17 de mayo de 2014

10 SEÑALES DE UNA CLARA BURBUJA FINANCIERA EN LOS MERCADOS

Carlos Montero. Blogs CapitalBolsa.com

Jeremy Grantham, fundador del gigante fondo de inversión GMO, cree que nos acercamos al estallido de la actual burbuja de valoración de los mercados. El S&P 500 podría superar los 2.200 puntos según nos acerquemos a las elecciones presidenciales estadounidenses, para posteriormente bajar hacia los 1.100 puntos tras el estallido de la burbuja.

Grantham es superado en pesimismo por otro estratega de GMO, Edward Chancellor, que cree que existen riesgos en el corto plazo de la explosión de esa burbuja. La razón es sencilla: Cuando un activo se encuentra dos veces su desviación estándar por encima de la tendencia de largo plazo, está en una burbuja.

Chancellor ha revisado las principales características que presentan las burbujas financieras a lo largo de la historia, para comprobar que la mayoría de ellas se dan actualmente en la bolsa estadounidense (también en otras desarrolladas).

El Wall Street Journal recoge las 10 señales de burbujas financieras que GMO ve ahora en los mercados:

1. Esta vez tampoco es diferente
A lo largo de la historia las burbujas de mercados se racionalizan con el argumento que la historia ya no es una guía fiable del futuro. En la década de los 20 era la “nueva era”. En la década de los 90 “los nuevos paradigmas”. Hoy Wall Street vuelve a decirlo de nuevo. Sin embargo los márgenes de beneficio en EE.UU. están actualmente en niveles máximos, y el porcentaje de beneficios sobre el PIB es más de dos veces la desviación estándar de su media de largo plazo.

2. Burbuja de riesgo moral
Las burbujas especulativas tienden a formarse cuando los participantes del mercado creen que el riesgo financiero está cubierto por las autoridades. Acuérdense del “Put Greenspan” a finales de los 90, cuando Wall Street estaba convencido de que la Fed apoyaría a los mercados y que no actuaría en contra de la burbuja en las acciones tecnológicas.

La política de la Fed no ha cambiado mucho desde entonces, poniendo un suelo a los precios de los activos, y animando a los inversores a tomar riesgo. Como resultado, la riqueza de los hogares ha rebotado a un récord del 472% del PIB, cerca de un 100% por encima de su media de largo plazo. Hoy en día los bancos todavía esperan que los tipos de interés se mantengan bajos perpetuamente.

3. Burbuja de dinero fácil de la Reserva Federal
Las grandes burbujas especulativas en general han ido acompañadas de períodos de bajas tasas de interés. Recordemos las políticas de Greenspan o las de Bernanke.

4. Burbuja de crecimiento perpetuo
En los años 90 la burbuja puntocom fue provocada por unos inversores que descontaban unos flujos de ingresos futuros que ni se habían concebido. Ahora la ilusión es similar con acciones como las de las redes sociales, los coches eléctricos, la biotecnología…

5. Burbuja de activos de rendimiento cero
Desde la burbuja de los tulipanes holandeses del siglo XVII, la mayoría de los mercados especulativos se basaban en activos que no tenían ningún rendimiento. Hoy esto se reproduce con los Bitcoin, o con “niños mimados” del mercado, como Netflix, Facebook, Tesla y Twitter. Incluso con los márgenes cayendo, Amazon ganaba casi un 60% en 2013. El mercado está más obsesionado con el crecimiento que con la rentabilidad.

6. Se revive la burbuja de la “Edad Dorada”
A lo largo de la historia las burbujas de precios han estado asociadas con incremento rápido de las fortunas, aumento de la desigualdad, y auge en el precio de los bienes de lujo. Desde el suelo de 2009, la burbuja del arte, evidente antes de la crisis financiera, ha regresado. Ejemplo, una escultura de Jeff Koons "Balloon Dog" fue subastada por 58 millones de dólares, a pesar que fue una de las cinco que se hicieron en una fábrica. El mismo mes, una pintura de Francis Bacon se vendió por 142 millones de dólares, el precio más alto jamás pagado en una subasta de arte.

7. Burbuja en los bonos basura
Otra tendencia peligrosa: Las burbujas de los mercados a menudo se caracterizan por una disminución en los estándares de crédito. La burbuja inmobiliaria eliminó el amor de Wall Street por las hipotecas subprime, pero no ha disminuido el apetito por los activos crediticios de baja calidad de EE.UU. Hoy los inversores están comprando los bonos basura a los rendimientos más bajos de la historia. La calidad se está deteriorando. El año pasado, casi dos de cada tres emisiones de bonos corporativos lo hacían con una clasificación de basura.

8. Secuela de la “Exuberancia irracional”
Sí, la “Exuberancia irracional” de los 90 ha vuelto. El sentimiento de mercado se elevó mucho durante el año pasado. El mercado de las OPVs se ha vuelto completamente especulativo. La evolución de las acciones en su primer día de cotización era de una subida del 20% en promedio. Twitter se elevó un 74% durante el primer día de cotización. Sin embargo, la mayoría de las recientes OPVs eran de empresas que no tenían beneficios, especialmente en el sector de biotecnología.

9. Burbuja de operaciones de los Insider
Según el equipo de investigación de GMO, la venta de los ejecutivos y directivos con acciones de su propia compañía (Insider trading), son un buen indicador del valor intrínseco de las empresas. Esta operativa ha alcanzado niveles históricos recientemente, mientras que el margen de deuda como porcentaje del PIB está cerca de su nivel máximo.

10. Índice compuesto de sentimiento de mercado
El índice GMO compuesto de 20 indicadores ha llegado a niveles extremos, acercándose rápidamente a dos desviaciones estándar por encima de su media de largo plazo. Desde la década de 1950, estos niveles han sido superados únicamente en dos ocasiones, en 1968 “durante el Gran Mercado Basura”, y a finales de los 90, con la burbuja puntocom.

Chancellor nos muestra con estas 10 señales que nos encontramos en una clara burbuja financiera, que irá creciendo ante la pasividad de la Fed, hasta que llegue a un nivel crítico antes de explotar.

GMO nos está advirtiendo que el S&P 500 (y muchas de las bolsas desarrolladas) tiene una alta probabilidad de tener una rentabilidad real negativa en un periodo de uno, tres y siete años. ¡Prudencia!

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