22 de abril de 2021

AYUSO APUNTA, VOX DISPARA Y LOS MATONES NAZIS HARÁN EL TRABAJO SUCIO

 Por Marat

En el hipermercado capitalista de marcas electorales el ala ultraderechista del PP, comandado por Ayuso, y los fascistas de VOX forman un cartel en el que el monopolio sobre la creación del odio y su propagación son la luz de gas que oculta la terrible tragedia social de una nueva fase de la ya vieja crisis capitalista que ahoga a crecientes sectores de la clase trabajadora y otros sectores populares.

La pandemia de la COVID19 se ha transformado en el vértigo que amenaza el futuro y cercena el presente de millones de personas en España. Muchos más a nivel mundial.

El cansancio, por su dilatada duración, se ha ido transformando en ira social cuando los distintos gobiernos del capital - no hay colores diferenciables- han sido incapaces de legislar y tomar medidas que protejan sus económicas en mayor o menor grado y particularmente a la situación de las clases subalternas.

Llueve sobre mojado. Durante cerca de 50 años, casi el doble de los que duró la expansión del Estado del Bienestar, el mundo capitalista occidental ha ido conociendo un paulatino retroceso de las conquistas sociales de la clase trabajadora, una privatización de los servicios y un recorte de la protección social, hasta el punto en que ya son imaginables sociedades capitalistas avanzadas sin pensiones públicas – denle un par de legislaturas más como ministro al compañero Escrivá, o a otro clon, que lo que tenga que hacer se hará por parte del liberalismo monjil del PSOE- o la conversión de la enseñanza y la sanidad sanidad públicas en privadas, que de eso se encarga el PP, con o sin VOX, en legislatura y media en cuanto las pillen. Y más en esta coyuntura en la que la izquierda es un conejo asustado en la noche ante los faros de un coche, dudando si subir o no unos impuestos a las clases dominantes y adyacentes para remendar un Estado del Bienestar agotado, y la derecha ha conectado con la demanda de liquidez de pequeñas y medianas empresas, autónomos y familias y ha descubierto por centésima vez el Mediterráneo de bajar los impuestos. Calderilla para las rentas medias y bajas. Pelotazo para las grandes fortunas y las corporaciones.

El miedo ha sido manipulado hasta transformarlo en ira, odio, rencor y deseo de destruir al otro. No a cualquier otro sino al más débil, al pobre, al inmigrante, al que ha sido expulsado de su hogar y se mete en uno vacío de la SAREB (el banco malo, que empezó siendo público pero ya es privado en la práctica).

Es más fácil escupir hacia abajo porque hacia arriba te desafía la ley de la gravedad y ya sabemos cómo funciona ésta.

Pero volvamos a esa tinta de calmar en forma de propagación del odio que ejerce el sector más ultraderechista del PP, con el cómplice consentimiento del que solo se postula como derecha centrista – lo que importa son las encuestas y los resultados-; las florituras discursivas solo están para captar votos y se acomodan siempre y sobre la marcha a lo que marque la coyuntura.

Remedando a la Presidenta, aún en funciones, de la Comunidad de Madrid podemos decir que Ayuso es de todos (los del PP). Ayuso es PP dentro del PP. ¿Qué es Ayuso si no es PP? (Quizá parte de VOX sin VOX) No es de nadie porque es de todos…los de la derecha extrema y la extrema derecha.

Cuando Ayuso agita espantajos inexistentes – socialismo o libertad-, al margen de insultar a quienes sí son socialistas, y no vendedores de crecepelos para calvos que no se atreven a reivindicar tal principio, lo que está vendiendo es otra cosa. Es la libertad de empresa por encima de la protección de la vida; el negocio de quienes se pitorrean de la normativa antiCOVID en sus espacios públicos con tal de mantener sus locales abiertos, de los que incumplen las distancias entre mesas en los bares, permiten que sus clientes estén dentro de ellos sin mascarillas y dejan que la gente consuma en las barras. Sé de qué hablo porque, aunque hay honrosas excepciones, por mi trabajo lo veo cada día de manera general. No me extraña que en su distrito los baristas pongan carteles que dicen Todos somos Ayuso. Le aseguro que, si en mi barrio alguno de ellos se atreve a poner algo así, hago que se lo trague, encanutado en vertical y sin Coca-Cola para pasarlo.

Cuando Ayuso habla de comunismo o libertad lo hace desde el insulto a la inteligencia. Acusar a Iglesias de que ha fomentado y cree vivamente en la expropiación, en la ocupación, en la intervención de la empresa, en boicot...quemando las calles de Madrid expresa el mensaje del odio usando a un político que amaga pero no pega. Iglesias es el muñeco del pim pam pum para Ayuso. Todos, también los asustaviejas, sabemos que es como el caniche atacado de los nervios ante al pitbull que, tras sus ladridos inútiles, acaba refugiado tras su amo.

No, señora Ayuso, no use al coletas para ocultar que en la región de Madrid hay cerca de un millón de pobres de entre los 7 millones que la habitan, el 14% de su población. Va usted camino de los niveles de pobreza en Estados Unidos, su modelo de sociedad.

Se comprende perfectamente que usted haya llamado mantenidos subvencionados a quienes tienen que sufrir la vergüenza de colocarse en una fila del hambre para recibir la ayuda solidaria de vecinos, ONGs o la iglesia. Es usted la mente más clarividente de la ultraderecha, la líder auténtica de VOX sin estar en VOX. Ha dejado fuera de combate a Aznar en esa tarea. Su odio es contra los trabajadores, contra los pobres, contra los humillados por las políticas neoliberales que usted defiende, contra los hijos del agobio. Es usted capaz de unificar el conjunto de sus aversiones en una sola saña, la que representa la síntesis de todos los perdedores de esta nueva carnicería del capital.

Y ahora voy con VOX. No quiero perder demasiado el tiempo con esas alimañas. Me limitaré a dos hechos para expresar lo repugnante que pueden ser los detritus que excretan por sus bocas estos criminales fascistas.

Cuando el matón gandul de Abascal, subido en el templete de su acto en Vallecas lanzo la provocación de que que bajaría de él y cubriría los 18 pasos de la multitud que se oponía a su acto fascista, en un barrio en el que la resistencia contra el franquismo es parte de la lucha por las libertades en España, ese chulopiscinas sabía que su papel era el de agitar la marea.

Decía Samuel Johnson que el patriotismo es el último refugio de los canallas. Del mismo modo que el independentismo catalán me produce nauseas porque divide a los explotados de clase en tribus, escupo sobre el españolismo de estos oportunistas patriotas que ocultan las miserias de las clases siempre ignoradas por todo tipo de nacionalismos. Unos y otros son siempre parte de los que se reparten el pastel. El capital tiene muchas contradicciones. Una de ellas es cómo se reparte el mercado, también territorialmente.

Ahora bien, cuando el patriotismo apela al “nosotros frente a ellos”, al odio frente al pringado, a la persecución del más débil, a la mentira como construcción del monstruo ante el que hay que aterrorizarse, ahí estamos ante el fascismo asesino o con voluntad de serlo.

El cartel de VOX del metro de Madrid en el que se dice “un mena 4.700 euros al mes. Tu abuela 426 euros de pensión/mes es la construcción de la baba criminal fascista convertida en una cascada de mentiras.

No voy a entrar en demostrar cuánto de falsedad hay en el asunto de los 4.700 euros de los menas, que igual se lo gastan en llevar coca a los niñatos del barrio Salamanca. Argumentar a quien ha permitido que llenen su cabeza de mierda es inútil. Me limitaré a los datos que expresa una web dedicada a desmontar bulos, que ha recurrido precisamente a la información suministrada por la Consejería de Políticas Sociales, Igualdad y Natalidad de la Comunidad de Madrid.

¿Cuándo le ha importado a VOX lo que cobran los pensionistas? ¿Cuándo se han manifestado a favor del incremento de las pensiones, de que éstas sigan siendo públicas y de que ningún trabajador/a se quede sin el derecho a una pensión que no sea de miseria?

Me pregunto, en relación con el cartel de VOX, que se cierra con el slogan protege Madrid, si la frase de Monasterio en la que afirma que su grupo garantizará que las mujeres puedan caminar seguras por la calle sin cruzarse a un grupo de menas porque la libertad es fundamental, pero no vale nada si no tienes seguridad no estará invitando a algún grupo patriota de acción a limpiar la calle de adolescentes indeseables y extranjeros.

Para ser ésta una comunidad de casi 7 millones de habitantes, que 269 menas que lo habitan sean tan peligrosos para la basura de VOX, me parece tan sospechoso como los anuncios de Securitas Direct y sus argumentos de allanamiento de moradas por okupas; por cierto, una empresa bien conectada con el fascismo, el de antaño y el actual.

Resumiendo la idea de la que les hablo: la derecha extrema del PP está construyendo un discurso contra la antiEspaña, los que no son de su calaña, que VOX diversifica en gais, feministas, inmigrantes, izquierdistas y demás pero que, en realidad va hacia algo mucho más amplio: la clase trabajadora y los sectores populares. Ser fascista hoy no requiere de los disimulos de antaño, cuando existían los comunistas. Hoy ser fascista y ultraliberal es la misma cosa.

El odio está sembrado. Ya solo falta que, tras sus generadores y difusores, sus cachorros, con una impunidad que no han conocido desde la muerte de Franco, se dediquen a limpiar su España.

No habrá excesivo problema en ello. La democrática policía de Marlaska es mayoritariamente de JUPOL, el sindicato fascista afín a VOX.

9 de abril de 2021

LA DISTOPÍA NO ESTÁ EN NETFLIX SINO AQUÍ Y AHORA

Por Marat

62.400 repeticiones hacen una verdad.”

(Un Mundo Feliz”. Aldoux Husley)

Nada hay que temer de los proletarios. Dejados aparte, continuarán, de generación en generación y de siglo en siglo, trabajando, procreando y muriendo, no sólo sin sentir impulsos de rebelarse, sino sin la facultad de comprender que el mundo podría ser diferente de lo que es.”

(“1984”. George Orwell)

La vida social ya se ha transformado en una vida electrónica o cibervida.”

(“Vida de consumo”. Zigmunt Bauman)

El truco del contrato de trabajo estaba claro. No sales nunca de deudas. Los créditos fáciles forman parte del sistema y había estímulos suficientes para forzarte a emplearlos”.

(“Los mercaderes del espacio”. Frederik Pohl y Cyril M. Kornbluth)

Para Glovo, por ejemplo, en las últimas dos semanas he hecho solo un pedido. El problema es que el 90% de los pedidos en su caso son de McDonalds y desde que hicieron el ERTE y cerraron no hay pedidos apenas; que los sitios de comida rápida cierren condiciona absolutamente el trabajo.”

(Repartidor, rider para gilipollas que desprecian a la nueva clase trabajadora, como antes a la vieja, según entrevista en xataka)

(No han transcurrido ni 40 años en que hayamos pasado primero de la discoteca y el coche para echar un polvo a la masturbación de hombres y mujeres, sea por Internet o mediante la ortopedia electrónica. En 5 años con robots nos saldrá barato y sin tener que insinuar interés a medio plazo. Lo de seducirnos quedó atrás

(Conversación en la barra de un bar con un borracho inteligente)

Sí, se que me he pasado con tanta cita, de las que uso últimamente pero venían a cuento.

De lo que yo quería hablarles a ustedes es de que algo está fallando en este tiempo en el que menos es más y lo inmediato es mejor, para algunos, que pararse unos instantes y pensar algo más que lo que hacemos por instinto.

Suelo plantear estos textos, cuando no nacen de la rabia inmediata, esa que te ciega a cualquier escucha – de ella me sobra- como la posibilidad de un diálogo que no tiene porqué expresarse por escrito pero sí en el silencio de quienes piensan y reflexionan.

Esta vez todo es mucho más complicado para mí. No voy a hablarles de “la verdad”. La dejo para los fanáticos de cualquier religión deista o laica.

Me limitaré a hablarles, si me hacen compañía, de cómo veo el presente y de hasta qué punto creo que a los horrores del mundo no hay que esperarlos porque ya están aquí.

Vivimos un tiempo en el que las mentiras habituales de los medios de comunicación del capital que de verdad tienen peso han encontrado a su competencia, las fake news.

Si en 2003 los medios globales de comunicación reprodujeron las mentiras de G. Bush jr., de Aznar y de Blair para justificar una invasión de Irak, que 18 años después no ha traído la paz a ese país, basándose en la mentira de las armas de destrucción masivas, hoy frente a lo que ha sido la presidencia de un salvaje ultraderechista como Trump, el nuevo presidente Biden mantiene campos de concentración de niños venidos de América Central.

Sí, los criminales antivacunas, los racistas que lanzan la asquerosa mierda en sus podridos cerebros contra todo niño que viene de la miseria a cualquier costa, los provocadores que van a los barrios obreros a ofender la memoria de la clase trabajadora para provocar a la izquierda, esa que debió hacerles frente hace muchos años pero que se conforma con lanzarle un bote de cerveza a un gandul con vocación de asesino.

Por lo que parece, salvo unos 600 trabajadores con conciencia de lo que son en uno de los dos distritos que componen Vallecas -allá donde es imposible esperar ser lo que no se es -, en Madrid no hemos aprendido a ser antifascistas. No tengo nada contra los antifas de otros barrios, todo lo contrario, pero sí espero respuestas que sean colectivas, de clase y barrio, y no de tribu. Hay que darle una pensada a eso.

Si algo está caracterizando este momento que vivImos los trabajadores es la falta de respuesta colectiva ante lo que nos ocurre.

Que el goberno de Sánchez sea más decente que el de los últimos meses de Zapatero y los años de Rajoy no le hace mejor. Sólo significa que nos pone delante de los ojos mentiras como la del Ingreso Mínimo Vital o los ERES -los segundos hay que declararlos a Hacienda porque tocar a las grandes fortunas y a las grandes empresas es negativo para la economía nacionaly de los primeros sabemos que ni un 20% lo han recibido. ¡ Qué gran papel el del Ministro de Seguridad Social, Inclusión y Migraciones! Niega los tres cargos en su persona. Para algo le habían traído desde la AIREF. Su función entonces, y ahora, era la de acabar con quienes no hubieran cotizado suficientes años a la SS y pasarlos a la categoría de pobres de misericordia, perdón, no contribuyentes Pagar el IVA en cada producto no cuenta, aunque vaya a la Hacienda capitalista. Quienes ya solo podemos pagar el IVA y las declaraciones anuales no salen a devolver, de momento, pronto no podremos ni pasar por el IVA.

De esto saben mucho aquellos a los que les empezó a ir mal después de los años 70 y también de los 90 del siglo pasado – esto de cambiar de siglo es cojonudo para la amnesia- Lo del feliz cambio de milenio puede que no lo sea tanto.

Lo de la otra parte, de la que considerabáis que iba a hablar fuera de lo que siempre hablo, debo deciros que es un tema del que nunca hablo -una treta- , salvo con quienes son mis afectos. Pero esa es otra historia.

Pero lo haré. No por no defraudarles sino por no faltar a mi palabra.

Creo que les he puesto alguna cita sobre la comunicación y, sospecho, que no es disonante con la que les puse sobre el ciberse

Desde que somos homínidos hay una querencia humana hacia el otro. Sin la comunidad y la sociedad no somos, no existimos como seres reales. Sólo la locura puede hacerse dueña de los espacios vacíos sin los demás.

Esa es una realidad comunista ante la que cualquier liberal pediría más datos porque esos no se ajustan a sus embustes ideológicos.

Segun el INE, en España viven solas 4,8 millones de personas - qué gran oportunidad de mercado para los hijos de puta de Securitas Direct. De hecho esta semana han acertado 2 veces en mi casa. Ya saben hasta cuando estoy en ella

La soledad ante un mundo tan oscuro solo puede conducirles a la depresión, el abandono y la autodestrucción.

Busque en sus vecinos, en sus amigos, incluso los perdidos, en quienes están peor que ustedes. Trate de organizar desde lo barrios tejidos de solidaridad básica y luego, si lo hace, se olvidará de sus problema psicológicos.

Así se empieza a construir un mundo alternativo.

Las viejas sociedades de ayuda mutua tienen mucho que enseñarnos en un tiempo en el que el individualismo nos ha dividido en individuos que se buscan a vida, casi siempre contra otros tan débiles como nosotros. 

En cuanto a la soledad sexual poco que decirles. No soy sexólogo pero sí que les recomiendo que dejen las redes y experimenten la posibilidad del encuentro. He dedicado muchas paginas a hablar de cómo escapar a nuestros fantasmas personales. Sin los demás no hay mundo posible.

3 de abril de 2021

¿QUÉ SON LOS GRUPOS DE AFINIDAD?

Por Marat

Se trata de una expresión poco conocida.

Dicho en términos sencillos, los grupos de afinidad son ámbitos de confianza en los que se comparte pensamiento y acción de forma no jerárquica y basada en la mutua solidaridad interna al colectivo, la flexibilidad y la descentralización organizativa.

Aunque en su origen, el concepto proviene del mundo libertario -Murray Bookchin – hay antecedentes durante el período de formación del movimiento obrero europeo en Marx y Engels. Los procesos de toma de contacto con militantes obreros y revolucionarios de ambos, que van desde los inicios de la Liga de los Justos hasta la Asociación Internacional de Trabajadores (I Internacional) pasando por la Liga de los Comunistas tienen que ver mucho con la idea de los grupos de afinidad.

Desde las circunstancia de persecución del movimiento obrero y de los primeros comunistas, que obligaron a estos a organizarse en base a la confianza, hasta las necesidades de adaptarse a las circunstancias que les había tocado vivir, pasando por los sistemas de corresponsalías en el contacto dentro de Europa, todo marcó la necesidad de una nueva forma de organización basada en los grupos de afinidad.

La realidad es que estos pueden surgir de una filosofía respecto a las formas más adecuadas de organización de los militantes, que no activistas (estos son vedettes de sus propios narcisismos) o de la adecuación a la realidad que les ha tocado vivir a los colectivos resistentes de la clase trabajadora.

Soy partidario de la segunda posibilidad porque creo que nada enseña entre las posibilidades cuando éstas son más estrechas y los riesgos consecuentes respecto al éxito o el fracaso más arriesgados.

La experiencia política debiera habernos enseñado a los comunistas que lo que en un momento concreto es válido, cuando la coyuntura cambia, puede dejar de serlo, especialmente si la correlación entre miembros del Comité Central y la base militante es 1/1 es posible que el fracaso no se deba solo al mensaje político sino también a la forma organizativa.

Digo esto siendo muy consciente de que la retórica en defensa del comunismo, que no su proyecto, más necesario que nunca, es arcaico y caduco, pero creo que también es necesario que la forma tenga algo que ver con el fondo.

Soy consciente de que lo que aporto ahora como reflexión es la vuelta a un origen de lo que un día empezó muy bien y luego acabó muy mal.

Pero también lo soy de que proseguir por el viejo camino de la rigidez, la incapacidad de afrontar las dudas y los desafíos por el temor a salirse del recto camino de la ortodoxia, las camarillas y los hechos consumados solo conducen al desprestigio de una idea que a estas alturas de la historia ya no debiera pertenecer a los comunistas sino a la inmensa mayoría de la sociedad.

Mi experiencia con lo que yo creí grupos de afinidad no ha sido buena. Menos lo fue aún la de las organizaciones clásicas comunistas.

Soy consciente de que un grupo de afinidad, si no parte de la igualdad entre todos sus miembros, de la limpieza en las actitudes y los comportamientos políticos, de la no preexistencia de colectivo, más o menos organizados, previos a la conformación de los grupos de afinidad, de la absoluta transparencia en los debates, sin capillitas previas, y de la no conversión de los carismas en poderes fácticos, está condenada al fracaso.

Pero también sé que la parte de la humanidad potencialmente más comprometida con la transformación revolucionaria de la sociedad ya no está dispuesta a que le tomen más el pelo.

Así que, o bien experimentamos, a ver si esta vez nos sale mejor, o nos conformamos con volver a votar al que creemos menos hijo de puta que demostrará que es tan hijo de puta, o más, que los anteriores.

31 de marzo de 2021

LAS EXTREMAS DERECHAS DE AYUSO Y LA COALICIÓN DE GOBIERNO ALEMÁN CON LOS NAZIS

Por Marat

Dice Pablo Iglesias que Díaz Ayuso es la auténtica líder de VOX. Estoy totalmente de acuerdo con él.

A partir de esta frase un sector de mis decrecientes lectores es posible que estén dudando entre que me esté postulando para ver si pillo cacho en Podemos, Unidas Podemos o lo que acabe llamándose la cosa dentro de un tiempo no muy largo, o simplemente me esté haciendo mayor, viniendo de alguien que ha vapuleado al ex coleta y a su partido desde el minuto 0.

Mayor ya soy y las opiniones ajenas me importan tanto como la mirada de la Gioconda o lo que haya dicho Revilla sobre la situación de España.

Pero si algo creo cierto no me importa quien lo haya dicho. Habrá ocasión de volver sobre el señor Iglesias.

Lo que ahora me pregunto es por qué Díaz Ayuso abusa hasta la saciedad de las expresiones socialismo o libertad o, la que ya queda para la historia y la campaña madrileña del 4 de Mayo, comunismo o libertad

Que yo sepa en el gobierno de la nación nadie ha realizado una sola nacionalización, ni siquiera la de la industria de bicicletas y otros artefactos de desplazamiento “sosteniblecomo los patinetes eléctricos, todos ellos dedicados a que la clase trabajadora vuelva a emular la película neorrealista Ladrones de bicicletas”, de Vittorio de Sica. Y al trabajador que necesite el vehículo para trabajar, y no sea eléctrico, que le jodan y que aguante al imbécil del patinete delante de sus morros mientras intenta sortear al tonto de la bici -exceptuando al desgraciado que trabaja montado en ella para llevar una pizza a algún simpático ciudadano que prefiere que le llegue a casa al coste humano y peor pagado que sea- y el patinete.

Tampoco es que este gobierno haya sido excesivamente social-liberal. No ha actuado demasiado recortando lo público y devolviendo, vía impuestos, algo de gasto social. De lo público ya no quedaba mucho que privatizar y del gasto social poco que dar. No hablemos del Ingreso Mínimo Vital, el gran éxito del exvicepresi. Sería cruel mencionar esos éxitos. Pero hay que reconocer al Ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, señor Escrivá Belmonte, que lo ha hecho de puta madre. Se ha quitado a más de 2 millones de personas de las estadísticas de la pobreza por la vía de ignorar su mierda de Ingreso Mínimo Vital. Como ha gestionado tal engendro, queda olvidado.

De comunismo más bien poco. No ha habido colectivizaciones. Las expropiaciones forzosas las desconozco. De tomas de fábricas por el proletariado no estoy informado. En cuanto al adoctrinamiento de los hijos quisiera que alguien de los segmentos ideológicos de VOX, PP y C´s me expliquen cuántos colegios concertados han dejado de pillar cacho por culpa de este gobierno social-comunista.

Si fuera de izquierda me avergonzaría de pensar en el magro éxito de este gobierno nacional.

Dejémoslo en que soy comunista y eso es algo muy diferente a ser de izquierda o de derecha. Otro día se lo explico, después de haberlo hecho unas cien veces.

Y ahora volvamos a Díaz Ayuso. Esta señora acusa a la izquierda de cosas que a los marxistas nos enorgullocerían y a la reacción le pondría en su peor presente y futuro.

La señora Díaz Ayuso representa la siembra del odio.

Es la repetición de Aznar, el payaso de la mascarilla. El acomplejado que nunca fue otra cosa que el que dijo aquello de "Los que idearon el 11-M no están ni en desiertos remotos ni en montañas lejanas" pero sostuvo que el atentado del 11M era ETA, después de haber llamado al engendro Movimiento Vasco de Liberación.

Ese personaje es el mismo que ha ido llevando su Fundación cada vez más hacia el fascismo, el mismo que dice que si el PP fuera lo bastante patriótico no haría falta VOX.

Esa señora ha recibido del gobierno español casi 1.500 millones del Fondo Covid-19 y ha destinado a ese objetivo 700 millones ¿Qué ha hecho con el resto?

Cuando la señora Ayuso habla de libertad se inventa un enemigo que no existe pero su libertad es la que crea enfermos en nombre del derecho a la libre empresa de la fiesta. Y los enfermos del bicho siguen subiendo.

Quizá haya que explicar que tanto ella como su alcalde (es su alcalde, su muñequito) han dependido de Vox durante todo el tiempo en el que se han dedicado a negar la pobreza en Madrid, a admitir que, si existía, era culpa del gobierno nacional, a atacar a los que venían de fuera antes y aprobarlos luego, a ser el fascismo que hace que en las próximas elecciones el oficial (Casado) quede por debajo del auténtico (Franco)

Ser de Vox es muy fácil. Basta con odiar a la izquierda. convertir lo que es la lucha de clases, que es el derecho de la clase a defenderse del capital, en una cosa llamado "marxismo culturalque nunca tuvo nada que ver con el marxismo. Y organizar el odio.

Eso significa, para esa gentuza, que no debemos hablar de lucha de clases sino de chorradas feministas estilo Montero -a lo Rociito- y sus identidades de género y de algún feminismo de clase que consiste en ver si se colocan las que otros llaman las nuestrasen algún sitio que mañana cobrará por ver sus noticias. Se puede empezar por cuestionar a Lidia Falcón, defenderla luego y acabar por rechazarla sin que nadie te pregunte a qué juegas y de qué modo eres incoherente.

Del mismo modo en el que la derecha alemana propició el ascenso del nazismo (von Papen)   , incluyendo sus alianzas, cabe preguntarse por el papel de Díaz Ayuso en la ideología que defiende, más allá de la velocidad a la que lo haga.

Ayuso es la inteligente (lo del borracho con accidentes automovilísticos, Miguel Ángel Rodríguez, es otra cosa) y los que no han entendido que Iglesias acertaba en algo, se equivocan mucho.

Y C´s es la putilla necesaria en el proceso de una descomposición hacia ninguna parte. De su origen hacia la locura de lo que han sido. Háganselo ver.

No voy a votar. Hace mucho que no lo hago. Lo necesario es otra cosa. Ustedes verán lo que hacen.

No les hablaré de defender nada. Me quedo con mi idea de abrir camino hacia la organización por afinidad. Cuando quieran.

PD:: Esto seguro que no va a determinadas páginas a las que no di permiso para publicar mi anterior artículo. 


27 de marzo de 2021

A PROPÓSITO DE LA PELÍCULA “NOMADLAND”

 Por Marat

¡Qué bellos son los bosques, y sombríos!

Pero tengo promesas que cumplir,

y andar mucho camino sin dormir,

y andar mucho camino sin dormir.”

(“Alto en el bosque en una noche de invierno”. Robert Frost)


Las compañías poderosas no sabían que la línea entre el hambre y la ira es muy delgada.”

(“Las uvas de la ira”. John Steinbeck)


El poeta Robert Frost y el novelista John Steinbeck representan dos antítesis de la visión de los Estados Unidos de Norteamérica.

El primero es voz lírica y embellecida de la ideología dominante en su país, el individualismo, la visión conservadora del concepto pueblo desde el alma de lo rural y el sentido de la independencia personal, que nos vuelve al individualismo.

El segundo, John Steinbeck, refleja la voz desgarrada de los que lo han perdido todo, de los desesperados, pero también de la esperanza en lo colectivo, expresada a través de la rabia bajo la que subyace el anhelo de organizar esa misma ira.

¿Por qué les cito a ambos autores? Paciencia. Todo tiene su porqué.

La película “Nomadland”, recientemente estrenada en cines, y previamente en plataformas de pago y gratuitas – si quiere verla es opción suya pagar o no. Yo no lo he hecho-, es una mezcla de las dos tradiciones a las que he aludido anteriormente.

Sí, hay denuncia, matizada, de las causas por las que l@s trabajador@s de 60 años y muchos más pierden sus viviendas, al desaparecer sus empleos, vinculados a la posibilidad de tener unas pensiones, ya que es solo la clase trabajadora norteamericana, no las empresas, la que cotiza por las mismas y, como consecuencia, se ven obligados a vivir en autocaravanas y furgonetas, viajando por todo el país a la búsqueda de trabajos temporales, por salarios de miseria (el parque de autocaravanas en el que duerme Fern, Frances McDormand, durante el breve período navideño de su trabajo en el alienante almacén de Amazon) es su expectativa de vida, seguir trabajando hasta la muerte.

Nueve millones de personas viven en estas condiciones en Estados Unidos, el país que antes fue de la esperanza de que partiendo de ser un niño repartidor de periódicos locales en una pequeña ciudad, uno podía llegar a ser dueño de una corporación de medios de comunicación. O eso es lo que nos ha contado su cine durante decenios.

A lo largo de la película veremos a McDormand realizando los más diversos empleos de mierda, como el de servicios de limpieza de lavabos públicos o procesadora de tubérculos -allá donde se encuentra a compañeros y compañeras de infortunio – mientras vemos desfilar a personajes que hacen de sí mismos, ya que todos los demás son extras que se representan a sí mismos y a sus miserables vidas, con la excepción de otro actor profesional, David Strathairn (Dave), que es su contrapunto enamorado de una mujer tierna y dura a la vez.

No se hagan ilusiones desde España. Aunque nos representen una realidad aparentemente mucho más dura para la clase trabajadora desde Estados Unidos, solo es porque su capitalismo es mucho más avanzado y precursor que el nuestro. Y, si no piensen en la desregulación de las relaciones laborales de los últimos 40 años, donde las ETTs, las plataformas de empleo flexible, las derogaciones legislativas sobre el empleo, la protección al desempleo y los planes de pensiones para quienes puedan pagarlos son el futuro porque nos están diciendo que los viejos somos insostenibles. Eso es España.

La crisis capitalista, cada vez más semejante la Gran depresión de 1929, es el resultado del fin de un espejismo de una clase trabajadora que aspiraba a ser medianamente burguesa entre 1945 y el principio de los años 70. Poco más de 25 años duró la mentira de que el trabajo nos iba a permitir mejorar nuestra situación de clase. A partir de 1973 el capitalismo descubrió que era necesario devolver a la clase trabajadora a sus condiciones históricas desde los finales del siglo XVIII hasta la Segunda Guerra Mundial. La crisis de acumulación exigía la concentración de capital y la estrategia de desposesión de las conquistas históricas de la clase trabajadora (David Harvey). Y la fiesta se acabó para la clase trabajadora pero como la avisan por fascículos, y enfrentándola en sus intereses conjuntos, continúa sin enterarse, adormecida por el opio de la autorrealización y la esperanza en un mañana mejor que no le llegará mientras acepte a sus amos.

Volvamos a la película.

Hay en ella un indudable valor de la solidaridad, en el campamento de los nómadas de Rubber Tramp Rendezvous, en la ayuda mutua entre los que se cruzan en el camino, en las pequeñas y miserables cosas que se regalan unos a otros el mechero, el cigarrillo, unas manoplas, pintura para disimular los conchones de la autocaravana de Fern,...como en los abrazos y los cuidados hacia quien se aproxima a la muerte por una metástasis cancerígena que no será paliada por una seguridad social sobre la que Obama mintió.

Pero la repetida frase de “nos vemos en el camino” esconde el viejo mensaje del individualismo del nómada que para en su viaje para reparar fuerzas y consuelo en lo colectivo sin ir más allá del romanticismo del viaje hacia ninguna parte en la espera de un mañana mejor que no construye un para todos.

No voy a ser yo quien intente disuadirles de ver una película estéticamente bella en sus imágenes – aunque cagar en una furgoneta atestada de objetos de la pobreza, entre retortijones, dentro de una cubeta no es hermoso-, con una música llena de lirismo, en la que los ojos de Frances McDormand llenan la pantalla de ternura y autenticidad. Solo por esa actriz ya merecería la pena verla.

Pero me pregunto por qué tanto los medios progres como los reaccionarios - ¿Dónde quedaron los simplemente conservadores?- insisten tanto en comparar “Las uvas de la ira” con esta película, cuando Jhon Ford se encargó de darle el mismo mensaje positivo que se ve en “Nomadland”, en su caso la familia unida hacia un nuevo amanecer, y en enfatizar la diferencia entre la novela de Steinbeck y la película de Chloé Zaho. Y, oigan, según pasan las horas y los días más me convenzo en que se está poetizando la miseria de los que ya no pueden ser ni explotados por el capital por tierra, mar y aire en Internet. Sospechoso. Ya solo falta que aparezca en algún programa tipo Sálvame o Supervivientes. Intereconomía y La Razón ya han hablado de la peli. En cuanto hable de ella Ayuso cambiaré mi voto...si me tragase el elegir entre los dados marcados que se me ofrecen. 

Quizá la respuesta a esa diferencia se encuentre en la escena de Fern que revive la misma experiencia que Linda May, una de las muchas extras de la película, emocionada por el vuelo de las golondrinas y el sentido de su mágica libertad. También en el hecho de que el relato de Steinbeck, a pesar de haberse convertido en la gran novela americana por sus valores estéticos, atisba la necesidad de organizar la rabia. Mejor decir que es demasiado cruda.

Tampoco soy de los que se tragan el mensaje de la hermana de Fern, para justificar ante sus amigos porqué su hermana es una desgraciada sin casa ni trabajo permanente, cuando afirma que ella es fiel al espíritu de los pioneros. Estos fueron unos hijos de puta, llegados de la peor basura de las religiones fundamentalistas de Europa, para asesinar a los indios y robarles sus tierras. Estos nuevos adelantados solo lo son del oscuro futuro de la clase trabajadora agotada tras decenios de trabajar para perderlo todo.

Y es que, al final de la película, el mensaje es el de la romantizada libertad del miserable que lo ha perdido todo y parece encontrar su emancipación de la dependencia material de su vida en convertirse en un Diógenes pero en fragoneta”, como si fuera una nueva pionera de las llanuras, solo que éstas no son verdes sino desérticas y en soledad.

De momento, Amazon les provee ya tanto de la novela de Jessica Bruder como de la película de Chloé Zhao. Y hará lo posible para que la última gane un Óscar. Más para la caja.

Al final volvemos  a Robert Frost.