10 de agosto de 2015

HIROSIMA Y NAGASAKI: LA AMNESIA DE LOS CANALLAS Y LOS IDIOTAS

Cadáveres se amontonan en una zona de Hirosima
Por Marat

No les voy a hablar de cuántas miles de víctimas hubo como consecuencia de las bombas de Nagasaki (más de 250.000 muertos) ni de Hirosima (más de 80.000) así como durante los años siguientes, como derivación de las consecuencias monstruosas de aquél acto genocida de los Estados Unidos.

A estas alturas de la Historia (esta vez con mayúscula), cuando el ejército imperial japonés había sido derrotado antes del lanzamiento de esas terribles armas de asesinato masivo, del mismo modo en que la Alemania nazi lo había sido antes del salvaje bombardeo de Dresde (25.000 muertos), por parte de la RAF y de la USAAF, con su devastadora tormenta de fuego, el lanzamiento de ambas bombas corresponde a objetivos bastardos y terroristas del Imperio USA con el fin de consolidarse como gran poder mundial tras la Segunda Guerra Mundial.


No se trataba de acortar la guerra en ninguno de los 3 casos ni de disminuir su número total de víctimas. Mentira. Japón y Alemania estaban derrotados. Esos asesinatos en masa no acortaron la guerra. Hacía tiempo que los dos países del Eje aún continuadores de la guerra (Italia ya se había rendido) intentaban desesperadamente su rendición mediante diversos interlocutores con USA e Inglaterra, ya que no con un comunismo de la URSS que hubiera podido cambiar el mundo de la postguerra aún más de lo que lo hizo y en mejor sentido. Y no fueron USA ni Inglaterra especialmente facilitadoras de la rendición de ambos países. Los norteamericanos buscaban el agotamiento de la URSS en el número de muertos que hubo de poner para derrotar al nazismo. No lo consiguieron tanto como deseaban.

Se ha cumplido hace meses el 70 aniversario de la destrucción de Desdre, en Alemania. Dada la amabilidad de la señora Merkel con los pueblos más endeudados de Europa, ha pasado desapercibido para el resto del mundo.

Pero que entre el 6 y el 9 de Agosto se produjera el mismo aniversario de la destrucción de Hirosima y Nagasaki y casi haya sido ignorado o menoscabado por parte de la inmensa mayoría de los medios de comunicación del mundo, además de por la prensa progre y de la llamada izquierda, degenerada o “auténtica” y fetén, sólo indica el nivel moral de una especie, la humana, cuya dudosa supervivencia es tan mececida como su memoria.

Destruir el fascismo, el nazismo y el imperialismo japonés era una exigencia de todo humanista que luchase por un mundo que sobreviviera a la locura. Producir decenas y hasta centenares de miles de civiles innecesarios para lograr dicha derrota era sólo un acto genocida destinado a dejar claro quién marcaba el ritmo del mundo desde el momento del lanzamiento de las bombas.

Si algo me duele especialmente de estas tres masacres (Dresde primero, Hirosima y Nagasaki luego) es que los medios del capital hayan tenido menor dosis de "olvido" de ese terrible dolor humano que las llamadas izquierdas que tan difíciles me resultan cada día que pasa de integrar en mi pensamiento comunista. La población civil, sea en Guernika, en Madrid o en esas tres ciudades, no merece un sometimiento a tal dolor. 

Afortunadamente para las ideas de la izquierda, o simplemente del pensamiento humanista, el movimiento pacifista japonés continúa siendo, desde hace muchos años, hoy también frente a Shinzo Abe y su militarismo agresivo y apoyado en Estados Unidos, un elemento muy activo que ha reunido en estos días a decenas de miles de de japoneses contra la guerra y por la continuación del rol pacífico nipón. Y muchos de los líderes de este movimiento contra la guerra en Japón son comunistas. Un partido con un peso enorme en dicho país. A pesar de que sea eurocomunista, es un factor de paz y progreso en dicho país. 

Hoy, 70 años después de una guerra mundial cuyo coste se acercó a los 70 millones de seres humanos, debe importarle nada a mucho ignorante que piense que, al fin y al cabo, vivimos en el mundo más de 6.000 millones. 70 millones de seres humanos son el compost suficiente para iluminar la ciudad de Nueva York durante decenas de años. Pero si estos desmemoriados, desinformados, ignorantes, faltos del menor sentido de humanidad, dados a colocarse voluntariamente con el soma de “un mundo feliz” del fútbol, el consumo los programas de telerrealidad y sus propios vicios de sociedad enferma tuvieran un mínimo de  empatía con el dolor ajeno, pensarían en que esta barbarie no puede volver a repetirse.

Esa empatía, aunque no pueda convertirse en una memoria histórica para siempre, al menos debiera haber dejado al mundo una cierta conciencia de que una Tercera Guerra Mundial es posible y de que hay que evitarla como sea porque esta vez la destrucción de la humanidad sería inevitable. Su inconsciencia no parece preocuparles ni en relación a sus vidas ni a la de sus hijos. Lo cierto es que la mayoría del mundo desarrollado ya no quiere tener hijos sino perros… o gatos que sacar en las alienadoras redes antisociales.

Comprendo la impotencia del ser humano ante el poder total. Tantas veces me he sentido así…Pero lo que ni comprendo, ni disculpo ni acepto es esa actitud de indiferencia que actúa como si no comprendiera lo que pasa en el mundo. Hipócritas y cómplices criminales en su propia indiferencia.

En los años 90, en medio de la guerra en la antigua Yugoslavia, los poderes económicos, comunicativos y políticos del mundo decidieron quienes eran los culpables, echaron todo el peso de la violencia de un lado y escondieron el que se produjo del otro. Fue un primer aviso. A casi nadie pareció importarle. Y ciertas “izquierdas” demostraron no serlo con su comportamiento absolutamente decidido contra Serbia y el socialismo yugloslavo, actuando de comparsa de los intereses alemanes y estadounidenses.

La desaparición de la URSS ha ido seguida de un rosario de “revoluciones de colores” (Georgia, Bielorrusia, Ucrania,…). En Ucrania nos han vendido al mundo capitalista occidental, y dado a comerse lo que le echen de pitanza informativa, que allí había una terrible dictadura, primero bajo la “liberadora” “revolución naranja”, luego con la del “Maidan”, protagonizada por grupos nazis y con gobiernos subsiguientes proOTAN y absolutamente favorables a un enfrentamiento con Rusia. La acusación de que la rebelión del Donbass es puramente una operación rusa es la manipulación del intento de ocultar la memoria antifascista frente al pasado nazi de sectores ucranianos en la II G.M. de Stepán Bandera.

El papel de USA en Siria contra el gobierno democrático, laico y legítimo sirio del Presidente Bashar recuerda otras acciones del imperialismo en Irak y en Libia en el pasado. Esos gobiernos, más allá de un contenido izquierdista, eran el punto de racionalidad en un mundo de locura iniciado tras la dictadura islámica talibán impulsada por el imperialismo en Afganistán. Estar con esos gobiernos era estar con la razón frente a la demencia del islamofascismo que ahora se llama Daesh (Ejército Islámico), antes Al- Qaeda en todas sus franquicias, siria, iraquí, argelina, yemení, somalí y que se extiende ya por la mitad de África pero que, sospechosamente, ha sido promovida por países aliados de Estados Unidos como Pakistán, Turquía, Arabia Saudí y que se lleva especialmente bien con Israel.


En muy pocos años asistimos a una multiplicación de los Estados fallidos, a una alianza tácita del imperialismo con el islamofascismo, a un intento de arrinconar a Rusia, colocándole misiles amenazantes en sus fronteras, a una política cada vez más agresiva hacia China,…

Un imperio que se hunde en su crisis capitalista, que es el principal causante de la destrucción medioambiental de planeta, que ha estado presente, de un modo u otro, en la gran mayoría de las guerras locales y regionales posteriores a 1945 y que ya no es capaz vencer militarmente en ninguna de las guerras que libra (tras Vietnam sólo sabe crear devastación y muerte, y perder las guerras en las que interviene), pero que implica al resto del mundo a seguirle en su demencia, puede conducir a los seres humanos a su destrucción más completa, sencillamente porque sus súbitos del primer mundo aún no han tenido la dignidad de decirle NO.

Creo que respecto a la conexión entre el pasado y el presente hay un desinterés general y una minusvaloración del riesgo de conflagración basado en la falsa tranquilidad que dan 70 años sin guerra aparente en Europa (probablemente nunca hayamos vivido tantos), una sensación de que estas cosas no se dan más que cuando el ruído prebélico es ensordecedor (como si las potencias fueran anunciando sus agresiones a terceros) y una profunda desinformación por la cuál debiéramos en algún momento pedir cuentas a los "articulistas" a saldo del poder económico que se esconde tras todas las guerras.

Seguir jugando a la ignorancia, a la indiferencia y a la consideración de que toda denuncia de este tipo es servicio a otras potencias o exageración, empieza oler a criminal complicidad.

7 de agosto de 2015

DONALD TRUMP EN LA ERA DE LA VIDEOPOLÍTICA

Álvaro Cuadra. Alainet
Donald Trump se ha convertido, sin lugar a dudas, en un interesante ícono mediático a propósito de las próximas elecciones presidenciales en Estados Unidos. Desde una perspectiva comunicacional, la pregunta queda planteada en los siguientes términos: ¿Cómo ha sido posible que un personaje con tan escasos méritos políticos (y personales) haya alcanzado tal protagonismo?

Es cierto, se trata de un multimillonario díscolo, histriónico y con una amplia experiencia en televisión, sin embargo, su visión política nacional e internacional no va más allá que aquellas que se emiten, entre amigos, en la esquina de algún bar: un cóctel de opiniones simplistas, no muy distintas de aquellos a quienes se dirige. Al examinar el discurso básico de este personaje, constatamos que, al igual que Le Pen al otro lado del Atlántico, se ajusta con precisión a opiniones ampliamente difundidas en ciertos sectores de la población estadounidense. Se trata de “groserías políticas” que instalan un discurso tóxico ante un público que espera, justamente, a un personaje de esta ralea que los represente.

Hay una clara radicalidad de derecha extrema en sus afirmaciones –no exentas de ingenuidad– como pretender acabar con el problema de los inmigrantes latinos construyendo un muro en la frontera con México, financiado por el propio gobierno mexicano (sic). Trump ha tenido la astucia de construir un nicho en la sociedad norteamericana, de modo que habla para los suyos, un sector que ha demostrado ser lo suficientemente significativo como para otorgarle un lugar estelar entre los candidatos republicanos.

El caso Trump demuestra que la política y los medios van de la mano en las llamadas democracias occidentales. La “videopolítica” es el modo en que se construyen hoy la mayoría de las figuras de la política en todo el mundo. Una era en que lo importante no es la racionalidad de los argumentos ni la deliberación sino, por el contrario, la espectacularidad de las intervenciones. En este sentido, Donald Trump ha dado muestras de ser un “personaje mediático” de fuste. Cada una de sus “performances” – mezcla de clown y líder de pacotilla -  está calibrada para aumentar el “rating” de los medios y ocupar las primeras páginas en todo el orbe.

La fórmula no es nueva, ya otros han recorrido este camino. Hitler fue uno de los primeros en utilizar el espantapájaros de una “amenaza interna” para aglutinar a las masas en torno al temor y el odio. Bastará recordar a Goebbels: Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar. Después de todo "Si una mentira se repite lo suficiente, acaba por convertirse en verdad"


Ayer los judíos en Alemania, hoy los árabes en Francia y los latinos en Estados Unidos. La pregunta que sigue pendiente es si acaso la mentada “democracia americana” se ha degradado lo suficiente  para soportar a un personaje de las características de Donald Trump como aspirante a la Casa Blanca. Es prematuro todavía adelantar una respuesta, pues la historia suele darnos sorpresas. Como se ha dicho, un idiota es un idiota, dos idiotas son dos idiotas, pero unos cuantos miles forman ya un movimiento político.

4 de agosto de 2015

PROPUESTA: “JUGUEMOS A LA REVOLUCIÓN EN VERANO”

El esforzado lector que responda a todas
estas preguntas será premiado con la Orden de
Lenin Niño
Por Marat

Dándole vueltas a esto de la rendición de Syriza, el ciudadanismo interclasista, la tribu podemita, sus rebajas ideológicas permanentes, los Ahora en Cómún y toda la retahíla de contribuciones ni de izquierdas ni de derechas o, de izquierda “ma non troppo”, se me ocurre lanzarles una pregunta, con su preámbulo correspondiente: “Dado que ya sabemos lo que puede esperarse de esta “gente”, ¿qué se les ocurre que podría hacerse desde la izquierda revolucionaria, es decir, desde la izquierda comunista?

Tranquilos, que no cunda el pánico, dejen que la orquesta del Titanic siga tocando alegremente en cubierta. Tómense como actitud irónica la visión de algunas escenas de “Y la nave va” de Fellini. Relájense esos que intentan escapar a la pregunta desde la consabida pose de egipcio, dénle una vuelta los ortodoxos que creen que recurriendo a las palabras sagradas del Kremlin le hacen la cobra a la pregunta.

L´inchiesta se descompone en otras muchas preguntas, a cuál más sencilla e impertinente. Se las voy exponiendo según me nacen del caletre:

¿En el contexto de capitalismo financiero e industrial desregulado internacionalmente, capaz de transferir su dinero de un país a otro en una fracción de segundo, cómo meterle la zancadilla desde una posición revolucionaria? Tómense un rato para sobreponerse a la pregunta.

¿Si ciudadano es = a consumidor de la banca, de los servicios públicos/privados, de cualquier cosa porque ciudadanos somos todos, víctimas y verdugos, trabajador/asalariado/explotado es = a…….? Muchos puntos suspensivos. Miren dentro de su realidad los ilusos que se creyeron eso de que eran clase media pero descubrieron más tarde que habían  descendido a la realidad del paro y a una condición que les repugna admitir que son. No esquiven, la pregunta está ahí, delante de sus ojos.

Si la “democracia” es tan opuesta no al capitalismo, palabra que a tantos les irrita pronunciar porque, en el fondo, es su “Eldorado” mental, sino al BCE, el euro, la UE no, claro (cuidado, que les muerde, pero les sigue gustando por aquello de que un día llovió dinero de allí, sin preguntarse a cambio de qué) y el FMI, ¿porqué todos los poderes económicos la reclaman y demandan de ellos más transparencia, justo lo que hacen los partidos emergentes?

¿Si muchos de mis lectores creían que gobierno era = a poder y han descubierto que no es así, porqué les ofende que se lo recuerde cuando opino en mis textos sobre Syriza, Podemos o IU?

¿Si la crisis capitalista remite durante un período en el que parezca recuperarse la macro y la microeconomía (la de las familias trabajadoras), qué puede hacer una izquierda comunista, no para resistir, porque nos han derrotado de la peor manera cuando la crisis era más aguda, sino para recuperar su discurso, fortalecerse y avanzar en términos reales y no de la ficción parlamentaria?

¿Es posible la recuperación de una cultura comunista que no huela a naftalina ni suene a textos bíblicos ni tampoco a travestismo reformista? ¿Cómo? Cuéntenmelo después de la publicidad.

¿Cómo crear una conciencia política que penetre en la clase trabajadora y que no nos subordine al “cretinismo parlamentario” sino que sea capaz de crecer sin depender de él y crear poder social?

¿Es posible encontrar puntos de unión entre las diversas culturas comunistas que no pasen por las etiquetas, los nominalismos, las descalificaciones mutuas y las verdades eternas sino que se basen en la lealtad, la cooperación solidaria, la voluntad de encuentro, el esfuerzo en el pensamiento y la reflexión y la unidad de acción en las luchas?

¿Sobre qué planteamientos asentar la unidad ideológica de una clase trabajadora fragmentada en multitud de categorías que no han cambiado su condición de explotada pero que han logrado hacerla creer que está desapareciendo porque ya no lleva mono de trabajo?

¿Se puede seguir asegurando hoy que no se es comunista si no se milita en un partido comunista, cuando la inmensa mayoría de quienes actualmente se reconocen como tales no están organizados bajo tal forma, y no existen partidos de vanguardia porque ésta ha de ser reconocida y toda vanguardia exige su retaguardia?

¿Debemos los comunistas encontrar espacios de igualdad en la relación que permitan pensar, elaborar, debatir y luchar codo con codo a los que no estamos organizados bajo las formas clásicas con los que sí lo están, si estos últimos lo desean y están dispuestos a ello? ¿Pueden enriquecernos a todos estas nuevas fórmulas? ¿Podría nacer de ahí una nueva organización comunista bajo la idea de no imposición de partido guía sino de voluntad de encuentro y aprendizaje entre todos?

¿Cuáles podrían ser hoy esos puntos de encuentro en lo práctico, desde una concepción laica y revolucionaria de la política, con unos objetivos de lucha inmediata que nos permitieran ir preparando un programa político (no electoral) de acumulación de fuerzas con el objetivo de derrocar el capitalismo para iniciar una sociedad socialista?

Todas esas preguntas y muchas otras que exceden a mi inteligencia y a mi capacidad van a ser planteadas a partir de Septiembre.

A finales de ese mes un grupo de marxistas realizaremos una primera reunión abierta a todos los comunistas con y sin apellidos. Nacerá entonces un espacio de encuentro comunista, que será presentado previamente, con el objetivo de convocarnos a todos los que creemos en la lucha de clases, combatimos el ciudadanismo y el populismo, perseguimos la centralidad de la clase trabajadora en las luchas y pretendemos la destrucción del capitalismo para abrir paso al socialismo sin caer en electoralismos espurios.

Pónganse las pilas. Traten de hacerse en voz alta las preguntas planteadas y muchas otras más necesarias que nunca porque el futuro exige de toda nuestra inteligencia y de toda nuestra capacidad de desafío. 

NOTA DEL EDITOR DE ESTE BLOG: Quizá también pueda interesarle:
Convocatoria por un Espacio de Encuentro Comunista. Fuente original de la convocatoria: https://encuentrocomunista.wordpress.com/

31 de julio de 2015

LOS SYRIZOS DESCARGAN SU FRUSTRACIÓN EN SU “ENEMIGO COMUNISTA”

Por Marat

Han tardado en reaccionar. El fiasco de Syriza y su entrega de la clase trabajadora griega al capital europeo les dejó mudos y con los dodotis sucios durante una semana. Estaban noqueados. Su buque insigna les había dejado con el culo al aire y con las expectativas de crecimiento dentro del corral del parlamentarismo burgués alicaídas. Iban como “el gallo de Morón, cacareando y sin plumas en la [peor] ocasión”.

Algunos de sus voceros hablaron incluso de cobardía y de traición a la voluntad popular expresada en el contundente NO del referéndum al día siguiente del mismo. Unos días después hubo quienes dentro de los Syrizos trataron de salvar algún mueble –que si no todos fueron como Tsipras, el otrora superhombre, que si la Plataforma de Izquierdas, que si la dignidad de Varoufakis, que si algunos ministros, que si la fracción de casi 40 parlamentarios Syrizos que votaron en contra de las nuevas medidas propuestas por el Primer Ministro, que si la mafia fascista alemana y de la Comisión, que si…tantas vergonzantes excusas tratando de taparse el trasero de sus vergüenzas,…- Lo cierto es que Tsipras amagó con dimitir (o yo o el caos), dijo aquello de "asumo la responsabilidad de un acuerdo en el que no creo", amenazó a la disidencia interna de su partido, se apoyó parlamentariamente en quienes antes, desde el gobierno, le habían marcado el camino –PASOK y Nueva Democracia- y en la derecha reaccionaria, sus socios de ANEL y To Potami, entro otros grupos. Dejó sólos a los comunistas del KKE, como representación de la clase trabajadora griega violada con su “trágala” que en un futuro próximo bien podrían ser la única fuerza democrática y revolucionaria que se enfrente a Amanecer Dorado, que también se opuso a las nuevas medidas pero desde el nacional-patrioterismo nazi que espera su momento.

En España, la cosa que había dejado en desbandada cobarde a los syrizos patrios, había de tener su respuesta desde los estados mayores de los “tsipritas”. Izquierda Unida habló de chantaje de los poderes económicos y alemanes y “los podemitas” (merecen una serie cómica televisiva) actuaron como gallinas descabezadas y borrachas: primero un silencioso hipo, luego el Mesías Pablito negando por tercera vez a Syriza antes de que cantara por primera vez el gallo (“España no es Grecia”, todo un mantra- hit parade) para acabar en el consabido “yo hubiera hecho lo mismo que Tsipras”...con mucha menos presión y menor “necesidad” de hacerlo.

Y el efecto griego se contagió a España

Cuando se ha vendido la escudería europea Syriza como referencia del GÜE y del PIE (de los no españoles no hablo porque, como saben ustedes, soy un analfabeto político, aunque sospecho que estén aquejados del mal que en el pasado se llamó melancolía y hoy depresión), en cuanto se gripa el motor del F-1 del campeón, todo el equipo se viene abajo y la desorientación y la amargura se instala en el alma.

A la tribu podemita, cada vez con menos seguidores e “ilusión”, el desastre syrizo le llueve sobre mojado. A su evidencia de que son “la segunda transición” (Iglesias dixit) y no otra cosa, le sucede el desgaste de carecer de propuestas reales a la situación de sufrimiento de la clase trabajadora, haberse constituido en gobiernos locales de signos y no de pan, ser el hazmerreir de un PP de Madrid capital que consigue arrancar de ellos apoyos a sus mociones municipales contra la revolución bolivariana, ser incapaces de sostener un mismo programa político durante todo un mes, ciscarse en la democracia interna de manera sádica y contumaz, demostrar un totalitarismo absoluto y plagado de insultos hacia otros en su concepción de la “unidad popular”, pasar de la bajada del souflé a la caída libre y, por último, que se dude del futuro profesional de su caudillo como líder invicto y conveniente.

El ejemplo más patético de la decepción podemita, que se expresa en los mismos panfletos digitales que lo elevaron a los altares –Público, ElDiario e Infolibre- lo manifiesta un podemita arrepentido como Anibal Malvar, para el que la culpa del hundimiento del proyecto podemita es de “la sociedad”. Gran analista. Y cobra por ello.

Los IUditas, que habían detectado que el tiburón estaba herido, pasaron a arponearlo de la manera más oportunista a través del recurso a la misma moderna artillería que sus competidores electorales, que no ideológicos, emplearon en su día contra ellos, con el fin de sostener las estructuras profesionales de sus dirigentes y el cementerio para elefantes de sus acríticas y pasivas bases.

Es cierto que la oposición de “izquierda” interna al IUpodemismo dentro de los IUditas se desvinculó en su momento de la traición de Syriza a la clase trabajadora griega y la criticó abiertamente.

Pero esa crítica es incapaz, aunque pretenda situarse en una posición “comunista”, de romper con el transfondo cultural socialdemócrata desde el que se hace. Esos militantes “díscolos” con la actuación de Syriza, pero no con la identificación desde el primer momento de IU con su hermana griega, se han educado en la línea ideológica de un eurocomunismo con el que el PCE e IU jamás rompieron en la práctica, más allá de ciertos “distanciamientos” oportunistas en clave de supervivencia electoral, una vez que el eurocomunismo estuvo a punto de acabar con la formación política origen de la coalición. Syriza es eurocomunista como eurocomunista es IU. Y es que el eurocomunismo es la adaptación del viejo reformismo de Bernstein a los tiempos modernos. Parlamentarismo burgués, aceptación de las reglas del juego de la democracia capitalista, ocupación temporal de espacios de gobierno, jamás toma del Estado y del poder económico del capital, renuncia a la dictadura del proletariado, del mismo modo en que la burguesía ejerce la suya y delimitación del campo de actuación dentro de la legalidad impuesta previamente. Resultado: tercer rescate griego.

“…hoy los hombres de gobierno son impuestos por los bancos, por los grandes periódicos, por las asociaciones de industriales; los partidos se han descompuesto en una multiplicidad de camarillas personales. El Partido Comunista, que nace de las cenizas de los partidos socialistas, repudia sus orígenes democráticos y parlamentarios” (“El Partido Comunista”. “Antología”. Antonio Gramsci).

Sí, el mismo Antonio Gramsci escribió estas líneas en la publicación “L´Ordine Nuovo” en 1920. Díganme si no les parece actual. El mismo Gramsci al que la secta podemita y los eurocomunistas antes y ahora han intentado convertir en un capón dentro del corral del reformismo más espurio.

Pero los Syrizos reaccionaron y embistieron a los enemigos históricos del reformismo, los comunistas

Pero no nos llamaron tal cosa. Prefirieron calificarnos de “izquierdistas”, como si ellos fueran Lenin denunciando en nosotros una supuesta “enfermedad infantil”.

Veamos algunas de las formas en que se concretó el ataque de los claudicantes y de quienes les justifican:

Tsipras, refiriéndose a la Plataforma de Izquierdas de Syriza: 
  • «quieren los laureles de la pureza ideológica» . 
  • «La pureza ideológica no existe en tiempos de crisis»

Atención a la semántica empleada porque actúa como toque de corneta para toda la purrela ideológica syriza española. Sólo una mínima selección de ejemplos.

Raimundo Viejo, líder podemita barcelonés en referencia a la aceptación por Syriza de las condiciones de la UE: 
  • “Pedimos disculpas a los marxistas de todo el mundo porque Grecia haya rechazado cometer un suicidio ritual para el ava la causa. Ustedes han sufrido desde sus sofás.”

Pretende ofender y tiene suerte de no ser calificado en los términos personales tal y cómo merece este personaje cuya ausencia del “sofá” es desconocida.

Antoni Domenech, G. Buster y Daniel Raventos: 

  • “Están, primero, los habituales papagayos moralizantes y consignistas: esos estupendos abajo-firmantes que, sin haber estudiado ni haber siquiera pretendido nunca entender nada en concreto del caso, ya tenían de antemano decidido, por ejemplo, y muchas veces contra todo argumento económico racional, que nada que no fuera romper con el euro y volver al dracma ya (¡en una economía abrumadoramente importadora!) era reformismo utópico y que Tsipras era un "traidor" que sólo esperaba el momento adecuado para venderse a la Troika. Éstos están exultantes: la del martes fue su gran noche. Y Tsipras, un nuevo Pétain.”

Y lo cuentan, en “Sin Permiso”, un medio no lejano al PSC y con vínculos con la Fundación Eleanor Roosvelt.

Agencia Afni, vinculada a IU: 

  • “¿Syriza llegó al poder “demasiado pronto?” "Tener el poder nunca debería ser un problema. Es el colmo. Es evidente que el votante medio de la coalición radical no está por hacer la revolución, y que falta mucha concienciación, pero de ahí a reconocer la impotencia de tus propuestas y mejor seguir en la oposición.. ¿O era mejor renunciar al poder para seguir concienciando a la gente, y que cuando se ganen las elecciones, sea para ir a por todas? Si eso fuera así, se acaba de plasmar el discurso y la estrategia del KKE.

Indecencia clásica del reformista del sistema: intentar que confundamos gobierno con poder, de dónde se derivan todas las justificaciones de las claudicaciones políticas. Sí, era mejor acumular fuerzas como hace el KKE, a pesar de su deficiente políticas de alianzas con los sectores de oposición interna a Syriza que podrían llegar a enfrentarse con la misma.Sugiero a los lectores que lean el resto del artículo titulado “Profunda reflexión sobre Syriza” porque su sesgo anticomunista es notorio. Gente de IU, de los que van de no podemitas. ¡Olé!

Agencia Afni llega al colmo de su indigencia moral en este párrafo:

“Los clásicos indican que en los sistemas políticos burgueses las fuerzas transformadoras no pueden llegar al poder. Están en inferioridad de condiciones en cuanto a medios, campaña electoral y sistema electoral respecto a un bipartidismo neoliberal al que no pueden dar el sorpasso. Y que si por “error” ganan, enseguida les cortan las alas. Interesante sería estudiar la imposibilidad del PCI en Italia durante la Guerra Fría, con la Red Gladio, o el golpe de estado a Allende. Por tanto, la única vía de alcanzar el poder es la vía violenta, el único camino por el que se puede hacer la revolución contra la ferocidad del capital. Sin embargo, de unos años a esta parte partidos de la izquierda sudamericana ha logrado alzarse con el poder, y mantenerse, a pesar de las presiones externas o internas. ¿Lo que se ha logrado en América Latina es imposible que ocurra en Europa? ¿Debe primero la gente morirse de hambre para dar ese paso? ¿No hay ningún atajo o término medio menos cruento?”

A ver figura, la obsesión del PCI por llegar al gobierno le llevó a convertise en la ochettiana “cosa” que ha acabado por ser centro derecha. En el PCI de Berlinguer ya cabía gente como Renzi. Los partidos del socialismo del siglo XXI consiguieron, como toda socialdemocracia, una temporal mejora de las condiciones de vida de los sectores populares que tuvieron que ver, en su momento, con los altos precios del petróleo y con la desviación de las inversiones financieras hacia Latinoamérica cuando la deuda USA y de la UE no rentaban igual pero el milagro emergente se acabó. El caso es que las clases trabajadoras de esos países no han conquistado ningún poder popular real dentro del aparato económico y productivo. Porque de eso se trata, ¿o no? La jugada es inteligente, aunque se le vea el cartón. Pretenden emular un discurso ya ajeno al imaginario colectivo en el que había una derecha de la revolución, una izquierda de la misma y un centro de ella que tiene la razón histórica y la comprensión de la dialéctica inmanente de su lado. Sólo han fallado en algunos pequeños detalles. No hay revolución. Ellos se han uncido al carro de la involución que acepta “las cosas como son”.

Agencia Afni emplea similar discurso a Slavoj Žižek cuando condena nuestro "falso radicalismo" que concentra en esta frase: «lo que realmente importa es la abolición del capitalismo liberal-parlamentario, todas las demás peleas son secundarias». Qué fácil sería acusarnos de tantas cosas ¿verdad? si no es porque es Syriza quien tiene que explicar haber pactado con el capital europeo algo mucho peor que lo acordado por dos gobiernos anteriores. La pelea que defiende el esotérico Žižek es una mala puñalada por la espalda a la clase trabajadora. En el resto del su artículo su cantinflismo,sus contradicciones argumentales y sus ir y venir justifican que se lea su juego de palabras -"la valentía dela desesperanza"- como lo que es, una tomadura de pelo.

No, señor Žižek y compañía. No es cierto que Syriza haya demostrado nada respecto a la catadura real de la UE/Alemania. Lo sabíamos todos los que no preferimos ignorar esa realidad en base a las conveniencias nacionales de subvenciones del momento. Syriza sólo ha demostrado que no tiene madera para romper las reglas del capital.

No formamos parte del mismo bloque político unos y otros. Sus ataques a los “izquierdistas”, que en su fobia materializan en los comunistas, se corresponden con un sector hoy muy débil orgánicamente, con una corriente de pensamiento que aún debe reconstruirse, aunque estamos en ello, con una visión del mundo muy difícil de manejar frente a las “ilusiones” y sueños subjetivos y cotidianos de cada miembro de la clase a la que realmente representan –aquello de la diferencia entre las necesidades objetivas y subjetivas-del proletariado-, a los que los súbditos del sistema consideran demasiado utópicos para optar por su programa político, político, no electoral, por lo que inteligentemente optan entre las ofertas del supermercado electoral del capital, perpetuando la dominación de clase con diferentes marcas y una misma consecuencia: la continuidad del mismo sistema frente al que no se quejan demasiado porque su crítica se agota en los políticos y en sus instituciones.

Los comunistas no debemos negar nuestras carencias. La autocrítica es parte de nuestra identidad. Hemos hecho un correcto diagnóstico del “estado de la situación”, sabemos dónde queremos ir. Hemos detectado, de nuevo con acierto, los cantos de sirena de la indignación, del 15Mayismo, de la nueva socialdemocracia, disfrazada de mil formas (residuos del eurocomunismo, populismo, ciudadanismo, antiglobalización cumbayá, neofascismo camuflado,…) pero todavía no hemos sido capaces de reconstruir nuestro relato, de conectar y sintetizar las demandas de nuestra clase que pueden ser palanca revolucionaria…Y sin embargo…

Y sin embargo, ¿porqué la socialdemocracia resucitada bajo nuevas formas tiene esa pulsión irreflenable de descargar la frustración de haber mordido el polvo ante el capital en nosotros?

No creo en una visión lineal ni determinista de la historia. Sé de sus inflexiones y giros bajo los que operan fuerzas y fenómenos reales.

También soy capaz de captar que bajo la apariencia de una etapa de recuperación económica, que en lo político puede dar lugar a la recuperación de la hegemonía política del relato de la crisis capitalista por la derecha política representativa de una combinación de turboliberalismo y “fascismo democrático” (autoritarismo legal y represivo de los Estados capitalistas), la crisis sistémica no ha acabado sino que se agudizará por su carácter múltiorgánico (crisis fiscal, de modelo de producción y a la vez de demanda, de capacidad para absorber la mano de obra existente a nivel mundial, energética, alimentaria, ecológica, moral, de civilización y sentido de la existencia humana,…)

Y sin embargo, no dejo de preguntarme porque esa obsesión de la “otra” socialdemocracia refundada, circunstancial e inestable en buscar sus desahogos en la línea política comunista.

¿Será que han captado su propia limitación y coyuntaralidad, el talón de Aquiles de no ser una opción autónoma y basada en la fuerza subversiva de una clase a la que no han educado para serlo, que se han tentado las ropas y han visto que no dan más de sí de lo que el capital quiera de ellos como medio de entretenimiento?

¿Será que están perdidos respecto a su identidad dependiendo de que se salga o no de esta crisis capitalista y que ello les lleve a temer su desaparición en beneficio de los ex socialdemócratas (Partidos Socialistas) o a sentir que podrían ser arrollados por opciones revolucionarias si la crisis capitalista se agudizase?

¿Será que saben que podrían desaparecer “como lágrimas en la lluvia?”

¿Será que nadie como los comunistas está poniendo en evidencia que los reyes de la nueva socialdemocracia están desnudos?

¿Será que sospechan que, ante tanta mendacidad, bajo la apariencia de las aguas remansadas en la superficie, se estén produciendo en las inferiores remolinos e insospechadas corrientes subterráneas?

Esperen a Septiembre. Quizá haya sorpresas.

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30 de julio de 2015

CHINA Y SU PRIMERA CRISIS CAPITALISTA

Alejandro Nadal. La Haine

Los problemas de la economía china se cargan a la cuenta de la intervención del gobierno, no a la inestabilidad intrínseca de las economías capitalistas.

Las tasas de crecimiento de la economía en China han sido objeto de admiración en todo el mundo. Parecía que el capitalismo había llegado a China para mostrar todas sus virtudes y cuando se señalaban los defectos, la mayoría de la gente prefería ignorarlos. Hoy la economía china camina por el sendero de la crisis, su primera crisis capitalista de índole macroeconómica.

Datos oficiales en China revelan que la tasa de crecimiento promedio para el periodo 1991-2014 fue de 10 por ciento. Aunque dicen que las estadísticas del gobierno chino son objeto de manipulaciones significativas, aún las cifras corregidas arrojan lo que se antoja como un desempeño espectacular. Pero desde 2010 la economía china ha sufrido una desaceleración de 35 por ciento y en 2014 se registró la tasa de crecimiento más baja desde 1991.

Cuando una economía crece a tasas de dos dígitos no es extraño observar el surgimiento de severas distorsiones. No me refiero aquí a las distorsiones que los economistas neoclásicos quieren ver en el sistema de precios debido a la intervención del gobierno en la vida económica. Esos economistas han querido ver una mayor liberalización del mercado porque argumentan que la economía socialista en China acarrea una seria deformación de precios e incentivos. De esta manera los problemas de la economía china se cargan a la cuenta de la intervención del gobierno, no a la inestabilidad intrínseca de las economías capitalistas. Olvidan que el Partido comunista chino es hoy el administrador de una de las economías capitalistas más salvajes de la historia.

Nos referimos a las distorsiones estructurales que hoy marcan a la economía china. En especial, destacan las distorsiones sobre los sectores de bienes raíces y financiero.
El sector de bienes raíces ha sido clave en el proceso de acumulación capitalista y en las transformaciones estructurales en China. Uno de estos cambios ha sido la transición urbana: desde 1949 cuando se consolidó la victoria del Partido comunista chino han surgido más de 600 nuevas ciudades.

En 2004 se introdujo una reforma constitucional sobre propiedad privada residencial y se aceleró la inversión en bienes raíces. Las expectativas sobre la evolución del mercado impulsaron la demanda y el aumento de precios de casas y departamentos hasta el año pasado. Pero entre enero y diciembre de 2014 el mercado se contrajo y los precios de casas se desplomaron.

Algunos datos indican que la burbuja en los precios de bienes raíces se está desinflando en lugar de reventar. Pero nada garantiza que lo peor haya pasado y otros indicadores son menos optimistas. El exceso de espacio residencial y de oficinas sin vender es enorme (hay más de 60 millones de departamentos que no se han podido vender) y con la desaceleración no será fácil identificar compradores.

El freno en la expansión del sector bienes raíces es un poderoso lastre sobre la economía china: tomando en cuenta los eslabonamientos hacia atrás con las industrias de acero, cemento, vidrio, muebles y aparatos eléctricos el sector bienes raíces representa 30 por ciento del PIB. Sin la recuperación de ese sector la economía china seguirá mostrando menores tasas de crecimiento y se agravará la difícil situación por la que atraviesan esas industrias que ya acusan altísimos niveles de sobre-inversión.

Sin nuevas inyecciones de crédito el sector de bienes raíces no podrá crecer. Pero una buena parte de la abultada cartera vencida de los bancos chinos está vinculada a ese sector. La única manera de enderezar el sector de la construcción es mediante una corrección mayor en los precios de casas y departamentos para atraer un número creciente de compradores. Pero ese ajuste de precios afectará la posición de los agentes de bienes raíces que se han sobre-endeudado y no podrán pagar sus créditos.

El gobierno chino ha hecho hasta lo imposible para mantener a flote su sistema financiero. Pero una de las características del mercado accionario y de las operaciones financieras en China es el excesivo apalancamiento. Como se sabe, eso no ayuda nada cuando el pánico se apodera del rebaño de inversionistas y especuladores.

El colapso en el mercado de valores en China ha sido espectacular: del 15 de junio a la fecha el valor de mercado sufrió una caída de 30 por ciento, con más de 4 billones de dólares de pérdidas en capitalización.

Para apoyar el mercado el gobierno ha tratado todo: desde iniciar un programa de compra de títulos y reducir las tasas de interés, hasta suspender las transacciones del 54 por ciento de las acciones que se cotizan en China.

Y cuando por fin nada parecía detener el colapso el gobierno tuvo que interrumpir las transacciones. Pero el apalancamiento ha sido desorbitado y la caída apenas ha comenzado.

Si alguien pensó alguna vez que el capitalismo en China no mostraría su verdadera cara, debe pensarlo dos veces y revisar los números e indicadores sobre el sector financiero y la economía real. Es posible que la crisis en China apenas esté arrancando.


28 de julio de 2015

CHINA. ESTALLÓ LA BURBUJA ESPECULATIVA

Tom Bramble.  Miradas al Sur

El hundimiento de la Bolsa de Valores china a lo largo de las últimas tres semanas confirma que por mucho que los adalides del capitalismo pretendan que este sistema crea riqueza para la mayoría, no deja de ser un sistema anárquico, responsable de la ruina de millones de personas. El pasado 12 de junio, el valor de las acciones alcanzó su punto máximo, tras un crecimiento del 150% durante los doce meses precedentes. Los precios de las acciones han caído ahora un 30%, al cundir el pánico entre los inversores.

Cuando cae el mercado, se lleva consigo los ahorros de toda la vida de muchas decenas de millones de trabajadores chinos y miembros de la clase media, que constituyen el 80% de los inversores. Estos inversores, que en su mayoría han tomado prestado dinero aportando el valor de las acciones como garantía (una práctica denominada “préstamos de margen” en la jerga financiera), están vendiendo ahora sus acciones en un mercado que desciende día a día. En algunos casos venden por miedo a que el precio siga cayendo. Más a menudo están obligados a vender porque los prestamistas insisten en cubrir sus pérdidas.

Estos son los que tienen suerte. Con cerca de tres cuartas partes del mercado de valores congelado debido a la suspensión de las cotizaciones y la activación de la limitación de pérdidas (la cotización se suspende cuando el precio de la acción desciende más del 10% a lo largo del día), muchos otros inversores no tienen más remedio que permanecer mirando desde la grada. El coste humano del estallido de la burbuja es tremendo: empobrecimiento y pérdida de la dignidad para muchos, angustia y suicidios cuando las víctimas se enfrentan a su futuro arruinado.

La estafa de la estampita
Los inversores chinos han sido víctimas de un cruel engaño. El gobierno empujó a los trabajadores y ciudadanos de clase media a especular en el mercado de valores. En China no existe una seguridad social; la atención sanitaria, que antes era gratuita, ahora resulta cara. La vivienda, que antes estaba garantizada por el Estado y por empresas públicas, se halla ahora en manos del sector inmobiliario y de la construcción. El coste de la enseñanza crece rápidamente y las pensiones son bajas. De ahí que muchos trabajadores chinos hayan renunciado al gasto en productos y servicios cotidianos con ánimo de incrementar sus ahorros –que llegaron a sumar el equivalente al 30% del PIB–, simplemente para evitar la recaída en la pobreza. Han prescindido de algunas cosas buenas en la vida para asegurarse de que puedan pagar las facturas del hospital y evitar la indigencia cuando sean viejos.

Los bancos no pagan muchos intereses sobre los depósitos, de manera que la gente busca otros mecanismos para incrementar sus ahorros. Durante varios años, el mercado inmobiliario estuvo en auge y las inversiones en él generaban beneficios, pero ahora se ha desinflado y el dinero ha huido del mercado inmobiliario a la Bolsa. El gobierno chino y los medios de comunicación animaron a los inversores a adquirir acciones, afirmando que éstas eran una vía segura para ganar dinero.

El programa del presidente Xi Jinping desde que asumió el cargo en 2013 ha consistido en promover el capitalismo chino por dos vías: integrar más profundamente el mercado financiero chino en el mercado mundial e impulsar el consumo interior. En relación con la primera vía, el gobierno permite ahora a los inversores occidentales adquirir acciones de empresas chinas a través de la Bolsa de Hong Kong. En cuando al consumo interior, el gobierno anima a la gente a comprar acciones con la esperanza de que la proliferación de carteras de valores en manos de la clase media y de los trabajadores mejor pagados favorezca el consumo por parte de estos sectores, compensando de este modo el descenso de las exportaciones chinas y reequilibrando la demanda interior excesivamente escorada a la inversión. A ojos del gobierno, el auge del mercado de valores permitiría además a las empresas públicas endeudadas negociar préstamos para la financiación de su actividad.

La caída
Ahora el castillo de naipes se ha hundido. Los intentos del gobierno de evitar el colapso del mercado de valores no han servido de nada. Cada una de las medidas no parece sino convencer a los inversores de que el gobierno ha perdido el control y de que lo peor todavía está por llegar. En efecto, estas medidas, temerarias como son, casi garantizan que lo peor está por llegar. El hundimiento agravará los problemas de la economía productiva, y es probable que la destrucción de la noche a la mañana de una inmensa riqueza de los hogares haga que descienda el consumo y por tanto frene todavía más el crecimiento chino. Preocupa también la posibilidad de que el colapso del mercado de valores repercuta también en los bancos cuando se liquiden las acciones que servían de garantía de los préstamos bancarios. El mercado inmobiliario, que de por sí ya está deprimido, se verá afectado negativamente por los problemas de la banca.

El gobierno chino todavía cuenta con una serie de instrumentos fiscales y monetarios para limitar la repercusión del descalabro de la Bolsa en la economía en general. Sin embargo, cuando se combinan con otros problemas de difícil solución, como las enormes deudas de los ayuntamientos y la capacidad excedentaria crónica en la industria y el sector inmobiliario, el viento en contra arrecia. Siendo China actualmente la segunda economía más grande del mundo y el mercado principal de numerosos países, la volatilidad de su economía preocupa como nunca antes. Los mercados de materias primas ya se encontraban en fase descendente antes de que estallara esta crisis. En estos momentos están acelerando la caída porque los inversores chinos venden todos los activos que pueden con el fin de obtener liquidez para hacer frente a los pagos y porque la desaceleración del crecimiento chino mermará la demanda de recursos y de energía. El precio del mineral de hierro ha descendido a menos de 45 dólares la tonelada, y los del cobre, el níquel, el aluminio y el cinc también descienden, mermando las perspectivas de Australia y otros países exportadores de materias primas.

La información periodística de la prensa financiera destaca por su indiferencia ante los millones de personas que se enfrentan ahora a un crudo futuro. Los mercados suben, los mercados bajan: nada fuera de lo normal. Sin embargo, la cobertura de China contrasta con la de Grecia. La caída de las acciones ha supuesto una pérdida de valor de 3,4 billones de dólares del mercado de valores de China, poco menos que el equivalente al valor total del PIB de Alemania, pero la cobertura en los medios se limita a las páginas económicas. La deuda de Grecia, en cambio, asciende a 354 000 millones de dólares, que solo representan una décima parte de las pérdidas chinas.

El desastre de los mercados chinos tiene sus propias características, pero no augura nada bueno para Occidente. Pese a las diferencias concretas, en Norteamérica, Europa y Japón se ha aplicado el mismo programa gubernamental de inflación de activos –empujando al alza el valor de las acciones y los bonos en un intento de estimular la economía real– desde que estalló la crisis financiera mundial. En Occidente, este programa se denomina “expansión cuantitativa” y ha sido responsable de la reducción de los tipos de interés a los niveles más bajos de la historia, del crecimiento de los mercados bursátiles y de la acumulación de fortunas por parte de las entidades financieras y los inversores acaudalados. En la vertiente de la inversión productiva, en cambio, el efecto ha sido casi nulo.

En Occidente, el desmantelamiento del Estado de bienestar y el mayor recurso a los fondos de pensiones privados en vez de las pensiones públicas también han llevado a que la suerte de cientos de millones de trabajadores dependa ahora de los vaivenes de los mercados de valores. Las caras demacradas de ciudadanos chinos que asisten actualmente a la disipación de sus perspectivas de futuro podrán verse también, pronto o tarde, en los países occidentales.


El hundimiento de la Bolsa tendrá consecuencias políticas en China. La burbuja bursátil era un plan consciente urdido por el presidente Xi para reequilibrar la economía, y con el colapso del mercado de valores, la credibilidad de Xi ante otros dirigentes rivales del partido estará por los suelos, lo que estimulará las batallas fraccionales en el seno de la clase dominante. Y fuera de la clase dominante, entre los millones de personas desesperadas que han perdido sus ahorros, cundirá el resentimiento. La gente estará enfadada con el gobierno, que hace apenas unas semanas todavía afirmaba que invertir en acciones era una apuesta segura. También se percatarán de que muchos de los grandes inversores se descolgaron del mercado algunas semanas antes del colapso. Aunque esta rabia no se exprese en manifestaciones callejeras (que de todos modos no cabe descartar), en las mentes de muchos chinos cundirá la idea de que la elite dirigente no se preocupa para nada de su suerte.