23 de mayo de 2014

¿CÓMO LOGRAR QUE LA IZQUIERDA TRABAJE PARA LA DERECHA CON ÉXITO?...PARA LA DERECHA

Por Marat

Hace unos días un analista político de izquierdas reflexionaba del siguiente modo:
“Difícil entender que, en medio de una crisis como esa, la izquierda europea se debilite y se fortalezca la extrema derecha. Es una paradoja, un enigma que la izquierda no logre avanzar en el marco del debilitamiento de la hegemonía imperial norteamericana en el mundo y de desgaste del modelo neoliberal y del mismo capitalismo"

No pretendo responder a todas las claves que puedan dar explicación a dicho interrogante, entre otras cosas porque a algunas he dado ya respuesta en anteriores artículos, porque otras me parecen lo bastante complejas como para ser expuestas tan sólo en un artículo y porque, sin duda, hay claves que se me escapan. Si uno tuviera todas las explicaciones a la pregunta del profesor Sader, seguramente habría descubierto la piedra filosofal. Y no es el caso.

En todo caso, y sin pretensión de ser en absoluto exhaustivo, intentaré brevemente responder a Emir Sader, a riesgo de ser excesivamente esquemático y sintético en mi exposición. A mí modo de ver, la contestación a la interrogante del profesor Sader debiera considerar cuestiones como:

  • La aceptación por amplios sectores de la población de la crisis capitalista, sus consecuencias sociales y las recetas del capital y sus gobiernos a la misma como hechos inevitables y hasta necesarios.
  • La identificación de amplias capas de la sociedad con los valores de propiedad privada, competencia, egoísmo e individualismo y la fuerza de convicción del modelo aspiracional de éxito y elevado consumo, por mucho que la realidad de la crisis capitalista haya destrozado en gran medida estos sueños. 
  • La percepción social de que las izquierdas carecen de programas creíbles, realmente alternativos, diferenciados y practicables frente a una crisis capitalista que les pilló con el pie cambiado.
  • La percepción social de que las izquierdas se mueven en sus propuestas, cuando están en la oposición, dentro de un modelo económico socialdemócrata (intervención en la economía desde el Estado), o meramente keynesiano, que no es lo mismo, en el que ellas mismas han dejado de creer, y que progresivamente han ido dejando de aplicar cuando les ha tocado gobernar en las últimas crisis desde 1973. La cuestión se agrava cuando en períodos de expansión económica las izquierdas han ido favoreciendo paulatinamente la entrada del capital privado en sectores que antes eran del sector público.  Ello refuerza la idea de ausencia de programa alternativo a la derecha.
  • La negativa de las izquierdas, temerosas de ser tildadas de radicales -hasta el hiperderechizado Partido Democrático Italiano es tildado de comunista por Berlusconi y sus compinches, razón por la cual dar pábulo a este argumento es sólo una coartada para no salir del ultrarereformismo-, a canalizar la rabia social, oponiendo una idea fuerte, y no meramente retórica, tanto al fascismo, que sí ha canalizado esa rabia hacia los derroteros del horror, como al capitalismo.
  • La incapacidad, en unos casos, y la renuncia, en otros, de las izquierdas a recrear y defender un proyecto de sociedad socialista que sea algo radicalmente distinto a la gestión del Estado capitalista, sus crisis y períodos de crecimiento por esas mismas izquierdas o sectores que se proclamen de las mismas, por integradas en el capitalismo que estén. En tiempos de crisis excepcional, izquierdas que se limiten a bordear por dentro el derecho de propiedad capitalista, basé del sistema económico, tienen crecientes dificultades de ser percibidas como algo realmente distinto a las derechas. 
  • La paulatina derechización de las izquierdas. La socialdemocracia se ha hecho social-liberalismo y menos aún que eso, los partidos comunistas mayoritarios se han convertido en socialdemócratas, las organizaciones marxistas-leninistas se han hecho conservadoras al pretenden conservar un referente de construcción del “socialismo” que desapareció hace más de 20 años. La autoproclamada izquierda radical es cumbayá, oenegera, anarcoide, interclasista y pequeño-burguesa en sus planteamientos ideológicos.  Esta derechización de las izquierdas refuerza la derechización de la mayoría de la sociedad. El pretendido anticapitalismo es sólo antineoliberalismo dispuesto a tragar con la vuelta a un modelo de Estado del Bienestar. Sin embargo, éste ya ha muerto para siempre porque intentar recuperarlo tendría tal coste económico que obligaría a expropiar las grandes fortunas y ello no puede hacerse aceptando la legalidad vigente del sistema político. Dicho de otro modo, y para que nadie malinterprete lo que digo: no es posible volver a una redistribución económica y a la restauración de los servicios públicos, tal y como estaban antes de la crisis. Cualquier intento de este tipo estará destinado al fracaso si no se produce un derribo del capitalismo, iniciando una revolución que destruya la dictadura política de la burguesía.  
  • La victoria ideológica de los valores que las derechas defienden sobre los de las izquierdas. La cuestión no es que los valores e ideas de unos u otros sean mejores o peores sino el modo en que son percibidos por la mayor parte de la sociedad.
  • El control absoluto por el capitalismo de los aparatos ideológicos del Estado (Althusser) y de las instituciones ideológicas privadas, así como de los medios de comunicación y formación de la opinión pública. 
  • La creciente intoxicación por sectores del liberalismo y el pensamiento reaccionario, de los think-tanks de la nueva derecha política “rebelde” y de las fundaciones globalistas del pensamiento de la izquierda. 

Breve repaso sobre algunos ejemplos de contaminación ideológica de las izquierdas por las derechas: 
Sobre este último punto es en el que me quiero detener en el resto de este artículo. Creo que asistimos a un contagio de las ideas y principios que han defendido las izquierdas desde su origen por parte de las derechas sin parangón. Nunca los valores de las izquierdas han sufrido un envenenamiento y abducción tal por los de las derechas.

Es cierto que el fenómeno no es nuevo y que arranca desde el mismo momento en que el eje oposicional izquierda-derecha aparece en la Asamblea Francesa tras la Revolución de 1789. Pero nunca ha tenido unas consecuencias tan letales para las izquierdas.  

Personajes como Carnot, Ducos, Sieyès, Barras, o los oportunistas de “La Plaine”, fueron los puñales que acabaron con la izquierda de la Revolución Francesa representada por los robespierristas, los cordeliers y los babouvistes, entre otros. 

La razón no fue la que los girondinos, auténticos brazos ejecutores del Thermidor que vendría después, esgrimieron de acabar con los excesos del llamado régimen del Terror. El motivo real es que la reacción dentro de la Revolución intentaba imponer el dominio de los intereses de una burguesía, aliada con elementos del Antiguo Régimen, a la que los partidarios de los desposeídos combatían frontalmente en defensa de los auténticos principios de la igualdad y la fraternidad. Esto es historia, tergiversada por quienes desde entonces han defendido a la clase emergente que desde hace cerca de dos siglos y medio domina el mundo. Una historia que, a pesar de la enseñanza y la instrucción pública, o quizá con la ayuda de ella, muy pocos conocen y casi todos ignoran.

El movimiento obrero del siglo XIX no es ajeno a este actuar de las derechas, sobre las izquierdas, ya sea de forma frontal o mediante los caballos de Troya del reformismo. Eduard Berstein, un revisionista agazapado durante buena parte de su militancia política en el SPD, esperó a la muerte de Engels en 1895 -Marx había muerto en 1883- para publicar sus tesis reformistas, que acabaron de resituar a este partido dentro del evolucionismo perpetuo en el interior del capitalismo hacia un socialismo que nunca llegaría porque había sido desdibujado del horizonte del mismo. Hay que ser muy mezquino para no atreverse a enfrentar sus claudicantes tesis a uno de los dos gigantes del socialismo -Engels- y aprovechar que a su muerte el resto de teóricos del marxismo, por grandes que fueran resultasen, dentro del SPD, pigmeos al lado de los padres del socialismo científico, para colar sus renuncias ideológicas. Llegó a afirmar que la teoría de la plusvalía, elaborada por Marx, era simplista y abstracta. Otro, más mediocre, Ferdinand Lasalle, fue el introductor de la idea prusiana de Estado en la creación de Alemania y del nacionalismo en el SPD, frente al internacionalismo de clase que las tesis marxistas siempre habían defendido.

Mucho más recientemente, en la Cumbre de la Internacional ¿¿¿¿¡¡¡¡Socialista????!!!! de junio de 1999, los partidos laborista, socialdemócrata alemán y el Partido Socialista Francés, encabezados por el que luego sería siervo del hijo tonto de George Bush senior, Tony Blair, lanzaron la llamada “Tercera Vía”, autodefinida en la expresión: "... apoyamos una economía de mercado, no una sociedad de mercado", como si sociedad y economía fueran dos realidades disjuntas. Pero esa tesis no era ya otra cosa que neoliberalismo vergonzante. Cabe, como mínimo desde ese momento, dejar fuera a los PPSS de la definición de izquierda, ni siquiera moderada.  

En 2010 el profesor Michael Chossudovsky, ex dirigente del Foro Social Mundial (FSM), escribió un interesantísimo y demoledor artículo titulado “Fabricando disidencia: globalistas y élites controlan movimientos populares”

En él el profesor Chossudovsky expone el modo en el que las fundaciones globalistas, los think-tanks liberales y las élites del capitalismo modulan, controlan y dan forma a los contenidos y límites de la protesta; esto es, fabrican disidencias controladas. La clave es lograr que en medio de la crisis más aguda del capitalismo parezca que surgen alternativas al mismo y actúen como válvulas de seguridad de la olla a presión en la que se ha convertido el mundo desguazado del siglo XXI. Pero la esencia de esas “alternativas” al capitalismo en crisis es precisamente no serlo en la realidad. 

A lo largo del artículo Chossudovsky expone como Fundaciones como Ford, Rockefeller, Rockefeller Brothers, Charles Stewart Mott, la Fundación para la Ecología Profunda,.... han financiado a organizaciones como Oxfam, Amnistía Internacional, Greenpeace, invitándoles a  “espacios de encuentro” como el Foro Internacional de Davos, al igual que en su día hicieron en el mitificado Seattle, pretendido gran hito del movimiento antiglobalización. 

Un caso paradigmático de lo que el autor señala se encontraría en el Foro Social Mundial (FSM) reunido en Porto Alegre donde la Fundación Ford, vinculada a la CIA, o la Rockefeller Brothers Foundation , entre otras muchas actuaría como una de las entidades financistas (socios en la terminología de FSM). Un ejemplo con financistas y cifras concretas se aporta en este otro enlace, cuyo autor concluye:   “Cabe preguntarse ¿Por qué las ONGs financiadas por los gobiernos más pro-capitalsitas y sometidos a la voluntad del gobierno Bush, las empresas mixtas, las Fundaciones Ford y Rockefeller, las iglesias, la derecha brasileña y el gobierno Lula, fiel servidor de las recetas del FMI, financian un evento que “organiza la lucha contra la “globalización”, el “neoliberalismo” y el predominio de las multinacionales”? Yo no creo que se equivoquen. Sin duda, saben bien dónde ponen su dinero.

Pero entonces ¿qué hacen los compañeros que de buena fe participan en estos foros creyendo luchar contra las multinacionales y el imperialismo? Pues me temo que están haciendo... el primo.”

La red y el efecto “propaganda”:
El efecto de Internet en la vida de la gente es un aspecto que está siendo estudiado cada vez con mayor intensidad y extensión sobre la psique de los individuos, sociabilidad, hábitos de vida, comportamientos y tendencias, reorganización del ocio, influencia como canal privilegiado de información/desinformación,... 

Esta última cuestión, la de Internet como medio de comunicación/información/ desinformación masivo es la que particularmente me interesa en relación con el contenido de este artículo. 

Tengo la impresión de que, desde las izquierdas, ésta es una cuestión insuficientemente abordada, ignoro si por pereza intelectual, falta de interés, miopía política o ausencia de tiempo para la reflexión, la cuál necesita del tiempo y la distancia necesaria de la red para entender qué está pasando en ella con sus mensajes, de dónde provienen una parte de ellos y el efecto que tiene sobre sus militantes y seguidores. 

No me propongo abordar exhaustivamente la cuestión, dada mi propia limitación de capacidades en la materia y lo restringido del espacio de un artículo, de por sí ya demasiado extenso para muchos. 

Hace pocos días en uno de tantos foros que hay por la red me encontré que alguien respondía a quien había colgado un enlace a un artículo, creo recordar que sobre cómo Felipe González sacó tanquetas policiales contra los trabajadores de Reinosa (Cantabria) en 1987, que no lo iba a leer “porque ya no está de moda leer”. Y aún así se permitía opinar sobre la cuestión. 

No me parece éste un tema baladí, ni una cuestión puntual o un hecho aislado. Pienso que es un fenómeno muy extendido y propio de las redes sociales.      

Decía Marshall McLuhan, en su obra “La Galaxia Gutemberg”, que “el medio es el mensaje”; esto es, que condiciona el contenido del mensaje, hasta el punto en que puede llegar a ser más importante el soporte que lo que se dice. 

Internet es hoy el medio de medios. Integra todos y se refleja en todos. 

En las redes sociales la velocidad de entradas es sideral y en Internet, en general, la multiplicación de la oferta y los contenidos, propia del desarrollo de las televisiones digitales, es ya simplemente cósmica. Internet incrementa en cifras inimaginables los contenidos de su oferta frente a los que el papel, la radio y la televisión puedan editar en su conjunto. Es un medio para la inmediatez, no para la reflexión. El acto de participación en las redes sociales suele ser automático, el compartir un contenido es un acto mecánico e instantáneo, en la mayoría de los casos, especialmente si proviene de personas a las que se ha dado amistad (facebook) o se sigue (twitter), sin haber mirado previamente en la mayoría de los casos -lo importante es sumar amigos o seguidores para mucha gente- su perfil y la trayectoria de lo que comparte. Y lo que es peor, suelen compartirse contenidos sin haber estudiado antes sus credenciales: ¿qué es lo que realmente dice, quién y qué intereses están detrás de los mismos? Si el contenido compartido proviene de alguna persona o personalidad con alta consideración en determinados ámbitos o  de gran proyección mediática, entonces la difusión en redes sociales de dicho contenido alcanza carácter de fervoroso y ciego seguidismo. 

Pretender cambiar estos comportamientos, a menudo más irracionales incluso que la compra por impulso, es una quimera; al menos más allá de algún loable comportamiento individual. Pero no está de más que se conozca y que se ensaye como práctica, aunque sea de modo ocasional. 

La derecha y especialmente la extrema derecha han estudiado desde hace mucho tiempo la psicología de masas. La obra de Gustave Le Bon, “La psicología de las masas” fue estudiada por los nazis y Hitler recogió en “Mein Kampf” muchas de sus propuestas de propaganda. Cualquiera que conozca un poco las tendencias actuales del fascismo y del nazismo, como la corriente transversal, los movimientos de la “tercera posición”, de la “cuarta posición” (Alexandr Dugin) o incluso de los identitarios, sabe del interés de estos movimientos hacia la psicología de masas y la comunicación, especialmente en lo relativo a Internet. 

La derecha y la extrema derecha conocen muy bien la diferencia del condicionamiento del medio prensa en papel, por citar un ejemplo, del que existe en esa misma prensa cuando es digital. Tomaré  varios ejemplos para expresarme con más claridad. Miren ustedes con qué esmero y cuidado está escrita una carta al director en un periódico de papel y qué poca relevancia tiene en él. Por el contrario vean con qué énfasis hacia la persuasión y con en qué simplicidad se expresan muchos comentarios en un medio digital. 

¿Cuestión de aparente anonimato? Sí pero no. Hay mucho más. Los comentarios de la prensa digital son una poderosa arma de propaganda política, especialmente en los medios progresistas, donde el reaccionario, el ultraliberal y el fascista saben que pueden tener buena caza ideológica, mejor que en la propia, en la que predomina la autoafirmación, sabedores de que a poco que “argumenten” y que aporten “datos”, ciertos o falsos -eso es lo de menos- con aparente cientifismo o visos de verdad, pueden contaminar al incauto izquierdista, carente de formación.  Sugiero que lean ustedes los apartados 2 y 3 (son muy breves) del capítulo III del libro de Gustave Le Bon que les he enlazado. Se llaman, por este orden, los medios de acción de los conductores [de masas]: afirmación, repetición, contaminación y prestigio. ¿Quieren ejemplos del primer apartado? Ahí van unos cuantos: “el comunismo fracasó”, “las diferencias izquierda-derecha están superadas”, “las ideologías políticas nos dividen. Hay que unir al pueblo bajo una causa común”, “los inmigrantes nos quitan el trabajo”, “cuando una mujer es madre ya no se preocupa lo mismo por el trabajo”. Frase rotunda, repetición, repetición, repetición y finalmente contaminación. Alguna persona de las que dicen que son de izquierda – y de estos no faltan- pero que no ha perdido en su vida 5 minutos en conocer que hay detrás de las ideas de izquierda, en qué se sustentan, acabará comprando alguno de esos conceptos  o todos, si le dan un poco de tiempo. 

Una variante distinta de contaminación de las ideas de izquierda por la derecha y la extrema derecha  es colocar sus ideas de forma que puedan ser vistas, aunque estén albergadas en sitios (blogs, webs) en los que “a priori” no parece haber demasiado esfuerzo difusor y enlazarlos a páginas de izquierda (blogs, webs,...). 

La mayoría de los gestores de contenido para alojamiento de bitácoras web, blogs o sitios de Internet ofrecen unas fuentes de tráfico desde las que es posible saber de qué buscadores, páginas, foros, etc. provienen las visitas de quienes tengan una web, blog, etc. Cualquier persona o colectivo que las tenga tendrá un cierto interés en conocer esas fuentes de tráfico porque le permiten cierto análisis social de sus visitas. Eh ahí el gancho. Cuando una de estas páginas reaccionarias te enlaza, y ahí no nos salvamos nadie, y lo ves, lo natural es que la visites, que veas sus contenidos, su línea editorial, si la tiene, y la ideología que la sustenta. Si los reaccionarios no son muy zafios ya se habrán encargado de utilizar términos comunes que valen para casi cualquier extremo del arco ideológico: capitalismo, Estado, revolución, lucha, crisis,....Si son más sutiles, colgarán el nombre de algún “colaborador”, real o ficticio (simplemente enlazan a sus artículos o a su blog) de izquierdas. Incluso puede que publiquen una entrada de algún teórico del marxismo. Los textos de teóricos del anarquismo últimamente están muy solicitados en esas páginas, coherentemente con su objetivo de debilitar al Estado. Malatesta vende muy bien en ellas. La posibilidad de que el blogger de izquierdas no se tome mucho esfuerzo en ver el transfondo de esas webs de extrema derecha y acabe reproduciendo incluso alguno de sus artículos y citando la fuente está ahí. 

Este fenómeno me consta que se daba ya, al menos, en 2009, tal y como pude comprobar en una investigación que realicé entonces. Evidentemente muchas de esas páginas están ya desactivadas y otras simplemente han mutado o se han con el mismo o distinto nombre a otros alojamientos, pero aún quedan rastros. 

Facebook es una red especialmente dada a la contaminación de la izquierda por la derecha. Les contaré algunos casos que he visto con mis propios ojos.

Hace dos semanas una persona me hizo llegar por el chat de facebook el enlace a un artículo de elespiadigital.com sobre la masacre en Mariupol a cargo de tropas del golpismo nazi de Kiev, sabedora de mis posiciones sobre los acontecimientos en Ucrania. Le agradecí por la misma vía el envío de dicho enlace.

Comencé a leerlo con interés, con el fin de reproducirlo en mi blog, si el contenido me parecía correcto y bien orientado informativamente.

Toda la primera parte de dicho artículo estaba dedicada a denunciar el asesinato de al menos 20 miembros de las autodefensas de Mariupol, hasta que llegué a un apartado del mismo titulado “La Unión Nacional Rusa acude en ayuda del Sureste”

Para quien no le resulte familiar el nombre de este grupo político, el término “nacional” en una organización del este de Europa debiera sugerirle algo: casi siempre está ligado a grupos muy, muy a la derecha. Éste es el caso de la Unión Nacional Rusa, un grupo nazi ruso ¿Nazis rusos contra nazis ucranianos? Sí. Los fascismos y los nazis son nacionalistas antes que nada, por mucho que se coordinen entre ellos y su objetivo, además de la dominación étnica, el fin de las libertades y ser el brazo ejecutor del capitalismo en tiempos de crisis, es la guerra. 

La inmensa mayoría de quienes denunciamos las atrocidades y el genocidio que el gobierno nazi de Ucrania está cometiendo contra la etnia rusa y contra los comunistas ucranianos lo hacemos desde una opción inequivocamente antifascista y de izquierdas. Y no por ello ignoramos, nadie debe hacerlo, que la extrema derecha no está sólo en Ucrania sino organizándose desde la caída de la URSS también en Rusia, donde aún es muy minoritaria pero influyente, desde un nacionalismo que conjuga los valores tradicionales de la cultura rusa pre-soviética (del zarismo) con la “modernidad” de los nazbol (nazis con disfraz aparentemente bolchevique).

Comprobé quien está detrás de esa publicación que ya había visto en algún caso en Internet de forma muy rápida y sin apenas reparar en sus contenidos. Me refiero a elespiadigital.com. En su sección “qué somos” aclaran que su labor es la de información/inteligencia en el entorno de la defensa nacional y la seguridad global. En definitiva, mercenarios sin armas bélicas que recopilan información por diversos procedimientos al servicio de los poderes. 

La identificación de blogs y blogueros de dicha web me aclaró que se trataba de personas y blogs que van desde la derecha liberal a la extrema derecha, con el típico tonto narcisista “de izquierdas” haciendo de sujetavelas de la reacción, con tal de que le publiquen mucho y en muchos sitios.

Por si aún me quedaban dudas sobre el espiadigital.com comprobé quién era su director: Juan Aguilar. Es colaborador de paginatransversal.wordpress.com, un portal del fascismo de nuevo cuño. 

¿Qué pasó para que alguien me enviara tal contenido? Es un caso evidente de copia y pega no vigilante de los contenidos. Si lo hubiera colgado de mi sitio de facebook y hubiera subido a mi blog la noticia estaría haciendo propaganda a una publicación de extrema derecha (elespiadigital.wordpress.com), por mucho artículo que publique denunciando al régimen nazi de Kiev, y dando a conocer la existencia del grupo nazi ruso fundado por Alexandr Barkashov, justo lo que uno y otro desean que hagamos.

Existe una coalición de partidos, que en su origen iban desde los liberales hasta los nazis del MSR, pasando por los carlistas que se hace llamar hartos.org. Los nazis del MSR salieron de la coalición porque saltó el escándalo a la red. A los carlistas sospecho que los retiró el inapelable hecho biológico. 

Si leen el siguiente enlace de la página de hartos.org verán una larga lista de partidos que se llaman centristas, liberales, reformistas, regionalistas, cristianos y algunos de nombre realmente extravagante. Desconfíen de cualquiera de los que haya en ella que se hagan llamar socialdemócrata o de la democracia social. También en Portugal, Brasil y, al inicio de la transición, en España, los partidos de derecha llevan en su nombre el término “socialdemócrata”. Ningún grupo que sea de izquierdas estaría en una coalición con liberales, centristas, regionalistas y gente así, por mucho que los haya con nombres que lo sugieran en dicha web. Menos aún en uno en el que hubo carlistas y nazis. 

No obstante, hartos.org es pro 15M, lo que me parece totalmente coherente con uno uno y otro, habla de que lucha contra la corrupción y las oligarquías y, por supuesto, sigue el discurso de pensadores prefascistas que luego mencionaré sobre lo que ellos llaman “casta política”. 

Pues bien, esta coalición de partidos tiene un sitio en facebook, del que no voy a facilitar su dirección para no hacerles propaganda, con un montón de miles de seguidores que ya quisieran muchos partidos. ¿El motivo?  Hacen una especie de montaje de foto/texto muy breve que, en unos casos, ofrece información no directamente política de utilidad, en otros le da caña al PP o al PSOE, según toque y son de impacto visual inmediato. No hay que pensar, decisivo en las redes sociales. En todos ellos, está impresa la página web de hartos.org, lo que facilita un número elevado de visitas a su web y les permite lograr sinergias entre redes sociales y sitio en Internet. 

Pues bien, he visto estalinistas, comunistas, trotskistas, izquierdistas de diverso pelaje, animalistas, libertarios, gente que dice que es socialista, “ni-nis” y progres sin adscripción definida, compartir ávidamente los materiales de hartos.org en la citada red. ¿Que son 4 gatos? La propaganda es la primera y más eficaz vía para dejar de serlo. Ser una agrupación cóctel también ayuda. Hartos.org es un ejemplo de los nuevos partidos oportunistas 2.0. nacidos desde las redes sociales.  

Un último ejemplo, una seguidora de este blog, me invitó hace unas dos semanas a que diera el me gusta a la página en facebook del Transnational Institute, TNI. Por principio desconfío de lo que me venga en inglés, idioma que no domino, y lleve los términos Institute o Transnational. Si además, lleva colores azules claros, ya el mosqueo me sube hasta niveles antológicos. Sé por experiencia, y por los benditos traductores de google que suelen ser páginas globalistas dedicadas a orientar las disidencias OeNeGeras, los movimientos indignados y los grupos progre hacia sus derroteros y que seguramente esté cerca el señor George Soros- tiene más de 30 fundaciones que llevan el término Institute en algún lugar de su nombre-, el filántropo especulador que provocó un ataque brutal contra la libra esterlina en 1992 y que tuvo una notable influencia en la crisis financiera asiática; un benefactor de la humanidad, vamos.

A los 5 minutos de consulta en buscadores acabé topándome con el triángulo Transnational Institute (TNI), la Fundación Samuel Rubin y la Open Society Institute de George Soros, estos dos últimos como financistas de la primera. De postre me encontré con Susan George, Presidenta del Transnational Institute y una de las principales fundadoras de ATTAC.

La Fundación Samuel Rubin, dado el pasado político de su magnate fundador, sería el lavado de cara de cualquiera de los tejemanejes en los que se meta George Soros y sus muchos "Institutes". 

Hablando en plata, para entendernos, George Soros es uno de los financistas de los movimientos progres y antiglobalización. Lo que me cuesta más digerir es que el oligarca especulador y provocador de la ruina de países sea un tiburón de las finanzas por la mañana y un filántropo por la noche. Quien da por el culo a los pueblos y a sus clases trabajadoras no lo hace como acto de amor. Y quien come de su mano es tan canalla como él.

Y si a eso le unimos que el Transnational Institute, financiado por George Soros, a través de la Open Society Institute, tiene, entre otras cosas, un programa que denomina Drogas y Democracia, uno no deja de preguntarse con qué intenciones se reunió con el Presidente Mújica de Uruguay en el contexto de la legalización de la marihuana.  Queda claro que para Soros, el Estado debe de ocuparse de la rehabilitación de la gente que enferma por la droga, según declara, pero en concreto ¿de qué se ocuparía Soros? ¿De cobrar las semillas transgénicas de marihuana a quienes la plantasen, toda vez que él es uno de los mayores accionistas de Monsanto? 

Señores y señoras de “izquierda” enganchados al hiperactivismo de colgar 56 enlaces en las redes sociales por minuto, moléstense un poquito, de vez en cuando, de saber que están ustedes compartiendo y ya que van a perseverar en los errores de difundir lo que no deben, al menos no intenten involucrar al resto en ellas porque le están haciendo el juego a la derecha y al capital. 

¿Recuerdan aquellos vídeos de hace apenas dos o tres años de los anonymous con caretas de rostro equívoco, dudosa identidad sexual y traje a lo Tarantino, aquellos vídeos de voces ridículas, de tipos  empeñados en meternos el miedo en el cuerpo ante terribles catástrofes que vendrían y de las que ellos nos salvarían provocando el gran apagón mundial de la red? ¿Qué fue de ellos? Simplemente que pasó de moda ¿Cuántos izquierdistas no compartieron viralmente esos ridículos vídeos? ¿Dónde están ahora esos anonymous? De momento, como sicarios de la CIA y de otras agencias de inteligencia que siempre han sido, están afanosamente empeñados en llamar a la "revolución" de los niñatos malcriados de clase media en Venezuela, al servicio del fascismo y de los intereses USA contra el gobierno democráticamente elegido del Presidente Maduro ¿Compartirían ustedes esto también? A estas alturas no me sorprendería nada. Nunca he comprendido cómo gente que se dice de izquierdas no sospechaba de tipos que se esconden tras una careta de Guy Fawkes y que se presentan como los salvadores del mundo, casi siempre individualmente, por mucho que digan que “son legión” -de mercenarios-, como si de un superheroe se tratase. En Ucrania jugarán otra baza distinta y otros anonymous les contarán que los que se hacen llamar así en Venezuela no son sino usurpadores y que ellos están con el gobierno bolivariano. La ceremonia de la confusión es parte del juego de quienes actúan emboscados. En cada lugar que están adoptan la estrategia que más interese para que la gente siga falsas banderas.    

El mundo conceptual de las categorías, expresiones o conceptos que se difunden por Internet es otro que merece un tratamiento particular. 

¿Les suena el termino “partidocracia” o "partitocracia", tan del gusto 15M, ese movimiento pensado, elaborado e imbuido de ideas de derecha en el que las izquierdas pusieron sus  militantes para regocijo de aquellas? En España el más ferviente introductor del concepto fue Gonzalo Fernández de la Mora, quien a su vez lo tomo de los nazis alemanes. Fernández de la Mora fue Ministro de Franco, uno de los inmovilistas del bunker y autor, junto con “El crepúsculo de las ideologías” (recomendable para partidos de nueva creación y candidatos “ni-nis y de “La partidocracia”

Supuestamente, y digo supuestamente, la llamada “partidocracia” sería opuesta a la democracia porque configura el Estado de partidos y porque estos, a su vez, conforman unas oligarquías políticas poco transparentes, internamente no democráticas en la elección de sus representantes -listas cerradas, no siempre primarias- y propensas a ocupar todos los espacios de la representación, la cuál para liberales, indignados y militantes de la extrema derecha no tiene porque ser constituida principalmente por partidos. 

No conozco ningún régimen político democrático que no conforme su representación a base de partidos. Es cierto que también podrían conformarlo las agrupaciones de electores, aunque algunos preferirían que lo hicieran antipartidos tipo Escaños en Blanco, con el fin de demostrar que esta formación de representación no funciona. Pero el caso es que, en su elección, los que ahora se presentan como nuevas opciones políticas -hablemos claro, electorales- nacen con un déficit democrático que no se permitiría a ningún otro si no es porque esgrimen el matonismo de agredir a los partidos de corte tradicional, de izquierda o de derecha, con el sello de “partitocracia”. 

No nos engañemos. Aquí el problema no es cuánto de democrático son los partidos o su representación. Aquí la cuestión es ir deslegitimando el sistema de partidos como concepto, pasando previamente por partidos ex novo que clamen contra la “casta política”, mientras aspiran a ser ellos mismos parte de la nueva “casta” -¡pero si ya lo son!, bien por extracción social, bien por elitismo de sus “líderes” o mesías, bien por su vocación de partidos todoterreno desde su instalación en el “ni-nismo” ni de izquierda ni de derechas sino muy de derechas-. El efecto final será deslegitimar el pluralismo político, el deseo de diversidad de partidos hasta que la solución del partido-movimiento fascista único se imponga por aclamación. Miren los vientos huracanados que vienen de Europa, su color y pregúntense hasta qué punto los neo-populismos antipolítica españoles no son sus profetas. ¿De verdad alguien cree que estos que hablan de la “partidocracia” son los que nos van a salvar de la amenaza fascista o, por el contrario, los que adelanten su hora en España?

Hablemos ahora del concepto “casta política”, que no es sino la hiperbolización de la ya de por sí  expresión reaccionaria “clase política”. De nuevo el concepto ha sido suministrado como píldora anarco-fascista -su origen se encuentra en Vilfredo Pareto y Gaetano Mosca, pensadores prefascistas que, por muy distantes que pretendieran mostrarse luego con Mussolini, fueron nombrados senadores vitalicios por el Duce- que se tragan  con delectación los pseudoziquierdistas y populistas “ni-nis”, ignorantes unas veces, cómplices otras, de qué es lo que están comprando. 

En el imaginario de la vieja-nueva derecha “disidente” -que va desde la Gazeta, hasta Telemadrid, desde el el fenecido “gato al agua” de Intereconomía hasta el “cascabel al gato” de 13TV, desde el Tea Party Español hasta las “genialidades” de Hermann Tersch, pasando por las salvajadas de Salvador Sostres o las “ingeniosidades” de Arcadi España- lo popular, lo rebelde, lo antisistema pasa porque el trabajo de derribo del ya más que debilitado y autosaboteado (PP y PSOE jugando al juego de los dos espejos que se devuelven su mutuo reflejo) sistema democrático lo hagan otros. Ellos ponen la tensión, el insulto y la bronca mediática. Quienes les compran el producto les hacen los bises, ya sea pidiendo la abstención frente a esa “casta política” de cuya calificación no salvan a nadie que tenga un mínimo cargo de representación, aunque se trate de un concejal sin sueldo -hay decenas de miles en España-, ya pidiendo que se vote a lo nuevo, a lo transversal, a lo que dice no tener color político, a lo que se presenta como alternativo a todo lo que antes ha marcado con el estigma de “casta”. Cuando la gente descubra que lo nuevo es muy viejo y que los que van de “aire fresco” tienen un fétido olor a rancio -el Maidan nazi no parece haber enseñado nada a quien nada quiere aprender de él-, cuando ya nadie crea en nada, cuando todo político, del partido que sea, reciba una hostia por salir a la calle, cuando la mera mención de la palabra política suscite el deseo de linchamiento de quien la pronuncie, el trabajo estará hecho. Ya sólo quedará esperar a que el vértigo que provoca el vacío pida a gritos al salvador providencial, a aquel que siguiendo a quien dijo aquello de “haga como yo, no se meta en política” vuelva a pensar, decidir y actuar por todos nosotros, por nuestro bien, porque sabe que “no se nos puede dejar solos”. Y mientras tanto los empresarios se parten el culo de risa mientras brindan por otros 100 años de tranquilidad.  Las iras de la plebe no van con ellos. 

Resumiendo:
He tratado de ilustrar los modos en los que la izquierda es intoxicada por la derecha desde tiempos remotos y cómo desde que ésta ha tomado la iniciativa, en una crisis que sólo le ha cogido el pie cambiado a la izquierda, ésta tiende a comerse unos marrones que no son precisamente glacé, a consumir ideas ajenas y a difundir la propaganda del enemigo sin tomarse siquiera un minuto de reflexión sobre lo que está haciendo.

El nivel de cultura política de la mayoría de las personas de izquierda es desolador por lo que la capacidad de ésta para convertir sus ideas, cuando desconoce cuáles le son propias y cuáles le están siendo inoculadas o cuando sus organizaciones son meros secuaces de las derechas y del capital, es más que escaso.

Frente a ello nos encontramos con una derecha reaccionaria pero formada políticamente, que lleva la iniciativa en la elaboración del pensamiento disidente y en su orientación, lógicamente en la dirección que le interesa al capital.

Y lo que es más grave, cuando esto sucede en el entorno de las redes sociales, cada vez más decisivo en la transmisión de la información/desinformación, así como en la conformación de la opinión pública, la falta del viejo, y eficazmente probado a lo largo de la historia, sentido crítico, del principio de lo que otros han llamado la actitud en guardia de la sospecha, del no conformarse con lo aparente, puede provocar tal desastre en las auténticas ideas de progreso y emancipación de las clases trabajadoras del que no nos recuperemos en mucho, mucho tiempo.  

Tómense su tiempo en comprobar, mirar, informarse, ver de donde viene lo que les mandan y pregúntense por su responsabilidad al difundirlo y por su papel de cómplices involuntarios y acomodados en la paulatina implantación de las ideas de derecha y de extrema derecha. El hiperactivismo sin reflexión es propio de estúpidos. 

Se que este texto caerá en saco roto, que apenas llegará a los ya convencidos de antemano, que ya aplican desde hace tiempo la máxima de saber de dónde vienen las cosas y a qué intereses sirven pero si a una sola persona más le sirve para cambiar su pauta del "comparte" sin mirar lo que está compartiendo, me daré por más que satisfecho.

Creo, no obstante, que, como en tantas cosas, se hace urgente y necesaria una actuación colectiva, más allá de siglas y organizaciones, de los militantes de izquierdas, destinadas a reflexionar sobre esta cuestión, analizar y desenmascarar este sistema de contaminación de nuestras ideas por las de derechas. Nos colarían menos goles y ganaríamos como colectivo en conocimiento y formación.

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22 de mayo de 2014

OWEN JONES: “LAS COSAS HAN EMPEORADO DESDE QUE ESCRIBÍ 'CHAVS'”

Lucía Lijtmaer. eldiario.es

El joven ensayista británico explica que la demonización de la clase obrera no ocurre sólo en el Reino Unido: "Es inevitable en todas partes por las desigualdades".

Antes de Owen Jones, chav era una palabra para anglófilos. La leías en los medios del Reino Unido asociada a los chicos de chándal que comían pollo frito en la puerta de su vivienda de protección oficial o lo escuchabas de boca del personaje de Vicky Pollard si eras fan de Little Britain. De repente llegó un jovenzuelo rubio con pinta de estudiante y la convirtió en el síntoma de todo un país.

Su libro Chavs, la demonización de la clase obrera (Capitán Swing) ha resultado ser un espejo enfermo y quirúrgico sobre la representación de la clase trabajadora británica en la actualidad. Owen Jones visita España para dar dos conferencias; el lunes estuvo en el CCCB y el martes en el Círculo de Bellas Artes, donde ha diseccionado su trabajo.

¿La demonización de la clase obrera es un fenómeno exclusivamente británico?
La demonización es inevitable en todas partes por las desigualdades. Si lo piensas, la desigualdad es irracional: el poder y la riqueza no deberían estar en manos de tan poca gente. La desigualdad se racionaliza y justifica con la idea de que los miembros de las élites merecen estar donde están porque son más listos y trabajan más, mientras que los que están por debajo merecen estar ahí porque son estúpidos y vagos. Cuanto más desigual es la sociedad, más necesitas demonizarla para justificarlo. El caso del Reino Unido es clave porque es mucho más acuciante especialmente a partir del thatcherismo, donde se produce este cambio en el que la pobreza y la desigualdad ya no se presentan como problemas sociales sino como fracasos individuales.

Hay una frase muy famosa de un político thatcherista: "En los años treinta, cuando mi padre se quedó sin trabajo se subió a su bicicleta y salió a buscarlo". Así, "súbete a la bici" se convirtió en un cliché nacional. Las enormes desigualdades y la fluctuación de la necesidad de la respuesta colectiva al individualismo gubernamental ocurren en otros países, pero es especialmente reseñable en el Reino Unido donde los medios de comunicación sostienen y apoyan este discurso.

Eso se comprueba fácilmente en Chavs, dónde la connivencia entre medios de comunicación y el discurso ultraconservador es evidente.
Sí, los medios lo magnifican todo utilizando ejemplos extremos. El año pasado, el caso de Mick Philpott fue muy famoso: seis de sus 17 hijos murieron en un incendio provocado por él. En el Reino Unido solo hay 190 familias con más de diez hijos en situación de desempleo, pero aparecen constantemente en los medios como un estereotipo de la clase obrera que se aprovecha de los subsidios. Después del juicio, el Daily Mail, el segundo diario más leído, tituló "Otro producto execrable del Estado del bienestar en el Reino Unido". Se culpa al Estado del bienestar por estos casos extremos constantemente.

Resulta chocante cómo el trabajo de investigación revela tanta agresividad explícita por parte de los medios.
Lo terrible es que las cosas han empeorado desde que escribí el libro. En él aludo a varios casos de demonización por parte de la prensa, pero el que te acabo de describir directamente relaciona el Estado del bienestar con un asesinato.

¿Por qué ocurre esto?
Cuando la izquierda reclama más impuestos a los ricos, los medios de comunicación rebaten la idea fomentando la envidia. Lo mismo ocurre con la inmigración: se visibilizan más los casos de inmigrantes que consiguen casas a través de las ayudas sociales para fomentar un discurso racista. Se detallan las pensiones de los trabajadores del sector público -enfermeras, médicos, profesores- para fomentar la envidia de los trabajadores del sector privado. Así, los medios de comunicación magnifican casos para manipular a la opinión pública. Un 0,7% del gasto social está mal empleado, pero la percepción de la gente es que se trata del 27%. Nuestros medios de comunicación, muy ideologizados, no cuentan la realidad tal como es.

¿Cree que algunos de estos medios, como sucede en otros países, deberían ser penados por ley? Por ejemplo, en aquellos que incitan al odio racial.
El tema es que se incita al odio de manera muy sutil. Se expone un caso de derroche de un subsidio y se muestra que se trata de un inmigrante, y con eso basta, el subtexto está ahí. Con el auge de UKIP, el partido de derechas populista que centra su debate en la inmigración, la atmósfera en el Reino Unido se está tornando muy siniestra. Nigel Farage, su líder, dijo la semana pasada que entendía que la gente estuviera preocupada si se mudaba a su barrio un vecino rumano. Recuerda a la campaña tory de los sesenta, que hacía un juego de palabras con una campaña: "Si quieres a un negro como vecino, vota a los laboristas". Ya en esa época la opinión pública se escandalizó, en cambio ahora vuelve a legitimarse la misma idea.

¿Está de acuerdo con que el avance es posible porque es la extrema derecha la que está haciendo la revolución?
Parcialmente sí, por un fracaso de la izquierda, que no ha sabido canalizar la rabia de la gente. La derecha ha logrado trasladar esa rabia contra los banqueros, evasores de impuestos o explotadores hipotecarios hacia sus propios vecinos, inmigrantes y trabajadores del sector público. La derecha logra culpar a la base usando un populismo que hace mella en el público. La izquierda no ha podido con eso, y la derecha ha aprovechado el hueco. Se puede ver en Francia, con las cifras en poblaciones con una potente clase obrera que solía votar al Partido Comunista y ahora votan al Frente Nacional en medio de una crisis económica devastadora.

Entonces, ¿la demonización de la clase obrera es un síntoma o una consecuencia?
La destrucción de la idea de que no existe una clase obrera y que todos somos clase media es la clave. Esta idea, fomentada por políticos y periodistas de clase media, pulveriza el debate sobre las desigualdades, porque si no hay clases sociales, no hay nada que debatir. Se combina con la noción de que los que quedan fuera de la dominante clase media son los vagos y maleantes chavs que no quieren trabajar. Si unimos eso al aumento de pobreza y desigualdad y el cambio de discurso en el que se culpabiliza al trabajador, ya tenemos el discurso completo. La guetización de la clase obrera en viviendas sociales implicó que aquellos con mayores necesidades acabaron separados del resto de la población. Eso hizo mucho más fácil que todo un sector fuera demonizado. Toda la clase empobrecida está concentrada, y el resto de la gente sólo sabe de ellos por lo que cuenta la televisión.

En su libro cita Estates, de Lynsey Hanley, una obra clave que explica exactamente cómo esa guetización fue planeada y fue de todo menos casual.
Es que fue una decisión ideológica. Originalmente, las viviendas de protección oficial promovían unas comunidades mixtas. Aneurin Bevan, creador también de la sanidad pública, dijo que quería recrear los mejores aspectos de aquellos preciosos pueblos ingleses y galeses, donde el doctor y el carnicero vivían puerta con puerta. El problema es que los tories rebajaron la calidad de las construcciones y hacinaron a la gente en monstruosos bloques de pisos que no fomentaban ningún valor comunitario. En los ochenta, al ofrecer los pisos de protección oficial para la venta, se reservó una partida para los más desprotegidos. Eso generó la guetización de las comunidades, pero también su fragmentación y división, ya que todos estaban compitiendo por los mismos pisos.

¿Qué pasa con la cultura pop? En el libro se explora cómo el ocio y el entretenimiento parecen haber desaparecido para el chav.
La idea de que no existen clases sociales en parte proviene de la idea de una democratización de la cultura. Factor X es un programa (de televisión) que podría ver el príncipe Guillermo y también un chav. Antes, la cultura popular era para las masas, mientras que la alta cultura era para la clase media-alta . Y aunque es cierto que resultaría difícil encontrar a alguien de clase obrera en la ópera, la cultura popular se ha ampliado. El problema es que solía ser el refugio y la cultura de la clase obrera -los Beatles son el ejemplo clásico- pero si comparamos las listas de éxitos de 1990 a las de ahora, encontramos que ahora los músicos son todos de clase acomodada y han recibido una educación privada, a la que sólo tiene acceso el 7% de la población.

El ataque a la Seguridad Social y al sistema de becas hace que muy poca gente de clase obrera pueda sostener que sus hijos se dediquen a la música mientras les mantienen sus padres. Lo mismo pasa con el fútbol, tradicionalmente una ocupación de clase obrera. Cuando en los noventa la clase media comenzó a demostrar interés, los precios de las entradas a los partidos subieron, también como un intento de frenar la violencia que se consideraba intrínseca de la clase obrera. Además, se introdujeron los canales de deportes de pago. Al final, la propia cultura de la clase obrera ha acabado siendo inaccesible para ella.

Eso convierte a la clase obrera en consumidora y no productora de su cultura.
Exacto. Junto a un montón de otras profesiones a las que ya la clase obrera no tiene acceso, como la de periodista. Si para ser becario tienes que trabajar gratis durante meses, ¿quién puede pagar eso? Se desplaza la idea de que el talento es lo más importante en favor del dinero que tiene tu familia, no solamente para estudiar sino para producir cultura. Es una barrera de clase relativamente nueva.

Factor X perpetúa en parte el mito conservador de la meritocracia: puedes lograrlo todo si realmente lo intentas.
Sí, y copia una tradición obrera de los clubs de hombres, el karaoke. Pero aunque parezca raro, Factor X resulta positivo para la clase obrera, porque en el reality enseñan las vidas de los concursantes, todos de clase obrera. Es uno de los pocos espacios que muestra a gente de clase trabajadora en su vida cotidiana, en vez de describir situaciones criminalizables. Por otro lado, sí, fomenta una idea en la que todos podemos ser ganadores de una lotería si tenemos talento, y todos podemos llegar a la cumbre si nos esforzamos, lo cual es falso. Por eso las aspiraciones de los jóvenes de clase obrera son poco realistas: estrella del pop, futbolista... Es porque se trata del único modelo que se les ofrece.

Esta demonización tuvo un paréntesis en los noventa, ¿no? El turismo de clase, la imitación del acento cockney...
Sí, se daba mucho en la universidad. Es lo que hicieron Blur, ¿no? (ríe). En los noventa se puso de moda rebajar tu estatus social, demostraba heroicidad. Se veía como algo positivo, porque en el fondo si venías de un entorno obrero, se asumía que estabas ahí por tu talento. En la música el epítome de la glorificación de lo obrero fue Oasis, mientras que ahora está Coldplay, una banda considerada algo ñoña y de entorno privilegiado. Ahora no se me ocurre ningún grupo de la importancia de Oasis que pueda cumplir ese perfil. En la actualidad en las universidades lo que está de moda es ser pijo, incluso sólo estéticamente. El look de Retorno a Brideshead, con sus camisas rosas y sus corbatitas ridículas, ha vuelto, y se organizan fiestas temáticas chavs como manera de echarse unas risas. Es un cambio sustancial.

Tras un libro de tanto éxito como Chavs, ¿qué viene ahora?
Estoy trabajando en un libro sobre la clase dirigente, The Establishment and how do they get away with it (La clase dirigente, y cómo se salen con la suya), y es sobre la clase dominante y lo que hace, basado en una gran cantidad de entrevistas, centrado en cómo gestiona el poder y lo mantiene.

¿Algún descubrimiento interesante?
Que son unos cabrones (ríe). ¡Lo dicen ellos mismos! Describo su mentalidad como un anuncio de L'Oreal: "Porque yo lo valgo". Así justifican sus privilegios políticos y sociales, se suben el sueldo y pasan del sector público al privado sin ningún tipo de remordimiento.