SUMAR Y PODEMOS JUNTOS A LAS GENERALES ¿QUÉ PUEDE SALIR MAL?
PROPUESTA DE EXIGENCIAS AL POSIBLE PRÓXIMO GOBIERNO DE AMPLIAS ALIANZAS
HASTA LOS COJONES DEL ASUNTO LUIS RUBIALES Y DE TODO EL SHOW
TIEMPO DE PESIMISMO (NO EXAGERAR LOS ADJETIVOS), TIEMPO DE ESPERANZA
SUMAR Y PODEMOS JUNTOS A LAS GENERALES ¿QUÉ PUEDE SALIR MAL?
9 de abril de 2013
POBREZA, NEOLIBERALISMO Y AUSTERIDAD
NOTA
DEL EDITOR DE ESTE BLOG: la tontuna
reaccionario-ciudadanista sigue emponzoñando el lenguaje de los meapilas biempensantes
que ponen sordina en su crítica al capitalismo. Cuando es la clase trabajadora
la esquilmada por el capital, ellos se empeñan en seguir hablando de
ciudadanía, de la que también forman parte los capitalistas que nos explotan y
roban.
Ciudadanía es un término político, que sirve para
que los oprimidos culpen sólo a los políticos títeres del capital y esconde,
cínica, cómplice y criminalmente el carácter de clase del expolio y el empobrecimiento
de la clase trabajadora. Y es que para autores como el que les expongo el
problema es el neoliberalismo y la austeridad, no el capitalismo.
Aún así, las cifras del
dolor hacen que sea interesante reproducir este artículo.
POBREZA, NEOLIBERALISMO Y AUSTERIDAD
Xavier Caño Tamayo.
Alainet
Seis hombres se prendieron fuego en Bulgaria y
otro lo intentó en las últimas semanas. Cuatro fallecieron, dos quedaron
gravemente heridos y otro se salvó porque la policía impidió que se quemara.
Por pura desesperación y por los sufrimientos e incertidumbres que la crisis y
sus falsas soluciones causan a la población. Esos días, docenas de miles de
personas salieron a la calle manifestándose contra la pobreza y la corrupción.
Y derribaron al Gobierno.
A pesar de
que el déficit es inferior al 2% del PIB, en Bulgaria se aplica férreamente la
implacable austeridad que impone la Unión Europea. Una austeridad que ha
desintegrado el sector público, recortado la atención hospitalaria, congelado
salarios y pensiones y reducido ayudas al desempleo mientras el paro aumenta
aceleradamente. El resultado es que, según Eurostat, el 49% de búlgaros vive en
la pobreza.
2010 fue
elegido por la Unión Europea como año límite para erradicar la pobreza del
continente. Pero ese año había 80 millones de personas que vivían por debajo
del umbral de pobreza. Peor aún, en 2012 ya eran 120 millones los europeos
pobres con severas privaciones materiales.
Según el
estudio de Eurostat, con Bulgaria, sufren considerable pobreza Rumanía y
Letonia con un 40% de población empobrecida; Lituania 33%; Grecia y Hungría
31%, y España y Grecia casi 22%. Docenas de millones de personas solo sobreviven
en Europa. Sobrevivir, que no es vivir. Incluso en Alemania se nota la pobreza.
Una pobreza nada casual.
Un informe
de 2011 sobre derechos sociales y económicos en Alemania, elaborado por veinte
ONG (entre ellas Amnistía Internacional), muestra que el país se ha degradado.
La Agenda 2010, definida por el diario Frankfurter Allgemeine Zeitung como la
mayor amputación de derechos sociales en Alemania desde el final de la Segunda
Guerra Mundial, impuso los recortes y la austeridad que causó el retroceso.Las
cifras oficiales dicen que hay unos 3 millones de parados. Cifra no
escandalosa, pero más de 5 millones de personas con empleo necesitan ayuda
social para vivir porque los sueldos no alcanzan para hacerlo con la dignidad
mínima exigible. La precariedad laboral establecida ha creado una nueva
categoría: pobre a pesar de tener trabajo.
Cruz Roja y Media Luna Roja han informado de que
esos pobres nuevos aumentan en Europa. Más de 26 millones de personas no tienen
empleo en esta Unión Europea en recesión y millones de personas sufren por
falta de alimentos y de asistencia médica, pueden ser desahuciados o ya
perdieron sus casas.
Oficialmente,
ser pobre es disponer de menos del 60% del salario medio de un país. En el caso
español, el umbral de pobreza para un adulto que viva solo está en 6.278 euros
anuales. Y para una familia de padres y un hijo menor, el umbral de pobreza es
11.300 € anuales. Treinta euros diarios para pagar vivienda, luz, agua,
calefacción, alimentarse, vestirse... Es decir, ser pobre.
La austeridad como respuesta falaz a la crisis ha
conseguido que millones de europeos que antes vivían sin sobresaltos, ahora lo
hagan de forma complicada y precaria. Tener trabajo y estar en riesgo de
exclusión social ya no es un absurdo en Europa. Rebajas salariales, subidas de
precios, pérdida de poder adquisitivo, disminución y empeoramiento de servicios
públicos más aumento de inestabilidad laboral han aumentado el número de
personas que, aún con empleo, roza la pobreza. En España, por ejemplo, la tasa
de esa pobreza laboral pasó del 10,7% en 2007 al 12,7% en 2012, según un
estudio de la Fundación Alternativas.
La impuesta
austeridad que ha generado toda esa pobreza en Europa consiste en quitar dinero
a la ciudadanía para rescatar bancos, financiar la crisis bancaria con deuda
pública, aprobar reformas laborales para abaratar el despido, sustituir
impuestos directos por indirectos, tolerar de hecho un fraude fiscal enorme,
privatizar lo público... La austeridad es el medio de transferir rentas de las
clases trabajadoras a la minoría rica dominante.
El
resultado de la austeridad impuesta desde 2010 en Europa para afrontar la
crisis es un innegable fracaso. Dos años después, los mercados no se han
calmado, no hay crédito, no hay recuperación económica, hay recesión, no
disminuye el déficit, crece la deuda pública, la privada es impagable,
disminuye el consumo, se cierran empresas y aumenta aceleradamente el
desempleo. Un descalabro. Esa pretendida austeridad despilfarra bienestar,
destruye empleo y dinamita la actividad económica presente y futura. Eso es
dilapidar, eso es derroche.
8 de abril de 2013
IZQUIERDA TUNECINA ADVIERTE QUE GOBIERNO ISLAMISTA ESTÁ AL SERVICIO DE EEUU Y LA UE
Librered
El portavoz del Frente Popular de izquierdas
tunecino, Hama Hamami, denunció que el actual gobierno islamista de Túnez “está confiscando la revolución para
producir otro régimen autoritario”.
A más de dos años de la revuelta popular que
derrocó al ex presidente Zine el Abidine Ben Ali, tras 23 años en el poder, el
país magrebí atraviesa un momento clave marcado por la convulsión que generó el
asesinato político de Chokri Belaid, prominente dirigente del frente de
izquierdas, baleado el pasado 6 de febrero.
Hamami, líder del Partido de los Obreros
Comunistas de Túnez (POCT) y otra de las figuras de esta coalición de reciente
formación, recibió a la agencia de noticias argentina Telam para analizar la
actualidad del país.
El primer contacto con el político tunecino se
produjo en la puerta de la sede partidaria, a la que llegó custodiado por
agentes de seguridad de la Presidencia de la Nación.
Su gran sonrisa y la confianza que trasmitían sus
movimientos contrastaban con el hecho de que él, junto al líder de la UGTT
(Unión General de Trabajadores Tunecinos), Hussein Abassi, sean consideradas
las personas que corren mayor peligro de muerte por las amenazas de islamistas.
“Distintas
fuentes confirman la existencia de una lista negra y la mayoría de los nombres
son de políticos”, explicó Hamami, seguro de ser uno de
los “marcados”.
“El
listado no es un rumor, la información sale de las personas que fueron
detenidas en relación con la muerte de Belaid”,
insistió Hamami, quien ahora se erige como principal voz de la izquierda
tunecina.
El dirigente opositor subrayó que el asesinato de
Belaid “tuvo lugar en un clima político
que favorece la violencia y es responsabilidad del gobierno islamista, que
permitió la movilización de milicias radicales y la transgresión de la ley sin
castigo alguno”.
Asimismo, “están
apareciendo equipos paralelos dentro del Ministerio del Interior, relacionados
con el movimiento de Ennahda y en este marco, se registraron hechos de
violencia contra la UGTT, periodistas, partidos y artistas”, apuntó.
“Esto
es consecuencia y un punto muy negativo dentro del contexto
post-revolucionario”, indicó Hamami, y advirtió que los
últimos hechos “evidencian que Túnez va a
entrar en una nueva etapa de violencia, que consiste en liquidar físicamente a
dirigentes políticos”.
“El
gobierno actual está confiscando la revolución para reproducir otro régimen
autoritario”, advirtió.
A pesar de eso, el dirigente comunista consideró
que “el pueblo tunecino tuvo una fuerte
reacción al asesinato de Belaid -con protestas en todo el país- y demostró que
está en contra de esta metodología de violencia”.
Con palabras claras y contundentes, Hamami aseguró
que los islamistas de Ennahda cuentan “con
respaldo del exterior, de Qatar, Arabia Saudita -bajo el paraguas de Estados
Unidos-, y hasta la Unión Europea”.
“Los
islamistas no participaron del proceso revolucionario, pero llegaron al poder
porque son organizados, tienen recursos y apoyo externo. Además, en campaña no
hablaron de islamizar sino de cumplir con los objetivos de la revolución y los
ayudó el hecho que de la revuelta no tuviera un liderazgo central y la
oposición estuviera fragmentada”, analizó Hamami.
La situación cambió con la unión de las fuerzas de
izquierda en el Frente Popular, creado el 7 de octubre de 2012, y que en solo
dos meses pasó a ser tercero en las intenciones de voto. Y el asesinato de
Belaid no hizo más que ampliar la base social.
“El
Frente constituye una amenaza para el gobierno”,
manifestó su principal líder, quien cree que Túnez está hoy “a mitad de camino porque hay un pueblo que
quiere que la revolución continúe”.
“Hemos
impuesto algunas reformas, la elección de una Asamblea Constitucional, la
libertad de expresión, organización y manifestación, pero todo lo demás sigue
pendiente”, indicó.
Pero “sin
una reforma del Ministerio de Interior y de la Justicia no cambiará nada,
porque éstos fueron los dos pilares de la dictadura”, recordó.
En ese sentido, Hamami denunció que “Ennahda no reformó el Ministerio de
Interior sino que se apoderó de él”.
“Desde
el punto de vista social y económico tampoco hubo cambios. El gobierno mantuvo
la política económica neoliberal, lo que provocó un aumento de la deuda, el
desempleo y la inflación, mientras las diferencias entre regiones se
agudizaron”, manifestó el dirigente opositor.
“Si
no pensamos en una nueva dinámica económica y en la mejora de las condiciones
de vida, la democratización será un fracaso. La revolución la hicieron los
pobres y debe volver a los pobres”, enfatizó.
Por otro lado, Hamami tiene claro que para superar
la crisis Túnez debe “suspender el pago
de su deuda externa” -22 millones de euros en vencimientos este año- e invertir el dinero en “desarrollo”.
“Es
necesario reorganizar la economía, reducir el nivel de dependencia extranjera,
hacer una reforma agraria, modernizar la agricultura, invertir en
infraestructura y en educación”, enumeró el
político.
“Nosotros
le estamos diciendo a nuestro pueblo que tenemos que aprender de América
latina, de Argentina, Bolivia, Venezuela, Nicaragua, que con gobiernos
democráticos consiguieron hacer reformas sociales y económicas importantes”,
subrayó.
“En
un tiempo en el que la gente se está diciendo `es el neoliberalismo o la nada`,
América latina se presenta como una vía alternativa”,
concluyó.
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