TIEMPO DE PESIMISMO (NO EXAGERAR LOS ADJETIVOS), TIEMPO DE ESPERANZA
SUMAR Y PODEMOS JUNTOS A LAS GENERALES ¿QUÉ PUEDE SALIR MAL?
PROPUESTA DE EXIGENCIAS AL POSIBLE PRÓXIMO GOBIERNO DE AMPLIAS ALIANZAS
HASTA LOS COJONES DEL ASUNTO LUIS RUBIALES Y DE TODO EL SHOW
TIEMPO DE PESIMISMO (NO EXAGERAR LOS ADJETIVOS), TIEMPO DE ESPERANZA
SUMAR Y PODEMOS JUNTOS A LAS GENERALES ¿QUÉ PUEDE SALIR MAL?
1 de abril de 2016
“EL NIÑO” Y LA NUEVA CRISIS ALIMENTARIA MUNDIAL
Germán
Gorraiz López. Alainet.net
Según
Edgar Ocampo, cada año, el mundo fagocita la mitad de las reservas
de un país petrolero importante (México) y dado que las energías
alternativas todavía necesitan enormes subsidios como para ser
viables en los países en vías de desarrollo, la práctica del
fracking ( especie de panacea universal que resolverá los problemas
energéticos de la Humanidad) es todavía incipiente y suscita
recelos medioambientales y la inercia de los activos petroleros no
permitirá que las grandes compañías abandones sus equipos e
infraestructura actuales, se deduce que la economía mundial seguirá
gravitando sobre la dependencia del petróleo en la próxima década.
El gas natural se presenta como el único sustituto ante una presunta
escasez de petróleo, pero este recurso también sigue el mismo
camino de inestabilidad, por lo que los principales países
desarrollados cuentan con reservas estratégicas de petróleo que
destinan exclusivamente para uso en situaciones críticas para
garantizar el consumo interno durante un par de meses además de
implementar medidas cosméticas de ahorro de energía. Así, el
presidente estadounidense, Barack Obama, anunció que el Gobierno
norteamericano reducirá sus emisiones de gases con efecto
invernadero un 28% para 2020 (de alcanzarse el objetivo fijado,
supondría ahorrar 250 millones de barriles de petróleo para 2020) y
en China, se habría fijado el Plan Energético Quinquenal 2015-2020
con el objetivo de reducir la dependencia del carbón y del petróleo
aunque según Greenpeace con un “insuficiente incremento de las
energías renovables del 1%", en un país donde el carbón
cubre el 70% de las necesidades energéticas y si continúa la
tendencia actual, la combustión actual de carbón se duplicará en
15 años.
Declive
de la producción de crudo convencional (Peak Oil)
Según
la Asociación para el Estudio del Petróleo y el Gas (ASPO), la
producción mundial de crudo convencional habría iniciado ya su
declive, fenómeno que se explica por medio de los métodos de
análisis del geólogo King Hubbert sobre la producción de petróleo
de los Estados Unidos, método conocido como la "curva de
Hubbert". Hubbert, calculó en 1956 con extraordinaria
precisión, la fecha en que los Estados Unidos no podrían producir
más petróleo de forma convencional aunque se perforaran más pozos.
Así, la producción de petróleo de forma convencional en EEUU
alcanzó su máximo nivel en 1970 y después comenzó a declinar,
teniendo que importar en el 2005 casi el doble del total de crudo
producido en dicho país. La producción actual de petróleo proviene
en más de un 60% de campos maduros,(que tienen más de 25 años de
ser explotados de manera intensiva) por lo que las nuevas
prospecciones se realizan en regiones más remotas (Ártico,
Amazonas), con mayor coste productivo (120 $) y menor rentabilidad,
amenazando en muchas ocasiones a reservas y parques naturales
(Ártico, Alaska, Amazonas) y siendo el desfase entre el consumo
mundial y los descubrimientos de nuevas explotaciones abismal (en una
proporción de 4 a 1). Además, según los expertos, el tiempo
necesario para poner en marcha a pleno rendimiento un yacimiento es
de alrededor de 6 años, por lo que cualquier descubrimiento no podrá
entrar en operación hasta después del 2018. Recordar que el 90% de
la producción de crudo saudí procede de tan sólo cinco campos
maduros y hasta el 60% procedería del megacampo de Ghawar y que los
nuevos proyectos de infraestructura petrolera de extracción de crudo
considerados como "grandes" (aquellos de más de 500
millones de barriles) en Arabia Saudí para el 2016 son prácticamente
inexistentes, lo que aunado con el espectacular incremento de la
producción de crudo saudí ( 10, 5 millones de barriles día) para
suplir la drástica reducción de la producción de crudo de países
como Libia, Siria e Irak, acelerá la fecha de caducidad de sus
reservas ociosas.
Según
datos publicados por la Administración de Información de Energía
de EEUU (AIE), dicho país habría alcanzado una producción mensual
de crudo equivalente a 6,5 millones de barriles diarios provenientes
de los campos tradicionales y de las nuevas explotaciones de petróleo
en roca porosa (Dakota del Norte), pero se estima que alcanzará su
cenit en el 2020 y teniendo en cuenta que el consumo doméstico de
EEUU se movería en la horquilla de los 16 a los 20 millones de
barriles diarios, seguirá siendo importador neto de crudo (el 45% de
las importaciones de crudo de EEUU proceden de Oriente Medio y Norte
de África), mientras tan sólo el 8% del total importado procede de
Venezuela. Por su parte, la producción mexicana también llegó a su
cenit en el 2004, pues el principal yacimiento de México es el
Cantarell, (que genera las dos terceras partes de la producción
mexicana) tiene fecha de caducidad con la perspectiva de convertirse
en importador neto de crudo en el horizonte del 2020, Venezuela
necesita urgentemente nuevos hallazgos petrolíferos pues caso de
seguir el ritmo actual de producción podrían agotarse sus reservas
probadas en el 2021, por lo que habría firmado un acuerdo por el que
la empresa petroquímica estatal china Sinopec invertirá 14.000
millones de dólares para lograr una producción diaria de petróleo
en 200.000 barriles diarios de crudo en la Faja Petrolífera del
Orinoco, (considerado el yacimiento petrolero más abundante del
mundo) mientras Noruega aspira a explotar conjuntamente con Rusia la
plataforma continental del Mar de Barents (reservas estimadas de más
de 7.000 millones de petróleo y gas convencional) ante el
agotamiento de sus reservas del Mar del Norte, que alcanzó su cenit
en el 2009 ( 6 millones de barriles al día).
Según
la Agencia Internacional de Energía (AIE), la producción de
petróleo en Rusia alcanzó su máximo histórico (11,41 millones de
barriles diarios) en el año 1988 cuando todavía formaba parte de la
Unión Soviética, pero tras el declive provocado por la crisis
económica del 2008, la producción ha ido “in crescendo”
hasta alcanzar los 10,59 millones de barriles por día (bpd) en el
2013 con una fecha de caducidad de 20 años. Además, el acuerdo de
cooperación energética del 2010 entre Irak, Irán y Siria para la
construcción del gasoducto de South Pars a Homms que conectaría el
Golfo Pérsico con el Mar Mediterráneo permitiría la llegada del
gas iraní a la Unión Europea y aliviaría la severa rusodependencia
energética europea, relativizando de paso la importancia estratégica
de Turquía dentro del Proyecto del Gasoducto Trans-Adriático (TAP)
así como el papel relevante de Arabia Saudí y Emiratos Árabes como
suministradores de crudo a Occidente, pero tanto Irak como Siria
estarían inmersos en procesos internos destructivos fruto de la
balcanización implementada por EEUU siguiendo su doctrina del caos
ordenado por lo que la exportación de productos petrolíferos de
dichos países se antoja harto complicada. En cuanto a Irán, posee,
según los expertos, las terceras mayores reservas probadas del mundo
de petróleo y gas tras Arabia Saudí e Irak , pero carece de la
tecnología suficiente como para extraer el gas en los yacimientos
más profundos por lo que precisa de una inversión de unos 155.000
millones de dólares para el desarrollo de la industria petrolera y
gasista.
El
Niño y la nueva crisis alimentaria mundial
Según
cálculos de la Organización de las Naciones Unidas para la
Alimentación y la Agricultura (FAO), el fenómeno metereológico
conocido como “El Niño”, tendría ya efectos devastadores
en la seguridad alimentaria, medios de vida, nutrición y salud de
cerca de 60 millones de personas en todo el mundo, por lo que sería
necesaria una ayuda urgente de más de 2.500 millones $ para labores
de emergencia y recuperación de infraestructuras., de lo que serían
paradigma la brutal seguía padecida por Colombia, Centroamérica,
California Vietnam, Etiopía, Timor Oriental y África Austral,
inusuales inundaciones en Somalia, Tanzania, Estados sureños de
EEUU, Argentina, Paraguay y Uruguay y devastadores incendios en
California, Australia, Venezuela e Indonesia.
Por
su parte, el economista de la FAO Abdolreza Abbassian, en
declaraciones a The Associated Press, ha señalado que para
alimentar la población mundial, (que llegará a 9.000 millones de
personas en el 2050), se necesitará un incremento de 70% de la
producción global de alimentos en los próximos 40 años, tarea que
se antoja titánica pues mientras la población mundial crece un
1,55% anual, los rendimientos del trigo (la mayor fuente de proteína
en países pobres), habrían sufrido un descenso del 1%. Mención
especial merece Egipto, país en el que un tercio de sus 80 millones
de habitantes vivirían en el umbral de la pobreza y que se ve
obligado a destinar ocho millones de toneladas de trigo anuales ( de
los que 6 millones serían importadas), para producir el pan
subsidiado, imprescindible para evitar las revueltas sociales del
2007 y lastrado por un desarrollo económico suicida, caracterizado
por el crecimiento desmesurado de macrourbes y megacomplejos
turísticos y la consiguiente reducción de la superficie destinada
al cultivo agrícola, por lo que es urgente que revise sus políticas
agrícolas y retorne a la arcana costumbre de disponer de reservas
propias de granos para situaciones de emergencia.
Además,
la Agencia Internacional de la Energía(AIE), en un reciente informe
titulado “Perspectivas mundiales de inversión en energía”,
advierte que será necesario invertir 48 Billones $ hasta el 2035
para cubrir las crecientes necesidades energéticas mundiales, pero
el abrupto desplome del precio del crudo hasta los 40 $ ,
imposibilitará a los países productores conseguir precios
competitivos que permitirían la necesaria inversión en
infraestructuras energéticas y búsqueda de nuevas explotaciones por
lo que no sería descartable un posible estrangulamiento de la
producción mundial del crudo en el horizonte del 2.020, al
concatenarse la recuperación económica de EEUU y la UE con factores
geopolíticos desestabilizadores (Nueva Guerra en Oriente Medio). Si
a ello le sumamos la intervención de los brokers especulativos en el
mercado de futuros de las commodities agrícolas, el resultado sería
una espiral de aumentos de precios en las materias primas imposibles
de asumir por las economías del Primer Mundo y el finiquito de los
Objetivos del Tercer Milenio de reducir el hambre en el mundo, pues
según la FAO, desde el 2005 el índice de precios de cereales habría
aumentado al doble y el número de desnutridos crónicos en el mundo
rozaría en la actualidad los 925 millones de personas.
Todo
ello, originará presumiblemente una psicosis de desabastecimiento y
el incremento espectacular del precio del crudo hasta niveles del
2008 (rondando los 150 $) que tendrá su reflejo en un salvaje
encarecimiento de los fletes de transporte y de los fertilizantes
agrícolas, lo que aunado con inusuales sequías e inundaciones en
los tradicionales graneros mundiales y la consecuente aplicación de
restricciones a la exportación de commodities agrícolas de dichos
países para asegurar su autoabastecimiento, terminará por producir
el desabastecimiento de los mercados mundiales, el incremento de los
precios hasta niveles estratosféricos y la consecuente crisis
alimentaria mundial que afectaría especialmente a las Antillas,
México, América Central, Colombia, Venezuela, Bolivia,
Egipto,Cuerno de África, Mongolia, Corea del Norte, India, China,
Bangladesh y Sudeste Asiático, ensañándose con especial virulencia
con el África Subsahariana y pudiendo pasar la población atrapada
en la inanición de los 800 millones actuales a los 1.500 millones en
el horizonte del 2.020.
31 de marzo de 2016
ROMPER EL SILENCIO: HA EMPEZADO UNA GUERRA MUNDIAL
Pocas
personas parecen estar enteradas de que el bañador llamado bikini
tiene ese nombre para celebrar las explosiones nucleares que
destruyeron el atolón de Bikini.
He
estado filmando en las islas Marshall, que están en medio del océano
Pacífico, al norte de Australia. Cada vez que le digo a alguien
dónde he estado me preguntan “¿Dónde es eso?”. Si doy
una clave diciendo “Bikini”, dicen “Ah, el
traje de baño”.
Pocas
personas parecen estar enteradas de que el bañador llamado bikini
tiene ese nombre para celebrar las explosiones nucleares que
destruyeron el atolón de Bikini. Entre 1946 y 1958, Estados Unidos
hizo estallar 66 artefactos nucleares –el equivalente a 1,6 bombas
de Hiroshima cada día durante 12 años– en las islas Marshall.
Hoy
día Bikini está en silencio, transformado y contaminado. Las
palmeras crecen formando una extraña cuadrícula. Nada que se mueva,
No hay pájaros. Las lápidas del viejo cementerio son focos vivos de
radiación. El contador Geiger aplicado a mis zapatos marcaba
“peligro”.
De
pie en la playa veía caer el agua verde esmeralda del Pacífico por
la pendiente de un enorme agujero negro. Se trata del cráter dejado
por la bomba de hidrógeno a la que llamaron “Bravo”. La
explosión envenenó a las personas y el medio ambiente en cientos de
kilómetros, posiblemente para siempre.
En
el viaje de regreso, hice escala en el aeropuerto de Honolulu; en el
puesto de la prensa, vi la revista estadounidense Women’s
Health (La salud de la mujer). En la portada, una sonriente
mujer en bikini y el titular: “Tú también puedes tener un
cuerpo bikini”. Unos días antes, en las Marshall, yo había
entrevistado a mujeres que tenían muy diferente “cuerpo
bikini”. Todas ellas habían sufrido cáncer de tiroides y
otros cánceres posiblemente mortales.
Al
contrario de la mujer que sonreía en la revista, todas ellas eran
pobres: las víctimas y cobayas de una superpotencia rapaz que en
estos momentos es más peligrosa que nunca.
Relato
esta experiencia a modo de advertencia y para poner fin a una
distracción que tantos de nosotros hemos consumido. El creador de la
propaganda moderna, Edward Bernays, describía este fenómeno como
“la manipulación consciente e inteligente de los hábitos y
opiniones” de las sociedades democráticas. Él llamaba a esto
“gobierno invisible”.
¿Cuántas
personas tienen conciencia de que ha empezado una guerra mundial? Hoy
en día, se trata de una guerra de propaganda, de mentiras y
distracción, pero esto puede cambiar en cualquier momento, con la
primera orden equivocada o el primer misil.
En
2009, el presidente Obama se presentó ante una multitud en actitud
de adoración en el centro de Praga, en el corazón de Europa. Se
comprometió a construir “un mundo libre de armas nucleares”.
La gente lo ovacionó y algunos lloraban. Los medios derramaron un
torrente de lugares comunes. Después de esto, a Obama se le concedió
el Premio Nobel de la Paz.
Todo
era una patraña. Obama estaba mintiendo.
Su
administración ha construido más armas nucleares, más ojivas
nucleares, más sistemas de lanzamiento de armas nucleares, más
fábricas de armas nucleares. Solo el gasto en cabezas nucleares
aumentó más durante el gobierno de Obama que con cualquier otro
presidente de Estados Unidos. En 30 años se ha gastado más de un
billón de dólares –un millón de millones, es decir, un 1 seguido
de 12 ceros–.
Hay
planes para la construcción de una bomba nuclear en miniatura; se la
conoce como la B61 modelo 12. Nunca ha habido nada parecido. El
general James Cartwright, ex vicepresidente del Estado Mayor
Conjunto, dijo: “La miniaturización nuclear [hace que el
uso de esta] arma sea más posible”.
En
los últimos 18 meses, la mayor concentración de tropas desde la
Segunda Guerra Mundial –comandada por Estados Unidos– se está
desplegando a lo largo de la frontera occidental rusa. Desde la
invasión de la Unión Soviética por los ejércitos de Hitler,
ninguna fuerza militar extranjera ha montado semejante amenaza
demostrable contra Rusia.
Ucrania
–una vez integrante de la Unión Soviética– se ha convertido en
un parque temático de la CIA. Después de haber orquestado un golpe
de Estado en Kiev, Washington controla de hecho a un régimen que
está al lado de Rusia y es hostil a ella. Un régimen literalmente
plagado de nazis. Las figuras parlamentarias prominentes de Ucrania
son descendientes políticos de los conocidos grupos fascistas OUN
[Organización de Nacionalistas Ucranianos] y UPA [Ejército
Insurgente Ucraniano]. Elogian públicamente a Hitler y llaman a la
persecución y expulsión de la minoría rusohablante.
Esta
noticia casi no existe en Occidente, o es tergiversada para quitarle
la carga de verdad.
En
Letonia y Estonia –países vecinos de Rusia– el poder militar de
Estados Unidos está desplegando fuerzas de combate, tanques y
armamento pesado. Esta provocación extrema de la que es objeto la
segunda potencia nuclear del globo es recibida en Occidente sin que
se haga oír una sola voz.
Lo
que constituye una perspectiva de guerra nuclear todavía más
peligrosa es una campaña paralela contra China.
Casi
no pasa un día en el que no se coloque a China en el estatus de
“amenaza”. Según el almirante Harry Harris, comandante
estadounidense de la zona Pacífico, China está “levantando un
gran muro de arena en el mar de China Meridional”. Se refiere a
la construcción de pistas de aterrizaje en las islas Spratly, que
son objeto de disputa con Filipinas, una disputa que pasó
desapercibida hasta que Washington presionó y sobornó al gobierno
de Manila, y el Pentágono lanzó una campaña propagandista llamada
“libertad de navegación”.
¿Qué
significa esto en realidad? Significa que los barcos de guerra
estadounidenses tengan libertad para patrullar y dominar el litoral
marítimo chino. Trate usted de imaginar cuál sería la reacción de
Estados Unidos si buques de guerra chinos hiciesen lo mismo frente a
las costas de California.
Yo
rodé una película llamada The War You Don’t See (La guerra que
usted no ve) en la que entrevisté a distinguidos periodistas de
EE.UU. y Gran Bretaña: reporteros como Dan Rather, de CBS; Rageh
Omar, de la BBC; o David Rose, de The Observer. Todos ellos dijeron
que si los periodistas y presentadores de radio y TV hubiesen hecho
su trabajo y cuestionado la propaganda que sostenía que Sadam
Hussein poseía armas de destrucción masiva; si los periodistas no
hubiesen amplificado las mentiras de George W. Bush y Tony Blair y no
se hubieran hecho eco de ellas, la invasión de Iraq en 2003
posiblemente no habría ocurrido, y cientos de miles de hombres,
mujeres y niños hoy estarían vivos.
En
principio, la propaganda que está preparando el terreno para una
guerra contra Rusia y/o China no es muy diferente. Que yo sepa,
ningún periodista de los medios de “la corriente dominante”
occidental –un equivalente a Dan Rather, digamos– pregunta por
qué China está construyendo aeródromos en el mar de China
Meridional.
La
respuesta saltaría a la vista. Estados Unidos está rodeando a China
con una red de bases militares, misiles balísticos, unidades de
combate, aviones de bombardeo que transportan bombas nucleares. Este
mortífero arco, que comprende Australia, las islas del Pacífico,
las Marianas y Guam, Filipinas, Thailandia, Okinawa, Corea del Sur y,
ya en Eurasia, también Afganistán e India. Estados Unidos ha puesto
un dogal en el cuello de China. Pero esto no es noticia. Silencio
mediático; guerra mediática.
Con
mucho secretismo, en 2015, Estados Unidos y Australia realizaron los
mayores ejercicios aeronavales de los últimos años, fueron
conocidos como ‘Sable talismán’. Su finalidad era mejorar los
planes de guerra aeronaval y de bloqueo de corredores marítimos
–como los estrechos de Malaca y de Lombok– para cortar el acceso
de China al petróleo, al gas y a otras materias primas de Oriente
Medio y África.
En
el circo conocido como la campaña presidencial estadounidense,
Donald Trump aparece como un loco, un fascista. Ciertamente, es
detestable, pero también es alguien que odia a los medios. Esto solo
ya despertaría nuestro escepticismo.
Los
puntos de vista de Trump sobre la inmigración son grotescos, pero no
mucho más que los de David Cameron. Trump no es el Gran Deportador
de Estados Unidos; sí lo es el ganador del Premio Nobel de la Paz,
Barack Obama.
Según
un gran comentarista liberal, Trump está “desencadenando las
fuerzas oscuras de la violencia” de Estados Unidos.
¿Desencadenándolas? Este es el país donde los bebés le disparan a
su madre y la policía está empeñada en una guerra asesina contra
los estadounidenses negros. Este es el país que ha atacado y tratado
de derribar a más de 50 gobiernos, muchos de ellos elegidos
democráticamente, y bombardeado desde Asia a Oriente Medio,
provocando la muerte y la miseria de millones de personas.
Ningún
país puede igualar este sistemático récord de violencia. La mayor
parte de las guerras de Estados Unidos (casi todas ellas contra
países indefensos) no han sido iniciadas por presidentes
republicanos sino por demócratas liberales: Truman, Kennedy,
Johnson, Carter, Clinton, Obama.
En
1947, una serie de directivas del Consejo de Seguridad Nacional (NSC,
por sus siglas en inglés) describieron los principales objetivos de
la política exterior de Estados Unidos como [la construcción de] un
mundo sustancialmente hecho a nuestra propia imagen”. La
ideología era mesianismo estadounidense. Todos éramos
estadounidenses. U otra cosa. Los herejes serían convertidos,
subvertidos, comprados, difamados o aplastados.
Donald
Trump es un síntoma de esta actitud, pero también es un disidente.
Dice que la invasión de Iraq fue un crimen; él no quiere entrar en
guerra con Rusia y China. Para nosotros, el peligro no es Trump sino
Hillary Cliton. Ella no es una disidente. Ella personifica la
resiliencia y la violencia de un sistema cuyo cacareado
“excepcionalismo” es totalitario con un ocasional rostro
liberal.
Según
se acerque el día de las elecciones, Clinton será saludada como la
primera mujer en la Oficina Oval, sin que importen sus crímenes y
mentiras; tal como fue alabado Barack Obama por ser el primer
presidente negro, y los progresistas se tragaron sus tonterías sobre
la “esperanza”. Y las bobadas continúan.
Descrito
por el columnista de The Guardian Owen
Jones como “divertido, encantador, con una falta de
formalidad de la que escapan prácticamente todos los políticos”,
al día siguiente Obama envió unos drones para asesinar a 150
personas en Somalia. Acostumbra a matar los martes, según el New
York Times, cuando le entregan una lista de candidatos a ser
asesinados por medio de drones. Es un tío muy legal.
En
2008, en su campaña presidencial, Hillary Clinton amenazó a Irán
con “destruirlo completamente” con armas nucleares. Como
secretaria de Estado en el gobierno Obama, ella participó en el
derribo del gobierno democrático de Honduras. Su contribución en la
destrucción de Libia, en 2011, fue casi jubilosa. Cuando el líder
libio, el coronel Gaddafi, fue sodomizado en público con un cuchillo
–un crimen que solo fue posible gracias a la logística
estadounidense–, Clinton se regodeó diciendo: “Nosotros
llegamos, lo vimos y él murió”.
Una
de las más estrechas aliadas de Clinton es Madeleine Albright, la ex
secretaria de Estado, que ha atacado a algunas jóvenes mujeres por
no apoyar a “Hillary”. Es la misma Madeleine Albright que celebró
infamemente por la televisión la muerte de medio millón de niños
iraquíes diciendo “valió la pena”.
Entre
los más grandes apoyos de Clinton están los grupos de presión
israelíes y las empresas fabicantes del armamento que alimenta la
violencia en Oriente Medio. Ella y su marido han recibido una fortuna
proveniente de Wall Sreet. Aun así, ella está a punto de ser
consagrada candidata de las mujeres para deshacerse del maligno
Trump, el demonio oficial. Entre las seguidoras de Hillary hay
distinguidas feministas: como Gloria Steinem, de Estados Unidos, y
Anne Summers, de Australia.
Hace
una generación, una corriente de pensamiento postmoderno ahora
conocido como “política identitaria” hizo que muchas
personas inteligentes y de mente progresista se inhibieran de
analizar las causas y las figuras que ellas apoyaban –los
impostores de Obama y Clinton; los falsos movimientos progresistas
como Syriza, en Grecia, que traicionaron al pueblo de ese país y se
aliaron con sus enemigos.
La
autoabsorción –una especie de exaltación de mí mismo– se
convirtió en el nuevo Zeitgeist (espíritu del tiempo) en las
privilegiadas sociedades occidentales y marcó la desaparición de
los grandes movimientos contra la guerra, la injusticia social, la
desigualdad, el racismo y el sexismo.
Hoy
en día, la larga siesta podría estar acabando. La juventud está
volviendo a despertar. Poco a poco. Los miles de jóvenes que en Gran
Bretaña apoyaron a Jeremy Corbyn como líder laborista forman parte
de este despertar, al igual que aquellos que acudieron para apoyar al
senador Bernie Sanders.
No
obstante, la semana pasada, en Gran Bretaña, el aliado más cercano
a Jeremy Corbyn, su tesorero en la sombra John McDonnell, implicó a
un gobierno laborista en la cancelación de la deuda de la banca
pirata y, de hecho, en la continuación de la llamada austeridad.
Y
en Estados Unidos, Bernie Sanders prometió apoyar a Clinton en el
caso de que sea nominada. Él, también, ha votado por el empleo de
la fuerza contra algunos países cuando, según su parecer, sea
“correcto”. Dice que Obama ha hecho “un gran
trabajo”.
En
Australia hay una especie de política de la morgue, en la que se
suceden tediosos juegos parlamentarios interpretados por los medios
mientras los refugiados y los pueblos originarios son perseguidos y
crece la desigualdad, al mismo tiempo que el peligro de una guerra.
El gobierno de Malcom Turnbull acaba de anunciar el llamado
presupuesto de la defensa de 195.000 millones de dólares, que es un
impulso en la dirección de la guerra. El debate no existe. Silencio.
¿Qué
ha pasado con la gran tradición de la acción directa popular sin
las limitaciones de los partidos? ¿Dónde están el coraje, la
imaginación y el compromiso necesarios para iniciar un largo viaje
hacia un mundo mejor, justo y pacífico? ¿Dónde están los
disidentes en el arte, el cine, el teatro, la literatura?
¿Dónde
están aquellos que harán pedazos el silencio? ¿O estamos esperando
a que se dispare el primer misil nuclear?
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