21 de octubre de 2015

LA RESERVA FEDERAL ENTRA EN PÁNICO. EL CRECIMIENTO DEL EMPLEO SE SUMERGE EN EL ESTANCAMIENTO

Ariel Noyola Rodríguez. Red Voltaire

El ego de Janet Yellen se ha roto en mil pedazos. Los nuevos datos que se publicaron hace unos días por el Departamento del Trabajo confirman la hipótesis del economista Ariel Noyola Rodríguez, quien sostuvo desde el año pasado que el mercado laboral de Estados Unidos era mucho más frágil de lo que presumía la presidenta de la Reserva Federal. Si la situación de la economía norteamericana sigue empeorando es muy probable que en las próximas semanas se implementen nuevas medidas extraordinarias para paliar el desempleo estructural.

En sus discursos públicos, la presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen, ha evitado tocar los graves problemas que padece la economía estadounidense. Cuando a mediados de septiembre el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) tomó la decisión de mantener la tasa de interés de los fondos federales (‘federal funds rate’) entre cero y 0.25%, el blanco de las preocupaciones de Yellen se dirigió hacia China [1] y el endeudamiento de las economías emergentes [2].

De acuerdo con la presidenta de la Reserva Federal, el proceso de recuperación de la economía norteamericana se venía consolidando con fuerza desde mucho tiempo antes. Y, por lo tanto, si el FOMC no elevó el costo del crédito se debió sobre todo, a su elevado nivel de “compromiso” y “responsabilidad” con el resto del mundo.

Sin embargo, la verdad es que la economía de Estados Unidos no se caracteriza precisamente por gozar de salud plena. Sucede que los datos del mercado laboral publicados durante los 12 meses previos a marzo de 2015 no son tan robustos como presumió la Reserva Federal: el Departamento del Trabajo reconoció recientemente que sobrestimó en por lo menos 255 000 los empleos producidos por el sector privado [3].

Por otra parte, durante el mes de septiembre la nómina no agrícola sumó únicamente 143 000 empleos, muy por debajo de los 200 000 esperados [4]. El mayor revés lo padecieron los sectores vinculados con el comercio exterior y la energía. El alza del dólar, la caída de los precios de las materias primas (‘commodities’) y la extrema debilidad de la demanda global precipitan el deterioro estructural de la economía estadounidense.

Las malas noticias no terminan ahí: las cifras de los puestos de trabajo generados en julio y agosto también se revisaron a la baja [5]. Ahora se sabe que en agosto solamente se crearon 136 000 empleos, y no 176 000 como se apuntó originalmente; mientras que en el mes de julio se generaron 21 000 empleos menos de los que se contabilizaron en la revisión previa.

Por lo tanto, con los datos actualizados por el Departamento del Trabajo, en Estados Unidos se registra un promedio de 167 000 nuevos empleos entre julio y septiembre, un monto que representa menos de 65% de los 260 000 que se crearon mensualmente durante el último año.

Las políticas de la Reserva Federal no son capaces de sacar adelante por sí solas a la economía [6]. Yellen apostó todo a que si la población desocupada disminuía, entonces los grandes empresarios se verían presionados a incrementar los salarios, con lo cual, aumentarían también el poder adquisitivo de las familias y el nivel de precios (inflación).
Sin embargo, eso aún no ha ocurrido. Mientras que la tasa de desempleo cayó de 5.7 a 5.1% entre enero y septiembre del año en curso, las remuneraciones salariales por hora apenas se incrementaron 2.2% en términos anuales el mes pasado, todavía muy lejos de los niveles alcanzados antes de la crisis, cuando se registraban aumentos por encima de 4%. La inflación por su parte, no ha conseguido alcanzar el 2% en más de 3 años, el objetivo del banco central estadounidense [7].

Por lo tanto, hoy está claro que la caída de la tasa de desocupación de los meses recientes obedece más a la disminución de la tasa de participación laboral –como consecuencia de la desesperanza de miles de estadounidenses–, y menos a la creación de empleos de calidad y a largo plazo: el viernes 2 de octubre se anunció que en septiembre 350 000 personas abandonaron la búsqueda de trabajo [8]. No hay vuelta atrás: en Estados Unidos el crecimiento del empleo se sumergió en el estancamiento.

NOTAS:
[1] «Look to China for clues on when the Fed will raise rates», John Authers, The Financial Times, September 18, 2015.
[2] «IMF Flashes Warning Lights for $18 Trillion in Emerging-Market Corporate Debt», The Wall Street Journal, September 29, 2015.
[3] «Current Employment Statistics Preliminary Benchmark Announcement», U.S. Bureau of Labor Statistics, September 17, 2015.
[5] «Grim Jobs Report Is Likely to Delay a Move by the Fed on Rates», Patricia Cohen, The New York Times, October 2, 2015.
[6] «Fed’s decision to hold rates adds to the uncertainty», Dan McCrum, Robin Wigglesworth & Elaine Moore, The Financial Times, September 25, 2015.
[7] «La deflación es la peor pesadilla para Estados Unidos», por Ariel Noyola Rodríguez, Russia Today (Rusia), Red Voltaire , 20 de septiembre de 2015.
[8] «What the Terrible September Jobs Report Means for the Economy», Neil Irwin, The New York Times, October 2, 2015.

NOTA DEL EDITOR DE ESTE BLOG: Por si esta noticia fuera considerada poco elocuente repecto a la situación de la economía USA, hemos sabido hace dos días que Morgan Stanley -uno de los bancos más importantes de aquél país, presentó en el tercer trimestre de este año una caída de beneficios del 42%, siendo precedida en su caída por varios de los principales bancos de inversión estadounidenses 

20 de octubre de 2015

¿A QUIÉN FORTALECERÁ UN GOBIERNO DE JEREMY CORBYN?

El nuevo señuelo del capital europeo, Jeremy Corbyn, una vez
desenmascarados Alexis Tsirpas y  Pablo Iglesias
Álvaro Luque. Librered.net

En las últimas semanas la elección de Jeremy Corbyn como futuro candidato laborista a primer ministro en Gran Bretaña, ha situado de nuevo el debate sobre los gobiernos de izquierdas. No es un debate que no hayamos afrontado, todo lo contrario, ya que se reproduce de manera recurrente cada vez que el sistema es cuestionado o incluso cuando se agudiza la lucha de clases. Los ejemplos más claros los tenemos en el estado español con Podemos y la descomposición de IU y con Syriza en Grecia.

La prensa ya se ha hecho eco de una serie de promesas estrellas, destacando: ciertas nacionalizaciones como las de los ferrocarriles, el Royal Bank of Scotland y empresas energéticas (sin especificar demasiado), la eliminación de tasas en la enseñanza pública y la creación de un sistema similar al de salud, más impuestos a los ricos, ayudas para el alojamiento y un mayor control en el alquiler de la vivienda, el aumento del salario mínimo y máximo salarial, no bombardear al Estado Islámico y fomentar el diálogo en la región, un vagón para mujeres en los trenes nocturnos para evitar el acoso y el machismo, campañas, etc, son sólo algunas de las medidas. La candidatura de Corbyn ha sido apoyada también por sindicatos y el propio PCB.

Leído esto en la prensa, seguro que la mayoría de la clase obrera de izquierdas pensará que un gobierno de Corbyn será en beneficio de la clase obrera británica. Ahora bien, si uno se lee su corto programa hecho publico y lo analiza desde la perspectiva de la clase obrera, verá que no es oro todo lo que reluce.

Analizando sólo alguna de sus medidas, la gran duda es: ¿buscan tambalear el capitalismo? o por el contrario, ¿afianzará el sistema capitalista?. Por ejemplo, las nacionalizaciones de sectores energéticos y el Royal Bank of Scotland, ¿son para acabar con el monopolio energético y financiero? ¿con nacionalizar eso basta?. Me temo que no. ¿Luchará contra las estructuras imperialistas y la OTAN o simplemente la agresión utilizará otros medios más sutiles? Será el mismo perro con distinto collar; de hecho, ya ha dicho que en el referéndum por la salida de la UE ya ha manifestado que votará por mantenerse en la UE.
Leerse el programa no tiene desperdicio, se utilizan conceptos y eufemismos para esconder la explotación y la miseria como el de la “economía casino”, “profundos desequilibrios”, “crecimiento (capitalista) sostenible”, “inversión en todos: ricos, pobres, etc”.

Está claro que los comunistas siempre debemos apoyar la mejora de las condiciones de vida y los derechos de la clase obrera, pero siempre desde la perspectiva del avance real de sus derechos; es decir; medidas que creen las condiciones materiales para que estos sean posibles, eso supone eliminar los privilegios de los monopolios y la oligarquía. No se trata de redistribuir la riqueza de una manera más equitativa y justa, como dice Corbyn, sino de que la riqueza pase a manos de quien la genera: la clase obrera ¿Nacionalizaciones y mejoras del alquiler?, bienvenidas sean, pero a costa de los monopolios y no perpetuando la desigualdad de una manera más velada.

Es muy revelador que la mayor contradicción que existe en este sistema, la del capital-trabajo, no sea analizada en profundidad ni cuestionada por Corbyn. Sólo se hace una pequeña referencia a “un trabajo más decente para todos”, ¿qué es más decente? ¿los/as trabajadores/as tendrán una nueva posición de poder respecto a salarios y derechos a costa de la burguesía? Es decir, ¿se van a cuestionar la posición en las relaciones de producción? Está claro que no, por lo tanto, ya sabemos quién seguirá mandando.