El primer ministro belga, Charles Michel, ante la cámara de representantes |
SUMAR Y PODEMOS JUNTOS A LAS GENERALES ¿QUÉ PUEDE SALIR MAL?
PROPUESTA DE EXIGENCIAS AL POSIBLE PRÓXIMO GOBIERNO DE AMPLIAS ALIANZAS
HASTA LOS COJONES DEL ASUNTO LUIS RUBIALES Y DE TODO EL SHOW
TIEMPO DE PESIMISMO (NO EXAGERAR LOS ADJETIVOS), TIEMPO DE ESPERANZA
SUMAR Y PODEMOS JUNTOS A LAS GENERALES ¿QUÉ PUEDE SALIR MAL?
2 de enero de 2017
BÉLGICA: ESTADO DE EMERGENCIA SIN ESTADO DE EXCEPCIÓN
Jean-Claude
Paye. Voltairenet
Poco
a poco, todos los Estados miembros de la Unión Europea van adoptando
alguna forma de estado de excepción, lo que justifican con la lucha
contra el terrorismo. Después de demostrar en anteriores artículos
la total ineficacia de esa medida, Jean-Claude Paye analiza aquí la
subjetivación del derecho, que ya no reprimirá solamente los hechos
cometidos sino supuestas intenciones.
La
«lucha contra el terrorismo» está modificando
constantemente el entorno jurídico. En Bélgica, la Cámara acaba de
adoptar, el 1º de diciembre y ante la indiferencia general, la ley
que «modifica el Código Penal en materia de represión del
terrorismo», una legislación que acentúa fuertemente la
subjetivación del derecho. Al separar la incriminación de la
materialización del acto, las legislaciones antiterroristas
constituyen una ruptura en la escritura del derecho penal. Ya no se
trata tanto de reaccionar contra los hechos como de castigar
intenciones. Toda la evolución legislativa consistirá en hacer cada
vez más abstracto lo que realmente se castiga bajo la acusación de
terrorismo, su carácter intencional, en convertirlo en algo de por
sí separado de la realidad de los hechos. Es desde esa perspectiva
de creación de incriminaciones políticas que debemos leer las
sucesivas nociones de participación, preparación o incitación
«indirecta» al terrorismo, tanto en Bélgica como en
cualquier otro país de la Unión Europea.
Los
días 13 y 15 de diciembre de 2016, la Asamblea Nacional y el Senado
de Francia adoptaron la ley que prolonga el estado de emergencia
hasta el 15 de julio de 2017. Este régimen de excepción se ha
mantenido en vigor desde los atentados del 13 de noviembre de 2015 y
ya ha sido prorrogado 4 veces.
Si
bien pudiera decirse que Francia se halla bajo un estado de
emergencia que se ha hecho permanente, lo cierto es que la
Constitución de Bélgica no contempla nada que se parezca al estado
de emergencia, como sí existe en la ley francesa de 1955. El
artículo 187 de la Ley Fundamental de Bélgica estipula, por el
contrario que «la Constitución no puede suspenderse, ni total ni
parcialmente». La Ley Fundamental de Bélgica sólo prevé el
«estado de guerra», en su artículo 167.
Disposiciones
de estado de excepción
Sin
embargo, después de los atentados en Francia y en Bélgica, el
gobierno belga adoptó disposiciones propias de un estado de
excepción. En enero de 2015 se dieron a conocer 12 medidas [1] y en
noviembre del mismo año se anunciaron otras 18 [2], como la retirada
de documentos de identidad a las personas que representan «un
riesgo para el orden público o la seguridad», la posibilidad de
efectuar registros, de día o de noche, ante infracciones terroristas
o la imposición del porte de un brazalete electrónico a las
personas fichadas por los servicios de análisis de amenazas. Los
registros nocturnos fueron posteriormente legalizados con la ley del
27 de abril de 2016 [3]. Dichos registros están ahora autorizados en
caso de asociación para delinquir o en caso de organización
criminal, si existen «indicios serios de posesión de armas
prohibidas».
Esa
ley crea también la base jurídica para una centralización de los
bancos de datos de los servicios de policía y de inteligencia sobre
los combatientes terroristas extranjeros que son o han sido
residentes en Bélgica. Pero esta lista puede seguir extendiéndose
ya que depende de la subjetividad de los operadores y de las
intención que se atribuya a las personas afectadas. Así que también
incluirá datos sobre las personas que, «voluntariamente o no»,
se hayan visto impedidas de viajar a la zona de conflicto o que
tienen «intención» de hacerlo y de otras personas que no
reúnen esas condiciones pero sobre las cuales «existen indicios
de que pudieran ser consideradas» combatientes terroristas
extranjeros [4].
La
diferencia entre Francia y Bélgica se mide en número de registros y
arrestos domiciliarios, proporcionalmente mucho más importante en
Francia, y en el carácter administrativo de las medidas. También en
términos de reducción de las libertades públicas puede notarse la
implantación de un estado de emergencia, al permitir este la
frecuente prohibición de manifestaciones y concentraciones en la vía
pública.
Salida
al extranjero «con fines terroristas»
En
materia de acción contra las libertades privadas, se ha visto en
Bélgica un frenesí legislativo que puede, en ciertos casos,
sobrepasar incluso el modelo francés. Presentada como una
disposición tendiente a enfrentar atentados como los de
Charlie-Hebdo [el semanario humorístico atacado] en París, y
relacionada con las medidas antiterroristas de enero de 2015, la ley
del 20 de julio de 2015 [5] incrimina los desplazamientos al
extranjero y el regreso a Bélgica «con fines terroristas».
Esa ley modifica además las reglas de pérdida de la nacionalidad,
en caso de condena por infracción terrorista.
Se
inserta así en el Código Penal un nuevo comportamiento terrorista:
el desplazamiento al extranjero y regreso a Bélgica para cometer una
infracción terrorista. Por otro lado, ahora se autorizan las
escuchas telefónicas, durante el proceso de instrucción, para ese
tipo de delito. Y, finalmente, todas las infracciones «terroristas»
pueden ahora llevar a la pérdida de la nacionalidad. Esos
comportamientos se castigarán independientemente de la realización
o no del acto mismo ya que el objetivo supuestamente sería «prevenir
un resultado dañino». La legislacion no se limita a actuar
contra las organizaciones terroristas sino que también persigue a
los «lobos solitarios», o sea personas que supuestamente
actuarían de forma aislada, manteniéndose vinculadas al «terrorismo
internacional» de manera virtual.
La
posibilidad otorgada al juez de despojar a alguien de la nacionalidad
belga se extiende ahora a todas las infracciones terroristas
previstas en el Código Penal, en caso de que la persona sea
condenada, como autor, coautor o cómplice, al menos a 5 años sin
derecho a suspensión de pena. Se exceptúan solamente los casos en
los que la pérdida de la nacionalidad convertiría al reo en
apátrida.
Incitación
«indirecta» al terrorismo
Viene
después la ley del 3 de agosto de 2016 «sobre las diversas
disposiciones en materia de lucha contra el terrorismo» [6], que
convierte en delito punible la incitación al desplazamiento al
extranjero «con fines terroristas», así como el
reclutamiento para viajar al extranjero o para volver a Bélgica «con
fines de terrorismo». Anteriormente, sólo se perseguían la
incitación o el reclutamiento para realizar un «atentado
terrorista».
Lo
más importante es que esta ley suprime uno de los elementos
constitutivos de la infracción existente, o sea la condición de que
«el comportamiento que promueve, directamente o no, la comisión
de infracciones terroristas “cree el peligro” de que se lleguen a
cometer una o varias de esas infracciones». Esta formulación,
que forma parte de la ley de 2013, proviene de la Convención del
Consejo de Europa sobre la Prevención del Terrorismo. El lector
notará que este elemento constitutivo de la infracción tampoco
aparece mencionado en la infracción de «incitación pública al
terrorismo», que forma parte del Código Penal francés.
La
ley del 3 de agosto de 2016 modifica profundamente la incriminación
por incitación al terrorismo, que aparece en la ley del 18 de
febrero de 2013 [7]. Esta ley apuntaba contra el hecho de difundir o
de poner a la disposición del público un mensaje con intención de
incitar, «directa o indirectamente», a la comisión de una
infracción terrorista. La incriminación por incitación indirecta
permite castigar el escrito o la palabra pronunciada aparte de la
realización misma del acto.
Esta
posibilidad, que aparece con la ley de 2013, había sido rechazada
anteriormente –a inicios de 2008– por los parlamentarios belgas,
tanto por los de la mayoría como por los de la oposición, durante
un control de la subsidiaridad de la proposición de Decisión Marco
2008/919/JAI del Consejo de la Unión Europea, que impone que se
persiga la incitación al terrorismo. Sin embargo, el texto adoptado
en 2013 no se diferencia en nada del que fue rechazado en 2008 [8].
El cambio de actitud del poder legislativo es sintomático del
camino que ha recorrido, en pocos años, el proceso de abandono de
las libertades fundamentales.
En
el marco de la ley de 2013, la incitación directa al terrorismo ya
era una incriminación especialmente imprecisa, violatoria del
principio de legalidad. El magistrado tiene que especular sobre las
intenciones disimuladas del autor, así como sobre la sensibilidad
subjetiva de quienes reciben o pueden recibir el mensaje. El juez
tiene también que decidir si la difusión del mensaje «crea el
riesgo» de que llegue a cometerse una infracción terrorista,
aunque no llegue a cometerse en la práctica. Se trata, por ende, de
un factor puramente subjetivo que no tiene que enfrentarse a ninguna
forma de objetivación.
De
la incitación al terrorismo al delito de opinión
Paradójicamente,
la ley de 2016, elimina esta calificación. La noción de riesgo deja
ahora de ser necesaria para calificar un discurso o un escrito como
incitación indirecta al terrorismo, reforzando así la posibilidad
de crear un puro delito de opinión.
Al
igual que su modelo –la ley francesa sobre la incitación pública
al terrorismo– el nuevo proyecto de ley [belga] viola la
Convención del Consejo de Europa sobre la Prevención del
Terrorismo. Esta última es especialmente explícita:
«Para
evaluar “si tal riesgo” es engendrado, hay que tomar en
consideración la naturaleza del autor y del destinatario del
mensaje, el contexto del autor y del destinatario del mensaje, así
como el contexto en que se comete la infracción…» [9]
El
discurso o el escrito en cuestión se ven así criminalizados, aunque
no conduzcan ni constituyan ningún peligro de realización de algún
acto terrorista. Esa incriminación podría, por ejemplo, abrir la
puerta a represalias contra un desacuerdo radical con la política
exterior de Bélgica, o contra un discurso o escritos de estímulo a
la población siria para que se defienda ante los bombardeos de la
OTAN sobre su territorio.
La
comisión de esta infracción siempre requiere un dolo específico,
como precisa el uso de los términos «con intención de incitar
directa o indirectamente a la comisión de una infracción
terrorista». Nuevamente se valoriza el factor subjetivo, en
detrimento de todo elemento objetivo.
La
«participación» en un delito terrorista
Prosigue
el proceso de subjetivación del derecho penal. La Cámara acaba de
adoptar, el 1º de diciembre de 2016, el proyecto de ley «que
modifica el Código Penal en materia de represión del terrorismo»
[10]. Este texto modifica la noción de participación en una
organización terrorista. Esta última incriminación, introducida
por la ley del 19 de diciembre de 2003, castiga a «toda persona
que participe en una actividad de un grupo terrorista […]
a sabiendas de que esa participación contribuye a la comisión de un
crimen o de un delito del grupo terrorista». La ley de 2016
sustituye las palabras «a sabiendas» y el verbo «contribuye»
por «pudiera contribuir». Eso amplía
considerablemente la incriminación. Se crea una noción de
conocimiento potencial que reemplaza al hecho real de saber. Todo
dependerá de un poder muy amplio de apreciación otorgado al juez.
Ese
tipo de incriminación se opone a la seguridad jurídica que exige
que, para que un acto sea punible, el autor tiene que ser capaz de
saber, en el momento en que actúa, que ese acto constituye una
infracción. La ley sugiere así que más vale abstenerse de
cualquier acto de solidaridad hacia los pueblos que contradicen, en
el terreno, la política internacional de Bélgica.
Los
parlamentarios acaban de aceptar lo que antes habían rechazado. No
está de más recordar que, durante los trabajos parlamentarios
alrededor de la ley del 10 de enero de 1999 “sobre las
organizaciones criminales” –una legislación que anticipa las
leyes antiterroristas–, las palabras “o debe saber”
fueron eliminadas del artículo que criminaliza la participación en
ciertas actividades de la organización criminal. Durante la
discusión se indicó entonces que «se invertía así la carga
de la prueba», que se corría el peligro de poner en
manos del juez un margen de apreciación demasiado amplio,
conduciéndolo a deducir la culpabilidad de un sospechoso “in
abstracto, sin referencia con lo que ha vivido” [11].
La
«preparación» de un delito terrorista
La
ley de diciembre de 2016 prevé también que se persigan los actos
preparatorios de una infracción terrorista, actos que consisten en
«facilitar y hacer posible» la ejecución de la acción pero
que «no constituyen actos materiales de dicha infracción».
La exposición de los motivos precisa que los actos preparatorios
deben distinguirse de la tentativa. Incriminar los primeros
permitiría intervenir antes de que la infracción llegue a
cometerse, durante la fase preparatoria del acto. El intento, en
cambio, se caracteriza por la manifestación de acciones exteriores
que conforman un inicio de ejecución del delito.
Contrariamente
al intento, que abarca actos materiales, lo esencial de la noción
de preparación de una infracción terrorista se basa en un elemento
subjetivo, que es la intención que se atribuye al acusado. Esta
incriminación puede abarcar así actos que no son ilegales pero que
se convierten en constitutivos de una infracción al ser vinculados a
una «intención» de cometer un acto
terrorista.
El
gobierno belga se ha inspirado en las legislaciones de Francia y
Alemania. Pero estas prevén una lista de comportamientos que deben
ser considerados como actos preparatorios. Hay que observar que la
ley francesa exige la combinación de un acto preparatorio (el hecho
de estar en posesión, de buscar, de procurarse o de fabricar objetos
o sustancias que crean un peligro para los demás) con otro factor
(por ejemplo: recoger información sobre lugares para la realización
de una acción). Pero esa solución no se aceptó porque fue
considerada «demasiado restrictiva». En Bélgica, es el
factor subjetivo, la intención criminal que se atribuye al autor, lo
que permitirá decidir si el acto en cuestión es ilegal, sin tratar,
contrariamente a lo que se hace en Francia, de dar un carácter un
poco más objetivo a la incriminación de los actos preparatorios.
La
subjetivación del derecho penal belga puede, en ciertos casos, ir
más lejos que su modelo francés. Su
ataque contra las libertades privadas es por ello al menos tan
constante como el del modelo francés. En materia de desmantelamiento
de las libertades públicas, Francia sólo se mantiene por delante de
Bélgica por haber instaurado un estado de emergencia que se ha hecho
permanente.
NOTAS
[
1 ] "12
medidas contra el terrorismo y el radicalismo", documento
presentado en una conferencia de prensa posterior al Consejo de
Ministros de 16 de enero de 2015.
[
2 ] "Los
18 pasos del gobierno para luchar contra el terrorismo ", Le
Vif 19 de noviembre de 2015.
[
3 ] Ley
de medidas adicionales en la lucha contra el terrorismo , Ley de
27 de abril de 2016, Publicado 9 de May 2016.
[
4 ] "Un
Real Decreto especifica el funcionamiento de la base de datos. Las
combatientes terroristas extranjeras" Laura Lemmens y Karin
Mees, LegalWorld.be 28 de septiembre de 2016.
[
5 ] "Ley
de 20 de julio de 2015 para fortalecer la lucha contra el
terrorismo", Diario belga Oficial , 5 de Agosto de 2015.
[
6 ] Proyecto
de ley sobre diversas disposiciones en la lucha contra el terrorismo,
texto aprobado en el Pleno el 3 de agosto de 2016, DOC 54 1951/006.
[
7 ] "Ley
de 18 de febrero 2013 que modifica el Libro II, Título I ter del
Código Penal", Moniteur Belge , 4 de marzo de 2013.
[
8 ] "La
incitación indirecta al terrorismo: ¿un término trampa que
amaordaza a
la libertad de
expresión?”.
Manuel Lambert, Jan Fermon, Ensemble No. 78, abril de 2013.
[
9 ] En "La
lucha contra el terrorismo: la urgencia es un mal consejero",
Liga de los Derechos Humanos , 17 de julio de 2016.
[
10 ] Proyecto
de Ley que modifica el Código Penal en relación con la represión
del terrorismo, texto aprobado en el Pleno el 1 de diciembre de
2016, DOC 54 1579/013.
[
11 ] "Informe
Vandenberghe en el proyecto de ley sobre las organizaciones
criminales", documento parlamentario, Senado belga ,
1997-1998, Nº 1-662 / 4, pp. 13-14 y pp. 28-29.
29 de diciembre de 2016
CUBA: LOS ECONOMISTAS, EL ABRELATAS Y LOS TAXISTAS
Desiderio
Navarro. La Pupila Insomne.
NOTA DEL
EDITOR DE ESTE BLOG
Pocas veces pongo por delante del texto ajeno que publico en mi blog
mi nota. En la mayoría de las ocasiones lo hago finalizado el
artículo.
En esta ocasión he preferido encabezarlo con el fin de aclarar que
lo que parece un debate puramente teórico entre dos intelectuales
cubanos -el primero, el que firma el texto y el segundo, Pedro
Monreal, del blog “Cuba Posible”, auténtico alma mater de
dicho blog, promotor desde Cuba del regreso del capitalismo a la isla
y cuyo artículo aparece en el segundo enlace del texto que les
presento.
Desde hace tiempo, uno tiene la sensación de que los debates sobre
el proyecto de involución hacia el capitalismo en Cuba siguen la
máxima del escritor, filósofo y periodista Eugenio D´Ors que, tras
dictar un texto a su secretaria le preguntaba “¿se entiende?” y,
cuando ésta le respondía “sí”, él decía: “Oscurezcámoslo”.
No, no se trata de un debate sobre la conveniencia o no de leer a los
economistas húngaros de la transición (al capitalismo). Se trata
por el contrario de un enfrentamiento soterrado entre quienes quieren
preservar el socialismo y quienes quieren demolerlo. Lo llamativo es
que eso ocurra sin llamar realmente a la clase trabajadora, el
campesinado y la sociedad cubana en general a participar en el
debate. Cuando la URSS cayó y los países socialistas del Este de
Europa siguieron su mismo camino al capitalismo, no hubo masas que se
opusieran a tal proceso, sencillamente porque habían sido excluidas
desde 1921 (año de la NEP en la Rusia revolucionaria) y los sóviets
convertidos en una máscara donde ya poca democracia obrera y control
de la producción podía haber cuando los nepman, antiguos
cuadros capitalistas, pasaron a decidir la “planificación”. Pero
de esto pocos saben y la inmensa mayoría no quiere saber. Prefieren
la fanfarria de las banderas al viento, la museística
postrevolucionaria y la ausencia total de autocrítica sobre el modo
en que han pervertido el marxismo tanto ellos como sus adorados
iconos, con el fin de ocultar lo que ha ocurrido desde la caída de
la URSS en 1991, la desaparición del llamado campo socialista y las
causas reales de una y otra cuestiones. Ahora quizá no se produzca el
derrumbe del sistema político pero sí la voladura controlada del
sistema económico, al estilo chino o vietnamita, dos países
capitalistas dirigidos por una una satrapía de burócratas y
millonarios, una burla cruel de lo que es un auténtico partido
comunista. Por cierto, Vietnam firmó el Acuerdo de Asociación
Transpacífico (TPP). Combatir y derrotar al imperialismo USA para
acabar prostituyéndose ante él...
Pero no, la vuelta al capitalismo no es algo que pretenda solo la
“disidencia cubana”. Es algo organizado, dirigido y capitaneado
por las más altas instancias de la dirigencia cubana. Ahora, sin
Fidel, pueden pisar el acelerador.
“Temprano madrugó la madrugada”, decía Miguel Hernández.
Veamos qué nos trae la prensa oficial cubana de anteayer, 27 de
Diciembre del año que acaba: discurso de Raúl Castro
(http://www.cubadebate.cu/noticias/2016/12/27/raul-castro-el-mejor-monumento-a-fidel-es-hacer-realidad-el-concepto-revolucion/#.WGTaylPhDIU).
Entresaco algunos párrafos:
“A diferencia de sesiones anteriores, no se realizó en esta
ocasión la evaluación de la marcha del proceso de actualización
del Modelo Económico y Social, teniendo en cuenta que se continúa
trabajando en la propuesta de su Conceptualización, así como en las
bases del Plan de Desarrollo Económico y Social hasta el año 2030
(…) [La Conceptualización del Modelo Económico Cubano
(http://www.cubadebate.cu/wp-content/uploads/2016/05/Conceptualizacion-Modelo-Economico-Social-Cubano-Desarrollo-Socialista.pdf),
auténtica hoja de ruta del regreso al capitalismo. El entrecorchetes
es mío]
(…) En la sesión ordinaria de diciembre de 2015 advertí que el
desempeño de nuestra economía en el año 2016 enfrentaría
limitaciones financieras a causa de la caída en los ingresos de las
exportaciones por la disminución de los precios de los principales
rubros, así como afectaciones en las relaciones de cooperación con
otros países.
Ya en julio del presente año los hechos confirmaron esas
proyecciones, sobre lo cual informé a nuestro pueblo desde este
Parlamento. Ciertamente, las limitaciones en los suministros de
combustibles y las tensiones financieras se agravaron en el segundo
semestre, conduciendo al decrecimiento del Producto Interno Bruto en
un 0,9%. A pesar de ello se preservaron los servicios sociales
gratuitos, como la educación y la salud pública a toda la
población.[no me sorprendería
que las malas cifras hayan sido retocadas a peores, con el fin de
“justificar” y de “hacer más necesaria” la involución. El
entrecorchetado
es mío]
(…) Concedemos gran
importancia a la necesidad de dinamizar la inversión extranjera en
Cuba, en correspondencia con el Lineamiento No.78 de la Política
Económica y Social del Partido y la Revolución, aprobado en el
Séptimo Congreso.
Reconozco que no estamos satisfechos en esta esfera y que han sido
frecuentes las dilaciones excesivas del proceso negociador. Es
preciso superar de una vez y por siempre la mentalidad obsoleta llena
de prejuicios contra la inversión foránea.
Para avanzar resueltamente en esta dirección debemos despojarnos
de falsos temores hacia el capital externo; no vamos ni iremos al
capitalismo, eso está totalmente descartado, así lo recoge
nuestra Constitución y lo mantendrá, pero no debemos cogerle miedo
y ponerle trabas a lo que podemos hacer en el marco de las leyes
vigentes. Ello requiere, en primer lugar, asegurar la preparación y
capacitación sistemática de los cuadros y especialistas que
negocian, así como profundizar en las deficiencias y errores
cometidos en el pasado para nunca más repetirlos.” [Palabras
más, palabras menos, estoy convencido de que Gorbachov dijo algo
parecido respecto a lo que significa su perestroika para la URSS pero
el grupo de economistas de Novosibirsk,
ligados al Comité Central del PCUS, llevaban años trabajando en esa
dirección. También Vietnam se abrió a la inversión extranjera,
http://es.vietnamplus.vn/destacan-efectivo-despliegue-de-inversion-estadounidense-en-vietnam/55431.vnp
y hoy de socialista sólo
tiene el nombre]
No hace mucho tuve una controversia
por haber osado publicar este otro texto, con un comentario mío que
lo acompañaba
(http://marat-asaltarloscielos.blogspot.com.es/2016/11/cuba-la-conceptualizacion-del-modelo-y.html).
Cierto aprendiz de Torquemada, defensor de no se sabe bien qué
esencias, aprovechaba desde su blog para insultarme por no haber
adivinado que la muerte de Fidel sería anunciada horas después de
su publicación (luego quitó las lindezas pero aquí están https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjFcbRq_WixHJUe9n-4CnScFZw0HPhHRTX3IDMJ9dK6nRGghvGGAEHkdGN6bbdczbjgBn_7O2AY0JjsULvWK9nCeZhjJT8KVRHBHAWQ85jGJ67mI06asbKduVuMMgwpSPF85U5zlRCa_II/s1600/Entrada+de+Vigne.JPG. Aún así tuvo la “inspiración”, en un comentario que hacía
en este blog, de recomendarme quitarlo temporalmente de la vista y “volverlo a sacar al cabo de unos días”, en su opinión porque “ni
es el tema ni es el momento de hablar de ello ahora”.
Afortunadamente, mostraba su
lado concesivo más tarde en un “ya habrá tiempo de
hablar del rumbo actual de Cuba”.
Me pregunto si ya es tiempo, o aún no, quién dicta el momento o si
ese “ya habrá tiempo” es sine die. Por mi parte,
yo no voy a dar ni un minuto más de credibilidad o de tregua a los
nuevos Gorbachov.
Sin más, les dejo con el texto,
LOS ECONOMISTAS, EL ABRELATAS Y LOS TAXISTAS
Desiderio Navarro. La Pupila Insomne.
En la tarde y noche
del pasado día 20 de diciembre, circulé una nueva entrega de
Meditar, consistente en el artículo “La reacción como
progreso: Los economistas como intelectuales”, del sociólogo
húngaro József Böröcz, en una traducción mía del inglés,
acompañada de una breve nota inicial. Ya a la mañana siguiente,
supe que ambas habían sido reproducidas por Iroel Sánchez en su
blog La pupila insomne
(https://lapupilainsomne.wordpress.com/2016/12/21/meditar-la-reaccion-como-progreso-los-economistas-como-intelectuales-de-jozsef-borocz-por-desiderio-navarro/).
Y, dos días después, sobre la base de esa reproducción, ya el
economista cubano Pedro Monreal publicaba en Cuba Posible un artículo
titulado “Los economistas, sus detractores y el abrelatas”
(https://cubaposible.com/los-economistas-detractores-abrelatas/)
y consagrado a debatir con supuestos detractores de los economistas
en general, y de los cubanos en particular, a propósito de los
textos reproducidos en La pupila insomne.
Pedro Monreal dedica
todo un extenso párrafo inicial a contar un gastado chiste sobre
economistas, lo que en este contexto sólo tiene una función
retórica: la de captatio benevolentiae, ganarse la
disposición favorable del lector, pues en ningún momento en mi nota
inicial o en el texto de Böröcz los economistas son “material
de inspiración” para ningún comentario humorístico. Por otra
parte, ese chiste sobre el supuesto abrelatas imaginario y, por ende,
ineficaz, inoperante, de los economistas en modo alguno puede ser
mencionado “a propósito de” el contenido del texto de
Böröcz, puesto que precisamente a él le interesa el papel
influyente de ellos como “agentes clave” de la reforma y
la transición, “actores sociales involucrados profundamente en
la política”. Si hemos de hablar en los limitados términos
del chiste, diríamos que Böröcz reconoce que los economistas
húngaros tenían un abrelatas real, no supuesto, pero a él lo que
le interesa es cómo ellos van cambiando de ideas o de discurso —y
tratando de que también los otros cambien— sobre cómo se debe
distribuir el contenido de la lata.
Llamarle
reiteradamente “prólogo” a lo que no es más que una
brevísima nota informativa inicial —lo que se solía llamar un
chapeau—, un solo párrafo de tres oraciones y 17 líneas en total,
es ya un tendencioso abuso del lenguaje, destinado a magnificar mi
texto de manera que se justifique el reproche por el no cumplimiento
de tareas de prólogo y la extensión triple de su artículo, que se
dedica a impugnar una serie de afirmaciones que no figuran en mi
nota.
Según Monreal,
“Böröcz no está bien informado respecto a los debates
auto-reflexivos sobre la naturaleza de las ideas económicas”,
“ilustra que se puede ser sociólogo y no estar informado acerca
de las discusiones que sobre la naturaleza de las ciencias económicas
vienen ocurriendo desde la primera mitad del siglo XIX”. Por
ende, los autores en que él se basa en lo que respecta a la historia
de la problemática (cf. su nota 4) —en particular, Philip
Mirowski, autor de Más calor que luz: La economía como física
social (1989)— también estarían “en cueros” sobre
esos debates, y por eso sostienen que “La economía, a lo largo
de su historia, se ha descrito a sí misma, efectivamente, como la
ciencia desapasionada, transparente, de la
‘sociedad-como-naturaleza’”. Monreal, al afirmar que
“Quienes hayan cursado la asignatura ‘Historia del pensamiento
económico’ en cualquier universidad cubana entienden el asunto sin
mayores complicaciones”, está abriendo la posibilidad de un
nuevo turismo académico estadounidense a través del cual
personalidades como el propio Philip Mirowski, Presidente
precisamente de la Sociedad estadounidense de Historia de la
Economía, y los miembros de ésta, vendrían a aprender Historia del
Pensamiento Económico en cualquier universidad cubana. Más de una
vez me ha tocado oír de cubanos descalificaciones absolutas y
recomendaciones implícitas o explícitas parecidas: a fines de los
80, en un evento internacional de Criterios, un conocido intérprete
cubano de entonces aseveró que Fredric Jameson, conferenciante del
evento, no sabía inglés y debía venir a la Escuela de Letras de La
Habana a aprender esa lengua, refiriéndose, sí, al mundialmente
célebre filósofo y teórico estadounidense del arte y la cultura,
doctorado en Yale, profesor en Harvard y Duke, Premio Lowell de la
Asociación de Lengua Moderna.
Monreal insiste
enfáticamente: “En modo alguno los argumentos de Böröcz
tienen validez universal. Es decir, no se está hablando de los
economistas en general sino exclusivamente de los economistas
húngaros de la ‘transición’; “(…) el resto del texto
es interesante, aunque de ninguna manera debe ser asumido como un
argumento generalizable a toda la ciencia económica”; “(…)
ni la lectura de un texto como el de Böröcz es directamente
relevante para el debate económico y político en Cuba”. Ahora
bien, en ningún momento, ni yo ni Böröcz afirmamos que los
argumentos de este último tuvieran validez universal, ni, mucho
menos, que “debieran” ser asumidos como argumentos
generalizables a toda la ciencia económica. Y ninguno de los dos
mencionamos a Cuba o a los economistas cubanos como elementos
abarcables por alguna generalización extraeuropea. El propio Böröcz
se encarga de dejarlo bien claro, haciendo superflua cualquier
insistencia de Monreal en ese sentido:
“El propósito
de este capítulo es investigar, en gran medida in abstracto, la
postura epistémica del grupo de productores de conocimiento
comúnmente —aunque
imprecisamente— conocidos como los economistas de la
reforma húngara.”
“mis objetivos
son correspondientemente modestos: después de definir de manera más
cuidadosa mi objeto de estudio —los
economistas de la reforma húngara— con la ayuda de las
obras de Carl Schmitt y Mannheim, delineo la posición epistémica de
los mismos”.
Así pues, el
llamado de Monreal a no hacer una lectura indebida sólo puede ser
una advertencia para lectores poco atentos a la letra y el espíritu
del texto de Böröcz.
Sin fundamento
textual alguno, Monreal ve en mi breve nota ideas e intenciones
generalizadoras, mientras hace caso omiso de que la misma va dirigida
precisamente contra “una serie de generalizaciones
homogeneizantes que no reflejaban las grandes diferencias entre esos
procesos [de desmantelamiento y
transición] en los distintos países de la región”
euroriental, entre ellas la generalización relativa al “papel
de la intelectualidad literaria y artística como factor iniciador y
hasta lidereante de esos procesos”, un lugar común que se
estableció entre nosotros desde la Primavera de Praga del 68, y tal
vez desde antes con Lukács y el Círculo Petöfi en Hungría.
Monreal afirma que
he “dejado ‘en el aire’
—al menos en este prólogo— la determinación de la
responsabilidad relativa a ‘la extrema escasez y superficialidad de
la información ofrecida entre nosotros sobre los procesos de
desintegración del socialismo y transición al capitalismo en la
Europa del Este’”. Lamentablemente, Monreal cuestiona a otros
por lo que él mismo no cumple. Él sí se permite dejar “en el
aire” la cuestión central de la aplicación de la Economía
Política marxista en los análisis concretos de la mayoría de los
economistas cubanos y también se permite recurrir a la brevedad de
su artículo para justificar la ausencia de su evaluación y de la
determinación de la responsabilidad por las eventuales deficiencias
de dicha aplicación “en la concreta”:
“La mayoría de
los economistas cubanos que hoy expresan sus criterios públicamente,
han sido educados en una tradición de Economía Política marxista…
(…) La aplicación
de esa base de conocimientos a los análisis concretos es “harina
de otro costal” y su evaluación rebasa las posibilidades que
ofrece un breve artículo como este.”
Ahora bien, cuando
en un verdadero prólogo de 24 páginas —no en una nota de 17
líneas— he abordado las análogas extrema escasez y
superficialidad —entre muchas otras deficiencias— de la
información ofrecida entre nosotros, por ejemplo, sobre los procesos
del pensamiento teórico-literario, estético y teórico-cultural de
la Rusia soviética y postsoviética, no he vacilado en señalar por
sus nombres a las personas e instituciones cubanas responsables de
las mismas, independientemente de su nivel político. Ahí está
“Criterios y la (no)
recepción cubana del pensamiento cultural ruso”,
prólogo a mi antología El pensamiento cultural ruso en
Criterios (2009).
Tanto o más que la
posible lectura generalizante del texto de Böröcz, a Monreal le
preocupa “la selección del título (“Meditar: La
reacción como progreso: Los economistas como intelectuales”)
—que no queda claro si fue escogido por Navarro o por el blog en
que se ha publicado—” por la presencia inicial en ella de la
palabra “Meditar”. En contradicción con su preocupación
por la clara determinación de las responsabilidades, cuando se
refiere a quién pudo escoger el título, ofrece una alternativa: o
fue la persona de Desiderio Navarro o fue un impersonal blog, tras el
cual, paradójicamente, no está la persona de un bloguero
responsable con su nombre propio (Iroel Sánchez).
No se puede culpar a
Monreal por no saber de la existencia de Meditar y sus envíos
electrónicos desde hace 12 años y creer que la palabra Meditar fue
escogida expresamente para la ocasión del texto sobre economistas. Y
es que, gracias al prolongado y estricto silenciamiento mediático,
buena parte del medio cultural nacional no conoce siquiera de la
existencia de Criterios desde hace 45 años, de su revista, sus
libros, su e-zine Denken…, sus actividades, sus reconocimientos
internacionales, etc.
Si Monreal revisara
algunas traducciones mías de artículos extranjeros publicados en
los últimos meses en La pupila insomne, advertiría que los
títulos de los artículos y el nombre del autor también están
precedidos por la palabra Meditar (y hasta por la acompañante
foto de la “obra” centrada en la palabra “MEDITAR” que
realizaron jóvenes artistas plásticos cubanos en 1988). Y es que
sencillamente ese blog, y Desde la ceiba, han reproducido
traducciones que he publicado en Meditar: “El capitalismo
del puntaje pequeño” de Andrzej Szahaj, “Americano cien
por ciento” de Ralph Linton, “Hacia una sociedad universal
de los consumidores: Cultura McWorld contra democracia”, de
Benjamin Barber… Y lo han hecho con mi permiso de traductor y
editor o no, pero siempre han mencionado la fuente.
Con sus envíos
electrónicos no periódicos, Meditar ha tratado de paliar
algunas de las innumerables lagunas informativas locales relativas a
temas y autores importantes, lagunas que persisten desde hace décadas
o que son recientes: desde “La mera alternativa: Stalinismo o
democracia socialista” de György Lukács, y “Rosa
Luxemburgo y la democracia socialista” de Michael Löwy, hasta
“¿Qué nos quedó del marxismo en las investigaciones
literarias?” de Henryk Markiewicz, “La responsabilidad del
artista postsoviético” de Evguenii Fiks, “Las teorías de
la circulación de las élites en los países postcomunistas”
de L. B. Mezvrishvili, y “Democracia y capitalismo. El papel de
las antiguas élites en la transformación postcomunista” de
Georges Mink y Jean Charles Szurek, etc.
A Monreal le
preocupa que el título con la palabra Meditar
“no permite precisar a qué tipo de meditación se está
invitando al lector cubano”: “si a meditar sobre”
tal cosa relativa a un asunto abordado en el texto, “o si se
está invitando a meditar sobre” tal otra, o si “quizás
se trata de meditar acerca de” una tercera. Lo cierto es que,
más allá de anunciarle al lector el tema de un artículo como en
este caso —lo que pocas veces hago en Meditar, y jamás en
Criterios ni en Denken—, no le “preciso” sobre
qué debiera meditar cuando lee un texto de Criterios: invito
a meditar, pero no a un “tipo preciso de meditación”. Por
esa segunda vía se termina siendo un “policía de la lectura y
del sentido”.
Sin embargo, como
alternativa, Monreal invita a meditar no sobre el artículo mismo,
sino sobre su propia réplica —con una retadora pregunta de ¿por
qué razón?— a la afirmación de que el conocimiento que el
artículo ofrece de determinados hechos históricos debería motivar
una determinada actitud de los economistas cubanos hacia su propia
práctica crítico-social: “¿por qué razón lo ocurrido en
Hungría hace más de un cuarto de siglo debería funcionar como algo
embarazoso para el ejercicio de la crítica social por parte de los
economistas cubanos de hoy?” Ahora bien, ¿dónde en mi nota, o
en el artículo de Böröcz, se realiza esa afirmación que habría
motivado esa réplica de Monreal?:
Seguidamente,
Monreal pregunta:
“¿Cuál es
exactamente el componente de pensamiento “reaccionario” que
presumiblemente existiría en algunos economistas cubanos y que
pudiera justificar —supuestamente
con fines educativos— el reciclaje de textos sobre viejos
procesos de transformación social que poco tienen que ver con la
realidad actual de Cuba?”
Aquí funciona el
supuesto de que la publicación por vez primera (llamada
despectivamente el “reciclaje”) en Cuba de textos sobre
procesos históricos foráneos de hace 25 o más años que se
considera que tienen poco que ver con la realidad actual cubana sólo
puede y debe ser justificada —y legitimada con fines educativos—
con la existencia en la realidad cubana de algún fenómeno idéntico
o análogo a algún fenómeno de esos procesos. Estamos ante el mismo
criterio censor que en los tristemente célebres 70 condenaba la
publicación de textos de Marcuse y Althusser y que, luego de haber
liquidado a Pensamiento Crítico, lograría que por mucho tiempo no
se publicaran en Cuba textos teóricos de “Occidente” o
del “campo socialista”, excepto aquellos —casi
exclusivamente soviéticos— cuya publicación podía ser
justificada —y legitimada con fines educativos— con la existencia
en la realidad cubana de algún fenómeno que se considerara que
“tenía mucho que ver” con algún fenómeno —casi
exclusivamente positivo— de esos países.
En la última
sección de su artículo, “Un fantasma recorre Cuba… ¿los
economistas?”, Monreal se entrega de lleno a una defensa de los
economistas cubanos frente a un ataque que en ninguna parte de los
dos textos se ha producido, lo que permite identificar su artículo
como un “golpe preventivo” que se adelanta a lo que él
vislumbra como posibles lecturas y usos indeseables del texto de
Böröcz:
“Aquí fijo mi
posición: ni la Cuba actual es la Hungría de la ‘transición’,
ni el pensamiento de los economistas cubanos se asemeja al de los
economistas húngaros de aquella época, ni la lectura de un texto
como el de Böröcz es directamente relevante para el debate
económico y político en Cuba. Invitarnos a leer un texto como el de
Böröcz es pasable como sugerencia para ganar cultura general, del
mismo modo que también lo es leer la obra de Santo Tomas de Aquino
sobre la teoría del ‘justo precio’ en los albores de la ciencia
económica en la Edad Media.”
Una vez más,
Monreal fija su posición negando afirmaciones que ni yo ni Böröcz
hemos hecho sobre Cuba y Hungría, los economistas cubanos y los
húngaros, el artículo de Böröcz y el debate (a este nada
profesional recurso polémico se lo describe en otras culturas como
inventar un blanco fácil para después batirlo triunfalmente). Si
tan evidente es, para él, que en el artículo “no se está
hablando de los economistas en general sino exclusivamente de los
economistas húngaros de la ‘transición’” —lo cual, como
vimos, el propio Böröcz se encarga de dejar bien claro desde el
primer párrafo—, y que la lectura de un texto como el de Böröcz
no es “directamente relevante para el debate económico y
político en Cuba”, ¿por qué se desgasta en escribir este
artículo más lleno de irritación que de respeto al texto ajeno? ¿A
qué le teme? ¿A que los demás lectores cubanos sean peores
lectores que él, menos atentos al texto, menos inteligentes ante la
semántica del mismo, y comiencen a establecer por su cuenta
analogías, paralelismos y generalizaciones indeseables?
Estamos aquí ante
una actitud hacia los procesos sociales y la producción intelectual
en otros países y en el pasado que es diametralmente opuesta a la de
Pensamiento Crítico en los años 1967-1971, tal como la recuerda
Fernando Martínez Heredia en una entrevista realizada por Julio
César Guanche y titulada “El poder debe estar siempre al
servicio del proyecto…”:
“Nos era
imprescindible comprender al capitalismo de los años 60, sus rasgos
nuevos y su continuidad, y a las formas de protesta que surgían en
países desarrollados. Nos era preciso conocer la verdad acerca de
los procesos soviéticos, desde la revolución bolchevique hasta
nuestros días —incluidos los países de su campo europeo que en
variada medida se relacionaban con Cuba—, de la Revolución china y
de China Popular, de Vietnam y Corea. Conocer el pensamiento marxista
y el revolucionario en general, y el pensamiento opuesto.”
Por esas mismas
razones, Criterios ha publicado, no la obra de Tomás de
Aquino que Monreal presenta como igualmente importante para nosotros
por meras consideraciones de cultura general, sino “La
corrupción” del húngaro Elemér Hankiss, “La modernidad
del postcomunismo” del rumano Ovidiu Ţichindeleanu, “Europa
del Este en transición: ¿Circulación o reproducción de las
élites?” del belga Jacques Coenen-Huther, “Burocracia: un
término y concepto en el discurso socialista sobre el poder del
estado (antes de 1941)” del croata Darko Suvin, “Stalinismo
y socialismo” de la serbia Zagorka Golubović, y “Capitalismo
con adjetivos, o Abordajes críticos de los nuevos capitalismos de la
periferia de Europa” del ucraniano Yuriy Dergunov, entre otros.
En los años 70, el
entonces popular humorista Carballido Rey me decía que llegaría un
momento en que no podría escribir más los guiones del gustado
programa de ficción humorística Detrás de la fachada, pues
cada vez que presentaba con algún rasgo mínimamente negativo a un
personaje de tal o cual profesión u ocupación se buscaba mil
problemas a todos los niveles. En un episodio había presentado, de
paso, a unos taxistas que en una base de taxi jugaban dominó y
demoraban en atender las llamadas telefónicas; a la mañana
siguiente a la transmisión nocturna del episodio, en el ICRT ya lo
esperaba, entre otras no menos irritadas, una llamada del entonces
Ministro de Transporte para transmitirle su protesta y la de todo el
gremio de taxistas de Cuba por la imagen que había dado de ellos. En
la Cuba de los 70 y en la que hoy desea Monreal, tampoco habría
mucha cabida para ficciones o informaciones sobre economistas con
“problemas” –ideológicos, políticos, éticos, etc.–,
aunque fueran húngaros y de un cuarto de siglo atrás.
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