SUMAR Y PODEMOS JUNTOS A LAS GENERALES ¿QUÉ PUEDE SALIR MAL?
PROPUESTA DE EXIGENCIAS AL POSIBLE PRÓXIMO GOBIERNO DE AMPLIAS ALIANZAS
HASTA LOS COJONES DEL ASUNTO LUIS RUBIALES Y DE TODO EL SHOW
TIEMPO DE PESIMISMO (NO EXAGERAR LOS ADJETIVOS), TIEMPO DE ESPERANZA
SUMAR Y PODEMOS JUNTOS A LAS GENERALES ¿QUÉ PUEDE SALIR MAL?
2 de diciembre de 2016
TRUMP, FINANZAS Y LA IZQUIERDA NACIONAL
Rolando
Astarita. rolandoastarita.wordpress.com
El
triunfo de Trump impulsó a muchos intelectuales y políticos del
campo nacional y popular (*), o de la izquierda nacional, a
interpretarlo como una derrota de “la financiarización del
capital”. Según este enfoque, y aun con los reparos que genera
su discurso racista, machista y xenófobo, Trump representaría una
alternativa “al modelo especulativo financiero” (Ricardo
Foster, “Trump, crisis neoliberal y el fantasma de la derecha
extrema”, Página 12, 17/11/16).
La
idea central que subyace a esta caracterización es que las crisis,
la desocupación, la polarización social creciente y la explotación,
no tienen como causa última el modo de producción capitalista, sino
una forma del capital, a saber, el capital financiero. Por eso se
saluda todo aquello que, de alguna manera, pueda ser interpretado
como un retroceso de esa forma específica de capital. Aunque a veces
haya muchos problemas para explicar en qué consiste exactamente (ver
aquí) el capital financiero. O haya que forzar esas “distinciones”
al punto de despreciar datos y hechos abrumadores. Hay en todo esto
una sociología de “relatos”, puestos al servicio de
seguir distinguiendo alas “progresistas” del capital.
Mi
punto de partida es el opuesto; la raíz de los problemas está en la
relación de propiedad privada del capital. Y es esa relación la que
funda la unidad de todas las formas del capital. De hecho, el capital
dinerario solo obtiene ganancias prestando al capital productivo
(industria, comercio, agro) o mercantil (comercio, banca); y
viceversa, el capital productivo, o mercantil, revierte
constantemente a las formas dinerarias. Por caso, los fondos líquidos
de las amortizaciones o acumulación de plusvalía se invierten en el
sector financiero durante períodos más o menos prolongados; para
volver a lanzarse luego a la producción o el comercio. Las tensiones
se dan dentro de este marco.
Desde
este enfoque –que está inspirado en la teoría del capital de
Marx- no hay lugar entonces para la distinción tajante entre el
capital “dañino” (el financiero o dinerario, apátrida,
para colmo) y el capital “bueno” (industrial y
productivo). La cuestión no es meramente académica, o teórica.
Tiene importancia política. El socialismo debe mantener una posición
crítica y hostil hacia todas las formas del capital. Este es el
punto de quiebre con los programas pequeño burgueses y nacionalistas
que abogan por la colaboración de los trabajadores y los oprimidos
con el ala “progresista” de la clase dominante.
En
cualquier caso, pienso que las designaciones que está haciendo Trump
para su futuro gabinete encajan bastante bien en la tesis “unidad
del capital por sobre las diferencias”. Y es imposible de
explicar con la tesis “división del capital por sobre la
unidad”. Al respecto, es ilustrativa la nota de ayer (30/11/16)
de Bloomberg, titulada “Wall Street gana de nuevo en tanto Trump
elige banqueros, millonarios”. En ella se informa que Trump
eligió a Steven Mnuchin para el puesto de secretario del Tesoro, y a
Wilbur Ross para dirigir el Departamento de Comercio. Si bien los
pasados biográficos no son lo decisivo para caracterizar la política
de un gobierno, en este caso son sin embargo ilustrativos. Aquí van
algunos datos.
Mnuchin
fue ejecutivo de Goldman Sachs, y dirigió un hedge fund. Tuvo
negocios en común con otros millonarios, incluyendo a George Soros y
John Paulson, que dirigen fondos de inversión. Mnuchin, junto a
Soros y Paulson, compraron el banco IndyMac durante la crisis, por
1.600 millones de dólares, para revenderlo en 2015 por 3.400
millones. Bajo dirección de Mnuchin el banco llevó adelante más de
36.000 ejecuciones hipotecarias.
En
cuanto a Wilbur Ross, designado para el Comercio, se trata también
de un multimillonario (según Forbes, su fortuna es de 2.500 millones
de dólares), y dirige la firma de inversión WS Ross & Co. En
2016 la empresa fue penalizada por la SEC por sus prácticas poco
claras. Roos es conocido como “el rey de la bancarrota”
por sus operaciones para reestructurar empresas fallidas. En 2006 la
minera Coal Group, subsidiaria de WS Ross & Co, fue demandada por
negligencia en la explosión de la mina Sago, en Virginia Occidental,
en la que murieron 12 mineros. La empresa fue acusada de no cumplir
los estándares de seguridad laboral.
Una
vez designado, Roos declaró que su prioridad es bajar los impuestos
a las empresas estadounidenses para estimular el crecimiento
económico; y se declara enemigo del Tratado de Libre Comercio con
México. Observemos que esta oposición al TLC es la parte “progre”
del programa de Trump que rescata la izquierda nacional
Bloomberg
también informa que el miércoles (cuando se produjo la designación
de Mnuchin y Ross), “treparon las acciones de las grandes firmas
de Wall Street, con Goldman Sachs subiendo el 3,6%, el mejor
desempeño en el promedio del Dow Jones”.
No
hay sorpresas. Trump no vino de otro planeta. Es un producto genuino
de su clase, la clase capitalista. Como lo son las personas que lo
acompañan. Encarnan una relación social que no puede no basarse en
la explotación del trabajo. Es el terreno concreto, material (en
tanto socialmente condicionado) en el que se acaban las fantasías
del progresismo ilustrado.
(*)
NOTA DEL EDITOR DE ESTE BLOG
Astarita
polemiza con los “progres” y algunos “revolucionarios”
argentinos, sospecho que marcadamente influidos por el peronismo que
penetra, en mayor o menor medida, a todos los partidos de aquel país.
Aunque haya enmarcado su artículo en dicho debate nacional, lo
cierto es que en otros países de América Latina, Europa y, en
concreto, España, ese mantra del “progresismo” antineoliberal de
matriz reaccionaria se ha estado repitiendo durante las primeras
semanas con un grado de majadería intensa y una ignorancia absoluta
de lo que es el capitalismo como sistema, sus fundamentos y el
antagonismo capital-trabajo que conlleva.
Los
hechos van tirando de la moto a los escritorzuelos todólogos de la
nada que escribieron tales necedades, en un primer impulso que
partía que si Killary era criminal y globalista (hecho
indiscutible), cualquier cosa que viniera después sería mejor, en base
a lo anunciado en campaña por el próximo inquilino de la Casa
Blanca (hecho absolutamente discutible). Igualmente los/las cotorras
groupies, que repetían el mantra en redes sociales, ahora parecen
más callados y pasan de perfil en plan bajorelieve egipcio sobre sus "genialidades" anteriores. A esa gente hay que combatirla, por dañina a
los intereses de la clase trabajadora, y mandarla a cursos de
formación marxista.
1 de diciembre de 2016
EEUU: UN BANQUERO COMO SECRETARIO DEL TESORO
Página12
El
presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, eligió como
futuro secretario del Tesoro a Steven Mnuchin, su jefe financiero en
la campaña, ex financista de Goldman Sachs y actual productor de
Hollywood; y al inversionista y multimillonario Wilbur Ross como
próximo titular de Comercio. Además, el magnate, que ganó las
elecciones con un discurso anti establishment político y económico,
nominó como número dos de Ross a Todd Ricketts, otro
multimillonario dueño del equipo que ganó la Serie Mundial de
béisbol de este año, los Chicago Cubs, e hijo de uno los
principales donantes de la campaña de Trump.
El
magnate también informó que, como reclamaban muchos analistas y
funcionarios, abandonará por completo sus negocios para centrarse en
dirigir el país a partir del 20 de enero. A través de su cuenta de
Twitter, explicó que el próximo jueves 15 de diciembre dará una
conferencia de prensa en Nueva York para anunciar cómo será la
logística del traspaso de sus negocios a sus hijos, que estarán
junto a él frente a las cámaras.
Antes
de comenzar su separación formal del mundo de los negocios privados,
Trump se ocupó de completar su gabinete económico, que tendrá que
ser confirmado por el Senado junto al resto del gobierno. “Steve
Mnuchin es un financista, un banquero y un empresario de talla
mundial, y jugó un papel central en el desarrollo de nuestro plan
para construir una economía dinámica y en crecimiento, que creará
millones de puestos de trabajo”, sostuvo Trump al oficializar
su nominación al frente del Tesoro, según un comunicado publicado
en su página de Facebook.
Mnuchin,
un hombre de 53 años sin experiencia en cargos públicos, habló con
la cadena de noticias CNBC y adelantó que se enfocará en las
promesas que Trump hizo en su campaña. “Recortando los
impuestos corporativos vamos a crear un enorme crecimiento económico
y ello generará un enorme ingreso personal”, explicó. Se
animó a pronosticar que la economía de Estados Unidos puede tener
un crecimiento sostenido de entre el 3 y el 4 por ciento anual
durante el mandato de Trump y prometió modificar una ley que fue
aprobada en 2010 para evitar los riesgos que derivaron en la crisis
financiera que estalló en 2008. “Queremos eliminar partes de
(la ley) Dodd-Frank que impiden a los bancos que den préstamos”,
adelantó.
Ex
socio del grupo inversor Goldman Sachs, recaudador de fondos, ex
banquero de inversiones y actual productor de Hollywood, Mnuchin es
un hijo dilecto de Wall Street y graduado de la Universidad de Yale.
El padre de Mnuchin fue uno de los socios de Goldman Sachs, banco de
inversión diversificado de Wall Street al que el presidente electo
atacó repetidamente durante su campaña. Mnuchin hijo siguió sus
pasos y trabajó para esta compañía por 17 años.
También
creó el fondo privado de inversiones Dune Capital que lideró la
compra –por centavos de dólar– del quebrado banco IndyMac, un
símbolo de la catástrofe inmobiliaria y el colapso financiero de
2008, y lo renombró One West, un banco californiano que ejecutó
36.000 hipotecas durante la recesión. Comprometido con la actriz
escocesa Louise Linton –célebre y criticada por escribir un libro
apócrifo– es productor de Hollywood y fue financista de películas
como Avatar, Suicide Squad, American Sniper y The Lego Movie. Su
última película, que llegará a los cines este mes, se llama Rules
Don’t Apply (“Las reglas no valen”, en inglés).
En
la arena política, Mnuchin participó en las campañas políticas de
republicanos y demócratas, incluyendo la candidatura de Hillary
Clinton al Senado y a la Presidencia en 2008. Aportó en las campañas
presidenciales y al Senado de Barack Obama y a la de Charles Shumer,
el nuevo líder demócrata en el Congreso estadounidense. Se unió a
Trump en mayo como director financiero, pese a la agresiva retórica
que el magnate mantuvo contra Goldman Sachs durante toda la campaña
presidencial.
Además
de Mnuchin, el presidente electo nominó al veterano inversionista y
multimillonario Wilbur Ross, quien a los 78 años logró amasar una
fortuna de casi 3.000 millones de dólares, más que el PBI anual de
países como Burundi o Belice. El futuro secretario de Comercio y
actual presidente y director de estrategia de WL Ross & Co.,
compañía de gestión de inversiones, sostuvo que quiere arreglar
los acuerdos comerciales “tontos” y deshacerse de barreras
arancelarias, creadas para proteger las producciones locales frente
al ingreso de importaciones.
Crítico
del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, el último
gran tratado de libre comercio firmado por el presidente saliente,
Ross dijo en agosto que el plan económico de Trump, centrado en la
promesa de recortes de impuestos a las corporaciones, ayudaría a
reducir la “terrible pérdida de empleo de Estados Unidos frente
a la competencia extranjera”, según recordó a CNBS.
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