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Los sindicatos del sistema
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La prensa y los medios, en donde La Sexta, Cuatro, Público, Infolibre o El Diario cumplen, junto con un creciente elenco de medios pajilleros “alternativos” (con intención entrar en el ámbito mediático del sistema), el papel de ocultadores de la realidad social que soporta la clase trabajadora
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Los partidos de los progres
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Los ya asalariados de las redes sociales, que buscan su lugar bajo el sol de los medios del capital y que son la voz debida de esos partidos progres
SUMAR Y PODEMOS JUNTOS A LAS GENERALES ¿QUÉ PUEDE SALIR MAL?
PROPUESTA DE EXIGENCIAS AL POSIBLE PRÓXIMO GOBIERNO DE AMPLIAS ALIANZAS
HASTA LOS COJONES DEL ASUNTO LUIS RUBIALES Y DE TODO EL SHOW
TIEMPO DE PESIMISMO (NO EXAGERAR LOS ADJETIVOS), TIEMPO DE ESPERANZA
SUMAR Y PODEMOS JUNTOS A LAS GENERALES ¿QUÉ PUEDE SALIR MAL?
5 de marzo de 2017
PARA QUÉ SIRVE UN “PROGRE”. MANUAL DE USO E INSTRUCCIONES
1.-Definamos
el concepto
Evitaré el riesgo de caer en
el teoricismo a la hora de abordar qué entiendo por un “progre”
o, mejor dicho, por los “progres” porque la categoría ha
evolucionado un tanto y, sobre todo, porque la tendencia de la
extrema derecha, los reaccionarios y los ignorantes a meter en un
mismo saco a quienes no son de su parroquia ideológica simplifica
las cosas hasta un punto tal en el que la simplificación es la
simpleza de los necios.
El progre no es comunista. Nada que ver con tal cosa, más bien lo opuesto. Lo
suyo es no ser “conservador”. Algo que no compromete demasiado. Algo así como estar a favor del derecho a jugar al parchís.
El progre es un pequeñoburgués
con complejo de culpa. De ahí su aparente radicalismo -Lenin dice de
ellos que “lanzar frases sonoras es una propiedad de los
pequeñoburgueses desclasados”- De
las cuestiones secundarias hace axiomas y de lo que no cuestiona al
capital su bandera. Estará
dispuesto a firmar en avaaz (que tampoco es cosa de liarse la manta a
la cabeza) para que los
curas no den clase en los colegios públicos, lo que no deja de estar
bien, pero si utilizas las expresiones “clase”, “lucha de
clases” o “necesidad de acabar con el capitalismo” te acusará
de dogmático, viejuno, desfasado y te explicará que “hay que
superar el viejo discurso marxista centrado exclusivamente en el
antagonismo de clase para dar la palabra a un nuevo relato
centrado en las nuevas subjetividades” ¿Sabes lo que quieren
decir? Ellos tampoco pero su objetivo es que aunque tú no lo
entiendas abraces la nueva fe posmoderna.
No
pidas al progre que vaya al grano. Dará todos los rodeos que pueda
para evitar un compromiso con la realidad. Para él la
miseria creciente de amplias
capas de la población no se debe a que el sistema económico bajo
el que vivimos no puede subsistir sin expropiar a aquellos sobre los
que domina de sus medios de subsistencia (el trabajo, el salario, los
servicios públicos,…) sino del egoísmo del 1% (se supone que todo
el 99% que opone es explotado y no una parte de él explotador) y de
la avaricia del IBEX35. En cuanto unos cuantos grandes empresarios se
conviertan espiritualmente al rastafarismo se soluciona el problema.
El
progre se empeña en que cojamos el rábano por las hojas y las va
deshojando una a una para que nos perdamos en la cuenta y no veamos
que forman un ramillete que acaba en la hortaliza. Te hablará de
pobreza habitacional, vegetal, energética, sanitaria
(una de las últimas aportaciones al “inventario” de las
pobrezas). Vamos que puedes estar tirado en la calle, no comer más
que casquería, alumbrarte y calentarte en una hoguera y no tener ni
para aspirinas pero te puedes permitir el lujo de comerte unos
ternascos, precedidos de una ensalada de angulas y regados por un
Vega Sicilia porque en otras cuestiones no eres pobre.
Un
capítulo aparte en la pobreza que tanto amarga al progre, con
marcada tendencia monjil oenegera, es la pobreza
infantil. Vamos, que Hansel y Gretel pueden ser pobres pero
sus padres les abandonan en el bosque para tener las manos libres e
irse en su yate de 30 metros de eslora para circunvalar la isla de
Huahine en la Polinesia Francesa.
A
base de participar en la
gincana de pobrezas progres uno se acaba perdiendo en el laberinto
del Minotauro sin encontrar la puerta de salida que explica todo
esto: la necesidad de que el capital realice su beneficio pasa por
salarios de miseria, pensiones de mierda, recortes sociales, paro sin
prestaciones,…
Un
ejemplo acabado de un progre, sector anteriormente juvenil, ya un
poquito más maduro, son la “chavalada”, como dicen en el twitter
de IU, que antes era dirigente de Juventud Sin Futuro y que ya es
Juventud Colocada y que, coherentemente al hecho que citaba Marx de
que el ser social determina la conciencia de clase, han decidido
cerrar el chiringuito porque
los principales compis de la cofradía ya están colocados (Rita
maestre, Ramón Espinar, Pablo Padilla, Eduardo Rubiño y tantos y
tantos otros del chiringuito ya tienen futuro...dentro del
sistema...capitalista, como lacayos, vendeburras y atracaingénuos.
El
progre de hoy es un heredero de del “socialista” de pesebre de
ayer: alguien a quien molesta (tampoco es que le irrite sobremanera,
aunque haga de ello un drama, para captar el voto más desclasado de
las clases populares) el pelo de la dehesa de la derecha pero no el
dinero del capital. Escalará puestos desde concejal de un pueblo, si
vienen mal dadas, hasta, por lo menos, acabar siendo siendo diputado.
Y de ahí veremos dónde acaba. Y es que ya no puede hablar de la
casta porque es “neocasta” y hablará de la “trama”, como
relaciones empresa/instituciones, como si contara algo tan nuevo como la creación de imágenes tridimensionales dentro de
un líquido mediante burbujas generadas por láser. Aquello de “el
poder estatal moderno equivale al Consejo de Administración de los
intereses generales del conjunto de la burguesía”(Marx)
les
parece demasiado obsceno y, sobre todo, excesivamente directo como
para decírselo a sus “electores”.Tienen cabeza de urna
y no aspiran a otra cosa que, dentro de su radicalidad
pequeñoburguesa, expresar los intereses de una fracción del
capital: la pequeña burguesía de sirvientes funcionariales y
políticos del gran Estado burgués.
Si
en el pasado a los desclasados votantes del PSOE, que se reparten hoy
entre Podemos y Ciudadanos (según su alma
“izquierdista” o “moderada”) les parecía un tipo majo Ruíz
Gallardón cuando era alcalde y se dejaba fotografiar para la revista
gay Zero, a los votantes de Podemos les gusta Zapatero. De él quieren olvidar que nos mantuvo en la guerra de Afganistán e hizo los
primeros recortes y las primeras reformas laborales y de pensiones,
aprobó el artículo 135 de la Constitución que dijo que tus
derechos sociales se los pasan por el forro porque lo que tienes que
hacer TÚ es pagar su crisis capitalista a costa de dejarte en pelotas.
Y
ya puestos a ser progre, ¿qué decir de esos “sindicalistas” de
la burocracia central de
CCOO y UGT que hace 30 años que no pisan una empresa si no es en
elecciones sindicales, esos chicos tan majos que están
dispuestos a volver a vender por enésima vez a la clase trabajadora?
2.-Los
progres como señuelos del capital
Los
sindicatos que se visten de representantes de los trabajadores, CCOO
y UGT, pero que son vendeobreros, firmaron el Pacto de Toledo. La
crisis de las pensiones, prevista entonces, potenciada en aquél
momento y aceptada por los “sindicato malone” estableció una
doble fuente de financiación, origen de la crisis de liquidez actual
de las pensiones, aparte de el PP metiera la mano en su caja:
La acción protectora en su
modalidad universal se financiará mediante aportaciones del Estado,
mientras que las prestaciones contributivas deberán ser financiadas
básicamente con cargo a las cotizaciones de las personas obligadas,
además del importe de las cantidades recaudadas en concepto de
recargos, sanciones u otras de naturaleza análoga, así como los
frutos, rentas, intereses y cualquier otro producto de los recursos
patrimoniales de la Seguridad Social.” Cuando
se niega que las aportaciones al fondo destinado a las pensiones
tenga un vínculo directo y común a los impuestos y cuando, además
de ello, se pretende que solo los trabajadores aporten para su
jubilación, y no los empresarios, se está apostando por la
destrucción de las pensiones públicas. Los progres del sindicalismo
son sus cómplices. Firmaron en su día aquel pacto sobre las pensiones.
Si
el capital y su gobierno de turno (los que hubieron y los que vengan
a repetir la jugada) necesitan algún tipo de distracción, ya saben
que contarán con:
Cualquier
tema que, en medio de una sociedad en la que la clase trabajadora
carece de conciencia de clase porque no tiene quien la escriba,
quienes debieran hacerlo la han traicionado y los enviadores de
señales la confunden, tenga un carácter que no agreda al capital
será empleado para hacer luz de gas contra los trabajadores. Les
sugiero que pongan en relación el cebo que esta semana se ha usado
para ocultar el protagonismo que merecen temas como el ataque a las
pensiones o la huelga de los estibadores. Pero, oiga, no concrete
usted demasiado, no sea que ofenda a algunos “revolucionarios”
que dirán que hay que articular todos los derechos, como si quienes
defendemos a la clase trabajadora negásemos los de quienes se dejan usar para enmascarar otras opresiones.
Los
progres hacen las delicias
del capital cuando dedican horas para hablar de “crisis
de régimen” (político, que no
está en crisis. Solo una parte de los actores de su sistema de
representación: el PSOE) pero pasan tan por encima de la crisis del sistema capitalista aunque llevemos ya 10 años de
él, mientras los liberales admiten que se van conformando las
condiciones para un nuevo tsunami.
Los
herederos de los progres son los que ahora hablan de animalismo,
especismo, veganismo, sororidad, represión sin conexión con el
hecho de que lo que principalmente se reprime es a la clase
trabajadora con leyes no solo mordaza sino principalmente de
destrucción de las pensiones, de los derechos laborales, de nuestras
conquistas históricas y tantas y tantas cosas que siguen
distrayéndonos mientras el capital nos golpea.
Los
progres son el flautista de Hamelin del sistema capitalista.
Y
ahora unos detallitos informativos para esos progres rojos
rojísimos, manipulados por otros
progres del capitalismo USA contra otro segmento del capitalismo USA,
tratando de que olvidemos las salvajadas que hizo su querido Tío Tom
Obama:
Open
Society Foundations y la Marcha Mundial de las Mujeres del día 8 de
Marzo:
http://nytlive.nytimes.com/womenintheworld/2017/01/20/billionaire-george-soros-has-ties-to-more-than-50-partners-of-the-womens-march-on-washington/
Open
Society Foundation y Move On.
http://www.wrongkindofgreen.org/tag/open-society-foundation/
Hala,
a pastar, progres.
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3 de marzo de 2017
EL “RELATO”
Luis
Casado. Politika.cl
Hace
unos años, en el 2005 para más señas, el ‘pensador
posmoderno’ Jean Baudrillard iluminó el debate sobre el sí y
el no en el referendo francés que debía aprobar o rechazar la
Constitución europea. Dicha Constitución establecía, como norma
definitiva e insustituible, el libre mercado. Los franceses la
rechazaron: el no obtuvo un 54,68%. Tres días más tarde los
holandeses también le dijeron no al texto pergeñado en Roma (2004).
No
creo que la intervención de Baudrillard jugase un papel mayor en el
resultado, o bien no percibí el grado de memez de los electores. El
‘filósofo’ declaró el 17 de mayo de ese año:
“No
es pues un no a Europa, es un no al sí, como evidencia infranqueable
(…) El sí en si mismo no es exactamente un sí a Europa
(…) Se transformó
en un sí al sí, al orden consensual, un sí que no es una
respuesta, sino el contenido mismo de la cuestión” (sic).
Por
su parte, Jean-Pierre Raffarin, primer ministro francés, había
osado una declaración en un inglés tan macarrónico que los
británicos consideraron seriamente declararle la guerra a Francia:
“To
win, the yes needs the no to win against the no!” (resic).
Si
te cuento estas payasadas es porque leo de vez en cuando las
reflexiones de algunos mendas que le buscan –obcecada y
valerosamente– una salida al desmadre de corrupción y venalidad
que trajo consigo la transición y sus actores. Lo que leo me hace
pensar que mi libro Lingua Comoediae Chilensis, o “la lengua del
circo chileno”, le dio el palo al gato.
Se
impuso la costumbre de hablar, y de escribir, utilizando palabras que
no quieren decir nada. Nos habituamos a usar un lenguaje elíptico y
metafórico. Soportamos estoicamente que vocablos de uso común sean
despojados de su significación, prontamente sustituida por otra que
genera confusión. Apropiarse de virtudes inexistentes forma parte de
la mutación de la herramienta de comunicación que es el idioma.
Así, cuando tal o cual político venal asegura: “Chile no es un
país corrupto”, los miembros de la Real Academia de la Lengua
deben dudar de lo que pusieron en el diccionario. La “transparencia”
devino una suerte de panacea universal, como los ungüentos que usaba
Don Quijote, que servían para todo. El “consenso” es
sinónimo de crema wira sacha, una pomada analgésica, anti-reumática
y anti-inflamatoria, que previene la deformación de las
articulaciones, elimina los bochornos, sirve de relajante muscular,
apacigua las migrañas, calma el mal de aire, detiene la gripe y el
resfrío común, y alivia el lumbago y los cólicos menstruales.
Leyendo
a nuestros propios ‘pensadores posmodernos’ veo que para
salir de la pesadilla tenemos que –ineludiblemente – resucitar la
“Metafísica de la Nación”. Sin cachondearse, uno
entiende que no se trata del diario pero lo corroe la duda…
El
mismo autor estima que hemos caído en el “nihilismo”, que
define como “la pérdida absoluta del valor de los valores”.
Hasta ahora uno entendía que el nihilismo es una corriente
filosófica que sostiene la imposibilidad del conocimiento y niega la
existencia y el valor de todas las cosas. Algo que pudiésemos
resumir en un panorámico pot-ta ná mí. No es que servidor les suba
al columpio, pero afirmar primero que es imposible conocer nada,
luego que las cosas no existen para finalmente negarles todo valor…
es un razonamiento que se parece demasiado al zurullo en la
compuerta.
También
se describe el nihilismo como la negación de toda creencia, de todo
principio moral, religioso, político o social. Amén. La definición
que pretende que se trata de “la pérdida absoluta del valor de
los valores” me inclina a pensar en la cháchara de los
economistas.
Otra
afirmación que me toca los pirindolos: “Nuestra política
actual ha perdido valencia y valor”. Por un microsegundo pensé
en mi amigo José Luis, natural de Valencia, España, pero lo cierto
es que la frase me retrotrajo a los maravillosos años de la
enseñanza secundaria pública, laica y gratuita, y a mi profesor de
Química que apodamos cariñosamente ‘Berilio’.
El
primer día de clases Berilio nos entregó la Tabla Periódica de los
Elementos del químico ruso Dmitri Ivánovich Mendeléyev, que define
el valor combinatorio de un elemento en función del número de
enlaces que puede establecer con un átomo o radical. Ese valor es la
valencia. “Se los deben aprender de memoria, advirtió Berilio,
o les voy a unificar”. Unificar quería decir que le pondría
nota 1 a quien no las supiera recitar. Así fue: en la clase
siguiente nos unificó a todos.
(Anota
por ahí, en tus archivos, que en biología la valencia es el poder
de un anticuerpo para combinarse con uno o más antígenos.)
De
ahí que leer: “Nuestra política actual ha perdido valencia y
valor” me deje perplejo. Hago esfuerzos por apreciar la
metáfora. No me sale. Mi no entender.
Todo
esto sería pecata minuta si no fuese porque, según el autor del
citado artículo, en Chile asistimos a una “decadencia
valórica”. Aquí estamos en plena Lingua Comoediae Chilensis,
visto que aparte su uso inmoderado en el campo de flores bordado la
palabrita no existe en ningún diccionario. De modo que asistimos a
la decadencia de algo que no tiene definición, o si la tiene,
tendríamos que encontrar el significante que lo significa. Si andas
sobrado de tiempo… ahí tienes curro.
Lo
mejor de lo mejor –last but not least– queda para el final. Fino
bocado que, habida cuenta de su aspecto suculento y sabrosón, se
hace más y más deseado a medida que avanza el yantar.
Tal
o cual candidato, aparte sus defectos aparentes o reales, implícitos
o explícitos, notorios o disimulados, evidentes o velados, adolece
“de una carencia total de relato”.
Una
vez más, te vas al diccionario. Uno cualquiera. La palabra es de uso
común, sus étimos los encontramos en el latín, no hay mucho donde
entrar a picar: “Narración de carácter literario y
generalmente breve”. O bien: “Narración con palabras de un
hecho”. Relator es el que narra.
De
ahí que uno entienda que el candidato no habla, es mudo, o bien
tatarita, tartajoso o tartamudo: son palabras de origen
onomatopéyico.
La
cosa me inquieta porque otro ‘pensador posmoderno’, uno que
empuja el carro del embrión llamado Frente Amplio, estima que hay
que “empezar a construir un relato coherente” (sic). El
objetivo es loable donde los hubiere: ponerse en un escenario en el
que el Frente Amplio gana las elecciones y se apresta a “gobernar
exitosamente”.
De
donde colijo que en materia de “relato”, entre tener o no
tener, más vale tener.
Al
mismo tiempo recuerdo las palabras de Frédéric Lordon en una
conferencia pronunciada en HEC, reputada escuela de negocios de
París. Lordon sostiene que la fraseología, el lenguaje de la
izquierda, ya no “muerde”, ya no produce efecto. Aún
cuando –precisa Lordon– tuvo mérito. La lucha de clases existe,
la dominación y la explotación existen, la violencia de la relación
salarial existe, la acumulación de la riqueza en manos de un puñado
de privilegiados no es un cuento chino. Sin embargo, por razones que
conviene analizar, esa fraseología no surte efecto.
Entre
otros porque la ‘izquierda’, aparte repetir como loro
algunos conceptos mal entendidos, se dejó imponer SU lenguaje de
ellos, los que dominan, los poderosos. Los autores de las notas que
comento no pueden impedirse usar esa basura de lenguaje.
Peor aún, osan utilizar neologismos desprovistos de contenido, de significación, de sustancia. Lo que augura mal de los resultados de su crítica (que se sustenta en una realidad indesmentible) y del mensaje que intentan hacer pasar.
Una
reflexión transpira la resignación, no logra imaginar otra vía que
la de esperar que Boric, Jackson y consortes se hagan mayores
–¿viejos?– lo que no parece muy auspicioso. Hay millones de
compatriotas (entre los que me cuento) a los que el paraíso para el
año 2050 les toca una sin mover la otra: ya no estarán (estaremos)
vivos. El paraíso para cuando servidor esté bajo tierra desde hace
medio siglo le da igual. Si en ese momento hay aire puro, vegetación,
vida, o bien el planeta ya vio desaparecer la especie humana... me
afectará menos que el paso incesante de billones de neutrinos
provenientes de la galaxia GNz-11 en la constelación de la Osa
Mayor.
El
otro ‘pensador posmoderno’ imagina la victoria como
escenario –¿guión?– de una película en la que no faltan ni los
padawanes, ni los jedis, ni Obi-Wan Kenobi, ni C3-PO. Es una
reflexión de tipo “habría que, bastaría con…”.
Nadie
que desee cambiar el mundo puede ignorar la necesaria, ineludible,
lucidez. Ninguna de las reflexiones a las que hago referencia abordan
la eterna cuestión del qué hacer. El de hoy.
Ex
nihilo nihil... De la nada no sale nada. Tengo para mí que la
‘izquierda’ de hoy es nada.
Comenzando
por el lenguaje. O el “relato”, si prefieres.
NOTA
DEL EDITOR DE ESTE BLOG
Hace unos meses di por
casualidad con el aborto escrito de un niñato posmoderno. Les pongo
el enlace
para que rían, lloren y se irriten a la vez. Fue en kaosenlared pero
también hubiera sido muy apropiado en rebelion.org. Me dio por
divulgarlo en redes sociales para echarme unas risas con el personal
y el cachondeo duró varios días en una de ellas, amén del chorreo
de comentarios ácidos y jocosos que le endosaron a continuación de
su “artículo”.
Recientemente he comenzado a
colaborar con una radio digital y me ha tocado “en suerte”
debatir con algunos de esos aspirantes a candidatos de proyecto de
“intelectuales” de la nada. Yo los llamo “che güebones”, ya
que, con frecuencia, algunos de ellos proceden de allende los mares.
Por allí encuentra uno a esos hijos de la pequeña burguesía que
sienten la desgracia de no haber nacido franceses para poder codearse
con Deleuze, Derrida, Barthes, Baudrillard, Guattari o Lacan.
Francia, la del Siglo de las Luces, produjo poco antes y, sobre todo
alrededor del 68 (pre y post) un terrible asesinato de bosques para que estos
ilustres pedorros emborronaran cuartillas.
Sus herederos, los de “la
generación de más preparada de la historia”, hoy llenan las
facultades de Ciencias Políticas en España y nos hablan del “relato”, la
“subjetividad”, los “dispositivos”, las “bifurcaciones”,
los “rizomas” y otras soplapolleces al uso.
La utilidad para el mundo de su "producción intelectual" es
el equivalente en ciencias físicas, por tomar ejemplo de otra
disciplina del saber humano, al experimento de prenderse sus propios
pedos con un mechero.
Intentan ocultar, con la
pedantería de quien se cree superior a cualquier mortal, su propia
estulticia y su impotencia mental con un “aparataje conceptual”
-término que les resulta muy querido-, que no es otra cosa que mera
jerga chamánica del nivel de las estupideces de Jodorowsky y su
Psicomagia.
Llamativamente, suele caerles
alguna migaja de instituciones culturales, editoriales, fundaciones,
revistas, para que continúen propalando la basura que excretan a
través de su neolenguaje, de su intento de disfrazar la dolorosa
realidad de un mundo desigual e injusto con sus relatos relativistas
y amodorrantes de la conciencia política, a la que se llega tomando
contacto con las vidas de los seres humanos de carne y hueso y con el
modo en el que el poder económico del capital las destruye.
Ese es su papel y no otro. Para
eso los poderes económicos, a través de sus centros de producción
de ideología, les arrojan esas monedas de escaso valor alimenticio
pero alto estímulo narcisista. Son los nuevos “progres” que creen ser "núcleos irradiadores" de no se sabe qué cosa.
Hace cerca de 30 años escuché, en un acto de una fundación de “izquierdas”, intervenir a un tarado con ínfulas de “pensador”, haciendo una pregunta, desde el gallinero, a uno de los ponentes en estos términos: “¿El
constructo teórico que has hipotetizado se enmarca en el paradigma
neoclásico o, por el contrario,...”. No recuerdo cómo terminó
aquella mierda pero a punto estuve de saltar y calzarle una hostia
por hijo de puta soberbio, uno de esos que pretenden reírse del resto
del mundo pensando que es imbécil. No descarto acabar haciéndolo.
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