11 de abril de 2014

¿POR QUÉ LAS EMPRESAS DEL IBEX OBTUVIERON 8.000 MILLONES DE EUROS?

J. Gutiérrez Betancor. Canarias-Semanal

La evidencia la están vomitando los datos. En el curso del pasado ejercicio las grandes empresas españolas repartieron la friolera de 8.000 millones de euros en dividendos. Estos enormes beneficios en tiempos de crisis han sido posibles después de sacar del mercado de trabajo a 121.000 asalariados.

De acuerdo con los datos proporcionados por un reciente informe de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, las grandes empresas que cotizan en Bolsa repartieron 8.553 millones de euros entre sus afortunados accionistas. La mayor parte de su capital se relaciona con las empresas que forman parte del Ibex, que contaron con unos dividendos que ascendieron a 7.830 millones de euros. No obstante, sus beneficios descendieron en relación con los del pasado ejercicio en un 32.5%.

Pero si gratos fueron los resultados del pasado año para las empresas del Ibex, para el conjunto de la Bolsa española los resultados fueron considerablemente más halagüeños. Los beneficios obtenidos durante el año 2013 se elevaron nada más y nada menos que a la cifra de 25.078 millones de euros frente a los 8.802 millones del ejercicio anterior.

¿Cuál es el mecanismo que permite estas optimistas perspectivas económicas para el gran capital español? La clave reside en que para que esos resultados fueran posibles alrededor de 120.000 trabajadores de las empresas del Ibex fueron puestos en la calle a lo largo del año 2013. Ello significa que la reducción de plantillas se elevó en lo que a las empresas del Ibex se refiere nada menos que al 8.9%.

Hay un dato especialmente significativo que pone de manifiesto la razón de tan suculentos beneficios. Durante el pasado año el despido de trabajadores se concentró particularmente en los sectores de comercio y servicio. Justamente en estos dos sectores pueden los que se repartieron mayores volúmenes de dividendos. Tras arrojar a las filas del paro a más de 128.000 personas, esos sectores perdieron alrededor de un 18.3% de mano de obra. La relación parece evidente: a mayor cantidad de trabajadores despedidos corresponde un sustancial incremento de los dividendos.

Las conclusiones están a la vista: las grandes empresas del Ibex incrementaron sus beneficios a costa de la destrucción masiva de empleo y del incremento de la explotación laboral de los trabajadores que permanecieron en plantilla.

Pero si estos datos resultan escandalosamente hirientes, más lo es el hecho de que ello ha sido posible gracias a la complicidad silenciosa de los dos grandes sindicatos amarillos: UGT y CCOO.

10 de abril de 2014

JUAN MOSCOSO, DIPUTADO DEL PSOE, ASEGURA QUE LAS CLASES SOCIALES NO EXISTEN

El moderno y desclasado desclasante Juan Moscoso
Diario Octubre

Proclaman el fin de las clases para ocultar que son la clase explotadora

“Las clases, tal y como un día las entendimos, desaparecieron” “Los ciudadanos ya no se definen por su situación en el mundo del trabajo. Se definen por muchos otros factores, distintos, y sobre todo por su capacidad de consumo, que se ha convertido en elemento identificador e igualador. Se han creado categorías de consumo, no de clase”

Así sentencia Juan Mosocos, diputado del PSOE y autor del libro “Ser hoy de izquierdas. Por una izquierda moderna y ejemplar” el final de la sociedad de clases.

No es la primera vez que la burguesía sentencia el final de la separación de la sociedad en clases. De hecho la burguesía lleva hablando del fin de la desigualdad desde sus primeros intentos de tomar el poder hace más de 500 años. Tampoco es la primera vez que dicho intento proviene desde “la izquierda” o de partidos con siglas obreras. No en vano las bases para destrucción del primer país socialista de la historia, la extinta Unión Soviética, están en las “reformas” realizadas por Nikkita Jruchev, que tenían su expresión ideológica en proclamado por el mismo fin de las clases en la URSS y el paso de la dictadura del proletariado al “Estado de todo el pueblo” como expresión de la voluntad de un pueblo no dividido en clases, que 30 años después se desveló como una nuevo Estado de dictadura de la burguesía.

Proclamar el final de la sociedad de clases y justificar las desigualdades sociales con otras causas persigue un objetivo fundamental: Ocultar la explotación sobre la clase obrera. Una forma muy recurrente de hacer esto es pretender simplificar la cuestión de la división de la sociedad en clases a la distribución social de la riqueza, o lo que es lo mismo dividir la sociedad en grupos que se diferencian por la riqueza social de que disponen, es decir su capacidad de consumo.

Pero precisamente la capacidad de consumo de un ser humano viene determinado por el lugar que ocupa en la producción social, es decir por la clase social a la que pertenece.

Explotadores y explotados
El origen de la división de las sociedades primitivas en clases es la aparición de la propiedad privada. En el momento en que la sociedad fue capaz de producir más de lo necesario para el consumo inmediato aparecieron los propietarios y los no propietarios. Pronto los poseedores comenzaron a tomar a otros seres humanos como esclavos para apropiarse del excedente de su trabajo, apareciendo así la división de la sociedad en clases, poseedores y desposeídos, amos y esclavos.

Trabajo asalariado y capital
En el capitalismo la separación entre explotados y explotadores se basa en la separación entre capitalistas y trabajadores asalariados.

Los capitalistas son el grupo de personas propietarias de los recursos (tierra, minas, maquinas etc) necesarios para producir los bienes que la sociedad necesita y demanda.

Los asalariados son aquellos grupos de personas que al no poseer recursos propios para la producción se ven obligados a trabajar a cambio de un salario.

La relación entre el capitalista y el trabajador asalariado es de compra-venta. El trabajador vende su fuerza de trabajo a un precio, el salario, que se establecerá en base a la especialización del trabajo, esto es su coste de producción, y de la oferta y la demanda de una especialización determinada.

La propiedad sobre los medios de producción otorga a los capitalistas un lugar dirigente en la producción social. Deciden donde y cuanto se invierte y por lo tanto qué y cuanto se produce y por lo tanto determinan la investigación científico técnica y el desarrollo cultural y artístico.

El capitalismo es la época de la explotación asalariada, pero no todos los asalariados son explotados de la misma forma que no todos los súbditos eran siervos de la gleba.

Trabajo manual y trabajo intelectual
Con la revolución del neolítico el ser humano fue por primera vez capaz de producir más de lo necesario para su sustento sentando las bases para la separación de la sociedad en clases y con ella la separación entre el trabajo manual y el trabajo intelectual.

Primero los esclavos, después los siervos quedaron relegados al trabajo manual, el trabajo que genera la riqueza material. El trabajo intelectual, la organización y administración de la producción, la sociedad y la política, la ciencia y la cultura y por tanto el acceso al conocimiento y la capacidad para desarrollarlo pasaron a ser potestad de la clase dominante.

De la misma manera en nuestra moderna sociedad capitalista los obreros son la clase relegada al trabajo manual, a la transformación de unas mercancías en otras, de las materias primas en bienes de uso y consumo, mientras que la burguesía realiza el trabajo intelectual, dirigiendo, administrando y diseñando toda la producción material, social y artística. Tal es la separación de clase en nuestros días entre trabajo intelectual y trabajo manual, que mientras el segundo se ve obligado a entregar su fruto a cambio de un salario perdiendo todo derecho de propiedad sobre él, el segundo genera para quien lo realiza derechos de propiedad.

Patentes y registros de propiedad intelectual generan a los burgueses intelectuales derechos de autor y rentas sobre la riqueza material que el trabajo manual genera al reproducir sus obras, diseños y patrones.

El trabajo manual del obrero genera toda la riqueza material, pero no le otorga a este ningún derecho sobre su obra.

Amplias capas de la población asalariada ocupan en la actualizad un lugar en la producción destinado al trabajo intelectual y aunque en la mayoría de los casos al convertirse en asalariados ceden sus derechos intelectuales al capitalista que los contrata, la proporción en la perciben la riqueza social y el papel que desempeñan en la organización del trabajo es muy diferente al de los obreros.

Hablar del fin de las clases sin acabar con la explotación es reivindicar el “derecho” a vivir del fruto del trabajo ajeno
Cada vez que la burguesía, desde la gran oligarquía financiera, hasta el pequeño burgués, proclama la extinción de las clases no tiene otra intención que ocultar la explotación sobre la clase obrera que implica la separación en clases de la sociedad capitalista. Cuando plantean que hoy nos diferencia más nuestra capacidad de consumo no tienen otra intención que ocultar la diferencia entre quienes producen la riqueza material y quienes se arrogan el derecho a disfrutar de ella sin producirla. No quieren decir otra cosa más que:

“Yo tengo derecho a no bajar a las minas ni entrar a las fábricas, tengo derecho a no cargar ladrillos, tengo derecho a no desgastar mi vista cosiendo, tengo derecho a no castigar mis manos, ni mi espalda trabajando el campo… pero tengo derecho a comer del fruto del campo, a vestir ropas, a una vivienda y a consumir la energía y las mercancías que fabricaron los obreros en las minas y en las fabricas. Tengo derecho porque puedo comprarlo.”

La sociedad de clases tuvo su origen y por lo tanto tendrá su final, pero de igual manera que una clase surgió para explotar a otras, esta solo desaparecerá cuando desaparezca toda forma de explotación y opresión. Entre tanto las proclamas acerca del final de las clases no serán más que máscaras tras las que la burguesía esconde su carácter explotador.

¿Qué quiere decir “supresión de las clases”? Todos los que se llaman socialistas reconocen este objetivo final del socialismo, pero no todos, ni mucho menos, reflexionan sobre el alcance de dichas palabras. Las clases son grandes grupos de hombres que se diferencian entre si por el lugar que ocupan en un sistema de producción social históricamente determinado, por las relaciones en que se encuentran con respecto a los medios de producción (relaciones que las leyes refrendan y formulan en su mayor parte), por el papel que desempeñan en la organización social del trabajo y, consiguientemente, por el modo y la proporción en que perciben la parte de riqueza social de que disponen. Las clases son grupos humanos, uno de los cuales puede apropiarse el trabajo del otro por ocupar puestos diferentes en un régimen de economía social.

“Es evidente que, para suprimir por completo las clases, no basta con derrocar a los explotadores, a los terratenientes y a los capitalistas, no basta con suprimir su propiedad, sino que es imprescindible también suprimir toda propiedad privada sobre los medios de producción; es necesario suprimir la diferencia existente entre la ciudad y el campo, así como entre los trabajadores manuales e intelectuales. Esta obra exige mucho tiempo. Para realizarla, hay que dar un gigantesco paso adelante en el desarrollo de las fuerzas productivas, hay que vencer la resistencia (muchas veces pasiva y mucho más tenaz y difícil de vencer) de las numerosas supervivencias de la pequeña producción, hay que vencer la enorme fuerza de la costumbre y la rutina que estas supervivencias llevan consigo.” (Lenin “Una gran iniciativa”).

NOTA DEL EDITOR DE ESTE BLOG: 
El señor Juan Moscoso realiza una impagable contribución al desenmascaramiento de su partido, el PSOE. 

Cuando un parlamentario, al que la dirección de su partido no ha enmendado la plana, y que por tanto cabe entender que representa la opinión de aquella (la que cuenta porque el resto son “brazos de madera” que cacarean, en el mejor de los casos, un izquierdismo falso pero tragan con lo que les echen), que las clases sociales como tales ya no existen y que éstas no operan como factores de identificación social, está claro que implícitamente asume que pronto quitarán la O de sus siglas, dado que en la práctica ya lo hicieron, al menos desde que el “clan [sevillano] de la tortilla” se hizo con un partido escondido bajo la cama durante la dictadura fascista para posicionarse en el nuevo escenario político surgido tras la muerte del dictador. 

Sus apelaciones a la “modernidad”, al “progresismo”, no son nuevas. De ahí que el prólogo al libro del señor Moscoso haya sido realizado por Pérez Rubalcaba y epilogado por Felipe González, como se sabe representantes de “lo nuevo”, que consiste en que los social-liberales vayan admitiendo ya abiertamente que no se reconocen en el término “izquierdas”. En esto tampoco la escudería del PSOE  es original. Se le ha adelantado, en un impagable favor, su socio en la Internacional Socialista, el Partido Democrático (Italiano), heredero bastardo del antiguo Partido Comunista de Italia, para el que su ubicación en la izquierda ya no es un elemento definitorio. 

Lo significativo no es que los social-liberales no sean, de hecho, ni siquiera de centro izquierda, lo significativo es que lo asuman. Vivimos un tsunami dentro de lo que históricamente fueron las izquierdas entendidas en su pluralidad: los socialdemócratas pasan a ser social-liberales de facto y repudian su herencia ideológica abandonada hace mucho, los comunistas pasan a ser socialdemócratas y se avergüenzan de su pasado bolchevique e insurrecional.

La clave, que no es nada original, se encuentra no en el desplazamiento ideológico de la sociedad sino en el de esas izquierdas que, al renegar de sus identidades, transmiten a las clases trabajadoras que están huérfanas y que no es en ellas en las que deben encontrar la respuesta. He ahí la cuestión que explica que los desposeídos, los explotados, los oprimidos dentro de la maquinaria capitalista no encuentren en medio de una crisis que les está devolviendo a la condición proletaria del siglo XIX otro   medio de expresar su ira y su rabia -¿qué narices es esa chorrada de la indignación?- que caer en brazos de su enemigo de clase más radical: el fascismo, nacido del capitalismo en crisis. Cuando las izquierdas dejan de ser banderas de rebelión, y se convierten en fuerzas del orden burgués y de contención, otros ocupan su lugar, los que jamás debieron hacerlo. 

El fascismo es el programa de las clases medias, que temen ser laminadas y desprovistas de sus privilegios, hoy por el capital, ayer por el fantasma del comunismo, pero quienes ponen la carne de cañón, nutren sus filas y caen en sus batallas son los desarraigados sociales, los parados, los que pierden su condición de seres con derechos, perdidos en medio de una ausencia de revolución social  que les libere de su condición de esclavos y les ponga en el centro de la historia, anunciándoles su emancipación de clase. 

Esto se vio ya a principios de los años 80 del pasado siglo cuando en las ciudades de extracción obrera de Francia el peso político que iba perdiendo el PCF lo iba ganando el Front National. Hoy el Front National francés es ya una formidable amenaza a las libertades y al futuro de las clases trabajadoras que, disparan sobre sí mismas, abandonando también a un PSF que hace políticas de derecha. Las primeras propuestas del nuevo primer ministro francés, el xenófobo  Manuel Valls, señalan que nada bueno puede cambiar en su programa económico y social para las clases trabajadoras francesas e inmigrantes. 

A los partidos autodenominados, pronto cambiarán sus nombres (la socialdemocracia alemana ya no es siquiera miembro de la Internacional Socialista), socialistas no les salen las cuentas electorales. No dan para mayorías suficientes que les permita gobernar por sí solos. Prefieren hacerlo con coaliciones  verdes (derechas “modernas”) antes que con los excomunistas, que siempre serían un recuerdo de lo que ellos fueron un día ¿Cómo iba a ser de otro modo, si en su papel de copia de las derechas liberales y neocons dan peor imagen que el original al que imitan. Lejos de una reflexión que les haga recuperar lo mejor de su pasado, que nunca fue mucho (baste ver su papel en el aplastamiento de la revolución alemana de 1918 o en el de la Revolución de Octubre), irán girando y girando a la derecha hasta su propia muerte por consunción. No pueden hacer otra cosa. Sus compromisos con el capitalismo se lo impiden. Y si no que se lo pregunten a Felipe González porque los Craxi y los Carlos Andrés Pérez ya no pueden responder desde sus tumbas.      

La clase trabajadora sí que sabe lo que es y, a aquellos sectores de la misma que lo hubiesen olvidado, la crisis capitalista y quienes la están pagando se lo han aclarado. Otra cosa es que al señor Moscoso le parezca que es poco moderno, y sobre todo "peligroso" (para el orden capitalista al que él defiende), apelar a la existencia de clases sociales.

Les recomiendo encarecidamente que lean la entrevista, que encontrarán en el enlace superior, al señor Moscoso porque su cinismo político no tiene desperdicio. Él es uno de esos sujetos que, de tanto repetir como un loro las palabras "ciudadanos" y "consumidores", creen que las realidades de explotación y clases sociales desaparecen. 

9 de abril de 2014

ALCALDE FASCISTA: ASÍ TERMINA EL EX CAPO DE REPORTEROS SIN FRONTERAS

El fascista Robert Ménard se autovota en las elecciones
municipales francesas
Jean-Gy Allard. Contrainjerencia

Pretendió representar la libertad de prensa durante todos estos años desde que creo Reporteros Sin Fronteras (RSF) donde se consagró en atacar a Cuba y a los países progresistas. Negaba rotundamente ser un agente norteamericano y de las grandes corporaciones a pesar de las numerosas pruebas demostrándolo. Robert Ménard ahora se quitó definitivamente la máscara al hacerse elegir alcalde de la ciudad francesa de Béziers con el respaldo absoluto del Frente nacional, el partido de la extrema derecha gala. 

RSF, fachada de la NED norteamericana, de la CIA y de varios gigantes franceses de las comunicaciones, sigue citada como referencia en materia de libertad de expresión por varios órganos de prensa internacional que se niegan a reconocer la complicidad criminal de RSF con Washington en sus operaciones de desinformación.

Los vínculos de Ménard con órganos de inteligencia norteamericanos, cuando reinaba literalmente como secretario general de su organización, alcanzaron niveles de grosería sorprendentes. Mientras desencadenaba campañas de prensa contra Cuba, con una histeria inalcanzada previamente, se permitía viajar a Miami y a celebrar ruidosamente sus ataques a la isla con los elementos de la mafia cubanoamericana más identificados a la CIA.

“Las campañas de información que realizamos para los turistas que van a Cuba son concebidas por nuestra agencia, Saatchi & Saatchi”, se jactaba Ménard sin precisar que Saatchi & Saatchi es subsidiaria de Publicis, la primera agencia publicitaria de Francia, la tercera en el mundo, que realiza millonarias campañas para la US Army, Bacardí y hasta el Mossad israelí (servicios de espionaje hebreos).

El sitio Web norteamericano Counterpunch (*), publicó en agosto de 2007 un artículo de  los investigadores Diana Barahona y Jeb Sprague,donde se mostraba la alianza entre RSF y el Departamento de Estado a través de contratos con  la Nacional Endowment for Democracy (NED)  y el Internacional Republican Institute (IRI), dos de los intermediarios usados desde la administración de Ronald Reagan para desviar fondos públicos hacia organizaciones extranjeras.

Desde años Ménard asoció RSF a esa gran mafia de los jerarcas de la prensa continental llamada Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), una vieja criatura de la CIA cuya sede en Miami lleva el nombre de su “refundador” el agente Jules Dubois, miembro ilustre de la inteligencia norteamericana.

En las horas del fracasado golpe de Estado contra el Presidente Hugo Chávez, en abril de 2002, la representante de RSF, María José Pérez Schael, hizo la apología de los golpistas en la prensa local y en el 2004, RSF hizo campaña contra la “Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión de la República Bolivariana de Venezuela”, en clara defensa de los intereses de los grandes medios comerciales, en particular los del magnate Gustavo Cisneros.

En 2008, después de 23 años, el aparentemente  inamovible  fundador de Reporteros sin Fronteras (RSF), Robert Ménard, anunció sorpresivamente  que dejaba su cargo como secretario general de la controvertida organización.  El defensor supremo de la Libertad de Prensa aceptaba firmar un millonario contrato con el Emir de Qatar… país que denunciaba hasta entonces como un verdadero infierno para los comunicadores.
Ni un año duraron sus amores con el emirato. El que predicaba el odio a Cuba y Venezuela con subsidios del Departamento de Estado, reapareció en París en junio de 2009, reencarnado en defensor de los derechos de la extrema derecha.

En otros tiempos, Robert Ménard estudió en un colegio católico y soñó con hacerse sacerdote. Luego fue sucesivamente militante  trotskista y anarquista.

Ahora se exhibía con movimientos de extrema derecha y en abril de 2011 publicó “Viva Le Pen”, un alegato a favor del ultraderechista Frente Nacional (FN), caracterizado por su discurso antiinmigrantes y las salidas antisemitas, de su fundador, Jean-Marie Le Pen, padre de la actual jefa del partido.

La revista francesa Le Nouvel Observateur, en un retrato del recorrido de Ménard hasta su elección en Biziers, señala el curioso hecho que el autodesignado militante de la libertad de prensa se asoció a Omar Harfouch, “un turbulente playboy líbano ucraniano”, supuestamente amigo de Muamar el Gadafi, que sostuvo a RSF hasta consagrarse a otra causa… el Concurso Miss Europa.

La importante publicación francesa también subraya que Ménard en el 2001 prefirió ignorar al periodista Sami Al-Haj, detenido por las tropas norteamericanas en Afganistán y encarcelado en el campo de concentración y de tortura de Guantánamo. Hizo caso del colega solo en 2006 cuando no hubo otra alternativa.

En el caso del asesinato de los periodistas, Tars Protsyuk de Reuters y José Couso de la televisión española, Ménard llegó a afirmar que fue por casualidad que un tanque estadounidense abrió el fuego contra el hotel de Bagdad donde se encontraban.

Camaleón que ante todo privilegia su cuenta bancaria, Ménard revela una vez más la verdadera naturaleza de su “combate” por la libertad. ¿Entenderán algún día las agencias de prensa que se refieren a RSF como indiscutible fuente de información en materia de comunicaciones, el trabajo sucio de esta otra herramienta CIA de desinformación?

(*) http://www.counterpunch.org/2006/08/01/reporters-without-borders-and-washington-s-coups/

8 de abril de 2014

BROTES VERDES EN ESPAÑA: LA MOROSIDAD DEL COMERCIO SUBE UN 50% EN 2013 Y SE SITÚA EN EL 15,2%

L. Miyar. El economista

La calidad de la cartera crediticia del sector servicios ha seguido con su deterioro durante el año pasado, para alcanzar un ratio de mora superior al 22%. Aunque buena parte de este porcentaje se debe a la situación del inmobiliario, lo que tira de la morosidad es la evolución de otras actividades, como comercio y hostelería.

Así, durante 201 la ratio de mora de las entidades de crédito por los préstamos concedidos al comercio ha escalado un 50%, para situarse a final de año en el 15,23%, mientras doce meses antes era del 10,72%. En dos años, el comercio ha duplicado su ratio de mora, ya que en el año 2011 terminó en el 7,2 por ciento.

Los créditos con impagos en el comercio alcanzaban a final de 2011 los 5.461 millones de euros y los 7.840 millones en 2012, según los datos del Banco de España, y crecieron hasta 10.438 millones a cierre del pasado año.

Además, la ratio de mora también se ve afectada por el menor tamaño de la cartera crediticia. Así, los préstamos al sector del comercio, la tercera actividad con más volumen tras el inmobiliario y otros servicios, alcanzaban en diciembre de 2013 los 68.531 millones de euros, lo que supone una disminución del 6,24% en relación a al ejercicio anterior.

Esta disminución de los créditos es la segunda más moderada, tras el sector de otros servicios, cuya cartera crediticia sólo cayó el 2,62% en el año pasado.
Otro actividad muy castigada por la crisis, la hostelería, refleja esas dificultades en la evolución de su morosidad. Tras el inmobiliario, es la rama que mayor ratio de créditos dudosos presenta, y sigue con su tendencia alcista.

Durante el año pasado, la ratio de mora subió un 38 por ciento, para situarse en el 23,23 por ciento, lo que significa que de cada cuatro créditos concedidos a la hostelería uno ya ha entrado en morosidad.

La cartera de morosos ha pasado de los 5.987 millones de euros en 2012 a los 7.094 millones del año pasado. Como en el caso del comercio, el menguante volumen de la cartera de créditos también es responsable de parte del crecimiento de la ratio de morosos. En el caso de la hostelería, el stock de créditos bancarios ha disminuido un 8,59 por ciento en un año, al pasar de 33.406 millones de euros a 30.537 millones.

Se multiplica por cuatro
La morosidad de la hostelería, que empezó a crecer en 2008 con el inicio de la crisis, se ha multiplicado casi por cuatro desde finales de 2010. Este sector, uno de los que más acusa la bajada del consumo de las familias, al igual que el comercio, tenía hace tres años una mora del 5,24%.

Dentro de servicios, la actividad más deteriorada es el inmobiliario. Los bancos achican la cartera crediticia expuesta a este sector y, por otra parte, la entrada de morosos, tras la bajada por el traspaso a la Sareb, vuelve a crecer.

Así, el volumen de créditos al inmobiliario baja a ritmos cercanos al 21%. Si a finales de 2012 las entidades de crédito tenían 220.000 millones de euros en sus balances, a cierre del año pasado esta cifra había disminuido a 174.400 millones.

Respecto a la morosidad, tras una leve mejora a finales de 2012, los últimos datos disponibles, los correspondientes al último trimestre de 2013, muestran que ha repuntado hasta 37,99%, el más alto de toda la crisis.

La razón no sólo se encuentra en ese menor tamaño de la cartera, sino también en que la entrada neta de morosos vuelve a crecer.

Tras el traspaso de préstamos deteriorados a la Sareb por parte de las entidades rescatadas, el volumen de morosos bajó desde sus máximos de 84.097 millones, en el tercer trimestre de 2012, a 59.562 millones en el primer trimestre de 2013. Sin embargo, el deterioro de lo que queda en los balances continúa, bien porque hay más créditos que incurren en impagos, bien por las nuevas normas sobre refinanciaciones, que endurecen las clasificaciones de los préstamos. Así, tras tres trimestres de subidas, a cierre del año pasado, el saldo de morosos en inmobiliario se situó en 66.265 millones, una subida del 11,25 por ciento en sólo nueve meses.

Fuera de servicios, la construcción tiene una evolución paralela al inmobiliario. Su ratio de mora es muy similar, del 35,29%, y la cartera de créditos desciende en un 21,4% en el último año.

Al igual que en el inmobiliario, tras un descenso en la entrada neta de morosos durante el cuarto trimestre de 2012 y primero de 2013, ha vuelto a subir. Así, a final de año, los bancos tienen en balance 20.316 millones en créditos dudosos de la construcción, lo que supone un aumento del 17,8% respecto a nueve meses atrás.
El resto de la industria, sin tener en cuenta la construcción, presenta unas ratios de morosidad más moderados, si bien siguen subiendo y triplican el de hace tres años. A cierre del pasado ejercicio, la ratio se situó en el 13,75 por ciento, mientras en 2012 se encontraba en el 9,43 por ciento.

En total, la banca tiene en balance una cartera crediticia de 658.703 millones de euros concedida a las actividades productivas, un 13,48 por ciento menos que en 2012, de los cuales 143.512 millones corresponden a créditos dudosos. Es decir, la ratio de morosidad se sitúa en el 21,78 por ciento.

7 de abril de 2014

PRESIDENTE DE COCA-COLA ESPAÑA: "¡OS VAIS A ENTERAR!"

Marcos de Quinto, Presidente de Coca-Cola España
“Este ERE no es mio”. Pues para no ser suyo, Marcos de Quinto está poniendo mucho empeño en defenderlo…

nuevatribuna.es

El presidente de Coca-Cola España enseñó esta semana los dientes tras las críticas vertidas en twitter contra el ERE de la embotelladora que afecta a más de mil trabajadores. Marcos de Quinto nunca se ha caracterizado precisamente por la prudencia pero sus tuits son realmente incendiarios:"Yo no estoy contra los sindicatos, sino contra los mafiosos que amparados en su sindicalismo golpean a compañeros"; "el ERE está quitando privilegios a liberados que cobran 110.000 euros y solo trabajan 13 días al año: lamento descubrírtelo"; “vuestros líderes os han llevado al abismo”; “los trabajadores seguirán sin trabajo y tendrá que devolver parte de la indemnización”. “Alucino!”, han sido algunas de sus perlas…¡Imagínense a Botín lanzando estos improperios! Lo más increíble del ataque viral de Marcos de Quinto es su radical cambio de postura desde que estalló el conflicto desvinculándose desde el principio del ERE con su ya famoso “este ERE no es mío”. Claro que ahora le han tocado la marca y su nerviosismo por el perjuicio de Coca-Cola ante la opinión pública ha terminado por estallar. Hay quien recuerda cuando este empresario que se precia de ser un ‘animal social’ criticó el ERE de Telefónica; o, en un ejercicio de incongruencia corrió el Rally Dakar promocionando a la competencia con ‘Zumos Pascual’. Lo más lamentable es que sus críticas en las redes sociales son falsas ya que no hay liberados sindicales, sin contar con la falta de ética al utilizar datos confidenciales de las nóminas de los trabajadores. Por cierto, la suya, debe rondar el millón de euros, una cifra nada despreciable que le permite vivir cómodamente, eso sí, cuando ‘cuatro payasos no le toquen las narices’. Su desahogo no solo ha traspasado el plano público. Cuentan a este ‘mentidero’ que Marcos de Quinto “ha perdido los nervios y los papeles”. Y es que en reuniones con representantes de los trabajadores pasó de asegurarles, en un tono más conciliador, que la embotelladora iba a ser “generosa” con ellos, a amenazarles con que iba a “hacerles desaparecer” y que “iba a ir a por ellos” sin importarle el dinero que tuviera que gastar para conseguirlo. ¡‘Os vais a enterar’! Vaya, el cordero se ha convertido en lobo.

NOTA DEL EDITOR DE ESTE BLOG:
Para quien desee felicitar a Marcos de Quinto por su progresismo gerencial, respeto a la clase trabajadora y a sus representantes, estilo versallesco y comportamiento ejemplar...para los criminales de la CEOE (gran patronal), les dejo sus perfiles 

¿YA SABES EN QUÉ CONSISTE LA "GUERRA NO CONVENCIONAL"? (VÍDEO)

Un nuevo concepto de actuación subversiva y contrarrevolucionaria

Canarias-semanal.org

En la actualidad, aquellos procedimientos que un día utilizaran los EE.UU. para acabar con la revolución cubana, han sido considerablemente actualizados con la utilización de una nueva metodología de desgaste, mucho más sutil y encubierta, que la usada en la década de los cincuenta y sesenta para someter a la isla caribeña.

Escenarios de esta nueva metodología subversiva, conocida hoy como la "guerra no convencional", la hemos podido contemplar en países como Honduras, Ecuador, Libia, Siria, Ucrania y, ahora, en Venezuela… Se trata de un nuevo concepto de actuación subversiva y contrarrevolucionaria conocida como "guerra no convencional".

Pero ¿qué es la guerra no convencional? ¿En qué consiste? ¿De qué forma y en qué países se aplica?

El vídeo que les ofrecemos da buena cuenta de ello y nos ayudará a identificar procesos políticos que presididos por lemas tales como "primavera", "libertad", "democracia" y "rebelión" representan justo todo lo contrario


VÍDEO REPORTAJE:


guerra no convencional from CANARIAS-SEMANAL.ORG on Vimeo.