artículo 510 del Código Penal) y justamente Kaosenlared.net es ejemplo en la defensa de los derechos de las minorías y de respeto para todas las ideologías democráticas.

8. Expresamos nuestra solidaridad y apoyo a Kaosenlared.net y al resto de medios alternativos “señalados” en los últimos días, así como nuestro profundo malestar por este nuevo ataque a la libertad de expresión.

9. Las personas que trabajamos, escribimos y leemos kaosenlared estamos contra la criminalización de los medios de comunicación alternativos y de los movimientos sociales.

10. Nuestra lucha está en la batalla de las ideas y por la información alternativa. No conocemos más armas que la palabra, los argumentos razonados y el pensamiento crítico. Kaosenlared, es un línea editorial y profesional sobre los cambios sociales pacíficos y pacifistas.

FRANCIA: JORNADA DE LUCHA CONTRA LA LEY DE REFORMA DE PENSIONES. 3,5 MILLONES DE MANIFESTANTES, UN RÉCORD


PARIS (AFP) - Las manifestaciones organizadas el martes 12 en Francia contra la reforma de las pensiones, por cuarta vez desde la vuelta de vacaciones, han juntado 1,2 millones de personas según el gobierno y 3,5 millones según los sindicatos, un récord desde el inicio del movimiento.
Según el ministerio del interior alrededor de 1.230.000 personas salieron a las calles de Francia el martes para manifestarse contra esta reforma crucial para el presidente Nicolas Sarkozy que incluye el retraso de la edad mínima de inicio de jubilación de los 60 a los 62 años.
Según los grandes sindicatos franceses CGT y CFDT, alrededor de 3,5 millones de persones se han manifestado contra esta ley.
Las tres jornadas cde protesta organizadas desde el inicio de setiembre habían reunido un máximo de 1,1 millones de personas (policía, 7 de setiembre) y de 3 millones (sindicatos, 23 de setiembre).
El martes, la manifestación parisina, la mayor, ha batido igualmente los récords según fuentes sindicales y policiales, con cifras respectivamente de 330.000 y 89.000 manifestantes.
Desde el inicio de la movilización del martes los sindicatos han estimado que era la jornada de lucha más fuerte -huelgas y manifestaciones. Es “la jormada más fuerte que se ha realizado desde el inicio del proceso”, ha afirmado el secretario general de la CGT Bernard Thibault.
Esta cuarta jornada de movilización desde el inicio de setiembre podría ser un punto de inflexión en el pulso establecido entre el poder y los sindicatos.

SEGUIR ADELANTE POR LA SENDA DEL 29-S. CONSTRUIR UNA ALTERNATIVA ANTICAPITALISTA



Propuestas para continuar la lucha y para construir candidaturas unitarias de la izquierda alternativa en las elecciones municipales y autonómicas de 2011

Declaración de Izquierda Anticapitalista
La Huelga General del 29-S  ha sido un notable éxito  que muestra el malestar social acumulado ante las políticas de Zapatero y los intentos de que la crisis la paguemos tod@s.
Asistimos a un verdadero ataque concertado a escala de la Unión Europea contra los derechos sociales, que busca aprovechar la crisis para provocar una derrota histórica del sindicalismo, del movimiento obrero y los movimientos sociales y pulverizar las regulaciones sociales todavía existentes. Todo ello se junta con la deriva racista que se está dando en muchos países europeos y que tiene sus expresiones más visibles en la campaña xenófoba de Sarkozy contra el pueblo gitano y en el ascenso electoral de la extrema derecha.
Organizar la resistencia social, en el conjunto del Estado español y de la Unión Europea, es la tarea primordial que tenemos por delante. La Huelga General no puede quedarse en un hecho aislado, sino que debe constituir un punto de inflexión para iniciar un nuevo ciclo de movilización social y traducir el malestar social en lucha colectiva. Ofrecer una perspectiva de continuidad es ahora mismo el objetivo prioritario.
Para ello hará falta impulsar un plan de lucha lo más unitario posible, buscando la unidad del sindicalismo alternativo, disperso en varias organizaciones, de los movimientos sociales y de los sectores combativos que están en los grandes sindicatos. Y también mantener una orientación unitaria hacia los grandes sindicatos, sobre la base de una política de movilización,  sin subordinarse a su agenda, y que presione a las direcciones sindicales mayoritarias para que opten por la movilización y eviten  recaer en el agujero del “diálogo social”, lo que supondría dilapidar la fuerza y la autoridad que han empezado a ganar el 29-S.
Es preciso reconstruir un sindicalismo combativo y de lucha, solidario y respetuoso con los movimientos sociales; hay que fortalecer también los propios movimientos sociales, revitalizar el movimiento vecinal y el conjunto del tejido asociativo e ir reconstruyendo una cultura de la solidaridad y la movilización.
Pero junto con esto necesitamos también avanzar en la construcción de una alternativa anticapitalista. La crisis actual pone de manifiesto los límites de la izquierda mayoritaria para transformar la sociedad, para garantizar una vida digna a toda la población trabajadora, una convivencia libre de mujeres y hombres  y para hacer frente a la crisis ecológica. Necesitamos una izquierda que recupere la ética política frente al descrédito generalizado de los representantes públicos fruto de los numerosos escándalos de corrupción y de la profesionalización que afecta a todos los partidos con representación institucional. Una ética de la política y una desprofesionalización de la misma que no puede llevarse a cabo sin una ruptura con el modelo del “ladrillazo”, que ha supuesto una perversión social, ambiental y urbanística, que ha tenido como eje constructor la puesta a disposición de lo público (el territorio, el uso de las arcas municipales y de las instituciones) al servicio del interés privado (políticos profesionales, cargos de confianza, promotores, constructores, grandes hoteleros...). Ésta ha sido la base material de la multiplicación de la corrupción y también de prácticas legales permitidas y consentidas pero que tienen la misma lógica. No puede haber nostalgia de un modelo insostenible que ha beneficiado a unos pocos, mientras se consolidaban sectores productivos cuyo fecha de caducidad estaba prevista y con ella el empleo de millones de trabajadores.
El PSOE, junto con la socialdemocracia europea, hace años que se convirtió en un partido social-liberal, desprovisto de cualquier voluntad de transformación social y atado de pies y manos a los intereses del mundo empresarial. El giro de la política económica de Zapatero en los últimos meses, su vasallaje respecto a los dictados de los mercados financieros internacionales, así como su cada vez más exaltado españolismo no ha hecho más que profundizar esta dinámica. Son estas políticas las que están aumentando la tendencia a la creciente abstención de amplios sectores de la izquierda, faltos de una alternativa creíble, facilitando así la victoria electoral del PP.
Izquierda Unida ha radicalizado su discurso crítico respecto a la política del PSOE, se ha implicado en campañas unitarias, como la Contracumbre frente a la presidencia española de la Unión Europa y ha tenido un compromiso real y una movilización efectiva de muchos de sus militantes en la Huelga General. Consideramos que éstos son datos positivos que nos han  permitido coincidir en la acción. Pero lamentablemente IU mantiene orientaciones y decisiones políticas con un peso determinante en su proyecto  basadas en una lógica de subordinación institucional al PSOE, a cuyas órdenes sigue “gobernando” en  muchos ayuntamientos, gobiernos autonómicos y diputaciones provinciales, aplicando y siendo corresponsable de políticas social-liberales, como demuestran sus votos favorables a los planes de ajuste en los Parlamentos catalán y asturiano. Este curso puede acentuarse si obtiene, como parece probable, algún crecimiento electoral en próximas elecciones: por ejemplo, la dirección de su Federación más importante, la andaluza, desearía un pacto de gobierno con el PSOE en la Comunidad tras las próximas elecciones. El proceso de Refundación ignora estos problemas vitales para mantener los consensos internos en la dirección. Esta política quizás dé réditos electorales, pero va en sentido contrario al nuevo ciclo de luchas que es posible y necesario y en el que sabemos que creen muchos militantes de IU.
Los nuevos proyectos para construir un partido verde aparecen ligados a Los Verdes europeos de Cohn-Bendit y con Iniciativa per Catalunya-Verds como uno de sus modelos autóctonos. A pesar de presentarse con una retórica renovadora y dinámica, teniendo en cuenta sus referentes europeos, su aspiración básica es ganarle un espacio a la socialdemocracia para, a continuación, pactar con ella. No estamos ante una corriente política nueva y podemos y debemos analizarla respecto al balance de organizaciones similares, particularmente los Verdes alemanes. Desde el punto de vista de la participación en el poder han obtenido y obtienen logros considerables, pero de su proyecto original de transformación social, pacifismo radical y alternativa ecologista al capitalismo no ha quedado ni rastro. 
En esta situación, necesitamos construir una herramienta de combate eficaz, que cimente la actividad política en la base de la sociedad y no en las instituciones, que rechace la profesionalización de la política, que aparezca en ruptura con el ultraliberalismo económico del Gobierno, opuesta a la Constitución monárquica de 1978 y favorable al derecho de autodeterminación de las naciones oprimidas del Estado español, que sea leal con las luchas y movimientos sociales y tenga una clara perspectiva de ruptura con el capitalismo. Una alternativa anticapitalista, ecologista, feminista e internacionalista.
Se trata de articular un polo de radicalidad independiente del PSOE y ligado a las luchas sociales.
Para avanzar en esta dirección no hay ni atajos ni fórmulas mágicas. Será un proceso que hay que construir sin precipitación, reflexionando, debatiendo y volviendo a reflexionar y debatir, buscando siempre la confluencia de gentes diversas, que hoy están en distintas organizaciones o que forman parte de los movimientos sociales. Pensamos que hay que buscar esa confluencia en muchos espacios, coincidiendo en unos y quizás no en otros.
Creemos que uno de esos espacios es el terreno político y electoral. Sabemos muy bien, por propia experiencia, las dificultades y los obstáculos que la izquierda radical tiene que enfrentar en este terreno. Pero pensamos que hay que afrontarlos y seguir buscando cómo disputarlo a la izquierda institucionalizada que lo monopoliza. Las elecciones municipales y autonómicas de mayo del 2011 son una buena ocasión para ello. Iniciativas como la candidatura unitaria Des de baix a las elecciones al Parlament de Catalunya van ya en esta dirección
Por ello, desde Izquierda Anticapitalista proponemos al conjunto de la izquierda social y política del Estado español organizar unitariamente listas anticapitalistas, ecologistas, feministas e internacionalistas para las próximas elecciones municipales y autonómicas de mayo del 2011, con el objetivo de juntar los máximos esfuerzos y voluntades posibles, y buscar resultados electorales significativos en aquellos lugares donde existen posibilidades razonables de lograrlos si dedicamos los esfuerzos comunes necesarios. Para ello, nos dirigiremos a las organizaciones con las que coincidimos en las luchas y las y los activistas sociales comprometidos para proponerles comenzar a dar pasos concretos en esta dirección. Unas candidaturas que sirvan también para poner frenos a la lógica del modelo judicial policial y penal del Estado de excepción en Euskal Herria y que sirvan para apoyar e impulsar un verdadero proceso de paz y reconciliación en vista de los importantes movimientos políticos que allí se están produciendo en los últimos meses.

En un reciente artículo publicado en Diagonal, Tomás Rodríguez Villasante afirmaba “sólo si hay pruebas de credibilidad prácticas, contando con la mayoría del mapa de actores transformadores de cada localidad, y haciendo las apuestas generosas, que signifiquen un cambio de rumbo claro, podemos re-encantarnos algunos, que somos muchos.” En Izquierda Anticapitalista compartimos este enfoque y queremos realizar esa “apuesta generosa”.
En nuestra opinión, esas listas unitarias deberían tener estas tres características: 
-un programa anticapitalista, ecologista, feminista, antirracista y de ruptura con el actual modelo económico y social, donde la defensa de un cambio radical del modelo urbanístico imperante y el fomento del transporte público y no contaminante, la autogestión de servicios públicos municipales o la defensa de la democracia directa en la toma de decisiones en distintos ámbitos de las ciudades sean señas de identidad claves de la candidatura, así como la ruptura con el modelo de Estado heredado de la transición política.
-Una perspectiva de independencia absoluta respecto al PSOE y a los gobiernos social-liberales en comunidades, ayuntamientos y diputaciones provinciales y de oposición frontal a la derecha y a sus políticas.
-Un rechazo de la profesionalización de la política. Las listas deben estar formadas por activistas sociales, trabajadoras y trabajadores, parad@s, que formen parte o no de organizaciones políticas, con límites de permanencia en cargos, rotaciones y techos salariales. 
Pensamos que estas ideas se comparten  ampliamente en la izquierda política y social y pueden servir de base para acuerdos políticos y organizativos que den lugar a candidaturas unitarias que agiten y limpien las aguas estancadas de la política electoral de la izquierda española.
Más allá de las cuestiones electorales, Izquierda Anticapitalista seguirá trabajando con energías renovadas para que se consolide el nuevo ciclo de movilización social y para construir en él, junto con compañeras y compañeros con quienes ya estamos codo con codo en las luchas, esa cada día más necesaria “izquierda de izquierdas”.

13 de octubre de 2010
Izquierda Anticapitalista