-
El carácter de miserable esbirro del imperialismo USA, europeo y de las corruptas petromonarquías del golfo de la dirección de CCOO contra el legítimo gobierno sirio, expresada por su secretario general Fernández Toxo en su llamamiento a que la “comunidad internacional intervenga en Siria”, una indecencia a la altura del filoyihadista Santiago Alba Rico.
-
Las “exigencias” de CCOO y UGT, en sus últimas procesiones, para pedir un nuevo pacto social, justo cuando el capital ni lo quiere ni lo necesita y cuando más golpea aquél a la clase trabajadora.
-
La aproximación de los “ni-nis”, agentes del capital, de Podemos a estos sindicatos amarillos.
-
La defensa de la “financiación pública” -es decir, por el Estado de la burguesía- del sindicato amarillo CCOO, sin duda para así emplearse con más entusiasmo en su papel de vendeobreros.
SUMAR Y PODEMOS JUNTOS A LAS GENERALES ¿QUÉ PUEDE SALIR MAL?
PROPUESTA DE EXIGENCIAS AL POSIBLE PRÓXIMO GOBIERNO DE AMPLIAS ALIANZAS
HASTA LOS COJONES DEL ASUNTO LUIS RUBIALES Y DE TODO EL SHOW
TIEMPO DE PESIMISMO (NO EXAGERAR LOS ADJETIVOS), TIEMPO DE ESPERANZA
SUMAR Y PODEMOS JUNTOS A LAS GENERALES ¿QUÉ PUEDE SALIR MAL?
23 de diciembre de 2016
EL SINDICALISMO AMARILLO Y LA SOCIALDEMOCRACIA AYUDAN AL CRECIMIENTO DEL FASCISMO
Quim
Boix. pensionistas.info/web/es (perteneciente a la
Federación Sindical Mundial)
Algún
lector puede considerar equivocado el título de esta reflexión.
Lamento
decirle que no acierta. Lo que dice la frase anterior está
demostrado por la actividad del amarillismo sindical y de la
socialdemocracia en los últimos decenios.
Como
fundador de muchos colectivos sindicales y veterano sindicalista, he
comprobado que el fascismo se auto felicita (en realidad ha trabajado
antes para hacer esto realidad) cada vez que un sindicato de clase se
transforma, en la forma de actuar de su equipo dirigente, en un
sindicato amarillo.
La
socialdemocracia ayuda a lo anterior y además crea confusión
ideológica, se llaman socialistas pero sus dirigentes son pro
capitalistas, negando el análisis marxista de la realidad mundial.
Los
dirigentes socialdemócratas ya demostraron, en 1.949, su sumisión a
los intereses del capitalismo, al ayudar a crear (a partir de una
pequeña parte de la FSM) la CIOSL (hoy CSI) para diferenciarse de la
mayoría de la FSM y no asumir las lógicas y coherentes (con las
necesidades de la clase obrera mundial) posiciones anti colonialistas
y anti imperialistas del sindicalismo de clase.
Corresponde
aquí, para que no haya malos entendidos, definir qué es (para mí,
y creo que en general para todos los afiliados a la FSM) un sindicato
amarillo.
El
sindicalismo amarillo (el interclasista, el que se centra en realizar
Pactos Sociales que frenen la capacidad de lucha de los explotados,
el que apoya a la socialdemocracia) es el que no denuncia la
existencia de la lucha de clases.
Puede
hacerlo de muchas formas:
1)
“Olvidando” de analizar la realidad económica en la que
interviene como sindicato;
2)
Analizando el entorno en que actúa sin reflexionar respecto el papel
de cada clase social (explotadores y explotados, como resumen);
3)
Considerando como problemas “superiores” la dificultades
de funcionamiento colectivo de la sociedad, y proponiendo (como hace
Syriza en Grecia) superar los problemas, que crea el capitalismo, con
un entente interclasista;
4)
Cambiando sus anteriores análisis, como sindicato, para adaptarse a
lo que le impone la clase social dominante (esto es lo que ha hecho
CCOO en el estado español).
Nuestro
enemigo de clase, los que han vivido siempre a expensas del trabajo
de los demás (esclavistas, monarcas, dictadores, burgueses, etc.),
sabe usar perfectamente la regla de “divide y vencerás”.
Se trata de dividir al enemigo. Ellos sí que saben quién es su
enemigo, los explotados, por ello invierten en intentar dividirnos.
El
paradigma de ello que mejor conozco es el de CCOO, que se ha pasado
de ser sindicato ejemplo para los honrados sindicalistas de América
Latina y de otros continentes, a ser uno de los sindicatos más
útiles para el capitalismo mundial. Por ello:
1)
le financian para que pueda funcionar como sindicato aunque haya
perdido y siga perdiendo decenas de miles de afiliados;
2)
la justicia burguesa le absuelve a sus dirigentes de los casos de
corrupción demostrados;
3)
le compran y corrompen a los dirigentes, que pasan (una vez prestados
sus servicios al capital como sindicalistas amarillos) a jefes de
personal, a altos cargos de las administraciones públicas o de
organismos internacionales como la OIT; etc.
El
marxismo, que dotó de clara ideología al movimiento obrero y
sindical, fue en la fundación de CCOO su clara base ideológica. Por
ello CCOO, al igual que todos los sindicatos clasistas del planeta,
usó la realidad de la lucha de clases para ser parte de la
vanguardia antifascista. Fue la principal organización de masas de
las que ayudaron a acabar con la dictadura fascista de Francisco
Franco. Hizo en esta lucha un gran y fundamental aporte ideológico.
Hoy
en demasiados barrios obreros del estado español (donde CCOO era un
referente seguido como referencia y respetado en sus consejos para
las elecciones políticas) la confusión ideológica ha permitido al
neofascismo del PP pasar a ser la fuerza política que recibe más
votos.
Igual
sucede con el voto obrero en demasiados lugares de Europa que antes
tenían tradición de lucha anticapitalista.
Además,
los dirigentes de CCOO, y los dirigentes del sindicalismo amarillo
liderado por la CSI, (bien orientados por la burguesía, que sigue
dándoles generosas subvenciones), hacen hoy mejor la difusión del
mensaje inter clasista (me refiero a mejor en el sentido de hacerlo
con más eficacia, para engañar a los asalariados) que la propia
burguesía.
Basta
con releer los documentos de los últimos congresos de CCOO, y de la
CSI, para comprobar que, en los cientos de páginas que ocupan dichos
documentos, siempre se usa la expresión “agentes sociales”
pero nunca “clases sociales” (que era la terminología
usada en CCOO cuando era un sindicato clasista).
Mi
primera tarea como dirigente de CCOO (años 60 del pasado siglo) fue
dar clases de sindicalismo. Evidentemente estas disertaciones se
basaban en explicar la existencia de la lucha de clases. Hoy ya no se
usa esta terminología. Prohibida de facto por la burguesía que
financia a CCOO y a la CSI.
Consecuencia
de todo lo anterior es la pérdida, por la mayoría de la clase
obrera, de referentes en la lucha política. Y la incultura política
ayuda al fascismo.
Al
contrario, si la lucha sindical se hace con criterios clasistas ayuda
a identificar al enemigo de la clase obrera y a sus organizaciones
políticas (diversificadas para aparentar democracia, pero idénticas
en el respeto a las leyes que imponen las multinacionales: ahora los
Tratados de Libre Comercio que anulan la capacidad de decisión de
los estados, tratados que apoyan todos los partidos pro
capitalistas).
Los
barrios obreros, desgraciadamente y como consecuencia lógica de lo
antes explicado (a lo que hay que añadir el éxito –ligado a lo
anterior- de la burguesía en ir deteriorando la calidad de la
enseñanza), hoy son cada vez los lugares donde más crecen los votos
(y no solo en España, en toda Europa) a las opciones fascistas. La
incultura política y también la sindical están muy
interrelacionadas, conllevan pensar que es suficiente cambiar a los
protagonistas, sin tener en cuenta que lo que hay que cambiar son los
programas, los contenidos de la propuesta política.
Los
fascistas siempre han fomentado el inter clasismo. Siempre han
extendido la ideología que niega la lucha de clases (igual que los
sindicatos amarillos y la socialdemocracia). Siempre han fomentado la
incultura (no solo la política), por ello quemaban los libros, por
ello promueven la televisión y los medios de comunicación de masas
sin contenidos culturales ni críticos.
Aquí
está la gran coincidencia entre la socialdemocracia y los sindicatos
amarillos con los fascistas. A unos y otros no les interesa que las
personas seamos críticas.
Sé
que la mayoría de los afiliados a los sindicatos amarillos, al igual
que los afiliados a la socialdemocracia, que actúan de buena fe, no
desean el auge del fascismo. Pero aceptan, como falso mal menor, no
“dividir” a su sindicato o partido entre afiliados pro
lucha de clases y afiliados pro interclasistas. Con ello, en nuestra
realidad, dan mucha fuerza (cada día más) al interclasismo que usan
los fascistas.
El
único futuro positivo de la vida política, de un planeta que
últimamente ve resucitar al fascismo, está en situar con claridad,
y con su verdadero valor, la lucha de clases.
En
mi opinión, aquí radica la gran tarea de la FSM, saber explicar la
existencia de la lucha de clases y saber organizar a los explotados
frente a su único enemigo, el capital (que usa y financia al
fascismo).
Realmente
la FSM además de ser la gran y única organización mundial anti
capitalista y anti imperialista, va a ser (está siendo ya) la
imprescindible gran organización antifascista.
Animo
a todos los antifascistas a entender este gran papel de la FSM.
NOTA
DEL EDITOR DE ESTE BLOG:
Desde
la perspectiva del análisis anterior se entienden perfectamente:
21 de diciembre de 2016
MILES DE PARISINOS SE OPONEN A LA DESRATIZACIÓN DE LA CIUDAD AL CONSIDERARLO UN "GENOCIDIO"
Título original de la noticia: PARÍS
QUIERE ACABAR CON SU PLAGA DE RATAS, Y MILES DE PARISINOS SE OPONEN
AL CONSIDERARLO UN "GENOCIDIO"
Mohorte.
magnet.xataca.com
Pocos
países tienen tanta capacidad para el escándalo dramático como
Francia. No hay cuestión lo suficientemente ridícula que no merezca
ser luchada, de modo que cuando el Ayuntamiento de París anunció
una campaña de desinfección de ratas a gran escala, miles de
parisinos asistieron indignados a los acontecimientos. "Por
encima de mi cadáver", se dijeron, y allí que van, lanzados
con 20.000 firmas en contra del "genocidio" de las ratas.
Ah,
Francia.
El
problema es mayúsculo, por lo que la reacción exagerada de la
opinión pública francesa también debía ser mayúscula. A la
altura de la semana pasada, el consistorio parisino había tenido que cerrar nueve parques públicos ante la ubicuidad de los roedores
callejeros. Hacía más de cuatro décadas que las ratas no
proliferaban con tanta alegría por las calles parisinas, llegando a
hacer suyo hasta el Campo de Marte, frente a la Torre Eiffel.
En
cifras: hay alrededor de 4 millones de ratas por 2.3 millones de
parisinos. Es una cuestión de escala si tenemos en cuenta que, como recogía Le Parisien, un feliz matrimonio de roedores puede engendrar
una prole de casi 1.000 ratitas a lo largo de dos años. Ni siquiera
la inusualmente alta tasa de fertilidad francesa puede competir
contra tamaña productividad. ¿Solución? La guerra.
Dos
agradables ratas para cada parisino
Las
ratas se han adueñado de París, si bien habían sido
tradicionalmente un icono más de la ciudad (cuya iconografía se remonta a los tiempos de Víctor Hugo). La propia industria
cinematográfica francesa abrazó al despreciado roedor en
Ratatouille, nombre tan válido para un plato de la cocina provenzal
como para una rata-cocinera que gozó de un aplauso unánime entre la
audiencia internacional. Ahora, Ratatouille se multiplica por
millones y, amén de dominar la noche, se deja ver a diario por las
calles de París.
Las ratas forman parte del imaginario de París en el siglo XIX, aquí ilustradas por Gustave Doré. |
Entonces,
¿por qué ahora? Es quizá lo que se está preguntando el
Ayuntamiento de París. Como recoge The Guardian, según las
autoridades locales no hay más ratas ahora de las que ha habido
siempre en la ciudad, sino que los medios de comunicación, quizá
espoleados por los turistas, les han prestado más atención. Dado
que las ratas sólo necesitan comida, agua y un nido donde procrear,
son una consecuencia casi natural de la densidad poblacional. Y en el
fondo, argumentan, no son tan malas (suerte luchando contra la memoria).
Otra
posibilidad es un pequeño cambio en las regulaciones de la Unión Europea. Tradicionalmente, el consistorio había utilizado un veneno
muy efectivo que, cuando se pegaba al pelo de las ratas, se
trasladaba a su organismo durante su proceso de higiene (similar al
de los gatos). A los pocos días, los bichos morían. Pero la UE
consideró que este método era peligroso porque podía contaminar el
agua corriente de la ciudad (las ratas viven en las alcantarillas).
Ciudad
del amor, ciudad de las ratas.
El
cambio ha motivado que el veneno, ahora, tenga que desplegarse en
trampas. Esas trampas suelen ser comida, pero las ratas parisinas
tienen absurdas cantidades de comida a su alrededor (sin contar a
quienes, turistas o locales, deciden darles comida) sin tener que
buscarla activamente.
"No
en mi nombre", dice el pueblo
Pero
aunque no son agresivas ni invasivas, tienen mala reputación. De
modo que el mismo ayuntamiento ha tenido que elaborar planes de
control poblacional. Hasta que ha surgido una mujer llamada Jo Benchetrit y ha dicho "no".
Dado
el estado de sitio decretado por el ayuntamiento contra las ratas,
Benchetrit, activista y psicóloga infantil, publicó una petición
pública llamando a detener "la masacre" y "el
genocidio" que las autoridades parisinas quieren cometer
contra la población de ratas. Lejos de parecer una frivolidad, la
propuesta acumula más de 20.000 cifras, y sumando.
Auschwitz,
según los 20.000 firmantes.
Según la misiva, "las ratas no son peligrosas para los humanos".
Y continúa: "Su única culpa es que, según los parisinos,
no son demasiado bonitas. ¿Es esta una razón de preso para
infringirles la pena de muerte? Soy una psicóloga infantil y estoy
horrorizada por la crueldad del hombre". En el resto de la
petición, los firmantes llaman a sustituir los métodos de
exterminio por otros contraconceptivos que limiten la capacidad
reproductiva de las ratas. Otro hito del movimiento animalista.
El
caso es que la atención mediática que las ratas de París han
acaparado durante los últimos días también ha proyectado, de forma
paralela, la popularidad de la propuesta de Benchetrit. Por lo que
sólo cabe esperar que sus peticiones sumen apoyos en el futuro a
corto plazo.
NOTA
DEL EDITOR DE ESTE BLOG
Estoy
haciendo un acopio prodigioso de energía para no expresar con todas
las palabras merecidas lo que realmente pienso de estos animalistas,
entre
otras subespecies propagadoras del regreso a valores reaccionarios, la
ignorancia, la estupidez, la infantilización de las mentes y, en
general, una forma de pensamiento anticientífico, que no es otra
cosa que una nueva medievalización de la sociedad y de las mentes.
Parece
mentira que uno deba, en el siglo XXI, poner un enlace a las
enfermedades, muchas de ellas mortales, que producen las ratas. Pero
lo haré con el único fin de desenmascarar, a la vez que de
contribuir a prevenir los crecientes brotes de idiotez social, a esa
mezcla de criminales potenciales con cretinos impenitentes que dicen
que las ratas no son peligrosas. Aquí les dejo el enlace sobre las
patologías provocadas por las ratas
(http://es.slideshare.net/aquariustkperalta/las-ratas-y-las-enfermedades-que-transmiten).
Diviértanse.
Vivimos
tiempos de incremento exponencial de la
majadería. Incluso parece ser que hay estudios científicos que lo
avalan. Cualquier extravagancia, por muy descabellada que sea, es
inmediatamente aceptada por una cohorte inmensa de tarados.
Desde
las ideas más extremistas del animalismo hasta quienes afirman que
una civilización extraterrestre creó la vida en la tierra, mediante
ingeniería genética, o que los Illluminati gobiernan el mundo,
pasando por quienes afirman que se puede vivir sin comer o beber
nada, alimentándose solo de la luz del sol, los abducidos por
extraterrestres, hasta los contrarios
a las vacunas y los que
afirman que
el cáncer se cura sin
medicamentos y mediante
naturopatía
Todas
ellas son “creencias” peligrosas, unas porque propagan la
ignorancia y la necedad con
la misma fuerza destructora de
las pestes medievales y de la edad moderna, otras porque conducen a
la muerte. Las más, por ambos motivos a la vez. Y, en consecuencia,
deben ser tratadas como crímenes contra la humanidad y a quienes las
elaboran como criminales.
Estoy
firmemente convencido de que esta pandemia de iluminados no ha
aparecido de forma casual. El asalto a la razón desde la difusión a
través de las redes sociales, las páginas de Internet, los
programas de radio y televisión y los vídeos de teorías
conspiranoicas tienen un único objetivo: la suspensión del
pensamiento científico y de la racionalidad humanas y la creación
de la enajenación social, con el fin de perpetuar la dominación de
este sistema capitalista. Cuando algunas de las religiones
principales ya no funcionan como “legitimadoras” de las
históricas formas de explotación y de opresión, las nuevas
supersticiones cumplen su función de vuelta al “pensamiento
mágico” y la irracionalidad,
que encapsulen a las personas fuera de la comprensión del mundo que
les rodea y de la toma de conciencia de la necesidad de cambiarlo.
A
esta miserable granuja, llamada Jo Benchetrit (psicóloga infantil
dice que es, ¡pobres de los niños a los que trate!), que compara la
desratización de París con el Holocausto y con Auschwitz (son
palabras textuales suyas, no de magnet.xataka), le dejo este vídeo.
No,
las ratas no son esos animalitos tan simpáticos que nos pintan en la
película Ratatouille ni los seres humanos son ratas, a pesar de la
comparación que hacen esta nazi mal disfrazada de otra
cosa, llamada Jo Benchetrit, y su banda de 20.000 imbéciles
cómplice-firmantes
de ese manifiesto de mierda.
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